30 de noviembre de 2010

La visión de Pinedo sobre el informe WikiLeaks

Que no nos preocupe lo que piensen de nosotros
Por Federico Pinedo

Ya es hora de que los argentinos serios dejen de angustiarse por lo que los demás piensan de nosotros, especialmente si son representantes de países poderosos, como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia o Alemania. Ya es hora de que nos preocupemos más por lo que nosotros mismos somos y por lo que decidamos que vamos a ser.

Siempre hubo personajes con temor reverencial por "los importantes", pero los que hicieron de la Argentina un país importante por sí mismo eran personas que por un lado tenían una enorme confianza en nuestro destino y por otro no se sentían menos que nadie. No se llega a ser el quinto país del mundo en ingreso por habitante si no se siente y se actúa de esa manera. Vino la decadencia y ahí empezamos a preguntarnos con preocupación "qué van a pensar de nosotros".

Los cables internos de la diplomacia norteamericana son a los países lo que los comentarios de alcoba serían a la vida privada de cualquier persona. Así que la verdad es que lo primero que sentí frente a esa violación de la intimidad es un desagrado semejante al que siento cuando se ventilan temas personales de amigos o adversarios: vergüenza ajena.

Me molestó que los ojos extranjeros se detuvieran en la familia de algún funcionario o en los temas íntimos de la salud de nuestra presidenta. Es evidente que allí hay problemas de falta de comprensión que preocupan.

No sé si cabe, pero me molestó tal vez más aún leer sobre conversaciones privadas relativas a países hermanos, como Bolivia, porque eso afecta a la política exterior de la Argentina, lo que la Argentina es, en el lugar más importante para nosotros, que es América del Sur.

Creo que nuestro país debería reclamar a los Estados Unidos tener una relación más madura, menos adolescente, más seria que lo que reflejan esos cables, de mayor respeto y de más confianza. Es bastante patético el tono de las misivas. A mí me parece que la Presidenta, después de enojarse, debería reírse, por la superficialidad que demuestra el asunto. Pero luego debería encomendar a funcionarios serios que hagan una tarea de construcción de una relación basada en el respeto y en lo valioso que tienen nuestros países, en una actitud realmente favorable al pluralismo, la diferencia y la libertad, interna y externamente, o en el portentoso mundo de la revolución científica y tecnológica, y en hacer lo necesario para encarar el desarrollo regional con igualdad de oportunidades.

No habría que dedicar un minuto a preocuparnos por lo que otros piensen de nosotros, siempre que dediquemos todos los minutos a ser lo grande que podemos ser y que debemos ser, lo bueno que podemos ser y que debemos hacer. La política exterior es lo que nuestra patria es en relación con los demás. Ahí tenemos afanosamente que encontrar buenos socios y construir desde la confianza, la seriedad, el trabajo y el respeto la autodeterminación, la soberanía política y la sana ambición de seguir siendo argentinos orgullosos de nuestra patria y de nuestro pueblo.

29 de noviembre de 2010

Memoria del saqueo

Decía Menem: «Las empresas públicas son el agujero negro de la economía argentina.», «Hay que privatizar. Los ferrocarriles pierden un millón de dólares por día. Los teléfonos nos dan perdida, son malos y caros. Privados van a ser buenos y baratos.», «Empresas como ENTel e YPF dieron pérdida durante los años anteriores a su privatización.», «Con lo que saquemos de las empresas públicas vamos a obtener una solución doble. Resolveremos el endeudamiento externo y terminaremos con el eterno déficit del sector público.»

El proceso fue posible gracias a las Leyes de Reforma del Estado N° 23696 y de Emergencia Económica N° 23697. La opinión pública las conoció con el nombre de “Leyes Dormí”, por el primer ministro de Obras Públicas de Ménem, José Dromi. Este fue una de las piezas importantes para las privatizaciones, junto con José Manzano y Eduardo Bauzá.

El politólogo Chileno Francisco Godinez Galay publicó en la revista Caras y Caretas lo siguiente: “Esta transición de la vuelta a la democracia abrió el paso a una nueva oleada de control económico y financiero con figuras polémicas al frente, de derecha, inescrupulosos, con delirios de poder, corruptas escandalosas, que llevaron al máximo la bandera del neoliberalismo y las recetas del capitalismo financiero. Ocurrió en los años ’90. Entre los representantes de esta oleada estuvieron Carlos Ménem en la Argentina, Alberto Fujimori en Perú, Gonzalo Sánchez de Losada en Bolivia, Fernando Collor de Melo en Brasil y Salinas de Gortari en México”.

Mientras todos hablaban de la Ferrari y las avispas, el Estado era desguazado, la Argentina se endeudaba como nunca antes y casi un tercio de los habitantes de este país perdía el trabajo, en un plan de reingeniería social y económica que fue defendido y naturalizado por la prensa tradicional como si fuera necesario para todos, cuando sólo era conveniente para unos pocos.

Después, De la Rúa y la nada.

A partir de la crisis de 2001, el Estado nacional decidió retomar la vieja senda de asumir una participación directa, activa e intensa en las actividades comerciales e industriales que hasta ese entonces estaban en manos privadas, revisando así la política de privatizaciones de los ‘90. De este modo, bajo la presidencia de Duhalde y, con mayor fuerza, simbolismo y coherencia ideológica, en la de Néstor Kirchner, es que el Estado procedió a hacerse cargo de la gestión de tales actividades vía rescisión de concesiones, estatizaciones, nacionalizaciones o expropiaciones.

Una de las técnicas más utilizadas volvió a ser la creación de “empresas públicas”, pero ahora bajo una nueva modalidad jurídica: las sociedades anónimas bajo injerencia estatal (SABIE), principalmente regidas por el derecho privado. Los ejemplos más resonantes son AR-SAT (satélites), Radio y Televisión Argentinas, el Correo Oficial (que si bien tenía carácter transitorio, su eficiente labor ha hecho que perdure en manos estatales), la empresa de energía Enarsa (emulando la vasta experiencia argentina del siglo XX y la de nuestros vecinos) y AySA, cuyo accionar no deja de ser destacado aun por los voceros del sector privado. También la creación de la Unidad Ejecutiva Atucha II, como máximo exponente de la reasunción de un Estado activo que confía en sus propias capacidades productivas y profesionales.

Otras manifestaciones de estatizaciones o nacionalizaciones adoptadas a partir de 2003 son la expropiación de Aerolíneas Argentinas (tan vilipendiada por sus “ineficiencias” a tan sólo dos años de su rescate luego del vaciamiento); el retiro de la concesión del espacio radioeléctrico y de la licencia de Fibertel; la operación de Yacimientos de Río Turbio y de Astilleros Tandanor y la creación del programa Fútbol para Todos. Otro caso destacable es la estatización del régimen previsional, que permitió –vía disolución de las AFJP– que la ANSeS ingresara con una participación accionaria en unas 40 empresas que cotizan en Bolsa.

Es así como el “Estado empresario” ha recobrado, a partir de 2003, un importante y estratégico rol en la gestión de variados cometidos públicos de carácter comercial e industrial. Lo que parece innegable es que la justificación privatista relativa a las bondades del funcionamiento “desregulado” del mercado y, por ende, a la necesidad del achicamiento del Estado y consiguiente desaparición de las “empresas públicas”, si no fracasó, al menos resultó herida de legitimidad. Ello en el marco de un nuevo modelo ideológico y de un renovado proyecto político de tinte progresista que intenta corregir los desvaríos de la época neoliberal.

Modelo cuyo desafío pasa por lograr el equilibrio entre la persecución directa del interés público por medio de instrumentos empresariales, y el imperativo constitucional de sujeción a los controles estatales a la hora de desempeñarse como un actor más en un mercado pretendidamente competitivo.

Nos vemos,



Aportes de Roberto Caballero y Juan José Carabajales


27 de noviembre de 2010

Agustín Rossi crece en Santa Fe - Encuestas

Leímos en Derf
El último trabajo de Néstor Murillas pone el estetoscopio en el corazón del cuarto oscuro en la ciudad de Santa Fe, durante esta última semana y muestra primicias como que ya se siente un latido que inclina la balanza peronista a favor de Agustín Rossi.

Como para entrar en clima, en primera instancia, Murillas evalúa imagen de las gestiones de gobierno: Nacional, provincial y municipal; separados convenientemente por grupos etareos de la sociedad.

La primera sorpresa que aparece es, que contrariamente a lo que dicen los “grandes” medios Cristina muestra una imagen positiva 51,33 lo que la coloca cosechando adhesiones en ambos extremos de la sociedad (entre los más altos 56,95% y 45,70% entre los más bajos).

No llaman la atención las cifras que obtiene el gobernador en cuanto a aceptación, pero si los números desnudan una mala imagen del intendente de la capital provincial, Mario Barletta, con un 17,88%, destacándose que entre los sectores más bajos asciende a 25,83%

En cuanto al mapa eleccionario santafesino, también aparecen novedades, trascendentales teniendo en cuenta que los santafesinos concurriremos a las urnas a fines de julio, ya con boleta única decidiremos quien sucederá a Binner en la primera magistratura provincial.

