25 de marzo de 2017

Mauri, lo que natura non da, salamanca non presta

En verdad que son notables las peripecias del gobierno de Macri para sacudir a inversores y ciudadanos que a esta altura del campeonato, ya no le creen. Tal vez, si la conducción económica fuera vertical y no atomizada como ahora, generaría más confianza, serviría para el crédito. Desde Dujovne hasta Cabrera, son todos capangas los ex-gurues de la city

La sensación es que los funcionarios se mueven por impulsos, alguien dijo «prueba y error»; hay botones de muestra: precios transparentes, desmerecer ahora 12, inventar ahora 18, financiar compras de 3 a 6 meses a tasa 0, modificar Procrear y lo que es la vedette: los créditos hipotecarios. El Gobierno lanzó ayer una de sus mayores apuestas del año electoral: un shock de créditos hipotecarios de la mano de la banca pública, que esperan se traduzca en un boom de viviendas que le permita mejorar el ánimo de los consumidores tras un año de ajuste y con la confianza en baja.

Algunos de los argumentos para generar confianza son mas o menos estos: “Un matrimonio de una empleada doméstica y un albañil podrán tener una casa”, graficó Javier González Fraga, titular del Banco Nación. “La gente entiende que se está recuperando la confianza”, apuntó Juan Curutchet, titular del Banco Provincia. “Es una oportunidad para todos los que vienen al banco, que en su mayoría tienen menos de 40 años y viven con sus padres o alquilan”, añadió Javier Ortiz Batalla, del Ciudad.

Generar confianza es parte de lo que “lajente” llama relato. Por eso aparece lo que Felipe González dice que dijo y el gobierno cree que eso sirve para generarla.

Dice Jorge Fontevecchia sobre el tema “si CFK va presa llueven las inversiones”

Macri precisa sostener su gran promesa electoral de 2015, centrada en que habrá crecimiento económico de la mano de las inversiones que no venían por culpa del gobierno anterior. Primero sostuvo  que, tras la salida del cepo y el acuerdo con los holdouts, comenzaría la lluvia de dólares, luego en el segundo semestre, luego... luego.

Creer ahora que no llegaron las inversiones porque la vigencia de Cristina aún no se eclipsó definitivamente es un potente eslogan electoral para octubre pero es una simplificación. Es verosímil que aquellas inversiones que tienen un repago de largo plazo, y cuya actividad está regulada por decisiones del gobierno de turno, se sentirían más seguras si pudieran confirmar que no hay un regreso del mismo tipo de populismo a corto plazo. Pero extender eso a todas las inversiones futuras o atribuir la incumplida llegada de inversiones a esa causa, ilusionándose con un boom de inversiones en noviembre si Cambiemos ganara las elecciones, puede ser un error similar al de esperarlas tras el acuerdo con los holdouts.

La misma falsa ilusión reside en creer que el conflicto social de las últimas semanas es el resultado de una puja por quiénes se aferran a las ventajas que les dio la inflación pidiendo más salario o más subsidio a un Estado que genera un déficit que sólo puede pagar con emisión monetaria. 

Todo ello no minimiza la importancia de la inversión para que la economía argentina retome su crecimiento, ni dejar de reconocer que el modelo kirchnerista la inviabilizó; o que la reducción de la inflación no es imprescindible para que la Argentina vuelva a crecer sostenidamente. Pero ponderar su importancia relativa es fundamental para que el Gobierno no vuelva a sobreestimar sus fortalezas, como hizo al comienzo de su gestión, cuando creyó que el solo fin del gobierno kirchnerista atraería las inversiones de todo el mundo y en las oportunidades que el comercio mundial les daría a los productores argentinos, junto a que el populismo había pasado definitivamente de moda.

Generar confianza parece un contrasentido cuando según el INDEC una familia tipo necesita $ 13.673  para no ser pobre.



21 de marzo de 2017

La deuda del BCRA ya supera el total de las reservas

Brevemente, miremos estos números:

✓ Total de depósitos en dólares del sistema financiero → 34.384 millones
✓ Total de préstamos en la misma moneda al sector privado → 9.955 millones
✓ Excedente en cartera → 24.429 millones

Dato a tener en cuenta: Como los bancos no pueden colocar esos dólares, los dejan en concepto de encajes en el Banco Central, por eso las reservas llegan a los U$S 51.649 millones, y casi la mitad son los encajes de los bancos.

Leemos en Ambito Financiero

Si bien el nivel de las reservas del BCRA experimentó una significativa recuperación desde el advenimiento de la conducción Sturzenegger, el gradual pero sostenido crecimiento del stock de Lebac y de los pases pasivos ya supera el total de los activos extranjeros.

Según los últimos datos oficiales las reservas al 15 de marzo pasado sumaron el equivalente de $ 802.483 millones (u$s 51.618 millones) mientras que el total de Lebac ($ 646.663 millones) y de pases pasivos ($ 182.696 millones) lo supera ya en casi 4%. Pero no sólo esta deuda del BCRA (Lebac + pases) es mayor al total de las reservas sino también equivale a más de la base monetaria ($ 812.191 millones).

Esto no implica un peligro latente, como bajo el régimen de convertibilidad, pero si habla del margen de maniobra del ente monetario, frente a un posible cambio abrupto en los portafolio de los inversores. Sobre todo en caso de que el proceso de desaceleración de la inflación se interrumpa, o que el contexto externo se volviera francamente poco amistoso, o se intensificara el ruido político doméstico.

Lo cierto es que si bien el directorio del BCRA procuró normalizar el deteriorado balance de la entidad heredado, la tarea conllevó asumir otros riesgos. La fuerte esterilización es uno de ellos. Así creció el endeudamiento del BCRA con el mercado y con el sistema. Desde el ente monetario no creen que, por ahora, esta situación sea preocupante, es más, sabían que algo así emergería en medio del proceso de limpiar el balance y afrontar compromisos que obligaron a una fuerte emisión, principalmente al comienzo de la nueva gestión.

