28 de abril de 2008

BINNER, LA REGIONALIZCION Y EL AZUCAR

PLANES PARA EL DESARROLLO SECTORIAL Proponemos el financiamiento y otros incentivos para la producción primaria y su industrialización de actividades como la del arroz, algodón, cítricos, horticultura, caña de azúcar, porcinos, caprinos, ovinos y aves, entre otras. Estas actividades, además, son intensivas en la utilización de mano de obra. (Punto Nº 9 de la PROPUESTA DE SANTA FE PARA UNA POLITICA DE DESARROLLO AGROPECUARIO, de Binner al Gobierno Nacional Abril de 2008)

El intendente Vega le manifestó al gobernador en la reunión de Villa Ocampo el pasado 24/04/08 que no podía irse sin dar anuncios sobre los pedidos que le hacían productores, obreros de ambos ingenios azucareros y empresarios. El sentido del pedido de Vega era enviar un mensaje alentador para todos sobre todo teniendo en cuenta que si no pasa nada, será muy difícil sostener la angustia social. Mario Mendiondo –viejo luchador de la cuenca cañera-algodonera, como a él le gusta decir- en la descripción del escenario fue contundente: si no se recibe financiamiento para sembrar 3.000 hectáreas de caña en el corriente año, será complicada la cosa. Creo que si esto no ocurre, será el inicio del fin y la migración hacia otros cultivos para sostener la economía regional.

No escapará al conocimiento del gobernador y su gabinete (el Secretario de Agricultura Sartor sobre todo), los vaivenes de una crisis que parece anclada. Esta economía regional basada históricamente en el tándem agrícola caña de azúcar – algodón, presenta hoy otros modelos de crecimiento que, sobre la base de cultivos de altísima rentabilidad (soja – girasol) y la escasa movilidad del precio del azúcar incrementa la desocupación y el desamparo de los menos protegidos de la cadena agrícola de la región.

Este escenario es una amenaza que puede poner en riesgo la oferta de materia prima para las futuras zafras, por falta de incentivo para la siembra lo que compromete la sustentabilidad de la agroindustria azucarera que involucra en forma directa a 2.000 obreros rurales, 600 obreros industriales y casi 300 empresas de producción agrícola.

El cinturón cañero santafesino, como cualquier otra economía regional emergente del plan de convertibilidad, tiene consecuencias visibles que le impiden perfilarse como una economía sólida, con respaldo y sin fisuras financieras. La fenomenal concentración de capitales, asociado a la desregulación de la economía creada por Decreto 2284/91 fue el inicio del fin de las economías regionales, sobretodo de aquellas expuestas a la importación de productos elaborados como es el caso de los textiles y el azúcar; por si esto fuera poco, la diáspora cañera producida por la quiebra de S.A.I. Welbers Ltda. (ex propietaria de los ingenios de la región) terminó de completar el escenario. A partir de allí con un área de siembra cada vez más reducida se generó un notable desconcierto en todos los actores, especialmente en el gobierno provincial y los productores.

Históricamente la producción azucarera santafesina representó el 4% de la producción global argentina, pero a fuerza de sinceridad, por falta de programas del gobierno provincial al sector, nuestra región comparada con el NOA está a años luz. Mientras en aquella la desregulación funcionaba de manera perfecta (por aquello de la concentración) en esta el padecimiento fue constante. La última zafra (2007) Santa Fe produjo 31.137 tns de azúcar ello equivale al 1,8% del total de la producción argentina (1.727.317,14 tns)

Es cierto que en los últimos 10 años el sector azucarero del NOA muestra una evolución en franco crecimiento. Este crecimiento, que excede en mucho al registrado por la población en el mismo período y también al consumo interno aparente que se incrementó el 5,49%, explica la enorme expansión de las exportaciones, que en ese lapso aumentaron un 224,22%, situando a nuestro país entre los primeros diez exportadores mundiales del producto.

La desaparición de la compleja intervención estatal (gracias al Decreto 2284/91), dejó al sector libre para enfrentar las reales condiciones de mercado, que obligan a competir con eficiencia. Tras 3 años de reacomodamiento, que implicaron una reducción de volúmenes hasta el punto de obligar a importar azúcar por cantidades significativas, la producción empezó a crecer sobre la base de inversiones que buscaron mayor eficiencia, situación que se hizo evidente cuando aumentó la producción pese a la disminución del área sembrada con caña.

