31 de octubre de 2010

Pasión

“La pasión no sabe esperar.” La frase del filósofo alemán Friedrich Niestzsche ofrece una explicación a ese impulso irrefrenable que lleva a algunas personas a desafiar sus propios límites. A arriesgarlo todo, hasta la propia vida, por alguna fuerza poderosa que los mueve hacia el norte que es objeto de su obsesión. Néstor Kirchner era un apasionado y su propia naturaleza lo condenó a transitar la vida como sólo pueden hacerlo quienes tienen ese fuego que les impide pasar desapercibidos: ganando de igual modo amores y odios; detractores y enemigos. A veces, jugando caprichosamente al límite. Pero siempre lejos de la existencia anodina de quienes no están animados por ese ímpetu.

A todas luces ignoró los esmerados cuidados que requería su debilitado aparato cardiovascular, sin sustraerse de la vorágine que le imponía la agenda política y su propia autoexigencia para honrar las obligaciones de ahí derivadas. Pero ese descuido de su salud no se explica por un desapego a la vida sino por todo lo contrario. Es prueba irrefutable de la vitalidad que quita todo freno a los que se sienten convocados por una causa que importa más que cualquier otra cosa.

La principal pasión de Néstor Kirchner, aunque no la única, era la política. Con todas las grandezas y claudicaciones propias del metié. Con el loable compromiso social y con las debilidades inherentes a las pujas de poder. Pero una meta que lleva a un hombre a mirar mucho más allá de la punta de sus zapatos, a involucrarse con el destino colectivo y a trabajar por él desde sus convicciones, con los aciertos y errores propios de todo mortal, lo enaltece.

Se fue temprano. No lo merecíamos. Era un dotado de esa iracundia cercana a un Pierre Trudeau, quien convirtió a Canadá en una gran sociedad, de un líder transformador como Georgeos Papandreu padre, artífice de las reformas económicas de Grecia.

Una pena, Néstor, la sociedad política te necesitaba más tiempo. Tan o más provocador, audaz e innovador. Porque en el escenario político nacional fue quien rompió con la enraizada cultura de dirigentes con retórica y escasa o nula sustancia efectiva desde el poder. Sus adversarios y enemigos, fueron y lo serán, por lo que ellos no hicieron y porque están en las antípodas de su modelo.

El resto es historia más reciente. Cristina está un lugar distinto, y llegará a su mejor etapa, como la mejor, porque este proceso es heredero del mejor Néstor. Y Cristina desde su asunción promueve también la mejor distribución del ingreso, más producción y empleo. Néstor ayudó a crecer, discutir, crear, a ganar y perder. No permitió que la economía y la sociedad se acercaran al abismo.

Sublima el camino recorrido con ese empuje que más de un opositor debe haber mirado con celo. Ante la foto de las seis décadas del santacruceño, la sentencia de Jorge Luis Borges cobra particular sentido: “La muerte es una vida vivida”.

Nos vemos, buen domingo



Sobre textos de Arnaldo Bocco y Cledis Candelaresi

30 de octubre de 2010

Carta abierta a los que celebran la muerte

Escribe: Alex Milberg*

Quienes por estas horas festejan la muerte de Kirchner, demuestran sus valores y su calidad humana. Se creen iluminados, capaces de vislumbrar el futuro que nunca aciertan y de olvidar el pasado del que también suelen ser responsables con sus votos, con sus actos, con su amnesia.

Pero hay algo más grave.

Quienes por estas horas festejan la muerte de Kirchner, reflejan el rasgo más destructivo que tenemos los argentinos, lo peor de nuestra idiosincrasia: la ineptitud para reconocer nuestras miserias.

Somos fáciles para el elogio: rescatamos nuestra solidaridad, nuestra capacidad de sobrevivir y reponernos a las crisis, nuestra calidez que parece cada vez más vislumbrada por los turistas y menos entre los propios argentinos.

Pero somos incapaces de entender que somos parte del problema.

¿No se escuchan? ¿No se leen?

Se escandalizan por el odio y la división pero festejan la muerte de Kirchner. Se enfurecen por la pérdida de valores, pero festejan la muerte de Kirchner. Se horrorizan por el oportunismo, pero a menos de cuatro horas de la muerte de Kirchner, resaltan la debilidad de Cristina, la posible ingobernabilidad y, otra vez, los augurios de buen derrumbe.

¿Son cínicos, hipócritas o ignorantes?

Este país no tiene arreglo si como sociedad no curamos el defecto más grave: nuestro maniqueísmo histórico, nuestra idiosincrasia miope, torpe y binaria que aún hoy nos impide reconocer lo positivo sin por ello dejar de señalar lo negativo.

Y este extenso velorio argentino sería mucho menos angustiante, si los sectores medios y medios altos, los supuestamente más instruidos y los que han tenido mayores posibilidades, demostraran el mismo respeto y tolerancia que exigen a sus líderes. Si se admitieran como parte del problema y no sólo como su solución: ¿O se olvidan? Ellos también han acompañado mayoritariamente los golpes de Estado del siglo pasado, el silencio durante la dictadura militar, la euforia ante la Guerra de Malvinas y los votos a Alfonsín, a Menem (dos veces), a De la Rúa, a Kirchner y a Cristina Fernández.

Pero claro: La culpa siempre es de los otros y los argentinos no tenemos nada que ver con lo que nos sucede, nada que ver con lo que reclamamos, nada que ver con lo que nos indigna.

En este contexto, llega la muerte y no modifica sólo la visión que tenemos hacia nuestros líderes sino también hacia nosotros mismos.

Hace dos años, fue mucho más sencillo rendir un homenaje a Ricardo Alfonsín: ya era un hombre viejo. Sí. Porque era un hombre mayor y retirado, recibió el reconocimiento de una sociedad que lo maltrató y lo despreció mientras fue presidente y mientras se mantuvo en la vida política.

¿Fue Alfonsín acaso un hombre de consensos? ¿No se enfrentó con coraje y dureza al campo, a la Iglesia, a los militares, a la prensa y a los sindicatos? En un balance light, se sintetizó su figura en el Juicio a las Juntas y en su honestidad y se omitieron deliberadamente otros conflictos que, de algún modo y con matices, continúan vigentes en estos tiempos.

Aún así, la muerte no indultó al líder radical de sus errores en la gestión. Pero nos permitió, ya lejos del fragor cotidiano, reconocer sus virtudes y sus aciertos. La sociedad que lo homenajeó frente al cajón no estaba redimiendo solamente la memoria de Alfonsín, sino también, las suyas propias.