Por un lado el Central fue reduciendo, en forma muy gradual, fiel al espíritu de la política económica oficial, la emisión asociada al financiamiento del Tesoro Nacional, aunque continúa utilizando el mecanismo de transferencia de utilidades contables a las arcas públicas. Esto debido al pensamiento que prima en la entidad de que el financiamiento del déficit fiscal vía emisión monetaria explica la elevada inflación.

Pero ahora, el BCRA debe afrontar la creciente emisión de pesos vinculada con la compra de divisas al sector privado y público. Ya en lo que va del año debió emitir $ 4.665 millones por compras al sector privado y otros $ 47.409 millones, o sea, $ 52.074 millones al cabo de dos meses y medio. Pero a esto además se suma la expansión vía Adelantos Transitorios por $ 24.000 millones y otros $ 21.000 millones vía Lebac. Todo esto fue absorbido a través del mecanismo de pases, de $ 107.564 millones. El resultado hasta ahora es una contracción de la base monetaria de casi $ 10.000 millones hasta el 15 de marzo pasado.



20 de marzo de 2017

Tras el "festival" de bonos, aparecen caras conocidas entre los nuevos acreedores de la deuda argentina

Tras el "festival" de bonos, aparecen caras conocidas entre los nuevos acreedores de la deuda argentina

El gobierno de Mauricio Macri ya se convirtió en un habitual emisor de deuda en las plazas internacionales. Después del ostracismo financiero que le impuso el kirchnerismo al país, el Tesoro salió en el último año y medio a "inundar" el mercado de bonos.

El mayor de ellos es BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo y cuyo CEO estuvo reunido con Mauricio Macri en Casa Rosada. Le siguen en la lista Lazard, involucrado en la venta de la constructora de Calcaterra a Marcelo Mindlin. HSBC y Goldman Sachs forman parte del listado.

El primer aluvión vino por la colocación de deuda para pagarle el juicio a los fondos buitre. En ese momento, abril del 2016, presentó tres clases de títulos por un total de u$s 16.500 millones.

No obstante, el Gobierno no quedó del todo satisfecho e incurrió en más compromisos, en octubre de ese año, cuando logró recaudar en el Viejo Continente u$s 2.750 millones mediante dos bonos.

Así, cerró el 2016 con un monto de u$s 19.250 millones en títulos colocados tan solo en el plaza internacional.

Ni lento ni perezoso, el ministerio de Finanzas, a cargo de Luis "Toto" Caputo, comenzó el 2017 con una emisión relámpago por u$s 7.000 millones, apremiado por los tiempos políticos en el exterior.

Fue realizada días antes de que asumiera Donald Trump en los Estados Unidos, un hecho que generaba inestabilidad en los mercados. Y en forma previa a que la Reserva Federal subiera las tasas de interés, como finalmente ocurrió.

Caputo, primero como secretario de Finanzas y luego como ministro, encabezó todas las operaciones de deuda del Gobierno.

El éxito de las incursiones oficiales en los mercados lo llevaron al tan deseado ascenso, luego de que el Presidente desplazara a Alfonso Prat Gay y le creara un ministerio para que siga comandando las finanzas del país. Fue el premio de Macri al hombre que le consigue los dólares.

Claro que estas operaciones de deuda, que permiten financiar el déficit fiscal, generan compromisos de pago que en algún momento se tendrán que cancelar.

En este contexto, cabe la pregunta sobre quiénes han pasado a ser los "nuevos" acreedores de la Argentina. Es decir, aquellos que adquirieron títulos y se han convertido en los prestamistas del Gobierno.

Si bien no suele trascender estos nombres, se filtró la información que recopila una agencia internacional en base a datos de la Securities and Exchange Commission (SEC), el regulador del mercado de capitales de Estados Unidos.

1 - En el podio de los nuevos compradores se encuentra -por lejos- el fondo de inversión neoyorquino BlackRock. Fundado en 1988, tiene su sede central en Nueva York y es el más grande del mundo.

Posee, por ejemplo, casi el 3% de los u$s 6.500 millones emitidos el año pasado mediante un bono a 10 años. Fue uno de los tres títulos que se colocaron para pagarle a los holdouts.

2 - Le sigue en el ranking de los mayores acreedores del país otro muy conocido en el mercado: Lazard, firma financiera líder en Estados Unidos, competencia directa a BlackRock.

Comandada por Kenneth M. Jacobs, Chairman & CEO, tuvo ingresos anuales por u$s 2.354 millones en 2015 y maneja activos por la friolera de u$s 192.000 millones.

Lazard está presente en el país y posee oficinas en Puerto Madero. Se especializa en el mercado de M&A (fusiones y adquisiciones) y, por cierto, fue el que obtuvo el mandato de venta de IECSA, la constructora del primo del presidente Macri, Ángelo Calcaterra.

3 - HSBC también figura en el ranking de mayores compradores de papeles locales. En la Argentina ostenta una fuerte presencia en el mercado individuos y corporativo.

Fue noticia en los últimos años por una serie de escándalos. A nivel global, por investigaciones de lavado de dinero que golpearon la imagen del banco. En el país, por la embestida del gobierno de Cristina Kirchner.

Sus directivos fueron perseguidos por la AFIP de Ricardo Echegaray y el número uno de la entidad debió ser alejado del cargo por orden del entonces titular del BCRA, Alejandro Vanoli, en septiembre de 2015.

A los pocos meses, la Justicia revirtió tal decisión. Gabriel Martino fue restituido en su puesto y confirmado como presidente del directorio.

4 - En la lista de compradores de deuda argentina aparece otro viejo conocido: Goldman Sachs, uno de los bancos más antiguos y respetados de Nueva York.

Esta entidad es la que más hombres aportó a la administración de Donald Trump. Ya son tres los ex Goldman que se sumaron al Gobierno, contando al actual secretario del Tesoro, Steve Mnuchin.

5 - La mayor aseguradora de Europa también dice presente en el listado de los mayores tenedores de bonos de la Argentina: Allianz.

La gigante alemana ganó en 2016 unos 6.883 millones de euros y reclutó, hace algunos años, al gurú de los mercados emergentes Mohamed El-Erian para liderar sus desembolsos en la región.

