1 de diciembre de 2007

INGENIO LAS TOSCAS. PALABRA EMPAÑADA

Mucho se ha dicho y mucho se ha escrito sobre los fondos que la Municipalidad de Las Toscas, en nombre y representación de la comunidad le prestara a la Cooperativa Agropecuaria Las Toscas para distintos objetivos económicos, primero el apoyo para la realización de la zafra azucarera del año 1992, ante el cierre del ingenio por la quiebra de SAI Welbers Ltda., luego la compra de la planta en la subasta por un valor cercano al 1,5 millón de pesos.

Con la idea y convicción que el negocio era rentable, tal vez sin tener en cuenta variables macroeconómicas y comportamientos del mercado azucarero, algunos impulsados por un entusiasmo casi desmedido, emprendieron la marcha para requerir al entonces Intendente Pezz le prestara los fondos guardados del estado municipal. La decisión que debía tomarse no era fácil: o no apoyaba la compra del ingenio y se hacían obras comunitarias o se dejaba la ciudad sin las mejoras proyectadas por el jefe de gobierno local y se compraba el ingenio.

¿Cuál fue el objetivo central de este mega-operativo? La propuesta elevada al gobierno de Santa Fe por parte de la Cooperativa para obtener un crédito hipotecario (13/07/1998) dice: “Ante la necesidad de sostener la producción cañera en el norte provincial, también alentada desde los distintos estamentos del gobierno y con la finalidad de no profundizar las consecuencias sociales en una región con graves problemas de desempleo y pobreza, la cooperativa se presenta como adquirente del ingenio” ¿Fueron analizados en profundidad los variables de la economía? La misma nota expresa como causa fundamental de la situación “… la desregulación de la actividad azucarera en el país y los bajos precios del azúcar en los años más difíciles (1990 a 1993) que se registraron en toda la cuenca cañera santafesina”

El escenario era realmente complejo. El país todavía tenía sacudones de la hiperinflación de Alfonsín. Se implementó el Plan Bonex para eliminar la deuda pública interna del Estado Nacional: de la noche a la mañana hacia fines de 1989 los tenedores de Plazo Fijo se quedaron con papelitos obligatorios que solo fueron eso: papeles. Luego viene el famoso Plan de Convertibilidad y con este una durísima política de desregulación que fulminó a las economías regionales.

La región cañera santafesina al igual que muchas economías regionales de argentina, no tuvo reflejos para salir (en el corto plazo) de la crisis que planteó el plan de convertibilidad del gobierno menemista. El mayor efecto de la convertibilidad, fue una fenomenal concentración de capitales de producción en empresas con posibilidad de acceso al financiamiento externo, y esto medido en términos de competencia, significa la destrucción de micro o medianas empresas al no contar con este mecanismo, logrando acceso a un mercado de capitales vernáculos carísimos.

La concentración de capitales significó también concentración de estructura productiva en toda su cadena donde la mayor caracterización resulta que los pequeños productores se convierten en una verdadera mano de obra calificada; el círculo perverso es: concentración en el uso del suelo – concentración de la oferta de producción agrícola - concentración de fábricas.

En este escenario los directivos de la Cooperativa Agropecuaria Las Toscas decidieron enfrentar la adversidad y comenzaron a definir la idea: comprar el ingenio, pero como primer paso, arrendarlo.

En el mes de Octubre de 1992 el municipio local presta a la Cooperativa $ 70 mil destinados según la ordenanza 15/92 a financiar parte de los gastos de molienda. Para quienes no saben o no recuerdan el 09/10/92 se puso en marcha el ingenio debiendo para ello celebrar un contrato de locación con el síndico de la quiebra. De esa operación quedo una deuda de $ 40 mil que como se verá, hasta hoy esta impaga, pero contradictoriamente dice el libro del cincuentenario de la cooperativa (editado en el año 1998, página 141) con relación al arrendamiento, “El precio del azúcar muy deprimido y el escaso volumen de cosecha (50.770 ton.), no permitieron producir regulares volúmenes de azúcares para poder obtener una rentabilidad razonable, sin embargo se logró cumplir con los compromisos contraídos, abonándose remuneraciones, cargas previsionales, obligaciones fiscales, entrega de azúcares a productores, pago del canon establecido por el Juzgado y lo más importante generó confianza entre los productores dando comienzo a una nueva etapa de recuperación y consolidación agroindustrial azucarera en Santa Fe”