La discusión política será mucho más rica cuando veamos en los aciertos del otro nuestros propios aciertos. Cuando aprendamos a valorar los cimientos y no sólo a celebrar sobre los escombros. Festejar la muerte de Kirchner es, además de un insulto a la democracia, a la tolerancia, al respeto, un acto de cobardía de quienes necesitan la muerte para soñar con imponer sus ideas.

Por suerte, ya no vivimos en los setenta aunque los resabios tardan en curarse. Reconocer la enfermedad es el primer paso. Pero depende de nosotros.




*director Newsweek Argentina.

28 de octubre de 2010

Quiero escribir y no puedo

¡Cómo expresar lo que se siente chamigo! Ayer escuché a Víctor Hugo en un extraordinario programa, sensible, lleno de dolor y experimenté ese dolor y la congoja en todos sus entrevistados. En todos, sobretodo en los «extraños», como Felipe Solá. Leí mucho en los diarios hoy. De todo. Especulaciones, entramados, preguntas, respuestas. Puedo destacar el respeto a un hombre con convicciones plenas; a un hombre que le dió la vida al país, para recuperar la Patria ensangrentada.

Quiero escribir y no puedo. Me quedo con la tapa de Página 12 de hoy, ésta foto de Néstor

y esta reflexión:
Silencio y paz.
Fue llevado al país de la vida.
¿Para que hacer preguntas?
Su morada, desde ahora, es el Descanso,
y su vestido la Luz. Para siempre.
Silencio y paz. ¿Que sabemos nosotros?
Dios mío, Señor de la Historia y dueño del ayer y del mañana,
en tus manos están las llaves de la vida y de la muerte.
Sin preguntarnos, lo llevaste contigo a la Morada Santa
y nosotros cerramos nuestros ojos, bajamos la frente
y simplemente te decimos: está bien. Sea.
Silencio y paz.
Se acabó el combate. Ya no habrá para Él lágrimas, ni llanto, ni sobresaltos.
El sol brillará por siempre sobre su frente
y una paz intangible asegurará definitivamente sus fronteras.
Señor de la vida y dueño de nuestros destinos,
en tus manos depositamos silenciosamente este ser entrañable que se nos fue.
Mientras aquí abajo entregamos a la tierra sus despojos transitorios,
duerma su alma inmortal para siempre en la paz eterna,
en tu seno insondable y amoroso.
Silencio y paz.
Como dice el Licenciado Baleno, ¡hay que seguir!

Nos vemos,

26 de octubre de 2010

Tema tabú de los empresarios: distribuir ganancias

En estos días, y luego de una persistente resistencia del gran empresariado, comenzará el debate del proyecto de ley respecto de la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas. Pese a la alarma de las corporaciones patronales existe una copiosa experiencia internacional de regímenes de diversa raigambre, originados en diferentes momentos y en el marco de distintos paradigmas económicos.

América latina es la región que provee la mayor cantidad de experiencias previas.

México
es el país con más historia en el tema. Es de orden obligatorio de acuerdo a la ley federal de trabajo y se basa en la distribución del 10 por ciento de las ganancias netas, estableciendo que la mitad se distribuya uniformemente entre todos los trabajadores y la otra lo haga en relación al salario. Existe un techo salarial para limitar el universo de los que participan de este beneficio.

En Chile toda la distribución es proporcional al salario de los trabajadores, se establece la tasa de participación en el 30 por ciento. El Código de Trabajo chileno determina una alternativa de pago del 25 por ciento de los ingresos totales anuales con un límite máximo de 4,75 salarios mínimos. Este régimen alternativo le resta potencia a la obligación de distribuir utilidades, optando por hacerlo genuinamente sólo el 10 por ciento de las empresas.

En Perú las tasas de participación en las utilidades son diferenciales en relación a los sectores económicos oscilando entre el 5 y el 10 por ciento con un techo equivalente a 18 remuneraciones mensuales. Las pérdidas de los ejercicios anteriores son compensables, a diferencia de la tendencia general. La distribución es en partes iguales, como en México, una uniforme y otra proporcional al salario. Se exceptúan las cooperativas, instituciones sin fines de lucro y las empresas con menos de 20 trabajadores.

En Ecuador la tasa es del 15 por ciento. La base de cálculo son las utilidades líquidas y no se fijan topes a los montos a percibir por los trabajadores. Se prevé que los asalariados de las empresas contratistas vinculadas al proceso de producción participen también de los beneficios de la empresa mandante. De ese 15 por ciento, el 10 se distribuye uniformemente y el 5 restante se cancela en relación a las cargas familiares.

En Venezuela la tasa también es del 15 por ciento. El sistema establece, al efecto de la participación de los trabajadores, ganancias mínimas presuntas y prevé topes mínimo (el sueldo equivalente a 15 días) y máximo (4 salarios mensuales).

Brasil tiene características distintas. La normativa data de la neoliberal década del noventa. Fue establecida constitucionalmente en 1994 y la actual ley vigente es del 2000. Estipula la obligación de negociación entre las empresas y sus empleados, habiéndose desarrollado tres modalidades, distribución de ganancias por porcentaje, retribuciones a la productividad o un monto fijo anual.

En Europa también existen numerosas experiencias. En Francia es obligatorio para las compañías que tienen más de 50 trabajadores y optativo para las demás. La definición del monto a repartir se establece en la negociación colectiva. En Gran Bretaña es optativo y las empresas que lo adoptan resultan ser las más rentables. En Alemania, es voluntario y utilizado en grandes firmas como en la Opel. En este país la legislación prevé la participación de los trabajadores en la gestión empresaria, siempre que sus organizaciones lo prefieran.

En Canadá y Estados Unidos es optativa con alícuotas variables y los montos a percibir por los trabajadores se depositan en los fondos previsionales. En Asia, en la mayoría de los casos es de aplicación voluntaria, pero la práctica resulta extendida. Japón, Corea, Singapur, Honk Kong, Malasia, Indonesia, Taiwan y Tailandia tienen una vasta cultura al respecto.

Existiendo esta vasta experiencia internacional, ¿cuál es la razón para tanta resistencia empresaria al proyecto presentado por Recalde? En Argentina hubo, también, experiencias de cogestión, como en Segba en la década del ‘60 y en La Cantábrica en la del ‘70.