Si bien tanto oficialismo como oposición tienen por delante un complicado panorama, con muchos precandidatos que deberán dirimir diferencias en las internas, los números de Murillas ya colocan al ingeniero Barletta con un porcentaje de opción de voto del 25,83%, en segundo lugar aparece quien fuera dos veces gobernador santafesino Jorge Obeid con un 19, 87%.

Pero el dato es el que ofrece Agustín Rossi, precandidato a gobernador y jefe de la bancada kirchnerista de diputados nacionales quien muestra una opción de voto del 18,55%. Sin embargo esta cifra es para un escenario donde también aparezca Oscar “Cachi” Martínez; pero si el dirigente de 100% Santafesino no presentara su candidatura la figura de Rossi se coloca por encima del ex gobernador Obeid y asciende a 21,87%.

Como se ve el escenario es complicado para ambos partidos, si bien por el lado del Frente Progresista se marca diferencias claras a favor de Barletta contra su oponente en las internas, Antonio Bonfatti que acusa un 6,62%. Por el lado justicialista la complicación de escenario no es menor, con vistas a que se aproximan los tiempos de contestar la trascendental pregunta: ¿por fuera o por dentro del partido?.

El pulso santafesino instaló a dos precandidatos Obeid y Rossi y se aprecia un franco crecimiento de Agustín Rossi, mientras que Obeid no muestra mayores movimientos en tanto el mismo ató su candidatura a una posible candidatura de Reutemann a la presidencia que cada vez se ve más lejana.

Así las cosas, si Oscar Martínez no presenta su candidatura la opción de voto se trasladaría a Rossi; pero en cualquiera de los escenarios la posición del jefe de la bancada oficialista es decididamente expectante y ya lo marcan como el candidato peronista con más opción a voto.

Previo a su lanzamiento, que tendrá lugar el 8 de diciembre en Newell’s, el líder del Movimiento Santafesino por la Justicia Social se afianza en imagen y opción de voto. Y se apoya en su ya conocida “testarudez política” de Agustín Rossi y su modo incansable de militar todas y cada una de sus ideas que lo han colocado como una figura fundamental, a la hora de analizar el escenario santafesino, tan poblado de sempiternos nombres.

Para la opción a presidente, el pulso electoral marca la diferencia en la letra que define el género y por ahora es Cristina la que cuenta con 43,02% de opción de voto en un escenario con Reutemann que ostenta 21,19%; pero sin Reutemann la cifra de Cristina asciende a 52,32%. La figura de Ricardo Alfonsín también gana en un escenario sin el enigmático ex gobernador santafesino que tal parece esconderá sus cartas hasta el final.
Nos vemos,

La quieren lejos...

Y muy probablemente la Presidenta pueda “bastarse sola” pero también puede ser que, aun si pudiera hacerlo, podría no quererlo. Continuar siendo Presidenta más allá de diciembre de 2011 podría ser para ella una forma perfecta de laborterapia que la anestesiara del dolor por la pérdida de su marido y ser reelecta, una forma de sublimación. Pero también podría concluir que, muerto su marido, los riesgos de persecución judicial por dejar el poder sean sustancialmente menores; que, al no tener la posibilidad de sucederse mutuamente con su esposo, ser presidenta por un último período sin reelección posible licuaría su poder y un gobierno así resultaría una tortura y que, entonces, lo mejor sería irse con toda la gloria recuperada y, mientras dure el paraguas protector que el efecto necrofílico le proporciona, trabajar para la historia, dejar el triunfo cultural lo más intacto posible y disfrutar un poco de la vida normal y de sus hijos. No sería una decisión tan ilógica. Pero la gran mayoría da por sentado que todo político que marcha primero en las encuestas y no tiene impedimentos para ser presidente presentará su candidatura. La situación puede ser diferente frente a un caso de duelo.
(...)
Y la verdad es que nadie sabe, comenzando por la propia Cristina Kirchner, quien ya verá cómo llega su ánimo cuando esté próxima a cumplir medio año de viudez y qué secuelas dejó en su cuerpo tanta tristeza contenida...Algunos proyectos personales debía tener en mente después del desgaste que significa conducir un país durante cuatro años, todos pospuestos pero quizás a la espera de pedir desde el inconsciente ser tenidos en cuenta de alguna forma.
(...)
No ver a Cristina como un ser humano normal, afectado por los padecimientos emocionales que todos sufrimos, es producto de la misma miopía –interesada para unos, superficial para otros– que llevó a considerar que una angioplastia tras una operación de carótida no era un problema para que Néstor Kirchner volviera a ser presidente.
Sutil don Jorge.

Nos vemos,

25 de noviembre de 2010

Duhalde y los mutantes

Dicen los peronistas liberales,
En términos políticos, a la revolución peronista liberal de los años 90 le sucedió una contrarrevolución, protagonizada por peronistas ortodoxos primero y de izquierda después. Al peronismo de los años 40-50 también le sucedió una contrarrevolución, protagonizada en aquella instancia, por conservadores liberales. Ambas contrarrevoluciones usaron el mismo modo de acallar el peronismo: suspender su actividad partidaria, por medio de la proscripción, en el primer caso, y por medio del bloqueo y usurpación del Partido Justicialista en el segundo. Del carácter antidemocrático de las dos revoluciones, impidiendo la libre expresión del pueblo peronista en su partido de filiación y pertenencia, surge el profundo carácter democrático del peronismo vivo y real, ese que hoy como ayer, permanece al margen de su institución natural, ese que hoy, como ayer, sabrá encontrar el camino para prevalecer.

(...)

Por lo tanto, en estos días en que la izquierda peronista y el kirchnerismo están discutiendo tanto la sucesión de la conducción como la continuidad en la usurpación y control del Partido Justicialista, conviene no perder de vista que seguimos en el mismo punto: en el de la contrarrevolución peronista desde el poder y en la necesidad de una restauración de la revolución peronista de los 90. Como bien percibe el kirchnerismo, se trata de ellos o del liberalismo. Lo que no pueden comprender es hasta qué punto el peronismo real es hoy, liberal. Más aún, hasta dónde precisa serlo para reencauzar el país en un camino democrático y de progreso y prosperidad perdurables.

Quién conducirá la restauración liberal, desalojando al kirchnerismo del poder y de la usurpación del PJ, es el verdadero tema de discusión que anida en los infinitos editoriales políticos que no nos han dado respiro en estos días. La desaparición de una persona del centro de la escena política y su rápida sustitución por su equivalente, no alteran los términos de la discusión. La Argentina continuará en el error en la interpretación de su propia historia o, humildemente, dará la razón a quienes la tenían y retomará su camino.

Finalmente, la Argentina no tiene más enemigos que sus propias ficciones y autoengaños. Sólo habrá solución en la verdad y en el carácter que dirigentes y pueblo puedan tener para aceptarla y elegir su destino en base a ella.
Nos vemos,

24 de noviembre de 2010

Argentina, vientos de cola

Ricardo Arriazu, economista invitado de Clarín analiza las condiciones favorables para el crecimiento de la economía de Argentina, destacando que confluyen: la amenaza de sanciones comerciales a China, la política de expansión monetaria de Estados Unidos, la presión devaluatoria en varios países y el clima de sequía en URSS que modifica en alza la plataforma de precios de granos y oleaginosas.

Además, admite -en este contexto- la consolidación económica de nuestro país, la ponderación de los inversores vía reducción de salida de capitales (lo que reduce la tasa de riesgo y la inseguridad jurídica tan afecta a resaltar los gurúes y la oposición) y desea efectos positivos de largo plazo en este período de bonanza:
«Los precios de los productos agropecuarios se han elevado en forma significativa a partir de Junio. Si se mantuviesen las actuales condiciones climáticas en Argentina, estas subas se reflejarían en una mejora en el valor de la cosecha cercana a los U$S 7.000 millones equivalentes al 1,9 puntos porcentuales del PBI.

Los impactos de esta mejora sobre la economía argentina serían casi tan significativos como los registrados el corriente año, en el que la mejora en el valor de la cosecha fue equivalente a casi 3 puntos porcentuales del PBI. El importante crecimiento económico de este año está básicamente explicado por esta mejora, por la reducción de las salidas de capitales y por la mayor demanda de automotores por parte de Brasil.

Una mejora en el valor de la cosecha beneficia a casi todos los sectores de la economía. El Gobierno se beneficia directamente a través de las retenciones e indirectamente a través de la recaudación de otros impuestos; los productores agropecuarios, por la mejora de sus márgenes; los transportistas, por la mayor carga que transportan y por la mejora de sus márgenes; la industria automotriz, por sus mayores ventas; la construcción, por la canalización de una porción del ahorro de los productores agropecuarios a la compra de viviendas; y lo mismo pasa con otros sectores.»
Nos vemos,

23 de noviembre de 2010

Camaño, el golpe real, síntesis del golpe virtual

El cachetazo de la diputada Graciela Camaño transparenta la política nacional.A saber, no sólo no dieron quórum en diputados para elidir el debate sobre el Presupuesto nacional 2011, transformándolo en una seguidilla de denuncias y chicanas sin sustento operativo –la Comisión de Asuntos Constitucionales resolvió archivarlas–, sino que el radicalismo terminó proponiendo sesiones extraordinarias para debatir un tema cajoneado por esa oposición obstructiva.