El financista favorito de Cambiemos es sin lugar a dudas, BlackRock es el fondo de inversión más activo del Gobierno de Macri. No sólo porque su presidente, Laurence Fink, viajó a Buenos Aires para entrevistarse con el mandatario, sino por la cantidad de negocios que está gestando en el país (y los que vendrán).

En su visita, le precisó a Macri que esta analizando instrumentos financieros para el desarrollo de viviendas en la Argentina. Además, le hizo saber sobre su interés en realizar inversiones en shale oil y en el campo de las energías renovables.

Por cierto, este directivo viene de una historia bastante "agitada" que antecede esta fluida comunicación con Macri: sufrió, como tantos otros, el "escrache" público de Cristina Kirchner.

Corría el año 2014 y en un encendido discurso la ex mandataria comunicó que ejecutaría la ley de financiamiento del terrorismo contra la multinacional Donnelley por haber despedido a 400 trabajadores y cerrado de manera intempestiva la fábrica.

Así, quedó involucrado BlackRock, ya que le había comprado el 70% de la firma a la multinacional. Según elucubró CFK, el fondo lo hizo porque era socio de NML de Paul Singer y querían "doblegarla", a raíz de la falta de pago a los holdouts. Sin embargo, más allá de estos avatares, siguió siendo "amigo" de la Argentina: no sólo tuvo participación en empresas como YPF sino que se presentó como "amicus curiae" (aliado del Gobierno) ante el juez Thomas Griesa.

En la actualidad, tan en serio se toma la tarea de desarrollar negocios en este suelo que mantiene a un ejecutivo "full time" dedicado a conseguir esas "perlitas" capaces de hacerles ganar mucho dinero.

El emisario de Fink es Pablo Federico, un argentino que actúa como portfolio manager en BlackRock y que tiene la misión de invertir en "Asset Classes" o activos de clases. Bajo ese concepto se enmarcan grandes categorías de desembolsos asociadas a diferentes niveles de riesgo y de rentabilidad.

Este economista, que pasó por el CEMA, es quien se reúne con los funcionarios y empresarios en la Argentina. De hecho, se lo suele ver en despachos oficiales y es, por cierto, uno de los que tiene el mejor "feeling" para detectar por dónde pasarán los negocios en el país.

No es casual, entonces, que BlackRock -además de ser el mayor tenedor de los nuevos bonos de Caputo-, esté lanzando un índice para comprar acciones argentinas.

Se trata de las iShares, firma dedicada a la emisión de ETF (fondos que permiten tomar posiciones sobre un determinado índice) que pertenece a la mencionada BlackRock.

Por cierto, ya realizó el registro para la creación de uno de ellos que invertirá en empresas que ofrecen exposición al mercado bursátil albiceleste, incluso aunque no estén cotizando o no tengan sede en el país.

El índice que seguirá el ETF será el MSCI All Argentina 25/50. Es el mismo que replica el Global X MSCI Argentina (el único que hoy existe en Estados Unidos y que cubre exclusivamente el mercado local).

Esto, claro está, potenciaría al mercado doméstico de acciones, hoy día de escaso volumen, en busca de hacer crecer los negocios para intentar -en algún momento- volver a ser lo que fuera en los '90, pleno auge de las inversiones en empresas argentinas.

Hasta CFK tuvo aliados en Wall Street. El gobierno de Macri no es el primero en tener un fondo "afín" o que le resulta funcional a sus intereses. Claramente estos inversores aparecen cuando detectan oportunidades de negocios.

No es amor, es dinero. Este tipo de relación con los gobiernos no distingue color ni signo político.

Es usual pensar que Macri atrae al mundo de las financistas mucho más que sus antecesores. Sin embargo, los gobiernos pasados también contaron con algún "fondo amigo". Incluso, el kirchnerismo.

Gramercy fue el más activo en la administración anterior. A pesar de su retórica antimercado, los Kirchner (primero Néstor, luego Cristina) mantuvieron una muy fluida relación con estos financistas.

De hecho, Robert S. Koenigsberger - dueño de Gramercy- era el hombre de Wall Street más escuchado por Néstor Kirchner.

En 2013, este y otros fondos, junto con un consorcio de abogados, impulsaron un acuerdo entre el 93% de los bonistas que aceptaron las reestructuraciones de deuda (2005 y 2010) y los denominados "buitres", liderados por Elliott Management, de Paul Singer.

Si bien no prosperó, era la "solución privada" que el gobierno K veía con buenos ojos para encausar el litigio con los holdouts y, a la vez, poder mantener su discurso "anti-acuerdo".

Pese a no haber llegado esta estrategia a buen puerto, Gramercy volvió a extenderle la mano al kirchnersimo. Más precisamente a Amado Boudou, cuando compró parte en los juicios que tenía el país en el CIADI.

El emisario del fondo en el mercado doméstico era el argentino Gustavo Ferraro, quien en la actualidad sigue como operador de Gramercy en Argentina.

El final de la intensa relación entre el kirchnerismo y esta firma llegó cuando asumió Axel Kicillof en el ministerio de Economía. El otrora funcionario pensó que ese fondo estaba haciendo negocios con Hernán Lorenzino, ex titular de esa cartera que estaba manejando el tema de la deuda.

El final de la historia es conocida: no sólo corrió a Lorenzino de su puesto sino que cortó vínculos con Gramercy.


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con textos de Leandro Gabin

19 de marzo de 2017

Francisco Cabrera. Decile lo que pensás

Francisco Cabrera. Decile lo que pensás

Dice Artemio López en esta nota “De este escuálido equipo gobernante, poblado a lo Donskis por banqueros, financistas, inversores e insensibles tecnócratas y políticos que han reconducido la crisis global en su propio beneficio, el ministro de Producción, Francisco Cabrera, ofrece como valor destacado a su planicie de gestión y atributos de old latin lover una enorme capacidad de propalar pelotudeces.

Una de ellas es que “la apertura importadora no existe” y que “en modo alguno se afectó el empleo en general y el industrial particularmente”.

Nuestro humilde aporte en ésta nota.