Las experiencias expuestas reflejan una variedad de situaciones que se resumen en una oposición polar: un caso es cuando se lo asume como parte de procesos de flexibilización laboral, sustituyendo salarios e ingresos fijos por remuneraciones variables, enfatizando su utilización como parte del incentivo a la productividad y estableciéndola como ingrediente de estrategias precarizadoras; el otro cuando se la reconoce como un derecho, siendo el trabajo fuente de la riqueza y garantizando la equidad entre la remuneración de los asalariados y los bienes producidos. El objetivo es reducir las brechas entre el sueldo percibido por el trabajador y la riqueza generada por el mismo. Sintéticamente: resulta un instrumento de redistribución de la riqueza.

Frente a la experiencia de los noventa en la que la modalidad de propiedad participada se implementó en un clima de desarticulación sindical, despliegue de un sindicalismo proempresarial y caída estrepitosa del nivel de empleo, hoy el proyecto de participación en las ganancias nace cuando la economía crece junto al empleo y las organizaciones gremiales se fortalecen. Este es el tópico clave, ya que será la organización de los trabajadores la garantía del cumplimiento de la ley y del control de las cuentas empresarias sobre las que se determinarán sus ingresos.

La razón de la oposición empresaria no radica en el instrumento, sino que reacciona frente a la voluntad de profundización de un programa de justicia social, con una enérgica recuperación del protagonismo popular. La Constitución Nacional en su artículo 14 bis establece la participación en las ganancias, el control de la producción y la colaboración en la dirección de las empresas por parte de los trabajadores. Transitamos una época política de rejerarquización del respeto por los derechos humanos. El proyecto en discusión promueve su afirmación y el cumplimiento de la Constitución, mientras agrupamientos del empresariado anteponen sus intereses a la Ley Fundamental. Una instancia más en la que reaparecen las tensiones entre el poder económico concentrado y la democracia y las normas republicanas.

Nos vemos,


Textos de Guillermo Wierzba

25 de octubre de 2010

Tercerizados: los excluídos del neoliberalismo

Con la muerte de Mariano Ferreyra no sólo queda al descubierto la trama negra de una metodología violenta de resolver los conflictos en el ámbito de las relaciones laborales.

La tercerización, término poco utilizado en los medios, es un neologismo generado y extendido durante la década del ’90 en el apogeo de la llamada flexibilidad laboral y rebaja de los costos laborales. El discurso empresarial comenzó a habituarse a la necesidad de implementación de dicha ingeniería interna en la gestión de la mano de obra puertas afuera de sus empresas.

Son algunas de las tantas actividades sacadas de la órbita del trabajo bajo relación de dependencia y derivadas a otras empresas que cumplen un rol de proveedores de servicios externos, esa manera de concebir la gestión de mano de obra profusamente descripta en manuales de management que han transformado durante las últimas décadas la morfología del trabajo asalariado en muchas firmas tradicionales y en otros casos han generado empresas durante los ’90 que han nacido con grandes niveles de flexibilidad y con una flota de empresas satélites, que cumplen el rol de proveedoras de mano de obra, como sub-contratistas o en su defecto contratando a grandes empresas de servicios, especializadas en dichas tareas.

Prácticamente en todas las privatizaciones habidas en el menemato, las antiguas empresas estatales disminuyeron de una manera drástica el universo de trabajadores bajo relación de dependencia y trabajo estable. La vieja Entel –transformada en Telefónica y Telecom–, Obras Sanitarias, Ferrocarriles Argentinos y Gas del Estado, generalizaron esta forma de contratos a plazo y en algunos casos hasta armaron cooperativas de trabajadores con alguna incidencia de las cúpulas sindicales. Esta reconversión de la mano de obra fue naturalizada en los sectores del trabajo como «la forma más eficiente de posicionar a dichas empresas en la dura competencia inter-empresarial».

Con esta tendencia a la baja de las conquistas convencionales ganadas en años por el movimiento obrero, la drástica metamorfosis del mundo laboral fue defendida por la prensa conservadora como la panacea que ponía al resguardo a la sociedad de futuras crisis. Por su parte la profunda asimetría de los actores del trabajo y pérdida estrepitosa vía recesión y destrucción de empleos, y la impotencia de una salida progresista a la crisis hizo que muchas conducciones fueran negociando a la baja y otras, aquellas que resistieron al ideario neoliberal, fueron derrotadas o profundamente debilitadas. Años donde el consenso social , internalizó la «teoría del derrame» basada en la victimización de ganancias del empresariado y un posterior «chorreo» que salpique a la sociedad toda. Esta utopía empresarial tuvo su debacle con la crisis del plan de convertibilidad, y la insubordinación de masas de fines del 2001.

Pero el andamiaje y la estructura de ese patrón de acumulación basada en la tercerización y la consecuente flexibilización de la mano de obra, perduró en el tiempo. Con la devaluación y la crisis más profunda de toda la historia de la república, con niveles de pobreza cercanos al 50% de la población y con una desocupación alarmante, no fue difícil que la prioridad de todos, empresarios sindicatos y Estado no fuese otra que garantizar las fuentes de trabajo y en una segunda etapa la creación de nuevos puestos. El desarrollo económico a tasa china durante estos últimos ocho años ha generado un crecimiento inédito, que tuvo su efecto directo en la creación de puestos de trabajo que redujeron la desocupación a niveles inferiores a los dos dígitos.

Pero a pesar de los elevados niveles de rentabilidad, estos guarismos no tuvieron la misma magnitud en el mejoramiento de la calidad del trabajo, sin alterar significativamente la ecuación existente entre trabajo en negro y trabajo decente.

Más aún, el trabajo precario­, entendiéndolo como contratos temporarios sin seguro de salud y los beneficios propios de un trabajo estable como pueden ser aguinaldo o vacaciones pagas, no bajó del 40% del total de mano de obra ocupada. Hay, entonces, una deuda social del empresariado y del Estado con los sectores que bancaron con sus formas de contratación precarias y su discriminación salarial y convencional, el peso principal, del llamado milagro desarrollista de los últimos años.

