27 de julio de 2008

JUDAS, COBOS Y LA TORRE DE BABEL

Me propuse seguir con el tema de Binner la coparticipación y la constipación que sufren los municipios, pero no pude. La definición del tema retenciones me superó. Me pareció buenísimo lo que escribió Tomas en la blogósfera sobre Judas, y la comparación con Julio César Cleto Cobos.


Viví todas las etapas. Cinco minutos después del voto, después de cuatro horas seguidas de debate, lo único que quería era que el tipo renuncie antes de salir del Senado. Era ver a Carrió hablando de Dios, a Buzzi llamando compañero a Miguens, y daba tristeza. Alderete de la Corriente Clasista y Combativa (agrupación impulsada por el Partido Comunista Revolucionario, el mismo que cobija a De Angeli) diciendo por la TV que la Sociedad Rural Argentina representa a los pequeños productores ganaderos. Como los constructores de la famosa Torre de Babel, todos mezclados y hablando distintos idiomas, manejados por sus instintos, unidos en la desgracia, rezando para la que la cosa salga como salió.


Solamente me salía la palabra traidor. Con un poco más de tranquilidad, horas después, nos fuimos dando cuenta que no había que crear un mártir. Que el Gobierno no podía darle más jugo a los multimedios (mucho menos si es cierto que se va por la ley de Radiodifusión) y la nueva derecha (a la que, incluso, se la estaría dotando de la cara visible lavada que le falta). Que, con Cobos adentro después de esto, va a ser difícil que se sigan escuchando las gansadas de autoritarismo-fascismo para calificar al Gobierno. No conozco fascismos donde el vice vote en contra de su Ejecutivo. Más: no conozco gobiernos así. Gómez renunció en disidencia con Frondizi, Chacho Alvarez con De la Rúa. Con Cobos adentro, recuerdo al único dictador civil de la historia argentina: el radical (UCRI) José María Guido.


Judas Iscariote representa el altruismo, el sacrificio por una idea: Judas fue el más cristiano de los apóstoles, el más convencido, y en ese convencimiento enfermo comprendió la necesidad de convertir a su dios en un mártir. Para que existan los mártires deben existir los traidores, porque, sí, Jesús hubiera sido encontrado y muerto de todos modos, pero entonces la historia no hubiera tenido la moraleja que tuvo. La responsabilidad hubiese recaído sobre los romanos, y la culpabilidad sobre un todo siempre se disuelve (por eso es tan inútil la idea de que todo lo que pasa es un problema de la sociedad entera). Entonces Judas decidió encarnar la traición él mismo, hacerla figura viviente, representarla. Dio su vida y su reputación para que otros entiendan que alguien mató a Jesús, pero que ese acto era la Humanidad entera. Lo de Judas no fue un mensaje religioso sino moral: Judas es la representación de la Humildad llevada al extremo, el sacrificio de la vida propia en aras de lo que, supuso, era mejorar la Humanidad entera.


Donde puedo sostengo que Cobos es un traidor. Y tengo con qué. Nadie votó las convicciones de Cobos, ni su carácter de “hombre de familia”. La hija le dijo si votas para el gobierno, no podré caminar más por Mendoza. Está ahí en representación del Ejecutivo y no cumplió su rol institucional "Hay quienes desde lo político dicen que tengo que acompañar el proyecto por la institucionalidad, por el riesgo que esto implica. Pero mi corazón dice otra cosa: no creo que esto sea motivo para poner en riesgo la gobernabilidad y la paz social". También, coincido con la idea de que la política es una cuestión de formas. Que, si Borocotó hubiese esperado unos meses, hubiese desparramado unas cuasi-lágrimas y hubiese apelado a la dificultad de dicha decisión, hoy “borocotear” no sería un verbo, y el tipo sería un legislador más que se pasó de un partido a otro. Sin tanta indignación, y hasta con aplausos, como los que recibió Don Julio.


Ahora hay una nueva versión dando vueltas, que no me convence, pero que me gusta como fantasía intelectual casi. Dicen por ahí que Cobos jugó para el Gobierno, que sacó un problema de encima de un modo tal que no repercutiera en la autoridad de Cristina. Hay una trampa por detrás de la idea: el falso supuesto de que el Gobierno sabía que la 125 no era aprobable, pero que no podía tirarse para atrás sin perder el capital político que había apostado durante cuatro meses. La versión, de todas maneras, hace agua por todos lados. Primero, que no se puede calcular y fingir semejante empate. Segundo, encuentro otras maneras menos dramáticas de ir para atrás sin que quede tan feo. Y, tercero, a diferencia de Judas, se sabía que Cobos iba a ser considerado traidor por una parte, pero enarbolado como líder por otra en crecimiento.


Hace un par de años encontraron el Evangelio de Judas. La idea central del manuscrito es una reivindicación de Judas, al estilo de un ensayo de Borges: ”Tres versiones de Judas”: Judas, en realidad, cumplió los deseos de Jesús. El Mesías necesitaba que alguien lo entregue para ser más Mesías, para que quede claro que él no estaba para éstas cosas tan mundanas, terrenales. El Viejo Testamento era poco claro: había que reafirmar la idea de que todos somos pecadores, y Tata Dios mandó a su Hijo a que lo matemos. Pasaron 33 años y nadie se hizo cargo, hasta que vino Judas y cumplió el Plan de Culpabilización Divino. Ahora sí, quedaba clarito que era necesario construir Iglesias y sentirnos mal desde el día uno. Ser bueno no alcanzaba porque, quieras o no, todos habíamos sido un poco de Judas


No hubiese estado mal una jugada así. Como estrategia política, Maquiavelo puro, hubiese sido intachable. Porque, en todo caso, para Judas no hubo, jamás, un desagravio. Judas no tuvo ni tiempo para decir que actuó con el corazón, con sus convicciones, que era un hombre de familia. Para Judas sí fue el día más difícil de su vida, y horas después lo demostró, terminándolo. Judas no es Cobos. La traición de Judas tenía un propósito más amplio, de encarnación de La Traición. Y para reforzar la idea, Judas se suicidó.

Me impresionó lo del jefe de la bancada, el senador Pichetto, sabiendo que iba a votar en contra le dice las palabras que Jesús le dijo a Judas instándolo a la traición: lo que haya que hacer hagámoslo rápido. Cobos, al segundo de traicionar, salió a festejar y a capitalizar políticamente la traición. Judas, en cambio, se llamó al silencio eterno para que no se descubriera la verdadera maniobra política. Judas, en el fondo, era un orgánico del cristianismo.


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