6 de septiembre de 2009

Terminamos de refutar

1/Le quieren dar una radio a Moyano, que la va a usar para hacer propaganda: esto lo dijo María Eugenia Estenssoro, la diputada de la Coalición Cívica. Está tan naturalizada la idea de que si un medio es de un empresario está bien y si, en cambio, lo maneja un sindicato es algo corrupto, que lo dijo y nadie le dijo nada. Pero es un comentario discriminador. Y conste que los que hacemos esta revista estamos más cerca de Tosco que de Rucci.

2/La autoridad de aplicación va a responder al Ejecutivo: lo que responde al Ejecutivo hoy es el interventor del organismo creado por una dictadura. Esto es lo grave. El organismo democrático que vendrá a reemplazarlo, sea autárquico como quieren unos, o sea dependiente del Ejecutivo con control parlamentario y presencia de las minorías, como quieren otros, es mucho mejor que lo que tenemos.

3/ Es un traje a la medida del kirchnerismo: hablando en serio, esta ley beneficia más a los que vengan a gobernar después de los K que a los K. Ni ellos mismos estaban convencidos de mandarla. Un largo proceso los convenció de hacerlo. El año pasado, después del lockout agropecuario, cuando con alguna tibieza se comenzó a hablar de una ley que reemplazara a la de la dictadura, esta revista hizo una tapa. Dijimos entonces que la votaban en 60 días. Fue un papelón.

4/ No hubo discusión pública: lo más vergonzoso de este planteo es que proviene de los mismos que durante todos estos meses fueron incapaces de dar publicidad al debate en sus propios multimedios, invisibilizándolo. Jugando a que el Gobierno se arrepintiera. Escamoteándoles a sus audiencias la trascendencia del debate. ¿Dónde se divulgaron los foros provinciales? ¿Y los “Café Cultura” donde se discutió el anteproyecto? Hablemos en serio: desde el 1 de marzo del 2009, fecha de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, cuando Cristina anunció el envío del proyecto de ley, durante cuatro meses, el diario Clarín publicó 77 notas sobre el tema, de las cuales sólo 3 fueron informativas. De las 74 restantes, 10 estuvieron en su sección editorial y columnistas propios y 64 se les ofrecieron a los lectores del diario incorporando el punto de vista sesgado de su gerencia como si fuera información desopinada en secciones como El País, Medios y Sociedad. En todos los casos, se omitió prolija y calculadamente informar sobre algún aspecto positivo de la nueva ley. Dice el filósofo Zizek: “La lógica misma de la legitimación de la relación de dominación debe permanecer oculta para ser efectiva”. Vaya si ocultaron su propósito. Si eso no es poder, qué es. El poder de manipular.

5/ No beneficia en nada a la gente: si pensamos que detrás de un sindicato hay gente y lo mismo sucede detrás de una radio comunitaria, de un diario independiente; si creemos que detrás de un diario, una TV o una frecuencia radial hay audiencias que escuchan y quieren hacerse oír; si leemos el proyecto y descubrimos que el cable, por ejemplo, va a ser considerado un servicio público, lo que obliga a las prestadoras a dar una tarifa social; si en serio pensamos que habrá nuevos jugadores, es decir, mayor competencia y eso puede llegar bajar los precios de esos mismos servicios, evidentemente la gente se beneficiaría. Hagamos un ejercicio: tomemos todos los servicios que llegan a nuestro domicilio. Veamos cuánto pagamos por cada uno de ellos, en forma mensual o bimensual. Ahora bien, tomemos la boleta mensual de Cablevisión y Fibertel. ¿Lo descubrieron? Sí, es el servicio más caro y abusivo de todos los que pagamos.

6/ No va cambiar nada: ¿Y si pensamos que puede cambiar mucho? Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad.

7/ Es para apretar a los periodistas: sin duda la relación con los periodistas podría ser mejor. Pero quizás, algún día, los periodistas podamos hablar claro sobre todos los aprietes que sufrimos y que no provienen, precisamente, de los funcionarios de turno. Hay algo que es cierto: a mayor discrecionalidad, mayor riesgo. A menor discrecionalidad, el riesgo baja. La ley es clara: no permite censuras, ni persecuciones. Sólo hay que hacerla cumplir.

8/Es una pelea entre patronales, que no beneficia a nadie: este es el argumento de la izquierda maximalista, reciclada en módica inspectora de revoluciones que se acostumbraron a ver por televisión. Ahora van a tener más canales.

9/ Esta ley no recoge el consenso de los argentinos: falso. Esta ley retoma los principales aspectos de las conclusiones del Consejo para la Consolidación de la Democracia, del gobierno de Raúl Alfonsín; es casi idéntico al proyecto presentado por la diputada del GEN Margarita Stolbizer, y resume los principales aspectos del proyecto de ley presentado por la radical Giudici. Sin embargo, el partido de Gerardo Morales insiste en oponerse al proyecto. Hay radicales que no cambian más: hablan como Alem para después votar como Alvear. En fin.

Nos vemos.


Fuente: Revista Veintitrés
Imágen: Composición

3 comentarios:

Ignacio dijo...

Daniel Vila, presidente del Grupo Uno, dice que el proyecto de ley de Servicios de comunicación audiovisual es la mayor violación constitucional desde el golpe de Estado de 1976. El empresario ranquea por debajo al propio terrorismo de Estado, al arrasamiento de la legislación laboral, a la confiscación de jubilaciones producida por la Alianza, a tantas normas que la Justicia declaró violatorias de la Carta Magna. El planteo no resiste un análisis serio, sólo da la talla de la furia de las corporaciones empresarias, cuyo apego a la ley y a la democracia se supedita a la defensa de sus intereses creados. (Mario Wainfeld, Pagina 12, 06-09-2009)

QueKretinos LosK dijo...

Dependiente del ejecutivo (de este o del que venga) y con control parlamentario, no es garantía de independencia de criterios. Debiera ser una agencia con control exclusivo de la bicameral y no dependiente de nadie, menos del ejecutivo. Los miembros de su directorio debieran ser designados con acuerdo parlamentario, y solo ser removibles por las mismas causas que un juez o la autoridades del BCRA. Supongo que en 40 o 50 años entenderemos lo que significa la "agencialización", como forma de asegurar eficiencia e independencia.

Ramon Lopez dijo...

La ley es afirmacion del concepto de liberacion en un sentido amplio.Tanto en lo juridico , ya que es clara ,como en lo tecnico , que es la llave del monopolio tecnologico. Asi nadie produce en normas digitales que no se pueden emitir.Otro acierto presidencial ya que al acordar con el principal socio comercial la norma digital japonesa , deja fuera la posibilidad de las emisiones de los principales satelites americanos y europeos.
Otro acierto es la liberacion de la codificacion del futbol argentino , gran negocio monopolico , pero que a la vez da una pauta clara de como se debe manejar la difusion de contenidos dirigidos hacia el pueblo.Si sumamos a esto , las "confesiones" del arrepentido de "JP pirata" nos podriamos formar un cuadro de situacion muy interesante y esclarecedor, en cuanto a las razones de los detractores y obstructores de esta ley , que esperemos deje de ser un mito y se convierta en un nuevo perfil de reparto del poder en Argentina-