Nos vemos,



Con textos de Jorge Muracciole


24 de octubre de 2010

La realidad como obstáculo

«Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos.» Aristóteles
Datos públicos y privados demuestran de manera fechaciente que la economía ha recuperado el nivel de actividad y empleo anteriores a la crisis. El crecimiento previsto para este año es de alrededor del 9% del PBI. Esto significa que sobre un PBI de u$s 340.000 millones, el 9% son más de u$s 30.000 milllones. Esa es la riqueza que este país habrá producido entre enero y diciembre de 2010. Además, las multinacionales batieron el récord de utilidades giradas a sus casas matrices en el primer semestre, con más de u$s2.300 millones. Y el sector automotriz, íntegramente compuesto por multinacionales, está por batir el record histórico de producción, venta y exportación de vehículos. La producción estimada para todo el año es de 630.000 unidades.

En este escenario creció el empleo y también el empleo en blanco. Aumentó notoriamente el nivel de escolaridad primaria tras la aplicación de la asignación universal por hijo. Y también se incrementaron la inversión y el consumo.

Ahora bien, estas noticias, que son muy buenas para la gente, ¿son buenas para los grandes medios? Aunque, antes, se impone una pregunta: ¿son noticia? Para responder esta pregunta basta recorrer las páginas de los principales diarios y tratar de encontrar alguna nota que refleje con objetividad el crecimiento que se ha registrado prácticamente en todos los sectores de la economía, incluido el agrícolo-ganadero, porque la cosecha de granos estará muy cerca de las 100 millones de toneladas. La soja pasó las barrera de los u$s400 y el maíz no está lejos de los u$s300, lo que prefigura para este año un récord histórico de la balanza comercial.

No pierda el tiempo, lector; no las encontrará. Lo que hallará por todas partes son las malas noticias que todo país tiene: la continuidad de asaltos y robos, los asesinatos de policías; las tomas de rehenes, las salideras bancarias, y, sobre todo las quejas de los empresarios, sobre todo los del campo, que ya constituyen el cuarto deporte nacional detrás del fútbol, el automovilismo y el básquet. Curiosamente las multinacionales no tienen inseguridad ni quejas. Baten recordes de producción, ganan buen dinero y giran utilidades a sus casas matrices.

No hace mucho en Estados Unidos un joven desequilibrado mató a 8 de sus ex compañeros de trabajo, pero la prensa norteamericana no le echó la culpa al gobierno, y eso que estas masacres son comunes en el país del norte. ¿Se imagina, lector, las coberturas que haría la prensa corporativa si aquí ocurriera una tragedia semejante?

Si la realidad fuera la que reflejan estos medios la Argentina sería un país invivible. Y si fuera invivible no continuaría aumentando el turismo año a año, y no seguirían llegando inmigrantes de los países hermanos. Tampoco crecerían la economía, el empleo y el consumo. Literalmente invivible fueron la Argentina de la dictadura y la del 2001, aunque estos mismos medios apoyaron tanto aquel golpe de estado como la convertibilidad.

Definitivamente, la realidad es un obstáculo para los medios opositores, que la retuercen, la maquillan, la ocultan, la deforman o la ningunean, según el caso. Por su influencia desestabilizadora, destituyente, alguien los definió como los tanques del siglo XXI, pero la metáfora no es afortunada, porque estos son de papel. Y sin los tanques de verdad, la derecha es apenas un matón de barrio.

Nos vemos, buen domingo


Norberto Colominas

22 de octubre de 2010

Ecos, justicia y leche derramada

Nada más cómodo e hipócrita que llorar sobre la leche derramada. Qué fácil es decir ahora que hay que respetar la diversidad y ser tolerantes. Qué increíblemente inverosímil pueden sonar las palabras de pesar, remordimiento y arrepentimiento. Qué vacías y huecas pueden resultar, también, las coberturas periodísticas de este hecho desgraciado por parte de aquellos mismos que en lugar de informar sobre el motivo que lleva a los manifestantes a reclamar se preocupan por alertar que hay “caos de tránsito”.

¿Dónde meterán la cabeza aquellos intolerantes cansados de trotskismo enquistado entre los trabajadores”? El muerto, Mariano Ferreyra, y la herida grave, Elsa Rodríguez, no son sólo víctimas de la patota de la Unión Ferroviaria conducida por José Pedraza que, dicho sea de paso, ayer justificó los incidentes al decir que “los trabajadores ferroviarios impidieron el corte de vías en defensa de sus fuentes laborales”. Ferreyra y Rodríguez son víctimas de la intolerancia, de accionar que en los ’90 llevó a convertir a sindicalistas en patrones, ese liberalismo salvaje y desenfrenado que todo lo permitió.

Este Gobierno eligió un camino diferente, eligió la tolerancia y la negociación como política ante las protestas y manifestaciones, provengan de donde provinieren. Pero por algún lado siempre salta la liebre y se cuela la violencia, porque el desastre de aquellos años lo pagamos y lo seguiremos pagando hasta que no se revierta con políticas de fondo. En ese marco, el pleno funcionamiento de los sindicatos y las paritarias debe estar acompañado de la más profunda democracia sindical, para que los sindicatos estén en manos de sus dueños, los trabajadores.

La protesta de ayer se hizo contra cien despidos y por el pase a planta permanente de 1.500 tercerizados. ¿En qué enferma cabeza puede caber empuñar un arma y disparar contra gente que reclama por algo tan justo? Un delincuente que se escuda en un gremio para cometer este delito no es un trabajador, ni un dirigente, ni nada. Es, además de un asesino, un sobreviviente de aquella podredumbre que se resiste a dejar este país.

La Argentina tiene demasiada historia de muerte como para seguir tolerando estos hechos. Los culpables materiales e intelectuales deben ir presos lo antes posible. No debe ser tan difícil individualizar a los integrantes de una fuerza de choque, al fin y al cabo si se quiere llegar a la verdad.

Ese debe ser el compromiso de quienes tienen la responsabilidad de dar una respuesta por este hecho. Es lo menos que se merecen las víctimas y sus familiares. Que de una vez por todas la justicia llegue a quienes más la necesitan. “Este suelo está regado de sangre peronista”, escuché hace muchos años en una redacción. Tal vez lo correcto sea decir que “este suelo está regado de sangre de trabajadores”, al menos desde la Patagonia trágica para acá, pasando por la Semana Trágica, la Resistencia Peronista, el Cordobazo y las víctimas de la última dictadura, los muertos siempre son los mismos.

Es necesario trabajar por una sociedad en la que nadie muera víctima de la intolerancia y en la cual la democracia se imponga en todos los órdenes de nuestra vida. Hasta que eso no ocurra seguiremos llorando hipócritamente sobre la leche derramada.