Tanta torpeza sólo se explica por la rencorosa unidad que permite disfrutar del cachetazo como si su destinatario fuera el gobierno, en la tapa de la prensa comercial, pero impide cualquier acuerdo más consistente: para este modelo de oposición, la política se reduce a la tapa de esos diarios.

La propuesta de incluir como coeficiente de corrección presupuestaria una tasa inflacionaria del 25% anual –rechazada por el oficialismo– no es un tecnicismo opinable, sino un atentado contra los ingresos populares.

Los procesos inflacionarios reconocen dos fuentes. Una, significativo aumento de la masa monetaria –emisión sin contrapartida productiva– cosa que nadie señaló con razón, ya que el Banco Central no está incrementando la liquidez sistémica. Dos, aumento del costo de los insumos utilizados en la producción de bienes industriales. Como la economía está globalizada, semejante aumento debería reflejarse en la cotización y la composición de las importaciones. Cualquiera que observe el comportamiento de los precios en el mercado mundial, y observe el superávit de la balanza comercial, constatará que hasta ahora permanecieron planchados, pese a la depreciación del dólar.

Ergo, ninguno de los dos motores capaces de alimentar un proceso inflacionario está por el momento encendido. Entonces, sostener vía Presupuesto 2011 una tasa inflacionaria inexistente equivale a legitimar a priori una subida de precios. Esta remarcación estimulada de precios -ya que de eso se trata- atenta contra la demanda solvente del conjunto de los sectores populares. Es decir, facilita una transferencia de ingresos hacia la cúpula empresarial concentrada, sin tener que aumentar la inversión productiva en un solo dólar. Esa es toda la estrategia presupuestaria del denominado Grupo A, y resultó defendida desde la vicepresidencia de la Unión Industrial Argentina. Ahora nos queda claro qué hay detrás del cachetazo de la diputada Camaño.

El golpe real de Camaño sintetiza el golpe virtual de la oposición parlamentaria.

Nos vemos,


Con textos de Alejandro Horowicz

22 de noviembre de 2010

La paradoja


La economía no es el flanco débil de la actual administración. Sin embargo, una de sus dimensiones, la inflación, puja constantemente por ocupar el centro de la escena mediática. El Gobierno aportó bastante para ofrecer sus mejillas a la crítica, desde la pérdida de credibilidad del Indec, que permite que cualquiera afirme cualquier número y sea dado por cierto, hasta la negación de su evidente existencia. La oposición, incluida la más conservadora y responsable de las debacles del pasado, redescubre que los pobres son los más afectados por el “flagelo”. La pobreza o los jubilados les despiertan una sensibilidad ausente en tiempos de gobernar. Puede preverse, entonces, que el modelo de crecimiento no será cuestionado estructuralmente, sino por sus “efectos inflacionarios”. Por eso, conviene tener presente que el problema macroeconómico de la inflación no es la inflación per se.

El discurso oficial en materia de inflación puede sintetizarse en cuatro ideas fuerza:

1. Las subas de precios son inmanentes a los procesos de crecimiento.

2. No se niegan los aumentos, sólo se difiere en el “quantum”.

3. La inflación es mayor para los sectores de mayores ingresos, no sólo por la mayor potencia de una demanda más sofisticada, sino, como señaló el ministro Amado Boudou, por una cuestión de concentración de la oferta de las primeras marcas versus un mercado más competitivo en segundas y terceras.

4. La mayor inflación en alimentos es consecuencia de un problema puntual de oferta: el de la carne.

Estos cuatro enunciados se corroboran con algunos argumentos adicionales:

1. Si la inflación fuese un problema, ya se habría sentido en la demanda, con caída del consumo. Por el contrario, el consumo se mantiene dinámico para todos los niveles de ingresos.

2. Los aumentos salariales concedidos en algunas paritarias, a tono con la “inflación 5 provincias”, no la del IPC-GBA (Indec), no reflejan que los sectores formales son los únicos capaces de mantenerse a salvo, sino la recuperación de la capacidad de negociación de los trabajadores y, consecuentemente, del poder adquisitivo de los salarios, lo que se grafica por el aumento de la participación del Trabajo en el Producto.

3. Los empresarios no conceden graciosamente esta mayor participación del salario, sino porque sus ganancias se lo permiten: el crecimiento es así una relación ganar-ganar.

4. Los sectores informales no pierden poder adquisitivo porque hacia ellos están dirigidas las políticas de ingresos: el salario mínimo, que marca un piso de ingresos de 1800 pesos, y la Asignación Universal por Hijo. En esta materia también se suma la extensión de los beneficios jubilatorios.

Algunos de estos ocho puntos son parcialmente discutibles.

- El problema del quantum fue generado por el propio Gobierno (Indec) afectando las expectativas.

- Existen experiencias históricas de alto crecimiento con tipo de cambio competitivo y menor inflación, caso China, aunque la extrapolación es delicada.

- No necesariamente los más pobres consumen segundas y terceras marcas.

- Quizás el aumento presente del precio de la carne responda a no haber comprendido la movilidad intersectorial de capitales (soja vs. carne). Dicho de otra manera, quizá controlar precios en sectores de baja rentabilidad termine afectando la oferta más allá de las coyunturas climáticas.

Ninguna de estas respuestas es absoluta. No invalidan las ideas fuerza, sino que presentan matices. Los argumentos adicionales, en cambio, presentan menos fisuras. Efectivamente, no existe aún deterioro del consumo y las políticas de ingresos resultaron efectivas para los sectores de menores recursos. El salario gana participación en el Producto y, no obstante, la rentabilidad empresaria sigue en niveles altos. Pero si se acepta sin más que “todos ganan” podría llegarse a una conclusión errónea: que la inflación no es un problema y, por lo tanto, que puede ignorarse para seguir echándole combustible al crecimiento, que todo lo purifica.

El problema puede estar en otra parte. Si bien no existe ni espiral inflacionaria ni deterioro de los indicadores, la inflación afecta de lleno a uno de los pilares del modelo: el tipo de cambio competitivo.

La economía local experimenta inflación en dólares y presenta una paradoja: el crecimiento demanda un tipo de cambio competitivo y estable, pero el tipo de cambio competitivo no es estable, así como el tipo de cambio estable no fue, en la historia argentina, competitivo.

El problema de la inflación no es entonces a qué decil afecta, como trascendió en el debate mediático de la última semana o como sostiene el conservadurismo populista, sino que afecta directamente a la competitividad de la economía local. Para el presente, la fortuna quiso que el contexto internacional resulte favorable. Se asiste a un proceso de inflación de los commodities agrícolas (¿burbuja?) que compensa parcialmente los aumentos de costos internos en dólares.

Si para el crítico la tarea termina en este punto, para los hacedores de política el problema recién comienza. La inflación podría manejarse fácilmente dejando apreciar la moneda. Es lo que hizo Brasil. Pensando solamente desde el lado cambiario, podría hacerse lo contrario y devaluar, lo que aceleraría la evolución de los precios. Inflación y tipo de cambio son dos variables interdependientes. Y el instrumento por excelencia para manejar esta relación son los tipos de cambio diferenciales, entre ellos las retenciones, pero se trata de instrumentos que demandan una gran fortaleza política para su aplicación, como quedó demostrado con la derrota de la resolución 125. Un camino alternativo es ensayar en la regulación de los precios más sensibles en sectores con alta rentabilidad.

Desde el discurso convencional, en cambio, se demandan políticas contractivas, tanto fiscales como monetarias. La historia pasada y aun la reciente (2009) muestra que el freno de la economía no es acompañado necesariamente por un freno en los precios, incluso, con un contexto como el del año pasado, en el que se contrajeron los precios internacionales. Cualquiera sea el caso, el problema cambiario, el verdadero problema macroeconómico de la inflación, llegó para quedarse.

20 de noviembre de 2010

Cristina: veni, vidi, vici

En su columna de Perfil, dice don Jorge
«en las reuniones de grupo donde se estudiaron los efectos de la viudez, ante la pregunta “¿qué es, para ustedes, ser viuda?”, las respuestas eran “vieja”, “sola”, “soledad”, “ser vieja y viuda es lo mismo”. En el caso de Cristina, la situación se invierte y su V de la palabra viuda se termina asociando con la V de Vuelve, de Vive y de Victoria, en todos los casos del marido en ella, o del marido a través de ella. Una V que es tan característica de la cultura peronista como el bombo o su marcha.»
Esta bien, pero no la compare (me hace acordar al artículo Ser poronga) y las ponga en un plano de igualdad -aunque sea para analizar las cosas heredadas- con la viuda de Fortabat y menos con la viuda de Noble, es una grosería, un dislate intelectual o tal vez, un acto fallido; además aquellas son oligarcas.

Jorge, aunque se maten queriendo meter la idea, Cristina no es Isabelita.

Nos vemos,

19 de noviembre de 2010

Ultimo tango en París


Dice Zlotogwiazda
Si bien la Argentina tiene hoy la misma deuda externa que en 2001, alrededor de 130.000 millones de dólares, hay en la actualidad varios motivos que le restan buena parte de su gravitación. En primer lugar, la economía es ahora más grande que hace diez años, con lo cual la proporción de la deuda sobre el PBI cae significativamente hasta representar hoy algo menos del 45 por ciento. Para tener un parámetro de comparación, la deuda de los países en la zona del euro equivale al 90 por ciento del PBI de la región, y en países como Italia y Grecia la deuda es mayor que el PBI.

