26 de octubre de 2016

¿Por donde empezar con la cuestión social?

por Daniel Muchnik

El drama es de larga data. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?.¿Pasó de ineptitud y falta de corrección política a otra etapa similar que se fue multiplicando?. ¿O se aplicaron malas estrategias económicas?. Quedan en suspenso las respuestas fiables. Sin embargo hay algo acuciante, urgente: ¿Cómo ir reduciendo el drama social en la Argentina que se arrastra por décadas ?

El Ministerio de Seguridad informa cada semana del descubrimiento permanente de "talleres de trabajo clandestinos" y asegura un inmediato procedimiento policial y penal.

Hasta aquí todo bajo control, todo según las obligaciones oficiales, pero el delito de la clandestinidad tiene inmensas raíces, por supuesto ocultas. A un taller clausurado surgen otros diez. El interrogante es si la clandestinidad es acaso la respuesta a la presión fiscal, a los altos costos laborales , a los caprichos de los gobernantes, a una economía endiablada.

O tal vez sea un capricho de empresarios con hábitos delincuenciales. Es un circuito peligroso e inacabable.

¿Qué cantidad de actividades productivas funcionan para la economía ‘blanca‘, en esa que cumple exhaustivamente con la ley, es decir con las obligaciones y los deberes y cuántos en la economía negra? Más allá de que se repitan las confesiones en privado de empresarios que aseguran que si se cumpliera punto a punto con la ley el emprendimiento no podría existir.

Este es uno de los rostros que se resisten a ver en la Argentina de estos días. Y que también se conocen en otras partes del mundo, en Latinoamérica y en el Asia.

La falta de trabajo lleva a la desesperación y por desesperación se aceptan condiciones infrahumanas para conseguir comida y alojamiento. Naturalmente el trabajador esclavo, desamparado, pierde toda perspectiva y comprensión de su realidad y la de sus semejantes. No está agremiado, no tiene ideologías ni pertenencias. Ni protección de ningún tipo social, sanitario.

Integran el mundo de los ‘nadie‘. Son parias que se abrazan a cualquier político populista ‘salvador‘ que les de la mano. Ingresan en el rincón sórdido de la marginalidad o de la violencia.

Este año, a nivel nacional, siguiendo cifras oficiales, se perdieron casi 90.000 puestos de trabajo en el sector privado. Esto tuvo como compensación el crecimiento de monotributistas y personal de bajos ingresos con tiempo parcial . El bajón se compensó con espacios laborales en el Estado. estrategia debatida hasta hoy.

A mediados de 2016 se contaban casi 8 millones y medio de trabajadores en el sector privado y 3 millones cien mil en el sector público.

Uno de cada cinco personas activas en el país tiene problemas de empleo y el empleo en negro afecta a 4 millones de ciudadanos. En ese empleo en negro se deben contar a los trabajadores sometidos a presiones y condiciones.

Una pregunta que no tiene respuesta fácil porque parece hipócrita, aunque no lo fuera, es ¿quién ampara a los trabajadores que operan en condiciones de esclavitud, si se les quita ese trabajo inhumano?. El Estado no contesta o bien le pasa los expedientes al Ministerio de la Producción.

¿Está en condiciones ese segmento del Estado de proteger y de guiar a los que se quedaron sin techo, ni comida, ni ingresos aunque sean mínimos?. Sin fábricas, sin inversiones, sin proyectos, el empleo no existe.

En estas últimas oportunidades no hubo manifestaciones callejeras de los trabajadores esclavizados, protestanto por los cierres de los talleres como ocurrió hace años. Una ironía estigmatizante digna de los escritores naturalistas franceses que no volvió a repetirse.

En este proceso hay varias historias que se superponen. Una es la persistencia de la ‘economía negra‘ en el país, la ilegal.

Con el arribo de la democracia, en la década de los ochenta, e incluso años después se afirmaba que la economía subterránea, la que no se veía, era tan significativa y abultada como la ‘blanca‘, esa que cumplía con sus obligaciones fiscales.

Muchos economistas no desmientieron este paradigma. Esa increíble esquizofrenia económica es uno de los problemas más serios que viene cargando el país desde hace muchísimo tiempo.