Pepe Dazzo


Con textos de Rubén Pereyra, BAE

21 de octubre de 2010

Hoy, no tengo ganas de escribir


Fue llevado al país de la vida. ¿Para que hacer preguntas?
Su destino, desde ahora, es el Descanso y su vestido, la Luz. Para siempre
Hago silencio. Hoy, no tengo ganas de escribir.

Nos vemos



20 de octubre de 2010

Prioridades de la política económica Argentina

En el último cuarto del siglo pasado y primeros años del actual, entre todas las economías que integran el orden mundial, el comportamiento de la argentina fue el peor. En ningún otro caso significativo se registró, en el período abarcado entre 1975 y el 2002, una caída del PBI per cápita del 10%, y del industrial en 40%, un profundo deterioro de todas las variables sociales y, finalmente, un caos macroeconómico que provocó el default sobre la deuda externa.

En cambio, entre el 2002 y la actualidad, la economía argentina registra una de las mayores tasas de crecimiento dentro del orden mundial, en un contexto macroeconómico ordenado. El único indicador relativamente negativo es el del aumento de precios sin que, de todos modos, existan evidencias de descontrol ni obstáculos insalvables al crecimiento de la producción y el empleo.

¿Cuáles son las prioridades de la política económica en una Argentina que está aprendiendo a vivir con estabilidad institucional, cuya economía resiste adversidades y en la cual está pendiente la transición, desde el subdesarrollo a la formación de una estructura integrada y abierta capaz de erradicar, definitivamente, niveles intolerables de pobreza e injusticia distributiva?

La política económica debe responder a cuatro desafíos fundamentales: 1) la gobernabilidad de la macroeconomía; 2) crear un escenario propicio al despliegue de los medios y talento de los agentes económicos; 3) orientar la asignación de recursos y la distribución del ingreso hacia los objetivos prioritarios del desarrollo y la equidad distributiva; 4) fortalecer la posición internacional de la economía nacional. Estos cuatro desafíos son interdependientes.

La gobernabilidad requiere consolidar la solvencia del sector público en sus tres jurisdicciones (Nación, provincias, municipios) de un Estado federal y el reparto racional de ingresos y responsabilidades, entre las mismas. Debe consolidarse el proceso de desendeudamiento. La solvencia fiscal tiene, como contrapartida, el superávit del balance de pagos, un nivel suficiente de reservas del Banco Central para preservar al sistema de los shocks externos y la administración de la paridad a través de un tipo de cambio de equilibrio desarrollista (TCED). La administración de la paridad es una tarea compleja que debe adecuarse a la evolución de las variables internas y externas de la realidad económica, incluyendo la regulación de los movimientos especulativos de capitales. La instrumentación del TCED recae en la autoridad monetaria, pero su existencia es un requisito del éxito de la política económica y, por lo tanto, responsabilidad primaria de la política económica del Estado nacional.

La gobernabilidad de la macroeconomía es esencial para crear el escenario propicio a la inversión privada. Los agentes económicos deben convencerse de que el lugar más rentable y seguro para invertir el ahorro interno es el propio país y que la puja distributiva, inclusive la relación utilidades-salarios, debe resolverse en el marco de la estabilidad razonable del nivel de precios. Si se consolida la gobernabilidad del sistema, el país dispone del poder necesario para vincularse al orden mundial en una posición simétrica no subordinada. La experiencia de las naciones emergentes de Asia revela que los países con suficiente densidad nacional y recursos propios, tienen la capacidad de decidir su estructura productiva y, consecuentemente, su propio destino en el orden global. Éste es el rumbo necesario y posible, también, en la Argentina.

Para ello es necesario observar los problemas desde la perspectiva de los intereses nacionales, sin prejuicios y buscando las coincidencias para encuadrar y resolver los conflictos. El mayor obstáculo para responder a los dilemas que enfrentamos no radica en la gravitación de los intereses neoliberales ni en las restricciones externas. El problema de fondo es la división de los sectores y actores sociales creadores de riqueza, es decir, la falsa división de las aguas dentro del mismo campo de los intereses nacionales.

Así se frustraron procesos de transformación en el pasado y corre el riesgo, actualmente, de volver a repetir la experiencia. En diversas expresiones políticas, están dispersos actores económicos y sociales, partícipes necesarios y beneficiarios del desarrollo nacional, los cuales, aparecen divididos por cuestiones periféricas a los problemas centrales que tenemos por delante. Ésta es una severa debilidad subsistente en la densidad nacional que debe resolverse para consolidar lo alcanzado en estos últimos años.

Nos vemos,



Sobre análisis de Aldo Ferrer

19 de octubre de 2010

Debate de ideas

El debate de ideas ocupa el lugar de la política. Un matrimonio intelectual de prestigio internacional apoya e interpreta al Gobierno. El pensamiento asoma a nuestra realidad no para cumplir su sueño de guiarla, sino para salir de la frustración e intentar explicarla. Es importante el lugar donde Ernesto Laclau ubica al populismo. Beatriz Sarlo analiza con altura esos aportes en su intento de elaborar una teoría filosófica que arroje luz sobre las incoherencias de Elisa Carrió.

El populismo resiste a la filosofía que no alcanza para rescatar candidatos. Los intelectuales aparecen en la política como los comentaristas que explican los resultados deportivos; soñaron con ser directores técnicos, la realidad terminó jugándoles una mala pasada.

Hoy las ciencias sociales aportan poco al juego del poder que estudian, sin entenderlo con claridad en muchos casos y vienen a cubrir las limitaciones de los economistas.

A los peronistas, el proceso nos molesta como a pocos: después de la corrupción con la derecha menemista, debemos soportar que las exégesis de nuestra historia vengan de la mano de las izquierdas, como si ellas pudieran apropiarse de la gesta popular. Claro que izquierdas y pensadores o interpretan el pasado o se suben tarde al tren del presente y siendo pasajeros, se visten con el overol del maquinista.

Este es el camino elegido para que el pensamiento se encuentre con la acción, para que los pragmáticos dejen de menospreciar a los intelectuales y éstos se animen a respetar a los ejecutores. El Gobierno encontró su pensamiento inicial en el final de su desarrollo, la oposición sigue su lucha interna entre el odio y la impotencia.

Buen momento para recurrir a las ideas: estamos terminando de digerir los conflictos de los setenta, llega la hora de enfrentar las discusiones del hoy. Los pensadores que no pudieron conducir a las masas se conforman con tratar de interpretar los caminos del pueblo.