Es cierto, sin duda, una fuente de trabajo que involucraba 400/500 operarios directos y miles indirectos justificaba el intento y las peripecias para conseguir fondos rápidamente. Con la vista puesta en la compra de la planta azucarera en el remate, realizan nuevamente un pedido de fondos al municipio local: $ 300 mil que el Concejo Municipal autoriza mediante ordenanza 11/93 del 23/06/93, con el compromiso de devolverlo a los 30 días. Como la operación se hizo el 28/06/93 es fácil sacar la cuenta para ver cuando había que devolver el dinero: 28/07/93.

La Municipalidad de Las Toscas no podía prestar fondos públicos para una operación privada. Así lo reconoce el considerando de la ordenanza 011/93 cuando expresa “que si bien es cierto que la municipalidad no tiene obligación ni facultades para el tipo de operatoria a realizarse, también bien es cierto que, y por tratarse de una emergencia que puede, de no salir como espera la comunidad, generar el caos social y económico para asentarlo definitivamente en el atraso total, sin miramientos de futuro y como consecuencia de ello no puede ni debe quedarse de brazos cruzados ante el desafío del momento”. Más adelante dice: “y además se trata de un préstamo por treinta días, plazo que se estima que la entidad cooperativa pre mencionada concretará la operatoria en gestión”, la operatoria a que refiere era la gestión de un crédito hipotecario.

Pero se resuelve hacer el aporte en nombre de toda la comunidad y con el loable propósito de servir al bien común. No obstante ello y sin haber cumplido al vencimiento de los $ 300 mil, vuelven a pedir más dinero: $ 150 mil par cubrir el saldo de la deuda de la compra en remate. Recordemos que el remate se hizo el 29/06/93. Este nuevo préstamo fue aprobado por ordenanza 16/93 del 24/08/93.

Las autoridades municipales ante el hecho de manejar fondos públicos y más allá que, nadie se opondría, dejaron claro dos cosas: 1º) consolidar la deuda y 2º) darle un marco serio de cumplimiento. En efecto, esta última ordenanza, consolida la deuda de la Cooperativa en $ 490 mil y se establece una garantía en azúcar (1.195 toneladas) y las garantías personales y solidarias de los integrantes del Consejo de Administración. No existen constancias de cumplimiento. Y esto es tan cierto que con Resolución 45/94 el Concejo Municipal le pide al jefe de gobierno Pezz que intime a la Cooperativa para suscribir un convenio de pago cierto, apto, aceptable y factible: 4 cuotas de $ 110 mil cada una, venciendo todos los fines de año a partir el 30/12/94: “… los pagos de las cuotas se harán en dinero en efectivo y en pesos convertibles de curso legal o del signo monetario que sustituya a estos, equivalentes a la suma de dolares estadounidenses Cuatrocientos Cuarenta Mil (U$D 440.000.-)” (clausula 1ª inciso c). Fija además un interés del 9% anual. El 20/12/94 entregaron para aplicar al pago de la 1º cuota, las siguientes propiedades: 62 hectáreas (aplicadas al proyecto área industrial), la manzana 162 y la manzana 126. Todo por $ 110 mil. De ahí en más silencio total.

La zafra 1995 (Libro del Cincuentenario, página 162) marca el comienzo del fin de la odisea y mega-operativo compra del ingenio cuando se pone en marcha el ingenio Arno. El diálogo entre el Ejecutivo Municipal y el Honorable Concejo comenzaba a resquebrajarse. La posición de algunos legisladores era generar un marco de diálogo antes que ejecutar la deuda. La Resolución 14/96, reconoce en los considerandos “que en varias oportunidades desde este HCM se elevaron pedidos de cobro o regularización de cuentas por parte de la deudora”, luego de reseñar las penurias de la zafra 1996, dice “que ante este panorama y ante la posibilidad de que si el Municipio persistiera en querer cobrar lo que legítimamente le pertenece estaríamos a lo mejor cortando la soga o llegando sin querer a solicitar la quiebra de esta.”. ¿Cómo se entiende esto?