El blanqueo lanzado por el Gobierno posiblemente solucione una parte del desborde ilegal, no todo. El blanqueo, un segmento de la larga cadena, por sí, no iluminará mejor empleo masivo, no conseguirá que el empleo se regularice en todo lo que se desea. Ni se pretende que así sea.

Según un trabajo del investigador Jerónimo Montero Bressan, tras los resultados de una investigación que realizó el Ministerio de Trabajo, la informalidad se manifiesta en toda la industria de la indumentaria en la Argentina.

Las fábricas y talleres registrados no diseñan y no tienen vínculos con la comercialización . La mayoría de ellas trabajan sólo para marcas deportivas multinacionales, otras elaboran ropa de moda para empresas de altos volúmenes de ventas y otras compañías pueden presentarse a licitaciones.

Aún en esos casos los salarios en esta área, en la escala industrial nacional son uno de los más bajos. Es así por la existencia de trabajadores informales o ‘en negro‘. Tal como lo reconoce la Cámara de la Industria Argentina de la Indumentaria cerca del 70% de los empleados es informal. De allí la mínima escala remunerativa.

Los talleres informales o ‘clandestinos‘, con 3 o 10 trabajadores son los más numerosos. Los especialistas hablan de "trabajo forzoso" y de la "reducción a la servidumbre".

¿Sabe el actual gobierno por dónde empezar o cómo encontrar paliativos inmediatos?. Está todo dicho tras el paso del tiempo: la única solución limpia e inmediata es el empleo.

24 de octubre de 2016

Macri y el costo de contener la inflación

Contener la inflación ya le costó al Central más de $ 100.000 millones. Con un aumento acumulado de precios del 32,8% en los primeros nueves meses del año, el BCRA tomó el desafío de controlarlos a través de la política monetaria. Desde que asumió al frente de la entidad, Sturzenegger aumentó un 120% la emisión de Lebac.

"En el mundo se ha derrotado a la inflación porque los bancos centrales se han hecho responsables de la tarea de reducirla, y sus instrumentos han mostrado ser suficientes y los resultados contundentes", dijo el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, a fines de agosto en una disertación en Tel-Aviv, durante los días más álgidos de cruces con el ministro de Hacienda Alfonso Prat-Gay por el control de la suba de precios.

De acuerdo con la lectura del funcionario, avalada por el presidente Mauricio Macri, la inflación se controla a través de la política monetaria, con un ojo puesto en el rojo de las cuentas públicas. La tensión para bajarla, entonces, se centra en la negociación entre las necesidades de financiamiento del Tesoro y lo que el BCRA debe imprimir para financiarlo, lo que pone a Prat-Gay y Sturzenegger en la misma mesa con un lápiz afinado.

El titular del Central, entonces, usó como estrategia la emisión de Lebac, que le permite absorber los pesos circulantes, dar señales respecto de la expectativa futura de inflación y mirar de reojo el tipo de cambio. Desde que fue designado al frente de la entidad, el 12 de diciembre de 2015, el valor nominal de colocación aumentó un 120%, al saltar de $ 296.181 en diciembre a $ 652.600 a comienzos de este mes.

Ahora, en ese salto, ¿cuánto pagó la entidad en intereses?

Federico Furiase, economista del Estudio Bein y Asociados, calculó que los intereses devengados durante 2016 fueron $ 112.000 millones de pesos por emisión de Lebac.

"Hubo un esfuerzo del Banco Central para producir una desaceleración de la expansión de la base monetaria. La bajó del 41% interanual en diciembre al 28% interanual en octubre. La contrapartida de esto es que, para bajar la inflación, hubo un crecimiento del stock de letras. Se pasó de un 57% de la base monetaria en enero, al 88% en septiembre pasado", aseguró el especialista.

Martín Kalos, directo de EPyCA Consultora, calcula que los intereses efectivamente pagados por el Central desde diciembre de 2015 a principios de octubre de 2016 alcanza los 71.912 millones de pesos, y esto si se tiene en cuenta únicamente lo cancelado por la entidad y que a su vez fue emitido durante la gestión de Sturzenegger. "Lo que pagó el central representa el 10,9% de la base monetaria", indica el especialista.