13 de marzo de 2017

En Argentina tenemos una tragedia educativa

El drama de la educación

Al ingresar el sitio web del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación, se puede leer el siguiente mensaje: "Trabajamos junto a las provincias por una educación cada vez más inclusiva y generadora de oportunidades para todos los argentinos". ¿Se trata de un muy buen eslogan? ¿Es apenas una expresión de deseos? ¿O es una declaración de principios que refleja tanto la filosofía como la acción de la cartera educativa en el territorio?

La realidad devuelve, como un espejo, una imagen deteriorada del sistema educativo y disociada de esa consigna que el Ministerio enarbola en su plataforma en internet. Se escribe bonito en la web sobre los objetivos de la gestión del "deber ser" en materia de educativa. Pero poco se dice de la distancia existente entre el "deber ser" y lo que realmente "es" el universo de las escuelas.

El renovado conflicto docente a partir de la falta de acuerdo en torno al aumento de salarios desnuda una vez más las graves falencias de todo el sistema. Incluso se encuentran situaciones curiosas, como que una de las Secretarías se denomina de Innovación y Calidad Educativa. Raro este concepto de innovación en las escuelas cuando los maestros siguen usando tiza y pizarrón para enseñar.

En este escenario, la decisión del Gobierno nacional de no fijar un porcentaje de referencia para encausar la discusión salarial con los gremios fue el inicio de este nuevo conflicto. Un error de cálculo (político) de las máximas autoridades educativas.

Claro está que con gremios reclamando incrementos de sueldos del orden del 30% y gobiernos provinciales que ofrecen menos del 20% no hay posibilidades de negociar, pues las distancias son demasiado amplias. La confesión de la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, de que la provincia que administra está fundida es un factor a considerar. Fue un llamado a la solidaridad docente y al mismo tiempo un acto de sinceridad preocupante.

CTERA, un gremio de maestros que solo aparece de vez en cuando pues las discusiones salariales están supeditadas a sindicatos provinciales y gobernadores, exige al Ministerio de Educación de la Nación un porcentaje de referencia. Pero el ministro Esteban Bullrich no cede, lo que profundiza la crisis. Se insiste en que el diálogo es la solución, pero en realidad la 'guita' es la única que puede arreglar las cosas.

La Provincia de Santa Fe no arriesgó demasiado cuando ofertó a los maestros un aumento salarial del 19,5%. Y entonces los chicos nuevamente son los grandes perdedores de este conflicto ya tradicional en el inicio de cada ciclo lectivo. El Gobierno nacional de Cambiemos llegó para cambiar muchas cosas, pero en lo que hace a educación al parecer padece un déficit de atención. Faltó gestión para avisar que no daría ese porcentaje de referencia para negociar paritarias en todo el país.

Por tanto, el 2017 será otro año en el que no se alcanzarán los 180 días de clases que exige, desde 2003, la ley 25.864, y será el quinto año consecutivo que no se avanzará hacia la meta de 190 que acordó, en 2011, el Consejo Federal de Educación mediante su resolución 165. No hay que llegar al extremo de la provincia de Tierra del Fuego donde las clases arrancaron, el año pasado, a fines de mayo. En el caso de Santa Fe, en 2016 los alumnos fueron a la escuela 165 días, es decir estuvieron por debajo de lo que establece la ley.

Las tensiones en el sistema educativo con base en escuelas públicas genera una migración de alumnos hacia los colegios de gestión privada. Un reciente informe del Instituto de Desarrollo Social Argentino (Idesa) advierte que la fuga de las familias enviando sus hijos a escuelas privadas es persistente. "Si bien el fenómeno responde a muchos factores, uno muy importante es la intensificación de las huelgas ocurridas a partir de la intromisión del Ministerio de Educación nacional fijando salarios que luego tienen que ser pagados por las provincias. Volver al esquema en el que cada provincia fije el salario de sus docentes es un primer paso para revertir la decadencia de las escuelas estatales", sostiene.

"La educación básica de la Argentina es provista por 24 sistemas administrados por cada una de las provincias que conforman el país. Este diseño no es fruto de decisiones recientes (como frecuentemente se afirma que la descentralización de las escuelas ocurrió en las décadas del ’70 y el ’90). Es una definición que adoptaron los constituyentes de 1853 que, además de establecer la organización federal, fijaron explícitamente en el artículo 5° de la Constitución que cada provincia administrará la educación básica de su territorio", agrega.

Más aún, la educación argentina es demasiado importante como para sólo discutir el salario de los docentes. El reclamo de los docentes es justo. Ser docentes debería ser el trabajo más prestigioso de este país ¿Qué trabajo más importante que educar a los futuros médicos, jueces, periodistas y líderes? Pero estamos discutiendo siempre un aspecto o con sesgos.

De todos modos, en la Argentina actual todo es más complejo de lo que parece. Y el conflicto ahora sólo depende de que los gobiernos acepten mejorar sus ofertas de aumentos salariales. Funcionarios y maestros gremialistas por ahora están en deuda con los chicos.




12 de marzo de 2017

Pobreza, con los números en la mano

Pobreza, con los números en la mano

Previamente y sobre la base de nuestra entrega anterior, reproducimos algunos conceptos de Daniel Arroyo vertidos en un reportaje al medio de conduce Ignacio Fidanza.

¿Qué está diciendo el nuevo índice de desocupación del 9,3%? ¿Qué subió el desempleo, que recién ahora se blanquea o las dos cosas? - Que subió el desempleo. Con el INDEC anterior, la cifra del 5,9 % no era real pero está claro que en estos meses se perdieron 140 mil puestos de trabajo. Para mí, todavía más importante que eso es el 11 % de subocupación, que quiere decir que mucha gente está trabajando menos horas. Porque le cortaron las horas extras porque en la fábrica trabajaba 8 horas y ahora trabaja 6, porque hacía changas 5 veces por semana y ahora hace 3. Hay pérdida de empleo formal, gente que trabaja menos horas y el problema está en el conurbano, en Rosario, en Córdoba, donde la desocupación es más del 11 %. En estos 8 meses, el parate de la construcción y el textil paró el sector informal de la economía y los despidos pegaron también 

El Presidente promete cloacas en los conurbanos y 2800 kilómetros de ruta. - La idea de que van a venir inversiones y van a derramar sobre el empleo es una idea equivocada. Creo que el gobierno se está dando cuenta. Me parece que no dimensionan la escala del problema. Han transferido dinero a los municipios y han empezado con licitaciones. Los dos errores de diagnóstico graves del gobierno son primero que no entiende el mercado informal de trabajo. No entiende que parás la construcción y el textil y se te caen los grandes centros urbanos porque la Argentina es un país en el que el que tiene un plan social además hace changas, donde el remisero también hace otra cosa el fin de semana. Y lo segundo es que no ve la escala del problema.