Las inversiones se aplicaron a: a) Maquinarias e instalaciones de los ingenios, con equipamiento que incorporó los últimos avances en la tecnología; b) Cañaverales que se concentraron en las áreas más aptas y se replantaron con ejemplares de mayor rendimiento, destacándose la especie LCP85-384 proveniente de Louisiana, EE.UU y c) Incorporación de cosechadoras de última generación, que además de ser más eficientes, realizan la recolección “en verde”, sin el tradicional quemado previo de la caña; esto produjo una mejora notable en los aspectos ecológicos, y ubicó a nuestro país a la vanguardia en el uso de estos sistemas.

Así son las cosas en el NOA, lo expongo no para lamentarnos sino para entender que en el NE santafesino también se puede crecer.

La Mesa Azucarera Santafesina, ámbito institucional donde se viene debatiendo la política del sector ha diseñado un programa de apoyo financiero para la siembra de la caña de azúcar y adecuación de las instalaciones industriales y de servicios (Abril 2008) que fue presentado al Ministerio de la Producción de Santa Fe, reafirman mis conceptos. El programa presentado TIENDE A LA CONSOLIDACIÓN A PARTIR DEL APUNTALAMIENTO FINANCIERO A LA COYUNTURA.

El informe de la Mesa Azucarera refleja la lenta y progresiva capitalización del sector desde el año 2003 (punto de inflexión) a la fecha: 1) inversión de 6 millones de pesos para incremento de la superficie cultivable desde 4300 a 8300 hectáreas; 2) inversión de 2,5 millones de pesos en equipos de cosecha y transporte y 3) 4 millones invertidos por la industria para adecuar las instalaciones. Sin embargo, el mismo informe expresa la preocupación porque las estimaciones de producción indican que la cantidad de caña disponible no permite cubrir los costos fijos de la industria, debilitando la cadena de valor. Ello será así porque la oferta de caña a molienda no ha crecido en extensión, y tampoco lo hará en tonelaje por el déficit hídrico durante los meses de crecimiento del cultivo.

Este programa permitirá: a) capitalizar el esfuerzo e inversiones realizadas que permitieron el crecimiento de la actividad (léase la estadística adjunta) y b) superar la situación crítica generada por factores climáticos adversos (heladas extraordinarias en 2007, sequia extraordinaria en Enero, Febrero, Marzo y lo que va de Abril del año corriente). Además y lo más importante, recuperar el crecimiento de la actividad logrado hasta el 2007.

No existen dudas del valor del programa que propone la Mesa Azucarera, pero es imperioso sostener la coyuntura que será – sin dudas – difícil. Creo necesario sostener los puntos de equilibrio de los productores y de la industria, estableciendo volumen de sostén en 60/65 kilos de azúcar por tonelada de caña entregada para aquellos y medidas de rápido impacto en la caja de los ingenios.

Coincido con todos los puntos de la PROPUESTA DE SANTA FE PARA UNA POLITICA DE DESARROLLO AGROPECUARIO que el gobernador Binner recientemente elevó al gobierno de la Nación y en el siguiente concepto previo El universo agropecuario, paulatinamente, va dejando de ser un proveedor exclusivo de materias primas para ingresar al mundo de la energía renovable y de los insumos industriales, al tiempo que se torna en un demandante creciente de bienes industriales, servicios y conocimiento. Binner tiene claro que la producción agropecuaria tiene una particular significación económica y social para la provincia de Santa Fe, así lo expresa en el mensaje de elevación del programa. Por si esto fuera poco, está convencido que el “nuevo campo" abre oportunidades de desarrollos tecnológicos y productivos inéditas y se suma a la industria como un motor de desarrollo. Ya no es sólo visto como un generador de alimentos abundantes y baratos, sino como una actividad con un alto potencial productivo, tecnológico y de generación de empleo, excedentes económicos y de divisas.

Estamos ante un escenario regional donde todavía es posible emular a Brasil en el tema caña de azúcar; el plan del bioetanol debe ser una realidad más que una mera declamación (léase mi artículo 2010 – AZUCAR O ETANOL). Binner aún cuenta con apoyo de la ciudadanía para generar valor en este sector; mientras tanto es necesario aunar esfuerzos. Así lo han entendido los países con recursos similares a la Argentina, como Canadá, Nueva Zelanda y Australia, los que aúnan esfuerzos públicos y privados para desarrollar integralmente esta actividad.

Los habitantes de la región sienten vivo los recuerdos del cierre del ingenio Las Palmas en la provincia de Chaco y el desmantelamiento de las instalaciones de la destilería de alcohol de Florencia. Mientras tanto, todos los actores esperan ansiosos que se haga y se diga algo. De lo contrario el punto Nº 9 del programa será un contrasentido.


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