Un abogado amigo suele decir pacta sunt servanda locución latina que significa los pactos deben cumplirse.

Aquí encontramos la primera promesa incumplida: después de reiterados pedidos por parte de Pezz para escriturar las tierras cedidas el 20/12/94, el 29/10/99 se firma un ACTA-ACUERDO CONVENIO donde la Cooperativa se compromete a levantar todos los embargos que pesaban sobre estas propiedades y levantar todas las inhibiciones.

Y creo que este último instrumento fue un acto sutil como para dejar tranquilo al acreedor. ¿Que podía decirle la Cooperativa al Municipio? La entidad, mediante nota del 02/12/1998 le expresa a Pezz “no desconocemos, mucho menos negamos la existencia de una obligación financiera y moral con dicho municipio…” a lo que Pezz responde “… no desconocer no es lo mismo que no pagar” Como dato ilustrativo la deuda del saldo impago de aquellas 3 cuotas a fin de 1998 era de $ 441.058.-

A aquella nota de la Cooperativa, el ex – intendente Pezz el 04/12/98 casi resignado en una nota le decía: “…Hemos sido tolerantes aún a riesgo de incumplimiento de funcionario público por no defender como corresponde los intereses de la comunidad. En este caso, cobrar o, por lo menos, tener un plan de pago y exigir su cumplimiento….” (Punto 3 de la citada) y sigue más adelante “…el Secretario de Gobierno hace dos meses que viene tratando de lograr una reunión con el Señor Gerente para establecer y reconocer mutuamente el saldo a nuestro favor y elaborar un plan de pago, con amortizaciones mensuales o semestrales...” (Punto 6 de la citada).

Nada de eso ha pasado, los embargos de AFIP, OSECAC y las inhibiciones siguen vivitos y coleando; y para aquellos que se rasgan las vestiduras por el área industrial, la Resolución 0159/95 del MAGIC expresaba que el reconocimiento del área se haría cuando la municipalidad pueda escriturar el terreno. Lamentablemente esto es así. ¿Qué seguridad jurídica se podía dar a los inversores? Fue el mismo ex – intendente que en una nota fecha el 22/01/1996 le dice al presidente de la cooperativa “… como es de su conocimiento necesitamos resolver urgentemente la situación del área industrial para poder avanzar en su habilitación, trámite que esta demorado por falta de la escritura traslativa de dominio.”

Aquel convenio firmado el 15/12/94 a instancias del Concejo Municipal establecía que la obligación impaga era exigible, quedando expedita la vía judicial para la acción ejecutiva. La deuda no se ejecutó, el saldo esta impago hasta hoy. Lo peor que sin respaldo, más que el empeño de las palabras de honor de dirigentes cooperativistas que hoy ya no están.

Realmente cuesta imaginarse cuanto se puede hacer en nombre del bien común. Esa es la idea que impulsan muchos hoy, pensando en la subasta del próximo 7 de diciembre. Ahora, seguramente como que si fuera una nebulosa, quedan atrás desde el 2002 a la fecha muchísimas cosas, pero tal vez una sea la que simbolizaba la presión política y social del momento: la carpa frente a la municipalidad de Las Toscas. Una mezcla de dolor y bronca. Muchos y distintos fueron los motivos de los manifestantes. Pero en el fondo que todos pedían una solución a la situación del ingenio. Entre los manifestantes también estaban quienes habían autorizado los préstamos a la Cooperativa Agropecuaria Las Toscas, los asesores, los productores y por supuesto los trabajadores independientes y los nucleados en el sindicato.

Por eso hablo de promesas incumplidas. Porque en pos de un proyecto, no se devolvieron fondos públicos y tampoco importó si las autoridades municipales eran responsables por no defender los intereses comunitarios.

El bien común fue el eje central del discurso para prestar los fondos. Creo que el bien común es una moneda de dos caras: de un lado SEGURIDAD del otro PROSPERIDAD. La odisea ¿fue segura y próspera?


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