¿El gobierno plantea un ajuste sin horizonte? La economía va a crecer, van a conseguir algunas inversiones, la inflación va a bajar, pero vamos a seguir como estamos: con 32% de pobreza y un millón y medio de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Yo creo que el gobierno tiene un modelo de país. La alianza del Pacífico, la apertura de los mercados, la competitividad en la producción primaria y en el mundo del conocimiento. El gobierno va hacia el esquema de Chile, un país fuerte en lo que es tradicionalmente fuerte como la producción primaria y muy globalizado. Ese país es una Argentina posible pero es una Argentina a la que le sobran 20 millones de personas.

Agustín Salvia. Sociólogo (UBA). Director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA escribe lo siguiente (Clarín, 11/03/2017):

Sin dudas transitar el último año significó un trance complicado para muchos ciudadanos. La actividad productiva en el país cayó en 2016 un 2,3% con respecto a 2015 y, aunque se afirma que el año habría terminado con tendencia al crecimiento en materia económica y de empleo, sus efectos todavía no son evidentes para la mayor parte de la sociedad. Con la caída de 2016, el nivel de actividad económica se ubicaría en un nivel similar a la que teníamos en 2011, incluso, por sobre el nivel de actividad de 2010. De esa manera, tenemos casi cinco años de estancamiento, o de un crecimiento raquítico poco sustentable, y un último año –al menos, gran parte de él- de clara retracción económica.

En este marco, en materia de deudas sociales, al menos desde 2010 a la fecha, la evidencia da cuenta de pocos matices, siendo evidente que 2016 ha sido un año crítico, pero en un contexto que ya distaba de ser un lecho de rosas. Al respecto, a partir de datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina, coincidentes con las nuevas estadísticas oficiales, sabemos que: 

1) E1 desempleo y la precariedad laboral vienen creciendo los últimos cinco años, y que el último año no fue menos grave en ese sentido, afectando actualmente a casi el 50% del total de los trabajadores, entre ellos a más del 30% de los asalariados y a más del 70% de los patrones, microemprendedores y cuentapropistas, todos ellos todavía población sobrante para el modelo de crecimiento vigente.

2) La pobreza por ingresos, luego de caer hasta 2008 y después crecer con la crisis de 2009, volvió a caer en 2011-2012, para luego volver a subir, estancarse y otra vez aumentar durante 2016, subiendo la indigencia a 6,9% y la pobreza a 32,9%, destacando su persistencia a pesar del continuado aumento de los programas sociales de transferencia de ingresos.

3) Si bien la infraestructura social no dejó de mejorar durante estos años gracias a la obra pública, algo anduvo mal y no sólo por la corrupción: el hábitat urbano, así como los servicios de educación, salud y justicia, siguen reproduciendo desigualdades, conflictividades y desprotecciones sociales, dejando a no menos del 15% de los hogares urbanos en situación de extrema exclusión.

4) El tejido social conformado por los recursos psicológicos, las redes de apoyo y el sentimiento de cohesión social tampoco dejo de sufrir un proceso de degradación, afectado por la inestabilidad económica, la inestabilidad social, el avance del narcotráfico y la inseguridad, toda vez que las preocupaciones políticas y judiciales siguen estando alejadas de la vida cotidiana de la gente, enfrentando por lo mismo niveles de credibilidad extremadamente bajos.

Más específicamente, en cuanto a la situación de indigencia y de pobreza, el último informe del Observatorio de la Deuda Social muestra que punta a punta 2010-2016, tuvo lugar hasta 2015 tanto un comportamiento amesetado en materia de indigencia como un aumento sistemático de la pobreza, para luego ambos crecer entre 2015 y 2016. Si bien este aumento habría sido mucho más fuerte durante el primer semestre del año como efecto de la inflación y de los ajustes tarifarios, la situación estuvo lejos de revertirse durante la segunda parte del año.

En la segunda parte de 2016, la pobreza habría crecido sólo levemente, mientras que la indigencia se habría profundizado acompañando el deterioro de la economía informal. Ahora bien, si comparamos el actual escenario con la historia social argentina de las últimas décadas, se aprecia claramente que estamos muy lejos de las grandes crisis sociales atravesadas por el país (1988-1990 o 2001-2002), y que los niveles actuales se asemejan a escenarios como los de 1983, 1987, 1994 o 2009.

La actual coyuntura parece remitir a procesos recesivos generados por efectos de crisis financieras (1995-1996) o a dinámicas inflacionarias post-devaluación como en los ‘80 o en 2014. La dinámica de la pobreza correlaciona estrechamente con las variaciones del PBI per cápita y del salario real (controlado por inflación). En cualquier caso, destaca la dificultad histórica de “perforar” un piso estructural de pobreza de 25-30%. Estas evidencias ponen en en perspectiva los problemas estructurales, los cuales tienden a hacerse especialmente visibles cada vez que sobreviene una crisis económica, generalmente acompañada de un cambio en el régimen político.

El verdadero desafío entonces para este y los años que siguen de esta administración, no sólo reside en bajar la inflación y lograr una eventual reactivación, sino poner efectivamente en agenda los cambios estructurales necesarios para superar una economía fuertemente concentrada que descarta al menos a un cuarto de sus ciudadanos. Para ello se hace obligado contar con una política de Estado orientada al desarrollo, y no sólo para enfrentar ciclos recesivos, algo que todavía no parece haber entrado en escena.