Pero además hay que tener en cuenta que alrededor de 60.000 millones de dólares es deuda interestatal, que el Tesoro mantiene con organismos públicos como la ANSeS, el Banco Central, el PAMI, la AFIP y la Lotería Nacional, es decir, un pasivo de refinanciación asegurada. Y lo mismo vale para los más de 15.000 millones de dólares que se debe al Banco Mundial, al BID y a otros organismos multilaterales de crédito. Descontando estos dos rubros, la deuda con privados representa nada más que el 25 por ciento del PBI, que es menos de la mitad de la proporción que se registraba en 2005 y mucho más chica aún que en 2001.

A lo que habría que agregar como dato nada menor que mientras en 2001 el 97 por ciento de la deuda estaba contraída en divisas, actualmente cerca de la mitad está en pesos.

Dado ese notable proceso de desendeudamiento y la solidez de ciertas variables clave de la macroeconomía, el horizonte de la deuda aparece despejado. Con 11.000 millones de dólares de vencimientos, el 2011 es el último de los tres años de pagos por encima de los 10.000 millones, que van a ser cubiertos sin mayor dificultad apelando a 7.500 millones de dólares de las nutridas reservas del Banco Central. En 2012 los vencimientos caen a 6.000 millones.

“Su economía tiene un número importante de fortalezas macroeconómicas que han sido ignoradas o malentendidas. En algunas variables económicas fundamentales la Argentina es más comparable con un país calificado con investment grade (grado de inversión) o cerca de serlo, que con el lugar que ocupa apenas por encima del nivel de default” (Daniel Volberg, economista de Morgan Stanley opinión sobre la Argentina). Se refiere concretamente a cuatro variables: 1) el crecimiento del PBI, que estima en 9,5 por ciento este año y proyecta a 5,9 por ciento para el que viene; 2) “Tiene uno de los mayores superávit de cuenta corriente del mundo”, sustentado principalmente en el saldo positivo de la balanza comercial; 3) “Cuenta con una de las posiciones fiscales más cómodas del mundo”, y eso lo coloca “en el pequeño club de los países con presupuesto equilibrado”; 4) dispone de un “enorme colchón de reservas”.
Mientras tanto, seguirá la Presidente gobernando con la reconducción del Presupuesto 2010 para el 2011.

Nos vemos,

18 de noviembre de 2010

Magnetto, entre Duhalde y Alfonsín

Nadie sabe si el Peronismo Federal llegará a las elecciones de 2011. Esto que es terrible para el doctor Duhalde, no lo es tanto para Héctor Magnetto. Salvo que opte por respaldar la candidatura de Ricardo Alfonsín.

El Peronismo Federal fue, hasta su implosión, la carta política escogida por Magnetto para derrotar al gobierno K. Como viejo desarrollista también proviene del riñón de la UCR –Arturo Frondizi fue su escudero político– y tiene una idea muy precisa de la inconsistencia radical. Y por tanto siempre priorizó los acuerdos con el peronismo. De modo que la fractura entre Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner venía a pedir de boca. Sobre todo, cuando Duhalde hizo suya una versión posmoderna del desarrollismo: facilitar los negocios empresarios sin mayores debates.

Y desde esa perspectiva apuntaló al multimedios en su momento más difícil: salida de la convertibilidad, deuda con Goldman Sachs en dólares, en medio de una desvalorización de sus activos y el cierre del crédito internacional para empresas argentinas. Dicho con sencillez: Duhalde era y es un aliado probado, y desde la batalla campera el gobierno K pasó a enemigo público número uno.

Claro que ante la nueva situación política las cosas deberán cambiar.

Desde el momento en que Lole Reutemann abandona la dirección del Peronismo Federal, y el Peronismo Federal no es mucho más que una dirección, el único candidato que movía el amperímetro electoral no sólo no será su candidato presidencial, tampoco se propone traccionar votos para una corriente cuya fragilidad –aun antes de estos episodios– era por demás evidente.

Si a esto se suma que Mauricio Macri no pasa exactamente por su mejor momento queda claro que nadie sabe si el Peronismo Federal llegará a las elecciones de 2011. Esto que es terrible para el doctor Duhalde, no lo es tanto para Héctor Magnetto. Salvo que opte por respaldar, con la furia incandescente que ya se le conoce, la candidatura de Ricardo Alfonsín. Pero si esto no sucediera, si parte del Peronismo Federal intentara volver al redil –lo que esta lejos de resultar imposible– y Clarín bajara los decibeles del enfrentamiento, sólo quedaría un punto a dirimir: la propiedad de Papel Prensa, ya que la irregular adopción de los hijos de la señora de Noble –una vez finalizados los trámites de filiación– sería fundamentalmente una cuestión personal entre Marcela y Felipe, por una parte, y Ernestina, por la otra.

No es nada fácil que el gobierno ceda en tan espinoso asunto, sobre todo, porque desde esa fábrica de papel para diario se regula indirectamente toda la actividad del sector. Pero si con criterio realista Magnetto se aviniera a aceptar el nuevo equilibrio entre política y acuerdos comerciales, si entendiera que conservar Papel Prensa no es posible, una línea de negociación se abriría paso.

Las empresas desideologizadas del presente no libran ad infinitum las batallas que no pueden ganar, y este es el caso. De modo que aceptar la nueva relación de fuerzas no tendría por qué suponer la desaparición del grupo, solo requeriría aceptar que el gobierno dispone del suficiente caudal político para salvar el diferendo a su favor. Y esa, hoy por hoy, es la verdad que consterna a la oposición; por eso, el debate parlamentario sobre el presupuesto 2011 es sobre todo una evaluación del rango de descomposición sistémica del denominado Grupo A.

Nos vemos,



Sobre textos de Alejandro Horowitz

17 de noviembre de 2010

Carrio, la odiadora y sus compadres

Los «odiadores» profesionales siguen martillando día tras día. Como una tortura china, asimilando su propia frustración, mientras el país, va por otra vereda; como si fueran dos escaleras mecánicas con sentido distinto.

Por primera vez desde que leo a Fontevecchia, -otro ídolo- encuentro definiciones, conceptos, sobre los personeros de la oposición, que son los profetas del odio, la metáfora del anti-país. Dice en su columna
Oficialismo y oposición, muchas veces se comportan aborreciendo lo mismo que practican. Al tratar el Presupuesto, en el Congreso hubo mucho salvajismo.

Golda Meir decía que no les perdonaría a los palestinos que “por culpa de ellos” los israelíes hubieran tenido que aprender a matar. O sea, a odiar. A la misma pobre justificación deberían llegar aquellos opositores que, contagiados por las pasiones nocivas del kirchnerismo, se dejaron arrastrar por esos sentimientos. Fueron como aquellos que queman su casa para matar a un ratón. Cuando el odio es muy intenso, coloca a quien odia por debajo del odiado, sin importar las causas que generen ese sentimiento.
No hay odio ni salvajismo en el oficialismo, hay realidad, hay lucha para pulir las aristas neoliberales de la desigualdad, hay trabajo para allanar los caminos que nos hagan justos, libres y soberanos. Que todo esto se hace con pasión? ¡Que duda cabe! Si las pasiones nocivas que él describe son las pasiones libertarias...¡bienvenidas las pasiones nocivas! Son nocivas para los neoliberales, para los gurúes de la city, para los oligarcas, para todos los que lucraron con la pobreza y la marginalidad.

Diganme si en estos conceptos no encontramos a Carrió y sus acólitos,
Psicológicamente, se odia en los demás aquello que la persona es en su inconsciente. El odio es una proyección visible exterior de lo invisible interior: se odia en los otros lo mismo que la persona odia –reprimido– en sí mismo. Para Darwin, “las raíces del odio están en la venganza y la defensa de los propios intereses”. Erich Fromm sostenía que “el odio surge como una respuesta ante una amenaza”. Y para Freud, “quería destruir la fuente de su infelicidad”.
Tomo este párrafo a medida de los «odiadores» "La ceguera de un rencor que no perdona produce un sentimiento de repulsa muy intenso que no pocas veces cae en la misantropía. Donde la crítica social es tan marcada que termina extendiéndose al ser humano en su conjunto, siendo una aversión auto-destructiva."

En definitiva, lo que ellos odian, es su natural incapacidad para generar, para gobernar. La misantropía es sinónimo de sectarismo.

Este es el frente de batalla, el circo, el escenario, un ring que tiene en un rincón la furia neoliberal y en el otro, la pasión por el sentido común nacional y popular. El sentido común, es una moneda con dos caras: de un lado la prosperidad, del otro la seguridad.

Nos vemos,

16 de noviembre de 2010

Nestor y nuestras banderas

Lo nacional y popular es fácil enunciarlo, difícil hacerlo gobierno; dijo Antonio Cafiero en el almuerzo de sus tradicionales jueves: “Néstor Kirchner cumplió. En el gobierno concretó lo que dijo desde la tribuna”.