Por necesidad, virtud u oportunismo, polemizamos, y si las ciencias sociales chocaron con la realidad, la política comienza a hacerse cargo de su carencia de ideas. Es, sin duda, lo que más necesitamos.

Nos vemos,

Textos de Julio Barbaro

17 de octubre de 2010

El veto al 82, partió el eje


La discusión por imponer el 82% y el veto posterior, sirve para decantar conceptos, analizando por donde pasa el eje de los conocimientos y como -de un modo sutil- trata de generar opiniones fáciles y peyorativas. El ídolo Eliaschev, se escandaliza por el uso del vocablo. Pero ante un escenario donde, los actores que tanto daño le hicieron al país, pretenden transformarse en la Madre Teresa, no existe forma de graficar lo que se siente.

El caballo de batalla opositor, fue «tienen la tutuca»; es decir razonan que hoy puede darse el 82% móvil debido a que el gobierno se quedó con la plata de las AFJP. Detrás de esta idea aparece una tergiversación surgida de omitir una elemental distinción entre un stock y un flujo de recursos. Es decir, a partir de una estimación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES cercana a los 150.000 millones, se propone un ejercicio cuasi escolar de división, donde el denominador está representado por el número de jubilados. ¿Qué se haría en cuanto se acabase el FGS?

Por otra parte, este Fondo no está constituido por una pila de billetes sino por una cartera de activos financieros diversos, imposibles de ser transformados en liquidez en el corto plazo. En realidad, cualquier flujo de gasto continuo requiere, para ser sustentable en el tiempo, un flujo equivalente de ingreso que lo sostenga. No debe olvidarse que la tendencia global al envejecimiento poblacional y el aumento estructural de la informalidad laboral, llevaron a que la “tasa de sostenimiento” (el número de personas laboralmente activas por cada persona de más de 65 años) sufriera una caída estructural, pasando de una holgada relación de 11 aportantes efectivos por jubilado en la década del ’50 a una relación de sólo 2 a 1 desde principios de los ’80.

En este contexto, una regla que decidiera atar las jubilaciones a una proporcionalidad tan elevada es altamente riesgosa porque determina una muy fuerte restricción en términos del financiamiento del sistema y no deja más que dos alternativas frente a cualquier tipo de evolución desfavorable en las múltiples variables que determinan la dinámica previsional: o bien se sube la tasa de imposición a los trabajadores para brindar fondos adicionales a la previsión social, o bien se vulnera el principio de la proporcionalidad.

Otro argumento utilizado es el gobierno está malgastando la plata de los jubilados al usarla para cualquier otra cosa. Aparece aquí un dilema respecto de la determinación específica de los derechos de propiedad de los fondos previsionales. ¿Realmente el FGS y el actual superávit corriente del SIPA1 son propiedad exclusiva de los jubilados de hoy? ¿Por qué no pensar, en cambio, que esos activos pertenecen también a los trabajadores registrados que contribuyeron y contribuyen a generarlos con una parte de sus salarios? ¿Y por qué no considerar que esos fondos son, asimismo, propiedad de los trabajadores informales y los desocupados, quienes a través del IVA que pagan por sus consumos básicos son solidarios en el financiamiento del sistema?

Aceptada la dificultad de la identificación precisa de los derechos sociales sobre los fondos del SIPA, surge el debate sobre el objeto de su utilización. Distribuirlos hoy entre los jubilados actuales es una alternativa, pero no es la única. Y si la decisión es posponer parte del potencial gasto previsional para el futuro, surge la necesidad de invertir los fondos excedentes. Hoy el gobierno incorporó las inversiones productivas al abanico de posibilidades, lo cual, si los proyectos son rentables y contribuyen a estimular la actividad y el empleo, aparece como una alternativa absolutamente válida.

El estrecho marco de razonamiento opositor impide dimensionar el desastre neoliberal del menemato y la ineptitud delaruista, por eso dice que el gobierno amplió la cobertura previsional a más de 2 millones de personas que no tenían los aportes necesarios y ahora dice que no hay plata para pagar el 82% móvil a quienes aportaron puntualmente durante toda su vida. Es innegable que existe una tensión distributiva entre la extensión de la cobertura jubilatoria y el aumento de los haberes de quienes ya están cubiertos, debido a que ambos elementos elevan la masa de recursos necesarios. Sin embargo, no cabe duda de que las leyes que posibilitaron la incorporación de los nuevos jubilados constituyeron una clara medida de redistribución progresiva del ingreso. Esa política vino a enmendar una trayectoria de exclusión masiva, vinculada directamente con la dificultad creciente de sostenerse en un empleo formal y estable en un contexto de precarización de los vínculos laborales como el que se observó en los ’80 y los ’90 en la Argentina.

Es decir: la discontinuidad o ausencia de las contribuciones personales al sistema no partieron, en la inmensa mayoría de los casos, de una decisión voluntaria del trabajador sino que respondieron a la consolidación de una estructura macroeconómica que signó regresivamente la dinámica del mercado laboral. Siendo además, como se dijo antes, que aún los excluidos de los beneficios del sistema jubilatorio son solidarios en su sostenimiento debido a la porción de impuestos generales destinada a las arcas previsionales, es innegable el efecto progresivo de toda medida que tienda a universalizar la cobertura.

La más obvia de estas implicancias es que la masa de recursos sociales necesaria para sostener a los jubilados es cada vez mayor. En la Argentina representa hoy cerca del 9% del PIB cuando hace 50 años era poco más del 3%. Conviene, entonces, explicitar algunos aspectos del escenario jubilatorio que ofician de marco al debate y que refutan diversos reduccionismos y lugares comunes que suelen escucharse al respecto.

Nos vemos,



Notas. 1 - SIPA, Sistema Integrado Previsional Argentino - Sobre textos de Germán Herrea/BAE


16 de octubre de 2010

Binner, sus disparates en Idea 2010

Binner, estuvo en el coloquio de Idea y con relación al 82% móvil hecho ley y vetada por la Presidente dijo este disparate
«Pensar que un aumento de la jubilación mínima de $1.000 a 1.427 se destinará a gastos extraños, es un error. El 82% móvil se puede pagar, porque en Santa Fe lo venimos pagando y parte de esos recursos se recuperan a través del impulso del consumo»
Cuando el gobernador dice que quiere un sucesor de su entorno porque los otros no conocen lo que pasa en las entrañas de la administración provincial, asusta, porque él tampoco conoce las leyes jubilatorias de la provincia.