Buen domingo

11 de marzo de 2017

Reconstruir la movilidad social ascendente

Cómo recuperar la movilidad social (o los tres caminos)

Por Lic. Daniel Arroyo

Lo único universal, el único lugar que tiene verdadera legitimidad en Argentina es la escuela. El chico que se queja porque este año está aprendiendo lo mismo que el año pasado, sabe que la escuela es el lugar que le va a permitir progresar. Los padres que cuestionan la escuela, saben que cuando los convocan desde allí es para algo bueno para sus hijos. Aún el padre que genera un hecho de violencia sobre un docente, en el fondo está pidiendo ayuda, está diciendo que no tiene claro cómo manejar a su hijo adolescente.

La escuela sigue siendo el ámbito que más confianza les genera a las familias argentinas, con sus múltiples problemas, con programas no actualizados y con un alto grado de deserción en la secundaria, la escuela es “el lugar” desde donde hay que empezar a reconstruir el tejido social y la idea de movilidad ascendente. Las familias ricas y las familias pobres les bajan el mismo mensaje a sus hijos: “estudiá, ponete las pilas”. El chico perdido en una esquina sabe que la escuela es el lugar del que tiene que agarrarse y, aunque cada tanto se caiga, sabe que ese es el mejor lugar que tiene a mano.

No intento dar una visión idílica, por el contrario, hay muchísimos problemas en el sistema educativo, pero está claro que ese es “el mejor lugar” que tenemos para construirnos un futuro. No es poco, es un muy buen punto de partida para reconstruir la idea de que el estudio es el primer camino para lograr la movilidad social ascendente. Por eso, es clave cuidar a los docentes y darles participación en las reformas y los diseños curriculares que vienen.

El segundo camino es el trabajo y aquí, las cosas están bastante más complicadas. Tenemos casi 10% de desempleo general y casi 20% de desempleo en los jóvenes. Hay gente que trabaja en el siglo XXI (los que están vinculados al mundo del conocimiento, le ponen valor agregado a la producción primaria o están en el sector financiero); hay gente que trabaja en el siglo XX (la persona que cose ropa a fasón o el mundo de las “changas” que incluyen a casi 1/3 de los que trabajan); y también hay gente el siglo XIX (el que tiene trabajo absolutamente precarizado y muy temporario). Ese es nuestro mercado laboral y no tiene mucha lógica imaginar que se va a acomodar a partir de un supuesto derrame o sólo logrando una mayor competitividad de los argentinos del siglo XXI.

Aquí tiene un rol fundamental el mercado interno. No hay manera de reconstruir la movilidad social si no se desarrolla el mundo de las pymes, de los comerciantes, de los que hacen “changas”, si no se mueven la construcción, el textil, el metalmecánico, el comercio, el turismo, que son sectores que hacen crecer el PBI y que, a su vez, llegan hasta la punta de la cadena porque le abren posibilidades de trabajo a los argentinos del siglo XX y a los argentinos del siglo XIX.

Aquí también se nos abre una oportunidad, estamos tan retrasados en infraestructura, nos faltan cloacas, asfaltos, veredas, núcleos húmedos, viviendas, que es eso lo que nos da la oportunidad de masificar el trabajo aún en un contexto donde la tecnología va a modificar mucho las formas de empleo. No tenemos que “inventar” trabajo en Argentina, no tenemos que romper calles y volver a hacerlos para generar mano de obra, tenemos la posibilidad de poner en marcha mucho trabajo de mano de obra intensiva.

El tercer camino es el crédito, y aquí si estamos en un problema serio. Muchísimas familias están “sobreendeudadas” como producto del parate de la actividad económica y el aumento de los alimentos. Esta situación no es de ahora, viene desde hace tiempo, pero se agudizó. Una familia típica del Conurbano se encuentra hoy ante el problema de que todo le sale más caro, le entra menos plata por las “changas” y entonces se endeuda con la financiera de la esquina, el prestamista del barrio o con el que puede. Gran parte del dinero que entra se use para pagar deudas, para “tapar agujeros”. Lo que sucedió a fin de año nos marca un alerta: el dinero extra que entró en las casas por el aguinaldo o los bonos para los planes sociales no se volcó al consumo porque la plata fue a paliar deudas.

Este endeudamiento constante también genera situaciones de violencia cotidiana en la medida en que las tasas de interés exorbitantes que pagan los que están la informalidad hacen que las cuentas siempre estén en rojo, aún en las familias que hacen un culto del cumplir puntillosamente.

Masificar el crédito, a tasas muy bajas, es parte de la tarea de la política social y es un elemento clave para reconstruir el camino de la movilidad. Se trata de crédito, sin pedir garantías imposibles, para el carpintero que necesita una sierra circular, la persona que requiere una máquina para coser en su casa o el pibe que tiene un taller mecánico y le falta un scanner y una computadora. También masificar el crédito para las muchísimas familias que viven muy endeudas y siempre al filo de la navaja.

En definitiva, mejorar la escuela, mover las cadenas productivas que llegan hasta la punta y masificar el crédito no bancario son tres de los caminos que nos pueden ayudar a reconstruir la idea de movilidad social ascendente que es, ni más ni menos, el gran sueño de las familias argentinas.



5 de marzo de 2017

8M, el llamado

8M, el llamado

El próximo 8 de marzo millones de mujeres saldrán a las calles de todo el mundo para reclamar por sus derechos y lo harán con una medida inédita: un Paro Internacional de Mujeres que se replicará en más de 41 países. En la Argentina, más de 60 ciudades se plegarán a la medida, que ya tuvo su antecedente el "Miércoles negro", el pasado 19 de octubre de 2016, cuando miles de mujeres pararon y se movilizaron en contra de la violencia de género y en repudio al brutal asesinato de la joven marplatense Lucía Pérez.

Sobre este tema, recibimos del Movimiento de Mujeres y del Colectivo Ni Una Menos el siguiente texto y lo publicamos:

Hoy queda en primer plano la fuerza del movimiento de mujeres porque está generando una revolución sensible en los lugares de trabajo, en las casas, en los territorios y en las calles. Hemos corrido definitivamente el umbral de tolerancia frente a las violencias machistas. Y esto genera respuestas cada vez más cruentas que buscan aterrorizarnos: vemos en el incremento de los femicidios un tipo de ensañamiento que intenta acallar con más violencia cada gesto de autonomía y rebelión de las mujeres.