En 10 meses, a la gestión de Macri le costó controlar la inflación el mismo monto que el Estado invertiría actualmente en 65,2 millones de asignaciones universal por hijo, o 12,7 millones de jubilaciones mínimas. Equivale al 211% de lo que AFIP recaudó por impuesto a las Ganancias en septiembre. O el 134% de lo que le salió cancelar los contratos de dólar futuro que heredó del kirchnerismo.

Furiase considera que, en el corto plazo, "para que la política monetaria contractiva y el poco margen que tiene el Gobierno para bajar rápido el déficit fiscal tengan cierta consistencia en la baja de la inflación, se requiere que la construcción de 'reputación' del BCRA en el tramo corto de la curva de pesos vía la señal de una tasa real bien positiva", genere "'credibilidad' en que la inflación se va a desacelerar hacia las metas. Esto permitiría alinear incentivos hacia una rotación gradual de la cartera de los bancos desde las Lebacs cortas del BCRA hacia los bonos del Tesoro del tramo más largo de la curva de pesos, algo que permitiría estirar la carga de vencimientos de Lebac". Cambio de portafolios.

Kalos, por su parte, alerta sobre la cantidad de letras emitidas para los próximos meses e incluso para el año próximo. "El Central ya tiene emitidas, de acá al año que viene (a 250 días como máximo), $ 621.475 millones, que es el 94% de la base monetaria. Si no renovaran la deuda que tienen emitida sólo por Lebac, tendrían que emitir la misma cantidad de dinero que ya hay en circulación hoy. Eso no va a pasar, pero significa dos cosas: por un lado, que no emitieron a fuerza de prometer emisión futura (que pueden patear, pero tiene un límite eventualmente); y por otro lado, que para evitar la mayor demanda de dólares (y la presión devaluatoria), pagaron tasas altas de interés (aunque eventualmente, por la aceleración de la inflación, volvieron a ser negativas; al principio eran positivas en términos reales). La Lebac es deuda que tarde o temprano se paga, y que fue emitida supuestamente para 'contener la inflación' (porque, erróneamente, el BCRA cree que la única causa de la inflación es, en definitiva, la emisión) pero que no logró bajarla. Sí logró contener la presión devaluatoria, aunque veremos por cuánto tiempo", analizó.

Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores, define a la perfección el circulo perverso de bajar la inflación. "La inflación es producto del alto déficit fiscal, y además por todo lo que costó cancelar los contratos de dólar futuro. Por todo eso hubo mucha emisión monetaria y se usaron las Lebac para bajar, que a su vez te generan interés, y que tenés que emitir para volver a pagar. Es un poco perverso el círculo".




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Con textos de Estafanía Pozzo, Cronista Comercial

16 de octubre de 2016

Senadores de Santa Fe, el discreto encanto de la chequera

La constitución provincial de Santa Fe dice que senadores y diputados pueden otorgar subsidios; en rigor, el artículo 55 en su inciso 22 expresa lacónicamente: «conceder subsidios» (como atribución del poder legislativo). La cuantificación de esas atribuciones para el ejercicio 2017 es asi: los senadores tienen $ 653.509 por mes y los diputados $ 202.500 por mes. Hay diferencias, no solo en los montos, sino en el espacio geopolítico donde se mueven; los senadores en cada departamento y los diputados, en toda la provincia.

Aquí hablamos de otra cosa. Hablamos del invento de Bonfatti (cuando era gobernador) llamado Fondo de Fortalecimiento Institucional y que consistió en una suma absolutamente discrecional para que cada senador reparta entre instituciones. Para entender como, cuando y porque, hay que analizar que función de los senadores de nuestra provincia desde la perspectiva política, no desde la labor legislativa.

Constitucionalmente se elige un senador por departamento, lo que los convierte en el “gestor directo” de las necesidades de su departamento. Recuerdo que durante los gobiernos de Reutemann (1999-2003) y Obeid (2003-2007) los senadores provinciales llevaban al Ejecutivo las necesidades de infraestructura de sus departamentos para ser presupuestados. Pero también, hay que decirlo, era una cuestión de premios y castigos del senador para con los intendentes y presidente de comunas. No tenían otro premio los senadores, más que la longevidad parlamentaria logrado con el respaldo de una falla constitucional: reelección indefinida.