¿Cumplió Néstor Kirchner con nuestras tres banderas?

Independencia económica: su política con el Fondo Monetario Internacional de desendeudarse para salir de las recetas que éste impone ante cada visita de inspección fue la más valorada, recordando que tenía en ese momento el 22% de los votos.

Soberanía política: la creación de la Unión de la América del Sur (Unasur) después de las relaciones carnales con Estados Unidos y el no al ALCA fueron las medidas más aprobadas de su gestión.

Justicia social. Pobreza: cuando asumió el gobierno, el país tenía el 54% de su población bajo la línea de pobreza (menos de US$ 2 por día para vivir), cuatro años después la bajó a 26,7. Once millones de personas en cuatro años salieron de pobres.

Indigencia: 27% en el año 2003, la redujo al 8,9%.

Desempleo: el 24% de los argentinos no tenía trabajo en 2003, lo entregó con el 8%.

Lo conseguido en esta última materia nos hace soñar con la creación en la Unasur de la Universidad de Políticas Públicas de Lucha contra la Pobreza “Néstor Kirchner”, lugar donde se formen las jóvenes de acá que tanto lo siguieron y los de Latinoamérica, para construir políticas de Estado y erradicar de una vez y para siempre el estigma de ser el continente de mayor desigualdad social y el principal productor de alimentos.

Pregunta para la polémica ¿No fue Néstor Kirchner más generoso que Juan Perón quien, para no mal predisponer a los sectores conservadores, no permitió que Eva Perón sea vicepresidenta como proponía la CGT? Kirchner prefirió pelearse con el poderoso Héctor Magnetto y jugarse por el mejor cuadro político que tenía el peronismo en 2007, Cristina Fernández de Kirchner.

Pepe Dazzo


Contribución de Eduardo Valdés

15 de noviembre de 2010

Eliaschev, Massera y el peronismo

Casi un clásico del Club tratar la columna de Eliaschev en Perfil. Sin dudas que 2010 para él no es un año más. Si naturalmente el peronismo lo expone a liberar el teclado y lanzar su verba diabólicamente fina, no es menos cierto que el kirchnerismo le quita el equilibrio, pierde la vertical y la paz.

La columna de este domingo es una grosería para la historia del país, sobretodo para el peronismo, tributario de tantos compañeros muertos a manos de Massera y sus socios. Dice cosas como estas:
«Ahora, cuando se habla mucho de “militancia” y crece la nube gaseosa de la juventud maravillosa de 1973 resurrecta en 2010, la muerte del ex almirante Emilio Massera cobra significados enormes en el debate sobre la aún no cicatrizada era de la violencia política en este país. Se conoce la truculenta saga de crímenes y delirios perversos de ese alto oficial de la Armada, pero la siempre deficitaria democracia argentina no tomó nota del costado más aleccionador de esta historia.»
Le carga al peronismo del '83 -encarnado en Italo A. Luder- mirar para otro lado con relación y hacerse el idiota al no querer derogar -por complicaciones jurídicas- la ley de facto 22.924 que dejaba impolutos a todos los militares golpistas del 76. Habría que hilar fino sobre esto. Resalta -no sin razón- el juicio llevado adelante por Alfonsin. ¿Quién movido por tantos dolores no podía estar de acuerdo? Tan solo los indiferentes herederos de los sacos verdes y gorras blancas.

Pero no hace falta hilar tan fino y no me hago cargo por los indultos de Menem; maravillado o encandilado por el oro neoliberal no pudo menos que ser tributario -argumentando la pacificación nacional- accediendo a las pretensiones gorilas,
«Al indulto sólo se opusieron las organizaciones de derechos humanos, el radicalismo y fuerzas menores de izquierda y centroizquierda. La sociedad argentina aceptó el indulto de Menem. Los decretos de Menem entre 1989 y 1989 beneficiaron a un total de 290 procesados, casi todos presos. Massera fue uno de ellos.»
Pero lo que si me parece un despropósito ridiculizar los dichos de Kirchner el 24 de Marzo de 2004 y el propósito justo de comenzar a poner blanco sobre negro.
«Veinte años más tarde la historia empezó a ser reescrita, con el avieso intento de pergeñar un nuevo guión, inventado para montar la arquitectura distorsiva apta para el mito kirchnerista. El 24 de marzo de 2004, el presidente Néstor Kirchner dijo desde el predio de la ESMA: “Vengo a pedir perdón de parte del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante veinte años de democracia tantas atrocidades”. ¿La vergüenza de quién? Ambigüedad deliberada. ¿El sentía vergüenza por haberse callado durante veinte años o acaso la democracia, que juzgó y encarceló a los comandantes, había hecho silencio? El supuesto renacimiento de la militancia juvenil viene lubricado por el asombroso desparpajo de una farsa ideológica oficial.»
La historia es una sola don Pepe. Hacernos cargo de los horrores del menemato -que tuvo la osadía de querer callar la historia- es una cuestión de honor y sentido común. Ese fue el sentido que le dió Kirchner a sus dichos, asumiendo todos los dolores.

La reivindicación histórica no podía nacer de otra fuerza que no fuera el peronismo, porque -como diría Cooke- «Los partidos políticos tradicionales no forman parte del Frente de Liberación por la sencilla razón de que están en la trinchera enemiga. No desean terminar con la opresión sino cambiar la mentalidad de los oprimidos.»

Nos vemos,


PD.: El 24/03/2010 publicamos Frases, vale la pena releerlas.

14 de noviembre de 2010

P-2011, la frustración de otros

Podría decirse que la oposición parlamentaria cayó en su propia trampa. En su afán de limitar las atribuciones presupuestarias del Ejecutivo, terminó alistando el terreno para convalidar todo lo que éste hizo en esa materia: si no hay nueva Ley de Leyes sancionada antes del 31 de diciembre, se prorroga automáticamente la de este año y sus modificatorias, sólo con algunos retoques cosméticos. Así lo prevé la Ley de Administración Financiera y lo estimó el oficialismo, desde que sus contrincantes en el Congreso mostraron vocación de forzar cambios.

La fracasada sesión en Diputados habilitó la inmediata tarea de los técnicos oficiales, que deberían ocuparse del pulido: recalcular las partidas para deuda pública o eliminar los gastos que se ejecutan por única vez, por ejemplo. Por lo demás, queda en pie la ley presupuestaria vigente para este ejercicio, sumados los retoques que el Gobierno dispuso de hecho y convalidará antes o después con DNU.

Una reforma de enero del 2003, introducida a pedido de Eduardo Duhalde, refuerza esas facultades para repartir fondos sin pasar por el Congreso. En el único Presupuesto nacional que tuvo a su cargo redactar, el artículo 56 introdujo un párrafo en la Ley de Administración Financiera que faculta a la Jefatura de Gabinete a “incorporar las partidas presupuestarias ejecutadas durante el período en que haya regido la prórroga”. En otros términos, no se utilizaría el Presupuesto 2010 votado en el Congreso sino el resultante de las ampliaciones dispuestas por Aníbal Fernández en los últimos meses.

Según el artículo 27 de la Ley de Administración Financiera, el Ejecutivo podrá, entre otras prerrogativas, “incluir los créditos presupuestarios indispensables para el servicio de la deuda”. También agregar “los recursos provenientes de operaciones de crédito público en ejecución”. Es decir, la prórroga no impediría que Economía salga a pedir dinero prestado a los mercados voluntarios de deuda ni que afronte vencimientos con recursos adicionales que aparezcan.

El uso de reservas del Banco Central para esos pagos, uno de los puntos más controvertidos del proyecto oficial, quedaría en una zona gris abierta a interpretaciones.

El escenario se emparenta con el que se generó en el Senado. No prosperó la iniciativa opositora para acotar al máximo las atribuciones administrativas del Gobierno, pero tampoco vio la luz la que ponía un tope a la potestad oficial, limitando la posibilidad de invertir sin permiso legislativo hasta el 5% de los ingresos totales.

Pero lo que frustra la oposición quizás no sea esencialmente malo.

Implementar o no una subvención, ajustar o no jubilaciones o salarios estatales, subsidiar y en qué medida un servicio público, son trazos de la política que define quien ocupa la Casa Rosada para ese tránsito en el poder, en este caso, legitimado por el voto popular. El contralor parlamentario, y la discusión de decisiones puntuales, nunca puede comprometer el ejercicio de esa natural soberanía.

Nos vemos, buen domingo.



Fuente: BAE


13 de noviembre de 2010

Pinedo, camino al infierno

De la pesadilla que fue el tratamiento en diputados del presupuesto 2011, el ídolo Leuco dice sobre el PRO y Pinedo,
«El macrismo también quedó en el centro de las miradas porque el propio Federico Pinedo puso en juego la jefatura de su bloque cuando reconoció que “hubo ausencias muy difíciles de explicar”. El pase de facturas puertas adentro de PRO fue de una ferocidad inédita y puede terminar con algunos portazos o borocoteadas en los próximos días.»
Fueron. PRO y Pinedo, camino al infierno.