En la medida en que más demostramos que no estamos dispuestas a aguantar maltratos y abusos y en la medida en que más nos afirmamos en lo que deseamos, la reacción se torna más cruel. Leemos en esta clave: hay una guerra contra las mujeres porque estamos diciendo basta, porque estamos afirmando otro deseo, porque estamos construyendo una nueva forma de poder.

También constatamos un cambio generacional y apostamos a ese tiempo por venir: hoy los y las adolescentes se politizan desde el reconocimiento de las cuestiones de género como primera opresión, detectan ahí una relación de poder que se resisten a sostener.

El llamado al paro de mujeres que estamos haciendo es un llamado político hecho por fuera de las dirigencias sindicales pero que se fue tejiendo con las organizaciones de base. Hemos interpelado al mundo sindical y ha sido efectivo: sabemos la enorme discusión hacia adentro de las organizaciones gremiales y este 8M será el segundo paro que las mujeres le hacemos a Macri, a quienes sólo lo hemos parado las mujeres. Muchos sindicatos están convocando, adhiriendo y llamando a acciones diversas: asambleas, paros de una hora –como el caso de los bancarios–, convocatorias directas –como en los gremios docentes–, otros sumándose al ruidazo de inicio, etc.

Nos aliamos y nos potenciamos en esa presión de las mujeres de base que ponen en marcha una voluntad por sostener esta desobediencia al mandato patriarcal y a las organizaciones machistas. Esto genera alianzas insólitas, transversales, poderosas, que hacen emerger a las mujeres como el actor político inesperado y al feminismo como una cuestión masiva, popular y callejera.

El movimiento de mujeres como sujeto político desestabiliza la escena, obligando a revisar prácticas y también a incorporar en todas las agendas nuestras demandas concretas: desde nuevas formas de abordaje a la violencia, que nunca se termina con más cárcel o penas más duras, hasta la socialización de las tareas de cuidado y reproductivas a través de la ampliación de licencias por maternidad y paternidad, con jardines de primera infancia en los lugares de trabajo, lactarios, etc.

Nuestras demandas son muchas, hablan de la autonomía de nuestros cuerpos y decisiones –y eso implica el aborto legal, seguro y gratuito, pero también el derecho al parto respetado en todos los centros de salud y hasta el derecho a meterse al mar sin corpiño–, hablan del derecho a migrar sin ser criminalizadas, del derecho a la tierra, el respeto a las mujeres de pueblos originarios. Hablan de nuestro derecho a una vida digna y sin violencia. Demandan que se termine la discriminación en el acceso al trabajo y, por supuesto, denuncian la feminización de la pobreza.

Nuestro movimiento es político. Por eso no soportamos que los medios hegemónicos insistan en ver a las mujeres y a sus acciones como “notas de color”. Se nos quiere así infantilizar y despreciar, cuando lo cierto es que ya hicimos tres marchas masivas en menos de dos años y que esas marchas obligaron a todas las fuerzas políticas a tener posiciones en cuanto a los reclamos de género.

La interseccionalidad de nuestro movimiento, mientras tanto, no para de crecer: el feminismo del que hablamos se construye en la práctica, en el encuentro con otras, en la toma de conciencia cotidiana en torno a las relaciones de poder y por eso cuestionamos la política, la economía que nos ajusta y nos empobrece y nos deja más débiles a la hora de salir de los círculos de violencia. Por eso, cuando las mujeres nos movilizamos nos proponemos cambiarlo todo.




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Imagen: Infobae, miércoles negro #niunamenos

4 de marzo de 2017

Industria láctea en crisis: Argentina va camino a importar leche

Industria láctea, en crisis: si no afronta una dura reconversión, la Argentina va camino a importar leche

Es que el agro, en todas sus expresiones, no encuentra el equilibrio. Los bancos, entusiasmados por la cosecha extraordinaria de trigo, piensan lanzar créditos en dólares para la compra de equipamientos; y en ese desequilibrio, el sector lechero está al borde del precipicio.

Cuesta creer pero es así. De no mediar cambios, el país tendrá que comprar afuera lo que no puede producir fronteras adentro. Las empresas líderes, SanCor y La Serenísima, atraviesan un muy difícil momento. Los productores pequeños no logran hacer pie. Hay 1.000 tambos que van camino a la quiebra.

Miles de vacas Holando Argentino -típico animal de tambo- arribando a Liniers para, semanas después, aparecer bajo la forma de hamburguesas en las heladeras de los supermercados. De esa forma, los principales referentes del sector sintetizan el devenir de la lechería a nivel nacional.

Aseguran que el "modelo lácteo" cruje por todos lados, al tiempo que se acumulan opiniones que hablan de un momento bisagra para esta actividad. Y tienen sobradas razones para pensar así y encender las alarmas. Sólo por mencionar algunas:

1. - Las dos empresas líderes, SanCor y La Serenísima, están al borde del precipicio, en términos financieros

2. - En el caso de la primera (SanCor), se vio obligada a desprenderse del manejo comercial de sus líneas más rentables (postres, yogures y leches maternizadas)

3.- Tiene 4.700 empleados cuando, según expertos, no debería superar los 1.000. Opera con 12 plantas y podría concentrar toda su producción en apenas dos

4. - En cuanto a la segunda (La Serenísima), tuvo que ceder la tercera parte de su capital accionario a Arcor, ya que iba camino a acumular un quebranto superior a los $1.000 millones en los últimos tres años

5. - Poseen una capacidad ociosa del 50% y del 30% respectivamente. SanCor procesa 3 millones de litros (podría estar en 6 millones). La empresa fundada por Pascual Mastellone, unos 5 millones (contra un potencial de 7 millones)

6. - La producción láctea en el país no crece desde hace 20 años. Hoy día, el nivel es similar al de la década del ´90 (con costos disparándose)

7. - De los más de 30.000 tambos que había en los ´80, actualmente sólo quedan 11.000

8. - De esos 11.000 que lograron sobrevivir, cerca de 1.000 van camino a la quiebra

9. - Los productores a duras penas logran hacerse del 20% del precio total de los artículos que llegan a las góndolas

Para voces autorizadas de esta industria, como Eduardo Buzzi, ex titular de Federación Agraria, la alternativa es una sola: o el modelo cambia o el mercado de producción de leche implosionará de tal manera que, por primera vez en casi 30 años, la Argentina se verá obligada a importar la materia prima y parte de sus derivados.