Desde el 2007, la cosa no es así (el poder territorial), aún a costa de no tener mayoría en ésta cámara, Binner sufre el poder en el retardo de leyes importantes para su gobierno. Por eso Bonfatti, sobre la experiencia anterior, decide implementar este fondo y que constituye en la práctica, un discrecional manejo de fondos públicos por parte de los senadores. Es decir, a cambio de esos fondos -que aseguran éxitos legislativos en leyes fundamentales- los senadores no opinan ni llevan inquietudes estructurales para la confección del presupuesto. «Para  algo están los nodos» dijo alguien. Los senadores tranquilos, como una especie de semidioses, reparten a troche y moche.

Como siempre hay una explicación para todo lo que es inexplicable para el común de los mortales, Bonfatti salió a defender su invento basado en la fisura constitucional “llevaran soluciones rápidas a entes gubernamentales y sociales que la burocracia estatal demorara más de la cuenta (...) cuando recorro la provincia, veo que hace falta reparar algo en una escuela o como me ocurrió hace poco, veo un teatro en problemas porque el viento le voló las chapas y hay que repararlo urgente. El gobierno provincial no dispone de la inmediatez para decir: ‘Manden 60.000 pesos para repararlo’, tenemos que hacer un expediente y eso demora meses (...) como los senadores conocen la realidad de los departamentos, sean oficialistas o de la oposición, en la medida en que se plantean necesidades, este fondo nos va a permitir dar respuestas inmediatas”…”

Desde que se implementó el FFI esto es lo que le toca a cada Senador en el reparto.

2013 → $ 14.185.000 = a $ 746.580 cada uno/año → $ 62.215 por mes
2014 → $ 63.076.000 = a $ 3.319.790 cada uno/año → $ 276.649 por mes
2015 → $ 88.045.000 = a $ 4.633.950 cada uno/año → $ 386.162 por mes
2016 → $ 110.297.000 = a $ 5.805.105 cada uno/año → $ 485.759 por mes
2017 → $ 149.000.000 = a $ 7.840.000 cada uno/año → $ 653.509 por mes

Mucho se habla por estos días de la poca transparencia en el manejo (tanto la entrega, como la rendición, click en el link de más abajo para verlo) de estos fondos; cuando uno no tiene para repartir hace lo que puede, es decir, uno no se puede preguntar si es justo o injusto; pero cuando uno tiene para repartir, puede caer en actos de injusticia. Y digo esto, porque el amor de cada senador por su lugar de nacimiento no lo pierde, tan así es que en el caso del senador de mi departamento (General Obligado) sobre 117 subsidios otorgados de Enero a Mayo de este año, más de 40 fueron a parar a instituciones de su ciudad natal. Nada. Un detalle.

Aqui el listado, eso si, le faltan los montos



9 de octubre de 2016

Macri y Santa Fe: oferta y demanda

En el diario La Capital hace unos meses, una nota era equívoca. Agentes inmobiliarios se quejaban y peticionaban para que el Estado regulase alquileres. Vana ilusión cuando es la oferta y la demanda la que regula, en mercados como el argentino y, particularmente, el fenicio mercado rosarino, el costo del alquiler de locales comerciales. El periódico reflejaba la queja y era esta, la queja, una ilusoria petición intervencionista, aparecida ante la falta de comisiones de venta. Todo es oferta y demanda. Ni bien ni mal. Así es. Así somos. El domingo, 2/10/16, la tapa del diario reflejaba un crecimiento sostenido por las leyes de mercado: oferta y demanda.

En octubre de 2016 es esta ley la que regula las posibles listas para candidatos en las elecciones del 2017, las de medio término, y es necesario atender al mercado. Algunas puntualizaciones no se pueden obviar, son curvas peligrosas que están advertidas, pero que deben señalizarse claramente.

En el 2017 quien debe ganar es Mauricio Macri. Quien debe emerger triunfador es él. En todo el territorio. No debe ser un triunfo de María Eugenia Vidal, Rodríguez Larreta o Schiaretti, sus más claros aliados. Macri. Punto.

En nuestro territorio su elección no debería depender de una figura mediática, como el Midachi, sino que necesitan alguien que lo represente y se sepa: votamos a Mauricio. Ese hombre es, según los hechos y los dichos, Luciano Laspina, actualmente diputado nacional con vencimiento de mandato en el 2017. Detrás de Laspina se transparenta Macri. El veteranísimo concejal y ejecutor fiscal Jorge Boasso ha sido varias veces representante radical y frentista, con diferentes matices, pero es una personalidad controvertida y su triunfo sería de Boasso, no de Macri. Boasso sueña con ser diputado nacional y que termine su estadía (20 años) en el Palacio Vasallo.