La ley 12.464 sancionada en Setiembre de 2005 y promulgada por Obeid en el mismo mes, dice

ARTICULO 1.- Sustitúyese el primer párrafo, el punto I. a) y el punto II, del artículo 11 de la ley Nº 6915 y modificatorias, los que quedarán redactados de la siguiente manera: (...)

I. - Jubilación Ordinaria. a) El haber de la jubilación ordinaria será el equivalente al 72% (SETENTA Y DOS POR CIENTO) del promedio referido, si al momento del cese el afiliado reuniera los requisitos del primer párrafo del artículo 14. Ese porcentaje se incrementará en un 2% (DOS POR CIENTO) por cada año entero de servicio computable que exceda el allí establecido, hasta un máximo del 82% (OCHENTA Y DOS POR CIENTO).

ARTICULO 2.- Incorpórase como incisos c), d) y e) al Punto I. del artículo 11 de la ley Nº 6915 y modificatorias, los siguientes:

c) Establécese como haber mínimo de la Jubilación Ordinaria el 72% (SETENTA Y DOS POR CIENTO) de la remuneración correspondiente al Nivel I del Escalafón General Decreto-Acuerdo Nº 2695/83, sin antigüedad.
(...)

ARTICULO 5.- Sustitúyese el artículo 12 de la ley 6915 y modificatorias, el que quedará redactado de la siguiente manera

“Artículo 12 – Los haberes de las prestaciones serán móviles, mediante coeficientes sectoriales aplicados por el Poder Ejecutivo, en función de las variaciones de las remuneraciones del personal activo, según la modalidad dispuesta en el párrafo siguiente. Dentro de los treinta días de producida dicha variación, el Poder Ejecutivo dispondrá el reajuste de los haberes de las prestaciones en un porcentaje equivalente a esa variación.”


Ergo, para llegar el 82%, mujeres trabajarán hasta los 65 y varones hasta los 70 y con esos parámetros la jubilación ya no es ordinaria.

A Binner, lo asesora Bonfatti?

Nos vemos,



Imagenes: Coloquio de Idea 2010 (asusta) y web de la provincia.



15 de octubre de 2010

Que desempate Cobos

Leído en Ambito Financiero,
La instancia del empate fue, de todos modos, accesoria al objetivo primordial: frente a un escenario adverso, Kirchner rastreó un potencial beneficio. Y por eso dispuso que se mantenga la paridad para que sea Cobos quien deba intervenir en la votación, con un resultado prefijado, ya que el mendocino había anticipado que lo haría a favor del 82%. Al devolverle protagonismo, Kirchner cree que repotencia a Cobos en detrimento de Ricardo Alfonsín, hoy por hoy, el candidato de la UCR más temido por la Casa Rosada y Olivos. El diagnóstico que augura que el vice remontará la pendiente y empardará al bonaerense es incierto, pero, perdidoso, el Gobierno entendió que ese episodio le puede servir para generar conflictos dentro del universo opositor.

• Ese razonamiento, marcado por la obstinación de licuar el costo del veto presidencial, supone que el reposicionamiento de Cobos altera el «status quo» dentro de la UCR, perjudica a Alfonsín y aporta un elemento crítico en la consolidación de un frente panradical, ya que el mendocino genera más recelos que «Ricardito», quien, a diferencia del vice, podría ser el fronting de un megapacto que sume a Elisa Carrió y hasta sectores de la progresía, como Pino Solanas -anteayer, Miguel Bonasso deslizó esa opción-. Esa alternativa parece improbable si el postulante mayor es Cobos. «Estuvieron un año prometiendo cambios, y en la única oportunidad que tienen de ganar una votación, el mérito se lo lleva Cobos. Para ellos fue una tragedia», confió anoche, excesivo, un senador K. Todo es más simple: el Gobierno buscó purgar su propia derrota tratando de transferir un conflicto a sus detractores.

• Otra mirada conspirativa sugería que Gerardo Morales contribuyó, también, a que Cobos tenga otro instante de gloria, en un pase de facturas a Alfonsín y con la pretensión, por estos tiempos utópica, de que frente a una sangría entre el hijo del ex presidente y el vice, surja componedor Ernesto Sanz. El susurro, que enfureció a Elisa Carrió, planteó además que esa costura fue producto de un acuerdo sinárquico entre Olivos y el senador jujeño.

Razonamientos febriles para un suceso más simple: dos veces perdedor en 24 horas, el Gobierno trató, desesperado, de amortiguar los costos; contagiar el daño.
Lo que queda claro es que aquí, el costo político está en el vigésimo puesto; en los primeros lugares está la responsabilidad política y social de los argentinos (Aníbal Fernández dixit).

Nos vemos,

14 de octubre de 2010

82%, Marcelo Guinle, voto Nº 35 a favor

Marcelo Guinle (Senador Nacional FPV), dijo como fundamento al voto positivo: «Este paso de justicia y equidad social para no ser declarativo debe tener financiamiento asegurado de manera sustentable. Todo derecho social debe tener base material para su ejercicio, que lo asegure, sino se puede transformar en una trampa y una estafa a los beneficiarios del sistema, inicialmente, y a todos los argentinos.» Menos mal.
«La psicología de la traición tiene innumerables gradaciones y características: los hay de toda laya, desde el que se vende por dinero o por prebendas, hasta el que lleva la traición adentro y así no puede escapar a su influencia. Todos tratan de disimular su infamia escudándose en lo que suelen llamar "viveza" y "habilidad", sin percatarse que en el "pecado lleva la penitencia", porque aún gozando de beneficios inmediatos, no escapan a la sanción de su propia infamia, ya que los que proceden mal, terminan víctimas de su propio mal procedimiento. (...) Por lo demás, pueden seguir haciéndolo; conocemos uno a uno a sus venales servidores que, aunque tengan puesta la camiseta peronista, nosotros sabemos de la pata que cojean y no se moverán aunque lo intenten. Los tratamos como leales y les perdonamos sus desvíos disimulados con tal de que hagan lo que deben hacer: hay dos clases de lealtades: la que nace del corazón que es la que más vale y la de los que son leales cuando no les conviene ser desleales. A esos también los aprovechamos en las circunstancias en que puedan servir. Así para nuestros enemigos queda el viejo refrán: "Quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro". ¡Eso es lo que está pasando!» - Juan Perón (Roma no paga traidores - El Club de los Filómatas, 03/07/2009)
Nos vemos,


12 de octubre de 2010

82%: un texto con trampas y sin números

Escribe: Damián Panigo*
El proyecto de ley está bien pensado desde un punto de vista maquiavélico. Si el artículo 1º, donde se plantea el aumento de la jubilación mínima al 82% del salario mínimo vital y móvil, propusiera una genuina fuente de financiamiento, sería un artículo con el que un peronista no podría estar en contra. Y eso sería independientemente de que haya plata o no para pagarlo.