Nos vemos,

12 de noviembre de 2010

A Carrió y los impresentables de la historia

En estos momentos en que los impresentables de la historia quieren convertirse en los referentes de la pulcritud; en estos momentos que -como tituló ayer el compañero Néstor- parece que quiere volver la antipolítica; en estos momentos en que apareció Carrió la profeta del miedo; en estos momentos, traigo el discurso -recibido hoy- homenaje a Néstor Kirchner del compañero diputado provincial de Santa Fe Gerardo Rico, en sesión legislativa.
Señor Presidente:
Quiero hoy, hacer íntimas reflexiones sobre el carácter humano y militante de mi compañero Néstor -como el pueblo lo llama- que es, obviamente, una visión política que no apunta a sacralizar su figura. La mayoría de las veces eso es funcional a vaciar de contenido la innegable pasión y compromiso que traspasó su vida.

Porque si queremos circunscribir su figura a las estructuras partidarias, o a lo dado de la representación dentro de los parámetros establecidos, no alcanzaremos a sopesar con verdad ni autenticidad lo que representa en el cuerpo de nuestra sociedad.

Hablo del Néstor Kirchner, exponente de nuestra generación –muchas veces vituperada como “setentista”- Hablo del militante juvenil que encarnando las pasiones de época traspasó su acción con la épica de la transformación definitiva de una sociedad desigual e inequitativa a como dé lugar.

Con el espíritu de renunciamiento y entrega que nos caracterizó. La política como herramienta de transformación y revolución. Y entramos al protagonismo de la época con lo que tuvimos, con las herramientas que arrebatábamos al statu quo y con lo mejor que teníamos como propio: nuestro renunciamiento de lo individual al servicio de las causas colectivas.

Esa fue nuestra generación, a la cuál los poderes concentrados en connivencia con la estrategia mundial de freno a los proceso nacionales , fue diezmada en sus mejores cuadros en la larga noche de la dictadura. Hizo falta tanta muerte y desolación para apagar tanto fuego.

No obstante, esta generación se retempló y fortaleció en sus convicciones, sumando el compromiso con los que no están.

Por eso Néstor Kirchner, como el nombre de una reparación, el 25 de mayo de 2003, representándonos dijo: “No dejaré mis convicciones en la puerta de la Casa Rosada”. Hablaba por todos nosotros y actuó en consecuencia .

Era el gesto de quien crearía las condiciones -inimaginables sólo meses atrás- de una esencial reconstrucción no sólo de la economía sino fundamentalmente, de la vida social, cultural y política envilecida por décadas de degradación y -al decir de Forster: “asolada por algunas marcas indelebles como lo fueron la dictadura, la desilusión de Semana Santa y de las leyes de la impunidad, la caída en el abismo de la hiperinflación, la frivolidad destructiva del menemismo y la desesperación en las jornadas de diciembre del 2001. Kirchner quebró de modo inesperado, el rumbo inercial de una sociedad devastada y atrapada entre las redes de poderes implacables e inclementes. ”

Regresaron los debates que estaban ausentes o vacíos de contenido. Rediscutimos como un impulso hacia delante de la igualdad, de distribución de la riqueza, del papel del Estado, de América Latina, de justicia social, de capitalismo, de emancipación y de Pueblo. Se abrieron las compuertas para concretar trascendentes medidas de gestión impensadas sólo años atrás.

Y desde los funcionales a los intereses corporativos y los poderes inclementes surgió como descalificatorio el concepto de la confrontación. Para nosotros es el paradigma olvidado del litigio por la igualdad.

Y sí. Somos confrontativos cuando las transformaciones de fondo están al servicio de las causas nacionales y populares, en defensa de los sin voz y de los que menos tienen. Confrontamos para aplicar en serio la política de Memoria, Verdad y Justicia revirtiendo el olvido desde la anulación de las leyes de la impunidad. Confrontamos por la renovación de la Corte y seguiremos hacia el saneamiento de las estructuras judiciales heredadas de la dictadura. Confrontamos por la recuperación de millones de puestos de trabajo, y las discusiones salariales en miles de Paritarias y seguiremos en todos los conflictos necesarios para resolver la puja distributiva a favor de los trabajadores. Confrontaremos para que en esa puja se logre la participación en las ganancias de las empresas.

Por eso también confrontamos con los que exigen mano dura y criminalización de las protestas. Jamás se reprimió ni se concedió a los violentos con los sectores que se exteriorizan y disputan protagonismo y exigen ser oídos. Confrontamos con los intereses de los monopolios insaciables y especulativos por la recuperación de las AFJP al sistema solidario. Confrontamos con los vestigios del racismo para generar la estatura de ciudadanía en derechos a los hermanos migrantes latinoamericanos. Confrontamos con los retrógados, para afianzar derechos a las minorías, al matrimonio igualitario, a los protocolos sobre el aborto, a la violencia de género.

Confrontaremos para afianzar y perfeccionar la Asignación Universal por Hijo porque está en juego la vida, educación y salud de los sectores mas vulnerables, y seguiremos mientras exista un solo pobre en la Argentina. Confrontamos y confrontaremos con los monopolios mediático - financieros en la batalla cultural por la Ley de Medios democratizando la palabra. Por el cambio de paradigma en la emisión televisiva como patrimonio de todos y no de los monopolios comerciales, a partir del fútbol para todos. Confrontaremos por la Incorporación a las políticas de estado de los movimientos sociales con voz y fortaleza.

En definitiva: es la confrontación por revalorizar un Estado presente, incorporando los conflictos y ejerciendo el equilibrio necesario y protectivo a favor de los mas débiles.Confrontamos y confrontaremos contra las recetas del FMI. Logrando así cancelar la deuda externa, sin que los costos caigan sobre nuestro pueblo y las próximas generaciones.

Y en lo estratégico: la confrontación en unidad con los pueblos hermanos por el entierro definitivo del ALCA de Bush y la preponderancia de la UNASUR dando vuelta la página a un nuevo proceso de soberanía continental.

Es la confrontación creadora, porque ante cada debate se produjeron hechos superadores a favor de las grandes mayorías, sin ceder ante los ganadores de siempre en los ciclos de la historia.

Kirchner nos habilitó a soñar con un país y una latinoamérica que habíamos perdido en el desierto de la clausura de los grandes debates y la muerte de las ideologías.

Esa es la figura que quiero rescatar hoy. Como peronistas, como “setentistas”, como de la vieja y digna cultura de la resistencia, como militantes que conservamos lo mejor de nuestro concepto de hacer política, Digo que se fue el mejor de nosotros. El primero entre sus pares. Quién no traicionó ni desvió un ápice los principios de toda una vida.

Por eso en esos tristes días de finales de octubre, desde las grietas de un subsuelo de la patria sublevada, emergieron los jóvenes, los humildes, los trabajadores, los marginados del sistema, las minorías, los pueblos originarios, esa deuda interna de la que hablaba Néstor.

Se hicieron visibles para el asombro de propios y extraños Y nadie puede cerrar los ojos sólo porque no es el imaginario construido por la realidad virtual del discurso único destituyente que nos martilla hasta el hartazgo.

Se sienten convocados por los grandes debates nacionales, a los que nunca se temió. La confrontación creadora que permanecía ausente o vaciada de contenido. La disputa y el litigio por la igualdad.

Surgieron convocados por el Kirchner militante, por el que abrió las compuertas del protagonismo y la participación.

Venían de a miles a exigir desde el dolor, interpelando a la historia, a no frenar las políticas en marcha, a profundizarlas ampliando los límites de lo posible para afianzar la democracia. Decían : Esta vez salimos a la calle para quedarnos.

De allí, señores diputados, nuestra responsabilidad hacia delante.

Que las instituciones formales de la democracia hagan prevalecer la lectura de la realidad que inundó las calles como un reto. Traducir esa pulsión en políticas de transformación definitiva sin “ismos”, sin preconceptos, sin timoratos, ni forzando consensos que sólo escondan la sumisión ante los poderosos. Sepamos desde qué lugar de la confrontación nos colocamos para producir hechos y políticas. Y Siempre será a favor de la vida, por eso no deseamos a nadie la muerte.

Porque esta esperanza que se exteriorizó no debe ser defraudada y debemos reconciliar la política de las instituciones de la democracia con estas voces que emergen y están diciendo que ninguna vuelta atrás será admitida.

Compañero Néstor: ¡ Hasta la Victoria !
Nos vemos,

9 de noviembre de 2010

Fontevecchia, el filósofo

Dice en su columna sobre los duelos
«No es lo mismo el líder vivo que el líder muerto. Su deseo tiende a convertirse en ley, y cumplirlo es casi un mandamiento. Queda una deuda con él. Esto explica el estado emocional que atrapa a muchos militantes kirchneristas y varios de los políticos oficialistas. Están atravesados por la pérdida de un padre simbólico pero a la vez tan real que hasta hace donación de su apellido al kirchnerismo de la misma forma que todo padre real lega su nombre a sus hijos.

Esto también afecta a algunos de los opositores porque es muy común la identificación con el adversario y hasta cierta forma de culpa por haberlo sobrevivido. No es el caso de Duhalde o de Macri pero sí lo es de Reutemann, que ya hizo su primer gesto de alejamiento del Peronismo Federal, y también de Solá.

