7 de marzo de 2009

La ideología del '76 en el 2009

por Alejandro Horowicz

La proclamada muerte de las ideologías sirve para comprobar que pocas veces estuvieron más vivas, y nunca resultaron menos nutritivas. Eso sí: los puntos de vista comienzan a sincerarse; la derecha restableció su filiación con la dictadura terrorista burguesa del ’76, al reconocer –al igual que el entonces almirante Massera en el juicio a las juntas– que esta democracia es el resultado de esa dictadura. El bloque campero reconoce sin vergüenza que su línea de ahora continúa punto por punto la postura de entonces. Debemos admitir que es cierto. Exterminaron a la oposición obrera y popular, a las organizaciones que la nucleaban, aplicaron el programa de reprimarización de la economía nacional sintetizado por José Alfredo Martínez de Hoz, y fracasaron.

El estallido del 2001 sobredemostró la inviabilidad material de su propuesta. La sociedad argentina lo sabe, ellos también lo saben, pero no les importa. Hace décadas que integran una clase dominante que no va a ninguna parte, exhiben perpetua decadencia en su descomunal incapacidad para entender el país, el mundo.

El estallido del 2001 mostró la imposibilidad de la convertibilidad un peso un dólar, al tiempo que organizó la sociedad más injusta de la que se tenga memoria estadística. Nunca la marginalidad fue tan extendida –20 millones de compatriotas, la compacta mayoría–, nunca la distribución del ingreso fue más polarizada –ricos cada vez más ricos, pobres cada vez más pobres–, nunca el consumo popular fue más elemental.

En el 2003 las cosas comenzaron a cambiar. La marcha de la economía global tuvo un curioso efecto sobre el precio de los commodities, y ese efecto fue el resultado de la siguiente combinatoria: uno, India y China se incorporaron al mercado mundial; es decir, 2.200 millones de habitantes, en distintas proporciones, elevaron la demanda de alimentos; dos, la rapacidad del capital financiero internacional y la imbecilidad de George W. Bush impulsaron una política apalancada en la necesidad de sostener ganancias ficticias. Lo hicieron con la esperanza de que terminaran siendo reales, pero su ideología –la desigualdad dinamiza la actividad económica, potenciarla es bueno para la marcha de los negocios– terminó volviendo inviable el recobro de los préstamos hipotecarios. Entonces, utilizaron instrumentos desesperados que terminaron por destruir los bancos mayoristas y el sistema financiero en su conjunto –es preciso reconocer que colapsó y fue nacionalizado a nivel planetario– y la burbuja que surgió ínterin motorizó, por unos pocos meses, el precio del petróleo y de la soja.

Por supuesto, “los productores” estaban en el mejor de los mundos. De la convertibilidad uno a uno habían pasado a la convertibilidad tres a uno, y las retenciones morigeraban sus ingresos, pero como los ingresos crecían nadie se preocupaba demasiado. Hasta que los precios mostraron una firmeza desconocida, y el Gobierno nacional resolvió aplicar retenciones móviles. ¿Los motivos?: tan amplios como los pueda imaginar cada uno; desde impedir que impactaran los precios del consumo interno de alimentos, hasta recaudar más y de este modo independizarse en mayor medida de la sociedad. Pero más allá de los motivos aparecía la noción de techo para ganancias presuntamente ilimitadas. Esa aproximación guió el comportamiento de la Sociedad Rural, por eso, por que esperaban que la soja rondara los u$s 1.000 la tonelada actuaron como un vendaval.

Pues bien: el precio de la soja cayó, pero no se derrumbó; claro que la marcha de la crisis bien puede avanzar hacia el precipicio. Si la soja se desploma, a u$s 100 la tonelada, ¿qué propondrá la Mesa de Enlace? Es fácil intuirlo: responsabilizar al Gobierno “montonero”. No es exactamente una “estrategia”. Y es preciso reconocer que no tienen ninguna, que la sociedad no tiene ninguna, y que es insensato no tenerla. Sin embargo, el odio de clase asume en la imprecación “montonero” fuerza panglosiana, ya que curiosamente fue el nombre que sintetizó la repugnancia de los oficiales procesistas a toda forma de oposición dinámica. La ideología del ’76 en el 2009 sobredemuestra la cortedad de un bloque sin horizonte, bloque que obtiene su portavoz final: Susana Giménez.


Nos vemos

Foto: los candidatos de la derecha, al decir de Mauri la derecha lenta


4 comentarios:

Ariel dijo...

Bien "el Horo". Gran remate: amague y puntinazo al medio del arco.

Mauri K dijo...

Gracias Filomata. Aca hay 2 candidatos, mas racionales q Carrio, uno es imagen, el otro es gestion, creo que dan mejor con el target q la gente bien parece querer. Ellos por su lado tienen un acuerdo que cada vez se manifiesta y profundiza mas.
Pero todo va tan lennnto con esta gente que uno se va a enterar en el 2012, en el caotico caso de que ganaran.
Saludos.

johnny monsanto dijo...

El campo nunca tuvo un dólar a $3. Lo tienen el estado y la industria.
Cuando la soja caiga a U$S100 es un problema que tendrá que resolver el gobierno.No creo que caiga a tanto, pero si a U$S200, lo que hará mas inviable aún el cobro de cualquier retención.

Anónimo dijo...

Muy buen artículo. Alejandro, es el mismo que por los setenta estaba en la Izquierda nacional?. Si es así un saludo de una compañera militante.