Algo parecido ocurre con el santafesino José Corral, que tiene más pergaminos: intendente electo, reelecto y figura del radicalismo nacional. Evidenciaría una alianza y un triunfo compartido, no de Mauricio en exclusiva. En esa discusión aparecen dos nombres. Mario Barletta y Omar Perotti. El caso de Barletta es singular. El santafesino fue y es radical, pero actualmente no es del riñón del PRO Cambiemos. En orden de cercanía Corral, Barletta y Boasso están lejanos en relación a Macri/Laspina, pero esto no es matemática ni geografía. La oferta y demanda está en la mirada del PRO Cambiemos y el utilitarismo del Congreso nacional, eran una ilusión en el 2013. En el 2017 crecerá en diputados nacionales por simple saldo vegetativo.

Conviene mirar el 2013. Binner, Barletta, Ciciliani, Javkin. El Frente Progresista colocaba, en aquellas elecciones 4 sobre 9 posibles diputados nacionales. Binner era el progresista mimado. Diversas contingencias, destinos personales y una errática conducción frentista ha puesto en sitios diferentes a los cuatro que votó la provincia. El 2017 ilumina los restos del naufragio colectivo. Se lee bien: naufragio. Cómo pudo/puede el progresismo terminar expuesto a las acusaciones de Carrió y argumentar el abandono que hicieron, impiadosamente, de Margarita Stolbizer con aquella "boleta corta·" del 2015 conforman dos mochilas que no podrán descargar muy claramente.

Los estrategas mencionan a Omar Perotti como posible aliado de Macri; aún con las leyes de la oferta y la demanda es arriesgado. Ha sido el peronista más votado en el 2015. Es cierto que ha sido preK, luego "Si Cristina" y finalmente posK. Es senador nacional, si quiere, hasta el 2021, por un disparatado peronismo que aceptó las listas decididas por los muchachos camporistas. Se le reprocha no ejercer el mando territorial y especular demasiado. "Algo debe hacer" en el 2017. Una alianza del peronismo oficial con Macri no parece posible, aún para Omar Perotti, líder en supervivencia.

El Frente Renovador es un claro fenómeno de mediatización y simpatía televisiva. Alejandro Grandinetti, diputado nacional, pretende ser intendente y/o gobernador en el 2019 y todos coinciden en que "algo debe hacer" en el 2017. Sergio Massa y su alter ego, Graciela Camaño, saben que deben crecer en los pagos del Brigadier. Oscilan desde la payasada que alguna vez hizo Felipe Solá (promesa de renunciar para volver a postularse) hasta un silencio poco conveniente. El clamor popular es "hagan algo". Algunos aliados de Massa en el territorio sostienen que Diego Giuliano (el concejal) sería una buena opción. Lo de María Granata espanta pero es política santafesina, es oferta y demanda.

A sólo título de inventario. Existe, partidariamente, Rubén Giustiniani. Algo debe decidir Antonio Bonfatti, es el presidente del PSP argentino. Alicia Ciciliani es la socialista más conocida en el país. Javkin habla o muere en el intento. Lifschitz es el gobernador, debe opinar y, acaso, subirse al caballo del 2017, la provincia hoy es suya. Mónica Fein prende velas para llegar al 2019, la ciudad de Rosario hoy no es totalmente suya. Sin tanto deterioro deshoja la margarita del capricho la arquitecta Bielsa y Agustín Rossi, con todo el deterioro, asegura que tiene 200.000 votos.

Un candidato a diputado nacional, según la ley de oferta y demanda, llega al Parlamento con 145.000 votos y 15 millones de pesos para la campaña.



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Con textos de Raúl “Bigote” Acosta

7 de octubre de 2016

Macri y la lluvia deseada

El gobierno nacional salió a capturar deuda en pesos y consiguió una letra de $ 50.000 millones a 5 años, al 18% anual, terminada dicha colocación la letra subió de precio y hoy rinde el 17% anual. Coloca semanalmente deuda en dólares a una tasa del 3% anual al plazo de 180 y 360 días. Salió a captar U$S 2.500 millones de euros, y pago una tasa del 3,875% a 5 años, y del 5% a 10 años. La emisión de deuda en abundancia, le permite financiar el tesoro que manifiesta una brecha enorme entre ingresos y gastos.

Esta claro que el gobierno tiene una imagen internacional que consigue lo que desea en los mercados mundiales. Esto no exime a las empresas privadas, que han realizado colocaciones exitosas, y que ya se financian a tasas del 5% anual, o como el caso de YPF a tasas del 3,6% anual.

Las provincias argentinas han logrado colocar unos U$S 6.000 millones en lo mercados mundial a plazos promedios de 7 años, y con tasas que rondan el 7,5% anual.

Concluyendo, una de las promesas prometidas en campaña por el oficialismo es que argentina volvía al mercado internacional de crédito. Lo hizo con gran volumen, y el mundo no le mezquino financiamiento. Las tasas a las que se coloca deuda fueron decrecientes, y daría la impresión, que en la medida que se muestren números fiscales más ordenados, la tasa seguirá bajando.

Las consecuencias de estas colocaciones de deuda, se ven en el mercado accionario, con un gran volumen de negocios y precios decididamente a la suba.

El ingreso de monda extranjera al país, hace que el peso se revalúe, y esto ayude a tener índices de precios en niveles bajos. Si a esto le sumamos, una política restrictiva de pesos del Banco Central, el resultado son índices de precios bajos, tasa alta, y tipo de cambio real en caída.

No hay plan antiinflacionario que no deje consecuencias no deseadas. Hoy la argentina esta carísima en dólares. Con el tipo de cambio actual resultara imposible que muchos productos puedan ganar mercados mundiales. Las restricciones a la importación deberán ser más severas, en un contexto de precios internacionales bajos, versus precios nacionales en suba, y con alta presión tributaria.

El gobierno deberá trabajar en ganar competitividad y productividad, de lo contrario el país seguirá cerrado en materia de comercio al mundo. Toda la apertura financiera, tendrá como contracara las restricciones comerciales.

En materia de salarios, esta semana quedaría cerrada la negociación del gremio empleados de comercio, el sueldo básico sería de $ 12.900 con un aumento anual que totalizaría el 38% anual. Quedaría como antecedente un bono de fin de año de $ 2.000, cifra que es testigo de lo que suceda con el resto de los gremios en el mercado.

Lo mejor de la semana. Argentina sigue colocando deuda en todas las monedas, a plazos más largos y tasas más bajas. Se abre la posibilidad de que los créditos a hogares sean a más largo plazo, y tasas atractivas. Esto podría generar un alto crecimiento de cara al año 2017.

Lo peor de la semana. El gobierno nacional por ahorrarse U$S 1.000 millones, envió una pésima señal al sector agropecuario y no bajo el 5% de retención a la soja. Si le faltaba ese dinero, podría conseguirlo a una tasa del 5% anual, y el costo de la rebaja de retenciones era de U$S 50 millones, cifra que se repagaría sin problemas, dado que el sector agropecuario extendería la frontera de producción, y el derrame de dicho dinero en el mercado generaría un fuerte aumento de la recaudación tributaria. Una pena que los representantes del campo y el gobierno no pensaran esta alternativa.

Lo que más preocupa. Pasa el tiempo y el gobierno no detiene el déficit fiscal. El gasto no para su marcha alcista. Desea colocar un impuesto a las ganancias personales, que en su escala más elevada tenga una alícuota del 40%. La voracidad del Estado preocupa, y si bien han bajado tributos, la presión tributaria sigue elevada.

Pueden llover dólares, pesos y euros, si no son bien invertidos, lo que hoy es fiesta, se puede convertir en pesadilla mañana. Por ahora, y solo por ahora, los mercados se embriagan con este arribo de fondos a la Argentina.


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Con textos de Salvador  Di Stéfano

2 de octubre de 2016

Macri y las reformas del estado

Siempre me pregunté que quiso hacer Macri con el llamado Ministerio de Modernización. Y no es por lo que cobra el ministro, sino por las funciones y las decisiones. Me pasa lo mismo con el Ministerio de Gobierno y Reformas del Estado de Santa Fe. No vi reformas, solo la generación de más cargos políticos. No es otra cosa. Binner recibió un estado con 100.676 empleados, le entregó a Bonfatti (2011) con 114.433 empleados y éste le entrego a Lifschitz (1015) un estado con 130.081 empleados.

Vuelvo a Macri. En  la campaña electoral que lo depositó en el poder, Mauricio Macri desplegó toda una batería discursiva que hizo foco en la necesidad de reformular el rol del Estado y, una vez que asumió, decretó que el Estado que recibió estaba destruido y lleno de ñoquis; una pesada carga que había que alivianar con políticas públicas claras destinadas a mejorar la calidad de vida de la “gente”.

Por un lado muchos de sus funcionarios, con su historia declarativa, abrevan en la idea de un Estado chico y eficiente, pero por otro se incrementó el número de ministerios, secretarías y subsecretarías. Quizás más por necesidad que por convicción, el gobierno hasta aquí ha mantenido más de lo que ha desmontado del modelo anterior.

La pretensión de Macri de reformar el Estado (al igual que los socialistas) significa el agregado de más funcionarios que se deben preguntar diariamente que cosa hacer. Es deseable que todos los líderes se preocupen por la eficiencia en el manejo de los recursos. Macri no es la excepción. Los Kirchner tampoco lo fueron. El problema es cuando en el altar de la eficiencia se incineran otros valores, como la equidad o la justicia. La creación de un Ministerio de Modernización puede transmitir inicialmente la idea de una jerarquización de las tareas o funciones a él asignadas.

Dos reconocimientos se imponen: 1) No hay una sola idea verdaderamente innovadora en la creación del ministerio ni en sus funciones. 2) Importa más el hacer que el decir, y aún es temprano para evaluar el hacer de Macri y el ministro (Andrés) Ibarra. En el Estado hubo unos 11.500 despidos y se anunció que habrá más. Sin embargo, a partir de diciembre, el número de ministerios, secretarías y subsecretarías es mayor.

Los ciudadanos no cuentan empleados públicos ni ravioles en un organigrama: sencillamente sopesan a su modo el tipo de servicios o bienes públicos de los que disfrutan. Por eso fue juzgado el kirchnerismo, y por eso será juzgado Cambiemos.

Tal vez, tanto en Binner como en Macri, la idea de la modernización tiene que ver con el concepto previo de “la pesada herencia”. La denuncia de la herencia recibida forma parte del ABC de la política, y no sólo en Argentina. La única que no ha tenido la posibilidad de utilizar ese recurso fue Cristina Fernández. Por eso ella volvía siempre a los 90.

Lo que resulta llamativo en el uso macrista del recurso es que hacia afuera conserva el tono en la promoción del turismo y la inversión que fuera diseñado por el ex ministro Meyer, que pinta una Argentina muy diferente a la del discurso de Macri del 1º de Marzo. Las dos cosas no pueden ser ciertas a la vez. Pero además, en muchos indicadores, Argentina ha retrocedido respecto de esa misma herencia. Es muy sofisticado el tipo de comunicación que demandan políticas que apelan al sacrificio en el corto plazo para obtener beneficios mayores en el mediano y largo. Y la comunicación no es el fuerte de este gobierno.

Las reformas que pretendieron achicar el Estado no condujeron al Estado mínimo. Podría haber sido peor. El gobierno de Macri es más PRO-negocios que sus antecesores. Si uno repasa las declaraciones de la mayoría de sus funcionarios en los últimos 10 años, tendrá una cabal medida de lo que realmente piensan. Medidas como la baja en las retenciones, el bloqueo legislativo a la ley antidespidos y la quita de subsidios con el tarifazo consecuente parecen ir en esa dirección. Sin embargo, otros funcionarios, con otras ideas, y a partir de otras medidas, también juegan.

Quizás más por necesidad que por convicción, Macri ha mantenido más de lo que ha desmontado del modelo anterior. Claro, no alcanza este argumento para ofrecer contención a las 150.000 familias que han perdido un empleo, ni a los nuevos pobres que tenemos a partir de la devaluación, la caída de la actividad y la inflación.


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Con textos y conceptos de Diego Gantus, Licenciado y Doctor en Ciencias Politicas de la UNR