En política, verdad y exactitud no son la misma cosa. La verdad subjetiva no se mide en términos precisos. Algo inexacto dentro del orden histórico puede “producir efecto de verdad” en el terreno político, al construir algo impreciso pero estructuralmente fiel.

La formulación clásica indica que de lo verdadero se puede deducir lo verdadero, que de lo verdadero también se puede deducir lo falso, y que de lo falso se puede deducir lo falso. A ella los estoicos agregaron que de lo falso también se puede deducir lo verdadero. Néstor Kirchner estaba rodeado e impregnado él mismo de muchos componentes y pensamientos falsos. Eso no impide que los sentimientos nobles y verdaderos que les haya generado a muchos no sean un aporte apreciable.»
Genialidad irrepetible.

Nos vemos,



7 de noviembre de 2010

Los berrinches de Eliaschev

Veamos que dice Eliaschev en su columna de Perfil. Como dijimos antes en el Club, no tiene paz.
  1. Enojado con Timerman, por sus dichos en contra de Cobos.
  2. Enojado con Estela de Carlotto por sus dichos contra Cobos y Elisa Carrió.
  3. Enojado con Boudou (le recuerda que pasó por el CEMA) por la construcción del presupuesto 2011.
  4. Enojado con los feriados nacionales (en total 17) para el año que viene, sobretodo el del 24 de Marzo.
  5. Enojado con el gobernador de Salta -Juan Manuel Uturbey- por haberse sacado una foto con Silvio Berlusconi y dice «Podría uno regocijarse con la deliciosa liviandad de los tiempos, coloreados por una imponente combinación de frivolidades, mentiras y trampas varias...» como queriendo dejar claro que el país entero es una combo frívolo y que la foto con el sexopata itálico es todo un símbolo. Le recuerdo tocayo, que la frivolidad estaba al lado de Menem y todos los neoliberales.
  6. Finalmente, enojado le da a Felipe Solá un poquito, por aquel acto realista de darse cuenta de como son las cosas.
    «... es ilustrativo releer las palabras del aspirante presidencial Felipe Solá en el homenaje a Kirchner en la Cámara de Diputados. Para el diputado bonaerense, a quien el aparato oficial de operaciones en los medios llamaba “Felipe Solo” (sic), Kirchner “recuperó la conciencia nacional y argentinizó el manejo de la economía”. Para Solá, “eso no tiene precio”. Concluyó: “Si esta muerte les resulta dura a los pobres, los equivocados somos los de la oposición”. Lo crocante es que hasta la semana pasada, Solá venía colgando de postes y columnas un cartelito que sólo decía: “Mejor Felipe”, una melancólica copia de la campaña que hizo el radical Jesús Rodríguez hace nada menos que 23 años, cuando en las legislativas de 1987 su campaña a diputado llevó como leitmotiv el “Mejor Jesús”».
Le deseo buen domingo, disfrute de la molleja usted que puede.

Pepe Dazzo

6 de noviembre de 2010

Las velas de Leuco

Escribe en Perfil
«Si las elecciones fueran mañana, Cristina Fernández de Kirchner ganaría en la primera vuelta. La muerte de su marido y el fenomenal operativo de beatificación que se montó tuvieron un alto impacto. La fotografía muestra a la Presidenta más fuerte que nunca. Eso no significa que se pueda dar por segura su victoria en los comicios de 2011.

No se trata de un hecho inmodificable. Falta un año. Hay que ver la película completa. ¿Qué pasa si Cristina acepta el ruego de su hija Florencia y se repliega a la vida familiar después de entregar el bastón de mando al futuro jefe de Estado? ¿Es irracional pensar que tome esa determinación después de haber logrado lo que ningún matrimonio logró en la historia argentina, al llegar ambos a la conducción del Estado por el voto popular? ¿A qué más puede aspirar Cristina después de haber perdido a su compañero de toda la vida y con el que gobernó durante ocho años? ¿Será cierto que mientras cocinaba en su nueva casa, su hija le reclamó más presencia materna y hasta la invitó a que en 2011, con el deber militante largamente cumplido, se fuera a vivir a Nueva York con ella? Sus amigos de Río Gallegos dicen que hay que prestarle atención a la frase: “Mi vida cambió para siempre”. En las tribunas se refiere a la muerte de “él”, porque se le estruja el corazón cuando lo nombra y evita decir que se fue el padre de sus hijos porque no puede contener las lágrimas. Cristina fue diputada y senadora nacional durante muchos años y eso la mantuvo lejos de su hogar.»
Conmovedor. Pedazo de hipócrita.

Nos vemos,

4 de noviembre de 2010

Tras la muerte de Néstor Kirchner

Escribe Alejandro Horowickz

La muerte, en tanto hecho inapelable, impone siempre un balance. Los balances contables contraponen columnas. En política las columnas resultan un tanto obvias: fuerza propia, fuerza ajena y fuerza disponible. El balance permitió, permite revistar la propia y auscultar la ajena, y la dificultad –mas allá de lo que digan los encuestólogos– pasa por inteligir la disponible, la que selló la derrota electoral del 2008. Esa que, según pinten las circunstancias, se inclinará en una u otra dirección.

Avancemos con cautela. A nadie se le escapa que la fuerza ajena no pactará ni electoral ni políticamente con el gobierno. Si algo quedó claro a partir del conflicto campero fue la voluntad opositora de quebrantar el armado K (cosa que logró, esa fue la fecha del nacimiento político del Peronismo Federal), con un objetivo preciso: clausurar, para el ciclo histórico que arrancó en 2001, la posibilidad de elaborar otro programa del partido del Estado.

Vale la pena explicarse. Cuando se observa el ciclo que arranca en 1890 y se clausura en 1930 queda claro que la Unión Cívica Radical apenas se propuso democratizar –muy limitadamente, por cierto– la decisión política. Sólo cambió el nombre propio de los que decidían, a condición de que no decidieran demasiado distinto. Y así fue, Hipólito Yrigoyen respetó escrupulosamente la matriz agraria del capitalismo de base pampeana, y cada vez que se puso en entredicho –Semana Trágica de 1919, Masacre de la Patagonia en 1923– actuó como un defensor incondicional del partido del orden. Eso no fue todo: cuando la crisis internacional estalló, propició un arreglo con el Reino Unido idéntico al acuerdo finalmente sellado: el pacto Roca-Runciman. Por eso, pese a contar con absoluta mayoría en las FF AA –el golpe del ’30 se tuvo que dar con los cadetes del Liceo–, Yrigoyen no se defendió. Nunca se propuso gobernar contra la voluntad del bloque de clases dominantes: ese era todo “consenso” de gobernabilidad.

El ciclo que arranca tras la II Guerra Mundial le permitió al gobierno del general Perón establecer un nuevo programa del partido del Estado, una variante del Plan Pinedo, y todos los gobiernos de ese período (Arturo Frondizi, Arturo Umberto Illia, Juan Carlos Ongania y el propio Juan Domingo Perón) intentaron distintas variantes del mismo proyecto. No estoy diciendo que hayan sido iguales; digo que el rango de las diferencias recién se pondría históricamente en claro cuando Isabel Martínez de Perón sintetizara el nuevo programa del partido del Estado: Plan Rodrigo, Operativo Independencia y Misión Ivanissevich.

En última instancia, José Alfredo Martínez de Hoz –en tanto jefe civil de la dictadura burguesa terrorista de Videla, no es más que una variante de ese proyecto– y los gobiernos de Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando de la Rúa, hicieron lo propio: variantes de variantes en idéntica dirección. El estallido de 2001 nos recuerda que ese programa empujó a 20 millones de compatriotas a condiciones de existencia inenarrables, en una sociedad que disfrutó colectivamente de un piso muy superior. De la manera más impensada terminamos pareciéndonos a América Latina. Es decir, con un adentro societario mucho más pequeño que la brutal intemperie marginal del afuera. Entonces llegó Kirchner.

Sin el corset de la convertibilidad, con el viento de cola de los buenos precios agrarios internacionales, una nueva política monetaria (sin pago de los servicios de la deuda externa, a consecuencia del default), la actividad productiva comenzó a crecer a tasas chinas. La distribución del ingreso no se modificó, pero los ingresos sí. Esto es, como el producto creció, aun con la misma lógica distributiva, el quantum engordó, y el consumo popular tonificado permitió que el mercado interno se ampliara. Era una situación ideal, nadie se sentía lastimado y una enorme porción de la sociedad vivía mejor. Pero ese tramo se agotó, al tiempo que emergía una nueva crisis del mercado mundial, con un añadido: estalla en 2008, pero es muy anterior a esa fecha.

El país que surge de las nuevas condiciones tiene un modelo productivo espontáneo: el monocultivo sojero. En ese punto estamos. El conflicto por las retenciones agrarias móviles, la 125, mostró la posibilidad y las dificultades para elaborar un nuevo programa del partido del Estado. El bloque campero no sólo se opuso a las retenciones, sino que sobre todo se opone a un nuevo modelo productivo. Quieren consumir la renta agraria en el mercado financiero internacional, no financiar un nuevo programa del partido del Estado.