"Tal como está la situación, la forma de producir no le conviene a nadie. Muchos productores, como no le cierran los números, venden directamente los animales a Liniers (...) los actores del sector, chicos y grandes, tambalean. Así como vamos se perderá la autosuficiencia láctea", dice.

El cierre de tambos en los últimos años, acompañado por la paralización de plantas procesadoras, vaticina un escenario impensado para la Argentina: tener que comprarle a otros países. Tal advertencia la formula el presidente de la mesa de Productores Lecheros de Santa Fe, Marcelo Aimar: "Hoy no se exporta nada porque no hay leche. Y si seguimos a este ritmo vamos camino a importar".

A la vez, especifica que no hay materias primas para fabricar queso ni manteca. "Es lamentable, pero se llegó a un punto en que conviene tirar la leche a producirla", enfatiza. En el sector aseguran que el panorama que enfrentan todos los actores de la actividad responde, en gran parte, a los daños causados por el entramado de medidas proteccionistas y "anti exportación" impulsado por el kirchnerismo.

Manuel Ocampo, de la Asociación de Productores de Leche (APL), señala que en los años de Néstor y Cristina Kirchner se desalentó fuertemente la exportación para concentrar las ventas en el mercado interno.

De este modo, se procuraba abaratar los productos en la plaza doméstica. Esto generó una sobreoferta que culminó por minar la rentabilidad de los tamberos. "Entre precios de corte, la prohibición a ciertas exportaciones y la fijación de valores máximos, el sector lácteo resignó ingresos por $ 60.000 millones durante el kirchnerismo", expresa.

Así las cosas, el plan de "vivir con lo nuestro", pensado para favorecer la mesa de los argentinos, terminó de la peor manera: la actividad hace años quedó paralizada mientras que en la región los productores se desarrollan a tasas de entre un 20% y un 30% anual.

La otra consecuencia del plan K de "fronteras cerradas" ha sido la pérdida de mercados internacionales. En la última década, el sector lechero quedó muy lejos de mostrar la performance de países de la región, que pasaron a ocupar un rol más destacado en el concierto global, incluso procesando menos materia prima.

Un caso es Uruguay, que exporta prácticamente el 70% de los más de 2.000 millones de litros que extrae anualmente. Nueva Zelanda y Canadá, que ocupan las primeras posiciones del mercado, les venden a otras naciones el 95% de la leche que producen.

¿Qué ocurre con la Argentina? De acuerdo con APL, los tambos locales colocan en el exterior menos del 20% de la producción total. Para peor, en el sector ya dan por descontado que este año se perderá por completo dicho saldo exportable. Como si esto fuese poco, algunas voces advierten que la Argentina podría verse obligada a comprarle a otros países insumos como la leche en polvo para la elaboración de artículos lácteos.

Un trabajo del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda señala que la caída en la producción del año pasado respecto al anterior fue la más pronunciada desde 1970.

Argentina hoy se encuentra en la peor situación de más de una década. Entre 2015 y 2016 dejó de producir cerca de 1.200 millones de litros y este año habrá otra caída de proporciones.

Hugo Biolcati, ex titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), señala a iProfesional que lo que cobran los tamberos es tan reducido que los desalienta e inhibe las expectativas de crecimiento. "Los precios son bajos y más aun lo que reciben los productores. Hoy día un tambero recibe menos de $5 por litro, por debajo del costo", expresa. En su visión, este año habrá un empate entre la producción y el nivel de consumo, que es del orden de los 9.000 millones de litros.

Así las cosas, de volver a darse un ciclo de inundaciones en zonas lecheras, el autoabastecimiento estará en peligro.

En torno a la Federación Agraria, la visión es una sola: de no mediar cambios, la Argentina no sólo continuará perdiendo producción sino que también sufrirá la masiva desaparición de tambos. "Los productores no crecen con estos márgenes. A muchos les conviene hacer lo que ya hacen otros: venderle directamente los animales a los frigoríficos. A este ritmo, el año que viene faltarán 500 millones de litros para abastecer el mercado interno", pronostica Buzzi.

Además, afirma que con las reglas actuales sólo el 25% de los tamberos logran una rentabilidad que les permite seguir sin sufrir vicisitudes; "la lechería no es viable en estos términos. Se paga poco a nivel interno, las compañías que acopian -como La Serenísima y SanCor- están en crisis, y los supermercados ponen las reglas de la comercialización", dice.

Los expertos consultados coinciden en que la situación financiera que enfrentan SanCor y La Serenísima, es resultado del descalabro de la industria.

→ Una potencia lechera como Nueva Zelanda emplea 12.000 personas para generar 22.000 millones de litros anuales

→ Argentina produce menos de la mitad con el triple de empleados

Pérdida de competitividad, rentabilidad mínima o inexistente, políticas oficiales desacertadas, control de precios, desastres climáticos, tamaños y costos desmesurados de los acopiadores. La sumatoria de estos y otros factores obliga a repensar la manera de producir y comercializar, en la antesala de una crisis en el abastecimiento local.

El semáforo ahora está en amarillo, producto de una oferta que está cabeza a cabeza con la demanda. Cualquier imprevisto obligaría a la Argentina (nada más y nada menos) a caer en la "temida" importación.

El tiempo apremia. Las empresas líderes deben recomponer su situación financiera, mejorar su competitividad, reestructurarse y repensar el modelo productivo.

Los productores pequeños necesitan mejorar la rentabilidad. El Gobierno, tiene que avanzar rápido en políticas que sirvan para revertir este duro panorama.

La importación acecha a la industria, para sorpresa de muchos argentinos.



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