20 de enero de 2008

MAS SOBRE SISTEMAS DE SALUD

Gracias al post de Maria Esperanza y Alejandro, y los comentarios, le agrego algunos datos para profundizar un tema que realmente quema.

Los sistemas de salud del país están en crisis. También lo esta la salud santafesina. La crisis es estructural. Recientemente cobró notoriedad el tema por la decisión de Mauricio Macri de intervenir la obra social de los empleados de la ciudad de Buenos Aires y poco tiempo atrás, dispuso que se atienda con prioridad a los habitantes de la ciudad de Buenos Aires en los centros de salud porteños.

Uno de los problemas más grandes del sector salud en Argentina es que en este país conviven no uno, ni dos, sino tres modelos de organización. Estos son:

1. El modelo liberal, orientado al mercado y la competencia. En este modelo (imperante en los Estados Unidos y el mundo anglosajón) rigen dos ideas: la de servicio y la de cliente.

2. El modelo corporativo, construido sobre la solidaridad mutua de los sectores empleados. Este modelo fue creado por Bismarck y es importante en Alemania y Austria. Esta regido por las ideas del trabajador y de la solidaridad entre pares.

3. El modelo universalista, orientado a la prestación estatal de servicios universales y esta regido por las ideas del ciudadano y sus derechos. Este modelo impera en los tres países escandinavos y Canadá (en el caso salud se agrega Gran Bretaña con su sistema nacionalizado estatal). Lo importante del tercer modelo es la idea del Estado como garante de derechos universales, que deben ser garantizados a todo habitante sin distinción.

Así, acá tenemos instituciones universalistas (los hospitales y centros de atención públicos, que por ley no pueden retacear atención a nadie, rico o pobre), corporativas (las obras sociales) y liberales (las prepagas). En Argentina el sistema esta partido en dos: el de Obras Sociales -basado en la ley 23660- y el de Seguro Nacional de Salud -en la ley 23661-, pero además coexiste con los sistemas de obras sociales provinciales e incluso municipales, y con otros regímenes que tienen su legislación propia, como por ejemplo las obras sociales de las universidades nacionales. Y arriba de todo eso, tenés mutuales, cooperativas, y otras coberturas paralelas, y el sistema privado de prepagas y de libertad contractual. Con semejante amasijo institucional es difícil no sólo que salga algo más o menos coherente, sino también que sea fácil intervenir en el sistema o planificar una reforma en serio

La idea de Mauricio Macri es la “libre opción”. Idea encantadora, la de la libre opción, pero absolutamente inadecuada para construir sobre ella un modelo de atención para un país. ¿Por qué? Porque las empresas privadas no tienen obligación de prestar asistencia a todo el mundo. No importa poder elegir, si el mercado no te quiere aceptar: si uno es viejo, o no puede pagar los precios de mercado, o tiene enfermedades preexistentes, uno se queda sin acceso y andá a llorar a la iglesia. (Y si no, pregunten en EEUU, donde en máximas condiciones de desregulación de mercado y con bajo desempleo hay 43 millones de personas sin cobertura de salud.) Privatizada, el acceso a la salud se convierte de un derecho en un servicio que compra quien puede, no quien quiere.

Para tener una idea de lo que estamos hablando, ADECUA realizó en enero del 2006 una serie comparativa de precios sobre empresas de medicina prepagas y centros médicos. La misma, realizada, se basó en el plan mensual más bajo que dichas empresas y centros médicos ofrecen al público, sobre la base de una familia tipo (matrimonio y dos hijos): Staff Médico – Plan R3 $ 285.-, Cemie – Plan 400 $ 360.-, Osde Binario – Plan 210 $ 673.-, Medicus – Plan Family $ 525.- Amsa – Plan PC $ 390.-, Galeno – Plan G 510 $ 500.-, Swiss Medical – Plan CL $ 439.- Omint – Plan Selección $ 442.- y Genesen - Plan AA $ 263.-

En otro orden están los hospitales que antiguamente nucleaban a inmigrantes y que hoy están abiertos a quienes quieran asociarse, de manera que también constituyen medicina prepaga: Hospital Italiano – Plan 2002 $ 321.- Hospital Alemán – Plan A $ 396.- y Hospital Británico – Plan 150 $ 350.-

Son contadas las prepagas que ofrecen planes para personas de entre 65 y 80 años de edad. Sectores kelpers en la atención médica.

Ahora bien, ¿es la respuesta a esto las obras sociales? Tristemente, no. No, por dos razones. Primero, porque el mundo corporativo, en donde cada persona era un trabajador o trabajadora, y toda su familia estaba de hecho cubierta, no existe más. Con 40,4% de la población activa trabajando en negro, (Encuesta Permanente de Hogares, 2º Trimestre 2007) esta opción está descartada. Segundo, porque luego de décadas de haber sido expoliadas y tratadas como cajas de financiamiento, hay obras sociales que no sirven ni para espiar.

Entonces: debemos, queremos, necesitamos avanzar hacia modelos universales, administrados por el estado y bancados vía impuestos. Modelos en donde queden tal vez, como en Francia, nichos para empresas de mercado, pero que sean fuertemente regulados y controlados por el Estado y en donde quede claro que la salud es un derecho y no un bien de consumo.

En la Argentina, quedan resabios de un sistema como éste, y son los hospitales públicos. Pero no alcanzan, hay que expandir el sistema público de salud, fortalecerlo y financiarlo mejor, desincentivando y desfinanciando la inversión privada en salud (quiero decir, las prepagas.) Más dinero para el estado, menos para el mercado, más hospitales públicos de calidad. Lanzo algunas estadísticas sobre el sistema de salud en nuestro país para tener ideas concretas de lo que se discute:

1. El censo 2001 dice que de 36.260.130 personas 17,4 millones no tienen obras sociales y/o plan de salud privado o mutual y que de ese total, el 43% o sea 7,4 millones comprenden a las personas de 0 a 24 años; es decir la población potencialmente laboral y reproductiva.

2. Según la misma fuente, la provincia de Santa Fe ocupa el lugar Nº 21 con el 42% es decir casi 1,4 millones de personas sin cobertura de obra social, plan médico o mutual en el ranking nacional. La peor, Formosa con el 68% sobre una población total de 486 mil personas. La mejor, Capital Federal con 26,2% sobre una población total de 2,8 millones de personas.

3. En el año 2005 se registran 290 obras sociales con 15,5 millones de beneficiarios, donde 9.2 millones son titulares y 6.3 familiares. De ese total de obras sociales, 205 (71%) son sindicales y contienen a 10,9 millones de personas de la que 6.1 millones son trabajadores aportantes.

4. En el año 2004 se registraron 102,1 millones de consultas en establecimientos asistenciales de subsector oficial y 441 mil partos en el mismo segmento. Las internaciones alcanzaron en ese mismo año 2,5 millones de personas. Santa Fe registra la más alta atención ambulatoria con 8,2 millones de personas detrás de Capital Federal y Provincia de Buenos Aires. Se puede decir que con 3,1 millones de habitantes santafesinos, estos se atendieron 2,7 veces en establecimientos asistenciales públicos.

Los hospitales públicos deben garantizar acceso universal, y entonces plantear que se va a restringir el acceso, es no sólo inmoral sino ilegal.


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