Es decir, abandonar la depredación de nuestras riquezas naturales –imposible de evitar en las actuales circunstancias– requeriría otro nivel de diversificación económica: agro industria, producción de máquinas herramienta para la agroindustria, mediante un acuerdo estratégico a dos puntas: los países del bloque sudamericano, y China. O, mejor aun, el BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Dicho de otro modo: integrarse al BRIC. Para la oposición realmente existente ese ni siquiera es un punto del temario.

Volvamos al comienzo. La muerte de Néstor Kirchner deja a la oposición sin punto unitivo. Al menos por un cierto período. Como la fecha electoral está demasiado próxima, la posibilidad de virar se achica. El peronismo federal corre el serio riesgo de implosión, sobre todo si no logra contener a Mauricio Macri. Para la sociedad argentina, Eduardo Duhalde es, sobre todo, el hombre que gestó la posibilidad K; miles de spots televisivos se lo recordaron hasta el cansancio durante las últimas horas. Y las consecuencias van de suyo: muy difícilmente Duhalde obtenga el respaldo del segmento enfurecido del electorado. Y ese es el núcleo duro, los votantes de la doctora Carrió. Al tiempo que nadie cree seriamente que pueda encabezar la oposición y llegar a la segunda vuelta; y esperar que esa aptitud que no posee Carrió integre la farmacopea de la vieja UCR suena un tanto desproporcionado; por tanto, aunque el segmento electoral no kirchnerista puede ser cuantitativamente más grande que el oficialismo, carece de capacidad de articulación política. Y esa es la verdadera novedad de la política nacional.


3 de noviembre de 2010

Dedicado a Mauricio Macri

Canción con niños y pobres
El pobre es como un niño que no crece
y vive en un letargo de pesares y tinieblas
Encuentra todo clausurado:
los muros del saber,
el sol de la belleza sobre espléndidos paisajes,
las lámparas del arte,
hasta las más elementales terapéuticas.

El niño es como un pobre
pues depende de códigos adultos
para que nada comprometa
la trayectoria de su subsistencia,
para que surjan en dorados frutos
inspiración y ciencia.

La ví.
Creí advertir que la llamaban Carolina.
Aparentaba menos de diez años.
En cierto medio de transporte,
pedía solamente una moneda.
Y los demonios de mi frustración
la vieron alejarse.
Nos vemos,



Leída en Acuarela de Palabras

2 de noviembre de 2010

La trampa

“Yo le pido a la gente que no baje la guardia porque el canallaje político de derecha nos va a querer golpear…” (Federico Luppi)
La trampa está tendida, y es la de embarcar al propio gobierno en una política que revea sus pasos en pos de la “unidad nacional”. El Gobierno deberá enfrentar muchos de estos escollos de acá en adelante y deberá elegir si sus políticas seguirán en camino de transformar definitivamente el país o sucumbir a los cantos de sirena de los Judas de la política. Quizá por eso la Presidenta prefirió recibir los besos y el cariño de los ciudadanos antes que fingidos pésames.

Quienes pretenden marcarle la agenda política a la Presidenta no tienen en cuenta el surgimiento de un nuevo actor político, que no es nuevo pero siempre fue ninguneado: el pueblo. O la ciudadanía. O como quiera llamársele.

Sólo quienes desconfiaron siempre de la participación popular pueden creer que si la Presidenta se recuesta sobre los verdaderos beneficiados de su política puede caer en un “pavoroso aislamiento” o en una “perturbadora soledad”.

Cristina Fernández deberá refugiarse en el enorme poder que le dan sus representados, no sólo por aquello que le mencionó al periodista Horacio Verbitsky minutos después de despedir a Néstor Kirchner: “Viste, somos peronistas. Siempre andamos en medio del pueblo y el tumulto”. Sería un síntoma de poca inteligencia desdeñar la participación popular. La situación política actual indica justamente que la ciudadanía se ha transformado en un actor importante de la política. Al fin.

En una entrevista aún inédita, el economista Bernardo Kliksberg le señalaba a este periodista que “la sociedad tiene otro nivel de compromiso, que acota el margen de maniobra y de traición de los dirigentes. Recordemos que hace algunos años doce presidentes latinoamericanos no pudieron terminar su mandato, y no por golpes de Estado sino porque fueron echados por la movilización de la población, porque estaban traicionando el proyecto. Esto pasó en la Argentina, Ecuador, Bolivia, etcétera. Por eso, con una sociedad movilizada la esperanza es mayor. Lo que está buscando la ciudadanía son representantes políticos cada vez más genuinos”.

Ésa parece ser la tónica de los tiempos que corren. Y la Presidenta debe haber tomado nota de ese fenómeno. Es la hora de romper las estructuras que nos llevaron al desastre de los ’90 y su trágico epílogo, la crisis de 2001/2002. Cristina Fernández deberá sortear, para ello, las trampas que le tenderán aquellos que sólo persiguen una vuelta a su pasado de privilegios. Le espera un año difícil, en el cual, entre otras cosas, deberá decidir si va por la reelección o no. Pero si logra consolidar el modelo, poco importará si se presenta o no para ser reelegida, porque el verdadero guardián del modelo no estará en Olivos ni en la Casa de Gobierno, sino en las calles, en las fábricas, en los talleres, en en las escuelas. Y entonces, volver atrás ya no será posible.

Nos vemos,



Con textos de Rubén Pereyra, BAE

1 de noviembre de 2010

Aciertos y falencias

Néstor Kirchner asumió la presidencia de la Argentina en circunstancias políticas, sociales y económicas críticas y de gran complejidad. El país comenzaba a dejar atrás trabajosamente un episodio de contracción económica de dimensiones inéditas, estaba en cesación de pagos y mostraba índices de desempleo y pobreza sin precedentes. Como fruto de una década de vigencia de la convertibilidad y de sometimiento a las reglas del Consenso de Washington, con sus letales efectos sobre el desempeño económico y el tejido social, la dirigencia política enfrentó un profundo descrédito y carencia de liderazgos hábiles y legitimados.

Los siete años transcurridos desde entonces fueron testigos de una indudable recomposición. La economía pudo ser encaminada en una trayectoria expansiva que le permitió recuperar el terreno perdido muy rápidamente y retomar luego la senda de un crecimiento que no se conocía desde hace décadas. Un hito significativo fue la renegociación de la deuda pública, alejándola como variable de ajuste que mantenía a nuestra economía dependiente de los grandes intereses internacionales; a la vez que se implementaron medidas que mejoraron la distribución de los ingresos a través del empleo productivo, la virtual universalización del beneficio jubilatorio, la asignación universal a los menores y la negociación salarial en paritarias.

Cuánto de este progreso resulta imputable a la presidencia de Néstor Kirchner es y será motivo de debate, porque este período no representa una excepcionalidad para la Argentina, sino que se inscribe en una tendencia que en grado variable ha abarcado virtualmente a toda Sudamérica. La gestión de Néstor Kirchner muestra, en este escenario, aciertos, errores y falencias. Desde el propio Gobierno se lanzó la discusión acerca del patrón económico y social que la Argentina debía adoptar. Un debate que había sido ahogado durante los 25 años precedentes como consecuencia de la hegemonía del ideario neoliberal. Aún queda un largo trecho por recorrer. Pero pocas, muy pocas fueron las voces de los actores políticos, intelectuales y académicos que mencionaban siquiera estas cuestiones siete años atrás. Néstor Kirchner fue un firme impulsor de la convergencia de las naciones sudamericanas, a la vez que enfrentó los intentos imperiales de expansión hacia el sur a través del libre comercio y del sometimiento financiero. Un movimiento que, sin duda, involucró a buena parte de los gobiernos de la región, pero que encontró a la Argentina como uno de los actores de primera línea. La firme actitud de rechazo del ALCA en la Cumbre de Mar del Plata y el liderazgo en la respuesta a los intentos golpistas en Bolivia y Ecuador son pruebas palpables de la vocación integradora y democrática de nuestro país.

La exitosa renegociación de la deuda externa, la recuperación de la soberanía e independencia de los organismos financieros internacionales y el rechazo de los programas de ajuste recesivo que reiteradamente reclama el Fondo Monetario Internacional, fueron acciones que nos permitieron retomar el comando de nuestro propio destino económico.

La designación por un proceso inédito y participativo de una nueva Corte Suprema de Justicia, integrada por un grupo de juristas de calidad y jerarquía indiscutibles, que honran las altas funciones que la Constitución les impone.

El veredicto final no nos corresponde a los contemporáneos de este proceso. Pero no nos cabe duda de que todo lo señalado pesará a favor de Néstor Kirchner, pues él ha sido el impulsor de estas medidas. Estamos todos los argentinos y sudamericanos abocados a una tarea mayor, si cabe: la de consolidar logros, enmendar errores y planear en conjunto las acciones estratégicas futuras. El terreno ganado en beneficio de nuestras naciones y en particular de las mayorías, no debe ser cedido. Es más, estamos obligados a consolidar un proceso que tiene por meta un desarrollo sustentable en el tiempo, con una creciente equidad en la distribución del ingreso.

Esta es la respuesta que debemos ofrecer a los intentos de volver a las recetas de ajustes e inequidades que la ortodoxia pretende instalar aprovechando la desgraciada circunstancia por la que atraviesa nuestro país.

Nos vemos,



Textos de Abraham Gak - Director del Proyecto Estratégico Plan Fénix