3 de marzo de 2009

Opciones

Ya sabemos que la sociedad dual mata, empobrece, violenta, embrutece. Pone un muro de hormigón armado hasta los dientes entre el rico y el pobre; entre el que navega con su ostentoso yate y el que no tiene nada más que el paco del día, entre el que añora los tiempos en que el silencio era salud y el que revuelve basura en busca de comida; entre la diva millonaria que reclama la pena de muerte al grito de "terminenla con los derechos humanos" y la madre pobre de toda pobreza que acuna honradamente a su hijo dormido.

La lucha por un país justo no tiene más techo que el cielo del albañil y del que labra la tierra de sol a sol; eso lo saben y asumen los que luchan y gobiernan por una país menos desigual, menos violento y para hacerlo se valen del instrumento que tengan a mano. Solo con una mirada propia, latinoamericana, es posible entender que, una vez más, quizás no serán los mejores ni los más puros los que restañen las heridas de este pueblo.

Serán los impuros, los de siempre, los comunes, los que se armarán de la paciencia, la pasión y el coraje necesarios para romper esa dualidad que lacera el lomo de esta sociedad. La pulseada no este el Gobierno y el campo como venden los medios al público que mira al mundo desde el sofá de su casa.

Es entre el país del monocultivo sojero, del "salvase quien pueda", el del corralito, y este otro país que se abre paso como puede con los sindicalistas, los estudiantes, los movimientos sociales, los empresarios nacionales y con el gobierno democrático y popular, con sus aciertos y sus errores. No nos dejarán espacios para la dulce ambigüedad; cada uno elegirá su orilla.

Jorge Giles, Miradas al Sur, 01/03/09

Nos vemos

1 comentario:

mrs miga dijo...

Gracias por la cita, en verdad muy breve pero plena de significado.
Gracias,en especial porque mi hijo me robó la Miradas de eset domingo...

Si podés o querés,te pido pases por mi blog y me des tu opinión.Apreciaría tus comentarios.
Grs desde ya.Si no podés,está todo bien.