24 de octubre de 2007

LINEAS DE CONVIVENCIA

Recientemente vivimos como los dos principales referentes políticos de Las Toscas confluían en establecer criterios comunes para el desarrollo de las instituciones locales. Los visto y anunciado es lo que actualmente se vive en política. Es la tendencia del tiempo.

Darío Vega y Federico Pezz (h) resumen para mal de pocos y beneplácito de muchos esas tendencias políticas. Son los claros referentes por trayectoria, por ganas de hacer y por convicciones del PJ y la UCR vernáculos.

Ambos crecieron. Porque la sociedad requiere ese crecimiento; las instituciones lo reclaman desde hace tiempo. Y no es un dato menor esta confluencia ó transversalidad ó concertación plural. Repito, es la tendencia que una sociedad en movimiento reclama. Es como si un cansancio generalizado se apoderara de cada hombre o mujer social y elije a quienes les aseguren un presente y un futuro para sus hijos. Esto es así. No hay vuelta de hoja.

A cuanta entidad intermedia de Las Toscas pudiera, el electo senador por nuestro departamento ha dicho que únicamente con la mano y firma del intendente se pueden canalizar proyectos sociales que el pueda conseguir.

Las antinomias se empiezan a esfumar. Creo que es tiempo de quebrar viejos mitos, como aquel que ninguno de los pensantes de nuestra sociedad económica y política puedan reunirse los de una y otra línea política. Cada uno defiende sus ideales pero coloca por encima de ellos el bien común. No creo que alguien pueda pensar que los triunfos o los buenos resultados benefician a alguno en particular.

Muchachos, el General Perón ha dicho que solo las organizaciones vencen al tiempo. Las obras quedan para la posteridad. No quedan los que la hicieron o gestionaron. Quien piensa atribuírselas, seguramente no será recordado como un “hacedor”. Veamos, propongo hacer un ejercicio de memoria: ¿la iluminación del campo de fútbol del Tiro Federal, alguien se acuerda quienes y como la hicieron? ¿Saben quienes y como se hicieron los aportes para el primer tinglado que cubría el patio de la Escuela 468? ¿Saben porque surgió el llamado Club Azul? Y ¿Saben porque no sobrevivió a los tiempos? Las obras hechas con convicciones de futuro y no con criterios mezquinos son las que perduran. Pero también, a los que hicieron el aporte, poco les importó que sean reconocidos.

Me parece oportuno reafirmar estas líneas con dichos del ex – presidente Alfonsín El autoritarismo, la intolerancia, la violencia, la compartimentación de la sociedad, la concepción del orden como imposición y del conflicto como perturbación antinatural del orden, la falta de disposición para escuchar al otro, para dialogar y llegar a compromisos, son maneras de ser y de pensar que deben ser erradicadas de la política argentina.


Hay que evitar los compartimentos estancos que, en mayor o menor medida, se conciben a sí mismos como encarnación del todo nacional, con exclusión de los demás. Así no se construye una democracia y ni siquiera una patria común, sino una conflictiva yuxtaposición de una patria y una anti-patria; una nación y una anti-nación.

Aprendimos la importancia del diálogo y el compromiso, desde 1983 a la fecha, cada vez que se trató de garantizar el pacto de convivencia frente a crisis graves o amenazas regresivas. Ahora, existe la oportunidad —y la necesidad— de hacerlo para avanzar hacia una república democrática sin menoscabos.

Las instituciones se agotan en el tiempo sino se las protege y esta protección se da en la vida misma, con la participación de todos. Deben ser pluralistas, sobre todo aquellas que por objetivos y definiciones propias pueden convocar a cientos, miles de personas. De lo contrario encontraran resistencia a ideas innovadoras, a proyectos comunitarios y al final, antes del ocaso el descreimiento.



No hay comentarios: