28 de junio de 2016

La mitad de la verdad

Durante los últimos cuatro años, en un caso de altísima repercusión pública, la Justicia argentina actuó exactamente como debe. Fue un hecho extraño e inesperado y, tal vez por eso, porque desarmó todo tipo de prejuicios y lugares comunes, no ha sido suficientemente destacado. 

Para que esto ocurriera, coincidieron los siguientes elementos: el juicio se realizó en un tiempo razonable, no fueron condenados solamente los políticos sospechados de corrupción sino también sus socios empresarios, y, además, con la única excepción del anuncio de las sentencias, todo el proceso se realizó mientras el Gobierno al que pertenecieron los funcionarios todavía estaba en el poder. No hubo ninguna sobreactuación ni ningún apuro por poner a nadie preso. De hecho, pese a las condenas, todos los acusados están libres esperando la sentencia definitiva. 

Sin embargo, los principales damnificados por el hecho juzgado, papás de chicos muertos entre ellos, están conformes con el proceso: creen que, por una vez, no hubo impunidad ni mentiras. Eso ocurrió en el juicio por la tragedia de Once y, tal vez, ese ejemplo sirva para analizar lo que está sucediendo en estos días.

Durante las últimas semanas, desde la detención del ex secretario de Obras Públicas José Lopez, en las increíbles condiciones en las que se produjo, no pasa un día sin que llueva media docena de procesamientos. Así, se despiertan causas dormidas como Sueños Compartidos, o se avanza con la citación a medio centenar de involucrados en el reparto de subsidios para filmar cine argentino, o un juez súbitamente descubre que López no puede demostrar de dónde salió el dinero para justificar su nivel de vida, o una jueza emite media docena de procesamientos por el desvío de subsidios por el Fútbol para Todos.

El contraste entre semejante actividad y el silencio de todos estos años ha generado todo tipo de reacciones. Elisa Carrió sostuvo que la Justicia encubrió la corrupción durante doce años. Margarita Stolbizer argumentó en el mismo sentido. El periodista Roberto García recordó además que, en los comienzos de los gobiernos de Carlos Menem y de Néstor Kirchner ambos se comprometieron a no ceder en la lucha contra la corrupción y las cosas terminaron como terminaron.

Los avances de la Justicia, en estos días, generan sensaciones encontradas. Por un lado, empiezan a caer algunos peces gordos de un gobierno que practicó, como mínimo en su cúpula, una corrupción obscena y evidente. Eso genera un natural alivio y esperanza entre quienes están hastiados por todo lo que ocurrió. Pero, por otro, los tiempos de la Justicia, y sus omisiones, habilitan al menos a preguntarse si no se estará produciendo otro engaño, o sembrando los gérmenes de otra frustración.

Los tres principios de la causa de Once no se están cumpliendo: la mayoría de los procesados o detenidos pertenecen al gobierno anterior, no son siquiera citados a declarar los socios empresarios o financieros, y mucho menos si estos rozan, aunque sea mínimamente, al gobierno actual. Además, a diferencia de Once, las causas llevan larguísimos años en Tribunales, pese a que su complejidad es infinitamente menor.

Para entender esto, vale formular algunas preguntas incómodas.

Si el auto de procesamiento contra Jorge Capitanich, Juan Manuel Abal Medina y Aníbal Fernández en la causa de Fútbol para Todos es por una maniobra que involucró a dirigentes de fútbol y financistas, ¿por qué la medida solo incluye a funcionarios? Es una pregunta pertinente porque en las investigaciones periodísticas más serias, entre los partícipes se señala al presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici.

Si Julio de Vido y José López están sospechados por el otorgamientos de obra pública a cambio de sobornos, ¿no hay ningún fiscal que analice un muestreo abierto de las que concedieron para evaluar si sus costos fueron razonables o exagerados y llame a dar explicaciones a quienes participaron de los hechos a uno y otro lado del mostrador? ¿O solo Lázaro Baez pagaba retornos y lavaba dinero? ¿A nadie se le ocurre iniciar, aunque sea con la moderación y la responsabilidad del caso, un proceso como el brasileño? 

Y, si no es así, ¿cuán sólido quedará en el tiempo un fenómeno demasiado oportuno que, como mucho, solo refleja la mitad de la verdad? Sería una frustración para quienes, durante estos últimos años, pelearon tanto para que se supiera la verdad y contribuyeron a convencer de lo que ocurría a una sociedad que, poco tiempo antes, había votado masivamente por las personas que ahora están arrinconadas.

En su libro ‘La conspiración de la fortuna’, el mexicano Héctor Aguilar Camín escribió: "Cada cierto tiempo, después de una revuelta fallida, de un motín o de un cambio de Gobierno, el país y sus gobernantes sentían la necesidad de quemar un puñado de infidentes en la hoguera de la indignación pública. Los dueños del poder daban así una prueba de rigor contra el abuso, con bajo costo para ellos y alto para sus rivales".

Para que ello no sea así, y que todo termine, otra vez, muy mal, el presidente Mauricio Macri debería tal vez producir algunos gestos claros que despejen su posición al respecto. ¿Es solo un político pícaro beneficiándose de los procesos judiciales en contra de sus enemigos o alguien que realmente está comprometido en la lucha contra la corrupción?

Por eso, es raro que no tome medidas cuando funcionarios de alto nivel de su Gobierno defienden su derecho a mantener su plata en el exterior, o no establezca criterios claros y de sentido común frente a evidentes incompatibilidades o no se preocupe por explicar por qué anunció que su patrimonio sería entregado a un fideicomiso ciego cuando no ocurrió eso con la mitad de este, o no explique públicamente, con mucha claridad, porqué su Gobierno acaba de publicar un decreto por el cual le concede $ 45.000 millones a una obra de su primo Angelo Calcaterra.


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por Ernesto Tenembuam, El Cronista

24 de junio de 2016

Macri & la magia


García Márquez y Macondo no alcanzan para englobar a la gran novela de la Argentina. José López bien podría ser un personaje de la imaginación más intensa, pero es demasiado real. Diez años de impunidad superan a cien años de soledad.

por Raul “Bigote” Acosta

"No se puede hacer mas lento"… eso decía René Lavand, mientras escamoteaba el rey de piques y la reina de corazones. El habilidoso manco, que se paseó por el mundo demostrando que se puede embaucar a cualquiera con un mazo de cartas y un ejercicio indebido de la distracción, es uno de los ejes de cuanto nos pasa. Distraídos con los cuentos del prestidigitador no advertimos que, cuando nos oferta que miremos, la trampa ya está hecha. Como el artista, aquí la hicieron despacito. Una larga década.

Boris Vian, aquel escritor francés de las décadas 40/50 contaba en su libro "La espuma de los días" que los jóvenes enamorados en su pisito parisino veían salir culebras de las canillas y ella tenía un nenúfar en el pulmón. Comenzaba el realismo mágico que después tendría continente y capital. Continente americano. Capital: Macondo. El estilo tuvo un campeón del mundo, premio Nobel: García Márquez. Hoy peligra su texto básico, explicar a López sería, cuánto menos best sellers. Diez años de impunidad superan a cien años de soledad.

París ya era, desde 1920, la capital del surrealismo. Roma, junto a Milán, los sitios donde la mugre y la miseria de los arrabales de la posguerra serían elevados a la categoría de arte por el Neo Realismo. Ni Tristán Tzara con su manifiesto surrealista, ni De Sica / Fellini con el neorrealismo empatan la carta de la ex presidente: "Yo no le dí la plata". Que quede claro, es el dinero apretado en bolsas de consorcio y revoleado por el tapial, dentro de un convento habitado por tres monjitas, en un apartado sitio de la provincia país: Buenos Aires. El revoleador es su amigo desde 1991 y autorizador de toda la obra pública en el reino de Néstor y su heredera.

La novela negra yanqui avisa que se necesitan dos para bailar el tango (Two for Tango) e iguala al coimero y el coimeador. La sociedad capitalista se basa en los impuestos. La frase de Dick Tracy ("el crimen no paga") en Argentina es una tontería, una inocentada. Aquí se coimea, es otra cosa. No es delito en Argentina.

Cuando una bella joven se escribe en la piel "no fue magia" y refiere su tatuaje al amor por una administración de la cosa pública, sin cuerpo de doctrina, sin bases, sin teoría explicitada cuanto menos en un papiro, lo que indica es un grado altísimo de afecto y sumisión. Un acto clarísimo de fe. Con respeto: una "Hare Krisna" de suburbio ideológico, bombo y marchita. No fue magia, fue un grito de corazón.

La espiritualidad es una cosa. Las sociedades otra cuestión. La fe es el basamento de todas las ideas irracionales, basadas en una persona, en una actitud, y nunca en un juego de análisis y posibilidades, un cuerpo de doctrina que acerque las cosas a lo posible y lo equilibrado.

Robin Hood es el ejemplo más claro del ímpetu junto a la ilicitud que, por la injusticia precedente, consigue el aplauso, la adhesión. Las sociedades sólidas no necesitan Robin Hood, ni subsidios a la pobreza por 15 años. Son peligrosos los justicieros, los vengadores, los iluminados. Los pueblos que no frenan ante el desfiladero se caen con estos sujetos. En el siglo XXI tampoco precisan princesas, ni coroneles como Aureliano Buendía. Precisan un contrato social cada vez más claro, más moderno, más posible. La instrucción es el progreso, el porvenir.

Una mujer ululando tres horas sobre el pasado, el amor por su esposo muerto y la enconada lucha contra los enemigos totales (todos, todos los que se oponen a sus caprichos, en rigor) es eficaz para la alucinación, nunca para el porvenir ¿Qué mañana espera a quien vive con una historia que día a día se cambia, altera, reformula? Solo el sobresalto. ¿Qué cuento es el cuento donde somos felices, merecemos ser felices, pero por ahora no porque los enemigos no nos dejan? El siglo XXI no precisa una Juana de Arco de Rólex y Vuitton.

El saldo, sobre junio de 2016, es el atraso del honesto Estado presente en las sociedades. Un Estado socialmente justiciero ha sido suplantado por un Estado prejuicioso y fáctico. El mandato es durísimo: si no los meten en cana es porque son todos iguales. Se votó con esta intuición como mandato: juicio y castigo a los criminales de la coima y el peculado.

El crimen mayor de la monarquía populista es haber destripado el Estado de Derecho. El lenguaje revolucionario para una administración feudal nos ha hecho trizas como proyecto social. Somos una realidad que solo se explica con varias ficciones a la vez.

En este junio de 2016 Mauricio Macri, un ingeniero simplote, sin discurso épico y/o relato mitológico, sin dotes de orador, más cerca de la tabla periódica de Mendeleiev que del surrealismo, el neorrealismo, la superchería y el realismo fantástico debe explicar al mundo que tiene fiscales federales buscando en toda la Patagonia, con retroexcavadoras gigantes, dinero escondido bajo la tierra. Que un intermediario embaucador (Fariña) tenía razón cuando hablaba de Robert Louis Stevenson y la Isla del Tesoro. Que en Puerto Madero, en el barrio inventado por su asesor, Carlos Grosso, cuentan dinero negro ante una cámara de vigilancia. Que el jefe de los piratas ha muerto y la heredera dice yo no fui. Debe hacerlo para pedir que traigan plata a estos pagos. No lo va a conseguir. Los ingenieros no saben de mágica ilusión, no la entienden, no la pueden explicar. En el mundo saben que somos peronistas, esto es, adictos a la magia. No intentan entendernos ¿para que?



22 de junio de 2016

Sin exportación no habrá crecimiento


Los datos demuestran que a la ganadería le fue muy mal en los últimos años. Mientras la agricultura pasó de 20 a 100 millones de toneladas, en algo más de cuatro décadas, en carnes producimos cada vez menos y perdimos el liderazgo mundial que habíamos mantenido por más de un siglo.

Ahora, tenemos menos stock, menos cabezas por habitante, menos frigoríficos, menos consumo y menos exportación. Entonces, no podemos seguir haciendo lo mismo que antes, porque las consignas con las que trabajamos nos llevaron al fracaso. Debemos ser capaces de reformular la actividad para que sea exitosa.

Tal vez lo más importante para  la recuperación ganadera es comprender que si no hay exportación, no es bueno incitar a los ganaderos a producir más porque eso aumentaría la oferta interna y lógicamente la carne valdrá menos. Pero el negocio exportador aún no arranca. Ahí está el dilema.

Una sola ganadería

Con un gobierno mucho más abierto y proclive a facilitar  las ventas externas, es el momento de volver a unir el consumo y la exportación y tener un solo tipo de novillo que se pueda aprovechar para ambos destinos.

Un sistema de producción de animales livianos y otro de pesados genera ineficiencias permanentemente. Si se terminaran con 420/450 kg, los productores tendrían un planteo afinado para ello. Además, hay registraciones y lugares de faena diferentes para consumo y exportación, como si hubiera dos ganaderías. Y esto no es bueno para el productor ni para el país.

Si bien las medidas tomadas por el nuevo Gobierno son positivas y los precios de la hacienda resultan interesantes, la exportación sigue sin funcionar sobre todo porque no hay novillos aptos para tal fin.

El consumo interno va adelante y no se guardan animales para hacerlos un poco más pesados. Cada vez que el pesado sube dos pesos, el liviano sube tres y compite con el pesado, entonces la exportación está siempre tironeada por el consumo sin que pueda llegar a conformar un negocio.

Un ejemplo claro es lo que ocurre en el Norte del país donde se produce un consumo más pesado que en la región pampeana, porque el mercado tiene demanda para ese tipo de hacienda. Pero tampoco ahí hay una cuestión definida de qué es lo que conviene hacer. Todos los años el sistema cambia: los productores le agregan 20 kilos más y les bajan 5% el precio. Entonces, están desorientados, aún dentro de un panorama de buenos precios. Hay que hacer una lectura a diario de la demanda, con el agravante de tratarse de una actividad de largo ciclo productivo.

La única manera de salir de este círculo vicioso es dar una señal al productor para que haga un novillo de 420 kg, joven, con dientes de leche o dos dientes, por ejemplo, porque se lo pagarán bien y entonces él podrá armar un sistema que sea eficiente para ese producto.

Para hacer esta transformación hace falta inversión. Si en vez de vender liviano hay que llevar el animal a mayor kilaje es necesario financiar el período de recría y la alimentación para darle de comer a un bovino más grande.

La fortaleza de los precios internos permite trabajar con rentabilidades razonables, algo bueno para el invernador de campo, pero que no alcanza para reinvertir. Se ha afirmado bien la ganadería que ya existía aunque, por el momento, no hubo inversiones importantes, sobre todo en el Norte, a pesar de los cambios de reglas oficiales.

Esto ocurre por varias razones. Entre ellas, no se ve interés por la exportación, si lo hubiera, los capitales desembarcarían. Por ejemplo, no se han cerrado acuerdos importantes entre productores e industriales para la 481, y sin trabajo conjunto la cadena no avanza.

El huevo o la gallina

Para mejorar la ganadería, las dos claves son crecer y exportar. Y yo diría que primero exportar  y en base a eso crecer, de modo de seguir sosteniendo cotizaciones de la hacienda que permitan obtener resultados adecuados para la empresa ganadera.

También es importante que el precio de los granos haya subido lo que subió. El valor  anterior, ridículamente bajo, hizo que se usara maíz a mansalva y se abandonaron los modelos pastoriles; y que la cría  siguiera sin despegar, con porcentajes de destetes que distan mucho de lo necesario.

Pero las nuevas cotizaciones de la hacienda y de los granos sólo movilizan un cambio en la forma de producir lo mismo que estábamos haciendo antes. Se usará más pasto, pero esto no necesariamente significa que aumentará el peso de faena, verdadero talón de Aquiles de la ganadería. En concreto, ninguna de esas dos variables, por sí solas, cambiará el tipo de producto ni el destino del producto.

En la Argentina no se ha tomado suficientemente en serio la promoción de la exportación. No se tiene en cuenta que si no hay exportación tampoco habrá un consumo interno sustentable. Es imprescindible fomentar la venta externa de un 15 a 20 % de la producción total para que exista el otro 80 a 85 % para la población, si no la carne será cada vez más escasa y más cara.  Tampoco es bueno creer que no se puede exportar, ya que todos los países ganaderos, sin excepción, más allá de coyunturas dificultosas, lo hacen. Si sólo aumentáramos la cantidad de kilos por animal faenado, con el mismo stock, podríamos arrancar. Hay que sentarse y conversar cuáles son los objetivos de la exportación y salir decididamente a promoverlas.


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Por el Ing. Agr. Oscar Melo.

20 de junio de 2016

Del campo a la góndola, los melones no se acomodan


En mayo, el precio promedio de los productos agrícolas se multiplicó por 5,4 veces desde que salieron del productor y hasta que llegaron al consumidor, aunque con productos donde la multiplicación de precios superó las 12 veces.

El índice IPOD de CAME, que mide la diferencia promedio entre el precio de góndola y origen para una canasta de 20 alimentos agrícolas mejoró 8,2% en mayo. Los dos productos con mayor disparidad de precio en el mes volvieron a ser la Manzana Roja y la Pera. El IPOD ganadero también mejoró 4,5%. En promedio, el productor recibió en mayo el 23% del valor que pagó el consumidor en góndola.

Así surge del Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) que elabora el Área de Economías Regionales de CAME para una canasta de 20 alimentos agrícolas. Como dato positivo, el IPOD en mayo se redujo 8,2% frente al IPOD de abril, impulsado por la mejora en los precios recibidos por el productor en muchos de los artículos evaluados.

De todos modos, la participación del productor en el valor de góndola continúa siendo baja: para el promedio de los productos agrícolas y ganaderos relevados en el quinto mes del año, el productor sólo recibió el 23% del precio que pagó el consumidor.

Los productos agrícolas con mayores brechas en el mes fueron: la Pera, con una brecha de 12,03 veces, la Manzana Roja con una brecha de 9,13 veces, el Arroz donde la diferencia entre el precio de origen y destino fue 7,29 veces, la Naranja de 6,93 veces, la Mandarina con una brecha de 6,69 veces, y el Limón de 6,31 veces.

En cambio, los productos donde menos se multiplicaron los precios desde que salieron del campo y hasta que llegaron al consumidor, fueron: el Pimiento Rojo con una brecha de 2,58 veces, la Cebolla con una diferencia de 2,87 veces entre lo que pagó el consumidor y el valor del producto en el campo, la Papa con una brecha de 3,52 veces, la Berenjena con 3,58 veces, el Tomate con 3,61 veces, y el Aceite de Oliva, 3,70 veces

De los 20 alimentos agrícolas que integran la canasta del IPOD relevados durante la segunda quincena de mayo, en 14 aumentó el precio de origen, en 9 aumentó el precio destino, y en 13 mejoró la brecha entre el precio de origen y destino, mostrando así una mejora frente a la situación de abril.

Precio de origen vs. Precio destino

Como venía sucediendo en meses anteriores, en mayo continuaron mejorando los precios al productor de una amplia cantidad de productos (14).

Los aumentos más importantes ocurrieron en la Berenjena, donde los precios al productor se duplicaron, y en la Cebolla, donde crecieron casi 87% frente a lo que recibió el productor en abril. Pero mientras en la Berenjena los precios al consumidor también subieron (58,6%), en la Cebolla se redujeron 23,3%.

Otros dos productos donde subieron los valores recibidos por los productores, fueron Pimiento Rojo (52,6%) y Brócoli (40,8%). En el caso del Pimiento Rojo ya en abril había mejorado 78,9% el valor al productor, aunque a diferencia de ese mes, en mayo la suba fue de la mano de un aumento similar en los precios al público. En el caso del Brócoli, en cambio, los precios al consumidor subieron 13,5%.

En el caso de los precios al consumidor, donde hubo 9 productos con aumentos, los que más subieron fueron: la Berenjena, con un alza mensual de 58,6%, el Pimiento Rojo con una suba de 46,1%, y el Tomate con 18,2%.

Variación de la brecha

En mayo hubo 13 productos que mejoraron su brecha. Entre las más importantes se destacó la de la Cebolla, donde la brecha bajó 4,12 veces aunque hasta ubicarse en un nivel de sólo 2,87 veces (diferencia entre el precio de origen y destino). La Cebolla había alcanzado picos superiores a 14 veces en octubre del año pasado y se mantuvo en una brecha promedio de 6,2 veces desde entonces.

Otro de los productos con mayor mejora mensual en la brecha fue la Manzana Roja, donde bajó 2,55, aunque se ubicó igualmente en niveles altos (9,13 veces).

Dos productos donde se observó una mejora bastante significativa en la brecha fueron la Acelga y la Calabaza, donde la brecha se redujo 1,6 veces y la diferencia de precios entre el productor y el consumidor se ubicó en 4,15 veces y 5,86 veces respectivamente.

En mayo no hubo productos que hayan subido notoriamente su brecha. El caso más destacado fue la Zanahoria donde la brecha creció 1,62 veces hasta ubicarse en 5,42.

Indicador

El IPOD es un indicador elaborado por CAME para conocer el recorrido de los precios de los principales productos agropecuarios que se venden en fresco en el mercado interno desde que salen del campo y hasta que llegan al consumidor.

Como es sabido se producen un conjunto de distorsiones en el recorrido y hasta que llegan a la góndola, que suelen multiplicar por varias veces el precio de origen de muchos productos. Esas distorsiones son muy dispares según producto, región y tipo de comercio, pero en general, suele estar determinada no sólo por los costos de producción, almacenamiento o transporte, sino por comportamientos especulativos de muchos actores del mercado.

Hay productos que tienen estacionalidades en determinados meses del año y eso altera las mediciones en ciertos meses. Hay otros donde el traslado de una región a otra incrementa sus costos.

Pero las disparidades de precios en la Argentina superan esos factores, detectándose problemas estructurales y comportamientos especulativos que explican por qué lo que paga el consumidor multiplica en tantas veces al valor en el campo del producto. Los altos costos de fletes y logísticos, la elevada carga fiscal, abusos de muchos intermediarios, especulaciones y oligopolios en la oferta en el eslabón comercial, generan abultados márgenes que explican la evolución irracional que muchas veces tienen los precios.


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Fuente texto e imagenes:CAME

14 de junio de 2016

No hay dos oportunidades para la primera impresión


A propósito de la discusión entre Edi Zunino y Melconian, la naturalidad con que ciertos funcionarios integrantes del gobierno del presidente Macri blanquean sus comportamientos económicos impresiona.

En estas últimas horas el presidente del banco Nación Carlos Melconian declaró: “voy a traer parte de mi dinero que tengo en el exterior y parte quedará allí como ahorro de los hijos de uno”. Remató diciendo: “a medida que ganemos confianza todos traerán su dinero a la Argentina”. Melconian preside el Banco de la Nación Argentina, brazo financiero del estado argentino, insignia de la República como  palanca financiera de desarrollo de las políticas activas e instrumento fundamental para poner en marcha  los planes políticos productivos. Podríamos decir que el Banco Nación en lo financiero es a la República, como la bandera a nuestra identidad.

Quien lo preside debiese ser el principal seductor para atraer y conseguir dinero que se encuentra ocioso. Es más,  aplaudiría la audacia de su presidente si captase ese dinero con tasas de interés que luego prestase a un 10% menos. La política de un país, como venimos diciendo, no guarda la lógica del saldo positivo entre el debe y el haber. Muchas veces primero hay que perder para luego ganar. Argentina necesita con urgencia generar trabajo genuino a través de políticas activas. El tema no es como dice Melconian “ lo importante es que el dinero esté blanqueado”, en el caso de un funcionario de esta magnitud lo importante es que confíe en el gobierno del cual es parte. Si no lo hace él, porqué se lo pedirá a un ciudadano común.

Pareciera que ante ésta y otras declaraciones impropias de funcionarios del gobierno, el presidente Macri no actúa enérgicamente, no hay tirones de oreja ni pedido de renuncias. Esto acarrea  dos inconvenientes, por un lado puede pensarse que el mismo Macri convalida los dichos. En segundo lugar,  la señal para su propio equipo político no es buena. Da lo mismo quien trabaja sin yerros que quien los realiza.

En estos primeros seis meses del gobierno de Cambiemos se ha visto a un Macri ciclotímico, con una primera versión en cuanto a las políticas que impulsa y otra de bolsillo, de borrador,  por las dudas.

Lo de Macri no es ensayo, error y corrección. Su pensamiento está consignado en la primera versión. Así fue con la designación de los ministros de la Corte por decreto. Con el 1800% promedio de aumento de tarifas. Con el artículo 85(mordaza) del megaproyecto de blanqueo. Podríamos decir que ahí se evidencia el verdadero pensamiento de Macri.

Tom Wise dijo “no hay dos oportunidades para la primera impresión”. Es más,  mucho se ha hablado en estos días sobre la existencia de sectores con intencionalidad golpista. Algún loco podrá pensarlo, pero es la realidad lo que golpea.


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Sobre textos de María Herminia Grande

13 de junio de 2016

Política económica y bien común, necesidades básicas



Por lo general todos los gobiernos pregonan que sus políticas económicas y sociales apuntan a la promoción del “bien común”. Y como parte de ese bien común algunos –los declaradamente “progresistas”– impulsan la mejora en la distribución de los ingresos en la sociedad en su conjunto.

Esto se logra con medidas tan obvias como, por ejemplo aumentando los salarios reales y la participación de los asalariados en el producto nacional, o contribuyendo a que sectores de menores ingresos puedan satisfacer plenamente sus necesidades básicas, entre otros factores.

En cambio cuando un gobierno no pretende ser tildado de “progresista” porque no lo es, pero tampoco quiere aparecer como no atendiendo al “bien común” introduce como concepto el “efecto derrame”. O bien considera que el “mercado” lo puede todo y que es el mercado en sí el que va a determinar cuál es el bien común. Esto significa que si determinadas medidas que son regresivas dado que indefectiblemente favorecen a los sectores de más altos ingresos tanto nacionales como extranjeros, eso está bien. Después de todo son los únicos capacitados, dicen, para realizar las inversiones necesarias para atender al bien común. El economista Javier González Fraga lo implica cuando dice: “Estamos sincerando la economía para que en lugar de tener una burbuja de crecimiento que alimente proyectos populistas tengamos décadas de crecimiento”.

En realidad ¿qué significa ese “sinceramiento” al que se refiere JGF? ¿El aumento de las tarifas públicas, como venimos padeciendo en la actualidad? ¿A qué tipo de “soluciones” se estaría promoviendo con éstas y otras medidas, como por ejemplo, echar gente a mansalva del sector público, y la recesión deliberada que se está generando y que el gobierno no ve con malos ojos porque de éste modo –dice– se lograría controlar el proceso inflacionario?

González Fraga disfraza su cometido refiriéndose a los “empleados medios” con “sueldo medio” y se horroriza porque “no deberían poder comprar celulares, plasmas, autos, motos o viajes al exterior”. Eso formaba parte de “una ilusión” dice. “Las cosas no se pueden hacer como uno querría, y menos después de 12 años donde se ha invertido mal, se alentó el sobre consumo, se atrasaron las tarifas y se atrasó el tipo de cambio”. “No digo que si era bueno o malo. Por supuesto que era bueno, pero no era normal. No era sostenible”.

La crítica al gobierno anterior no va por el lado en que lo plantea JGF. La crítica que muchos hicimos tiene que ver, entre otros factores, con su excesivo extractivismo que, impulsado desde los años 90, fuera promovido masivamente por el gobierno anterior, y que seguramente Macri va a seguir impulsando dado que –como dice el ideario neoliberal– “tenemos ‘ventajas comparativas’ en lo que hace a los recursos naturales.

El énfasis en la soja transgénica en desmedro de otros alimentos básicos; en la minería a cielo abierto; el fracking pese a sus enormes y negativas “deseconomías externas; en una política energética que no tomó en cuenta fuentes alternativas de energía como la eólica y solar; en mantener una regresividad en el sistema impositiva donde reina el IVA, un impuesto indirecto que va en desmedro de los sectores populares, en vez de otros impuestos directos que se orienten a sectores de altos ingresos; una política industrial excesivamente orientada hacia las grandes empresas y en especial la industria automotriz que dejó de ser sustitutiva de importaciones.

JGF se remite fundamentalmente a un aspecto de corto plazo de la actual política que está haciendo estragos en la sociedad: el aumento exorbitante de las tarifas públicas, que acompaña la devaluación, y otras medidas afines. Con respecto a este aumento vale la pena reflexionar sobre ella. Porque lo que está en juego es el acceso a la electricidad, el gas, el agua y otras necesidades básicas de la población, en especial de los sectores de más bajos ingresos de la comunidad. Y no cabe duda de que esto es muy diferente que hablar de sectores medios y su afán por las plasmas, los viajes al exterior.

¿Cuál es la argumentación que se plantea cuando hablamos de “tarifas públicas”? Hablamos de la provisión de bienes esenciales que tienden a satisfacer necesidades básicas de la población. Y el deseo es que la sociedad en su conjunto pueda acceder a cubrir esas necesidades básicas. Por ello, consideramos de que deberían ser considerados derechos equiparables a los derecho humanos, derecho al agua, a la electricidad. Que al igual que el derecho a la salud, a la vivienda, a la alimentación deberían ser considerados derechos ineludibles en toda sociedad.

Todas estas necesidades son muchas veces provistas por el Estado, como parte ineludible del “bien común”. Sin embargo, que en la mayoría de los países del mundo esas necesidades sean provistos por empresas públicas no garantiza de que esta política sea operada eficazmente, y cuando me remito a este concepto de eficiencia me estoy refiriendo, a “la medida en que se logra contribuir a satisfacer las necesidades básicas toda de la población”. Si remitimos a que las empresas públicas deben siempre ser superavitaria y nunca deficitaria, nos estaríamos alejando de nuestro concepto de bien común.


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Textos de Miguel Teubal, Profesor de la UBA.

10 de junio de 2016

Bonfatti, Corral y el riesgo del cisma


Escribe: Mauricio Maronna

Si es que sin 2017 no hay 2019, ni el Frente Progresista ni el macrismo deben perder las elecciones de mitad de mandato. Se juega mucho y hay que jugar con los mejores. ¿Será entonces una confrontación entre Antonio Bonfatti y José Corral?

"No nos importa cuántos legisladores propios tendremos, sí pretendemos que el título del día después de los comicios sea que Cambiemos ganó Santa Fe", les bajaron a los macristas santafesinos el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, durante el primer desembarco político en la capital de la provincia, con la excusa de un plan de viviendas de 60 unidades.

Esas palabras no fueron pronunciadas para que se las lleve el viento, tenían un destinatario: Corral. El intendente de Santa Fe es el presidente del radicalismo nacional pero, además, es la referencia más fuerte que tendría Cambiemos para aspirar a arrebatarle el poder en 2019 al Frente Progresista.

Pero Corral, así como tiene potencialidades, también tiene una debilidad: escaso conocimiento territorial más allá del centro geográfico santafesino. Eso se soluciona con una candidatura al tope de la lista a diputado nacional.

"Nosotros tampoco podemos perder las elecciones de 2017, porque eso nos dejaría rengos de cara a seguir gobernando Santa Fe. Si queremos mantener el gobierno tenemos que triunfar, y para eso el socialismo tiene que presentar al mejor, y ese es Antonio", blanqueó anoche una de las principales referencias políticas del partido de la rosa.

Corral necesitará nervios de acero para soportar la presión que empieza a transferirle el macrismo, no tendrá regreso una vez que decida si la doble camiseta se transforma en una sola, de color amarillo. Hasta aquí ha venido surfeando la ola, pero nada es para siempre.

En el socialismo juran y perjuran que en las reuniones bilaterales —la última fue el lunes pasado— los radicales mantienen sus votos de fidelidad hacia el Frente Progresista, pero que esa voluntad no es por amor sino por mero cálculo preelectoral.

Así lo resumen: si a la gestión de Mauricio Macri le va muy bien, después de 2017 harán cola para irse con el PRO, si la realidad muestra otro espejo, formarán fila para regresar al Frente Progresista.

Es en este punto donde cobra valor y se erige como factor fundamental el gobernador Miguel Lifschitz. De su administración dependerán las chances definitivas del socialismo en 2019. De esa realidad se agarran los socialistas cercanos a Bonfatti para intentar despejar la convocatoria a una reforma constitucional. Según dicen en estricto off, "sería un error grosero meterse en un proceso electoral de reforma de la Constitución cuando las urgencias son otras". Curiosidad: Omar Perotti sostiene lo mismo.

La bomba racimo que detonó Galdeano el domingo en LaCapital movilizó como nunca al socialismo y los radicales santafesinos. "Julián está más macrista que Macri, no puede olvidar sus raíces en la Ucedé. Comenzó a militar en política universitaria en la Upau", chicaneó un dirigente santafesino, que no se olvidó del archivo político del presidente de la UCR.

Los dichos de Galdeano no pueden despegarse de la avanzada macrista en Santa Fe. Frigerio se los dijo con todas las letras: "Queremos que Cambiemos se materialice también en la Legislatura". En la intimidad, el propio Galdeano admite que si esa apurada progresa sería cruzar un límite que el radicalismo debería resguardar.

Pero, al margen de socialistas y radicales, más temprano que tarde el centenario partido será el que tendrá que definir posiciones en un ámbito de pasiones fluctuantes: la convención provincial. Allí, la mayoría de delegados pertenece al NEO, expresión interna que juega sus cartas a futuro en el Frente Progresista. O, al menos, la juega en el presente.

"No sólo que hay mayoría para evitar jugar con Cambiemos, sino que a Galdeano le dimos luz verde para que sea presidente del partido apostando a los equilibrios. Pero, a la semana de asumir, se nos fue con Macri", comentan con sorna en el radicalismo frentista.

Por sobre todas las especulaciones, los posicionamientos y las "convicciones", lo que inclinará la balanza radical también será el peso específico de las gestiones. En el mientras tanto seguirán atendiendo las dos ventanillas, aunque llegará el momento de jugar un pleno. Y ahí no podrán errar.

Para el socialismo, el desafío será consolidar el espacio de gobierno y soportar de ahora en más mayores exigencias de los otros socios del Frente Progresista que observan atentamente un eventual desplante radical, por caso la Coalición Cívica.

En ese espacio el posicionamiento final de la huracanada Elisa Carrió podría ejercer algún grado de influencia, aunque Lilita supo privilegiar en los últimos procesos electorales un delicado equilibrio que, por ejemplo, les permitió a Pablo Javkin y Carlos Comi mantenerse sin conflictos en el Frente Progresista.

Al fin, en tanto y en cuanto el calendario vaya gastando páginas, las elecciones de mitad de mandato irán condicionando la realidad. Ni el macrismo ni el socialismo estarán en condiciones de afrontar el 2019 sin triunfos comarcales en 2017. Todo lo demás es habladuría. La política empieza a respirar.

5 de junio de 2016

El segundo semestre 2016, una entelequia


Con un poco de humor, en actitud caricaturesca, vengo colocando en mi facebook una imagen contando los días para llegar al segundo semestre, donde parece, se producirá la explosión de la alegría. Hoy, parece que ya no es así. La vicepresidente y el director de ANSeS entre otros, ya dijeron que hasta el año que viene no pasa nada, o no hay que esperar hasta entonces, beneficio alguno. El segundo semestre es una entelequia para el presidente y su «equipo». Los beneficios del segundo semestre se vieron en el primero, con medidas que favorecieron a los sectores más concentrados de la economía argentina.

Alberto Fernandez, publicó un artículo que suscribo plenamente y que me permito compartirlo en el blog.

Seis meses no es poco tiempo. Es un período lo suficientemente amplio como para evaluar una gestión de gobierno. En medio año de acción, uno puede vislumbrar cierta sintomatología que ayuda a comprender lo que pueda derivarse de una administración.

El Gobierno de Mauricio Macri está cerca de iniciar la segunda mitad del año. Ha de comenzar ese segundo semestre mágico en el que deberían revertirse todos los males heredados. En este tiempo que se aproxima, el déficit fiscal debería reducirse, la inflación tendría que detenerse y una lluvia de inversiones debería regar esta economía estancada en la que estamos.

Todos esos objetivos han sido repetidos por el Presidente, con esa singular retórica que lo aproxima más a un predicador mediático que a un estadista que gobierna. Sin embargo, la realidad demuestra que ninguno de esos propósitos han de cumplirse, porque lo hecho por su gestión en los primeros seis meses sólo ha empeorado las condiciones heredadas.

Reafirmemos algo. Es verdad que la administración anterior dejó una estructura económica absolutamente débil, con cuentas públicas en rojo, reservas languidecidas, una inflación sostenida y un cepo cambiario dispuesto para contener ficticiamente el valor del dólar. Eso es tan cierto como que hasta aquí las medidas adoptadas por el Gobierno de Cambiemos han empeorado sensiblemente toda esa situación.

Macri transcurrió toda su campaña electoral reclamando reducir un déficit fiscal cercano al 7% del PBI. Tenía razón en su demanda. Pero su primera acción consistió en eliminar retenciones al campo, a la industria y a la minería, el sector más privilegiado de nuestra economía. Con esta decisión, privó al Estado nacional de cobrar cuatro mil millones de dólares durante este ejercicio. Así, aquel déficit sólo se profundizó.

El cepo cambiario representaba un obstáculo para la inversión en Argentina. Su levantamiento era necesario. ¿Pero qué consecuencia deparó esa decisión, además de una devaluación del orden del cincuenta por ciento? La aceleración de la inflación. El Gobierno creyó, equivocadamente, que ello no ocurriría, convencido de que toda la economía ya tenía asumido al dólar blue como el valor real de la divisa.

Con el cepo levantado, salieron del sistema financiero más de cuatro mil millones de dólares. Sólo una mínima parte de esa suma representa remesas de utilidades al exterior, porque el cepo aún persiste para las multinacionales que quieren repatriar ganancias a sus casas matrices. El resto son argentinos que otra vez refugian sus ahorros en dólares amarrocados bajo el colchón. Todo es una muestra del verdadero nivel de confianza que la medida generó.

Para comienzos del año la inflación avanzaba. Entonces, el Gobierno no tuvo mejor idea que sincerar las tarifas, al promover aumentos siderales en el gas, la electricidad y el agua. Esto significaba para el Estado un "ahorro" de cuatro mil millones de dólares, es decir, una suma similar a la que el mismo Estado había dejado de cobrar al reducir retenciones.

Esa decisión fue un castigo enorme para los consumidores. ¿Qué se logró con ella? Se viralizó la inflación, se complicó la producción y se retrajo ferozmente el consumo, pues se redujo la disponibilidad de dinero en el bolsillo de la gente. Hay un efecto adicional. Al caer las ventas, cae también la recaudación de los impuestos al consumo (IVA y demás impuestos indirectos), de ese modo, el déficit fiscal se profundiza.

Después de la devaluación, el precio del dólar escaló. Para contener el valor de la divisa, el Banco Central impulsó una política de aumento de las tasas. Sus letras (Lebac) pagan hoy un interés cercano al 35%, lo que determina una suba significativa de las tasas para préstamos bancarios. Pero más allá de ello, la medida es hoy promotora de un formidable mecanismo de especulación financiera que permite obtener una renta mensual del 2% en dólares. Esa es la mejor inversión que puede hacerse en la Argentina del presente.

¿Qué ha quedado como corolario de estos seis meses? Un déficit fiscal mayor, en una economía paralizada que está inmersa en una inflación aún no controlada.

En consecuencia, el segundo semestre venturoso es tan irreal como los reyes magos. El consumo difícilmente crezca y la economía difícilmente avance. La inflación se moderará a cerca del 2% mensual como efecto del estancamiento y nos dejará al cabo del año un índice más cercano al 35% que al 25% proyectado por el Ministerio de Hacienda.

En el Gobierno se han dado cuenta de que esa realidad no invita a invertir en Argentina. Ya no se espera que lluevan dólares de inversores extranjeros y por eso han promovido un blanqueo de capitales. Confían en que los que hasta aquí han eludido al fisco pongan el dinero que ya no traerán las multinacionales.

Mauricio Macri deberá revisar muchas cosas al culminar su sexto mes de mandato. Además de las cuestiones económicas, deberá atender otros asuntos que aparecieron en ese lapso. Deberá tener presente que se le avecina un tiempo de muchas explicaciones respecto de su patrimonio. No sólo no sabemos bien el alcance del affaire de los Panamá Papers, sino que hemos conocido ahora que en un año su patrimonio se incrementó de un modo inexplicable, que guarece en Bahamas casi un millón y medio de dólares y que el principal contratista de obra pública de la ciudad que gobernó hasta ser presidente le ha prestado cerca de cuarenta millones de pesos.

Es que está quedando en evidencia que Mauricio sigue siendo un Macri, con todo lo que eso implica. Que su transparencia y su preocupación por los pobres son tan poco palpables como ese segundo semestre en el que él nos auguraba que íbamos a recuperar la senda del crecimiento.

Gobernar es algo más complejo que predicar como un gurú de la autoayuda. Algo que el Presidente, seis meses después de haber asumido, confío que haya comprendido.

1 de junio de 2016

La plata del presidente




por Ernesto Tenembaum

Un suceso muy extraño ocurrió en los últimos días con el patrimonio de Mauricio Macri. La semana pasada, la Oficina Anticorrupción difundió su declaración jurada, donde constaba la existencia de dinero del Presidente radicado en el exterior. El debate público comenzó a insinuarse en distintos medios.