Pero el proyecto no se queda ahí. Los artículos 5º, 6º y 7º son los tres artículos de la discordia y, entonces, el artículo 1º se convierte en un caballo de Troya.

Si el proyecto de ley que se debatirá el miércoles terminara en el artículo 1º, muchos de nosotros estaríamos de acuerdo. Pero no termina ahí e incluye otros tres artículos que implican darle plata de los pobres (porque no prevé nuevos recursos) a los ricos y esto no tiene sentido en materia de justicia social.

Por lo tanto, hay dos formas de leer el proyecto de ley: una está basada en la buena voluntad de los legisladores que la impulsan, aunque a un proyecto que aumenta un 15% la desigualdad, es difícil encontrarle buena voluntad.

Leyendo de buena fe la iniciativa diría que el sentido que podría tener es que podría reducir la litigiosidad al incluir los fallos de la Corte Suprema de Justicia en materia previsional («Caso Eliff» en el artículo 5º, «Caso Sánchez» en el artículo 6º y «Caso Badaro» en el artículo 7º). Podría servir sí, para reducir la litigiosidad y dejar que la Justicia se ocupe de otras cuestiones.

Pero en verdad, es inaplicable porque genera un gasto extra de 60.000 millones de pesos, que amenaza con retrotraer todos los logros hechos en materia previsional a foja cero. Además, lo que haría esta ley sería plasmar muchos de los fallos de la Corte pero lo que vemos en el Conicet es que a veces la Corte se equivoca. Creo que en algún momento se dará cuenta de que lo que está haciendo es perjudicar a la justicia social aunque, por algunas razones, pueda ajustarse a derecho.

La otra lectura, que es más política, es que simplemente se busca, con este proyecto, que por primera vez la presidenta Cristina Fernández tenga que vetar una ley que tiene un artículo que beneficia a los trabajadores. Y si no la veta, sabe que se desfinanciará completamente el sistema y se generará una crisis fiscal como la que tuvimos a mediados de los ’80 o a finales de los ’90.

Si uno piensa que es la primera opción, le decimos a los senadores (y a la Corte Suprema también) que estamos dispuestos a mostrarles los números y las explicaciones de estos temores que nosotros tenemos en el Conicet. Pero como quieren sacar la ley entre gallos y medianoche se corren estos riesgos. El error central no es solamente desfinanciar al sector público sino aumentar significativamente desigualdad.




* Economista, investigador del Conicet


10 de octubre de 2010

Turros

Así titula el amigo Eliaschev -casi ídolo- su artículo en Perfil, que comienza así
Palabras como látigos. Afirmaciones, sin rubor. Borrachera de descalificaciones. ¿Cuánto puede aguantar así una sociedad? ¿Qué duración soporta la eternidad del insulto?
Y termina así
País de demasías, de exorbitancias ridículas. El miércoles 6, atareada en Alemania, para preparar su encuentro con la líder política más importante del mundo, la argentina Fernández de Kirchner recae en viejas tropelías. Contratada en 2007 por el 46% de los argentinos para conducir al país, se despeña en la peor twitterpatía. (...) Dependencia patológica de lo que se dice y escribe de ella. Pocos avances. Mucha emotividad estéril. Escasas transformaciones. Es mal negocio la leche cortada.
Los expertos en psicología explican que los sueños son una formación de compromiso, (entre el consciente y el inconsciente) donde se satisfacen los deseos arcaicos; uno de los descubrimientos más importantes de Freud es que las emociones enterradas en la superficie subconsciente suben a la superficie consciente durante los sueños, y que recordar fragmentos de los sueños pueden ayudar a destapar las emociones y los recuerdos enterrados.

La pléyade de escritores emparentados con Eliaschev, sueña con un país excluyente, clasista. Donde todo se contrata, como en la época del proceso, por eso cuando expresa que la Presidente fue contratada por los votos argentinos, refleja un acto fallido. El país, para estas celebridades y sus financistas, es una estancia.

Nos vemos,


9 de octubre de 2010

Fontevecchia, nuevo CEO de Clarín

Dice Fontevecchia:
Lo que lo hiere, pero no lo mata, hará más fuerte a Clarín. Eso piensan los inversores que hicieron subir las acciones del Grupo (GCLA), en lo que va del año, 55%. Sólo en septiembre aumentaron 27%, tendencia creciente tras el fallo de la Corte que mantuvo suspendido el artículo 161 de la Ley de Medios. (...) Gracias, Néstor. Conductores del Grupo Clarín comienzan a notar que la batalla contra el Gobierno los obligó a un “rejuvenecimiento”. Alguna vez he dicho lo mismo para PERFIL: el mejor gerente de marketing de un medio es Néstor Kirchner como adversario.
La nota completa acá



8 de octubre de 2010

Medios vs. Gobiernos, la batalla por el sentido

Los procesos de cambio que se están desarrollando en América latina, que implican la superación del paradigma neoliberal y el consiguiente regreso de la política en términos propiamente políticos –lucha ideológica por el poder entre intereses sectoriales–, llevó al centro de la escena la disputa por el sentido, le otorgó centralidad, carnadura real y urgencia. Del resultado de las peleas en curso entre gobiernos progresistas, reformistas y revolucionarios, por un lado, y medios de comunicación concentrados al servicio de los poderes fácticos, por el otro, dependerá buena parte del futuro de la región.

Cristina vs. Clarín. Lula/Rousseff vs. O Globo. Chávez vs. Globovisión. Evo vs. La Razón. Correa vs. Teleamazonas. Estas expresiones boxísticas, que son apenas ejemplos parciales, pero paradigmáticos, pueden sonar demasiado brutales y simplificadoras. De hecho lo son, pero por esto mismo señalan, con énfasis y contundencia, un estado de situación que, de por sí, es maniqueo y viene planteado en dicotomías insalvables. Los procesos de cambio que se desarrollan en Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Uruguay y Paraguay tienen profundas diferencias entre sí. En muchos puntos no resultan comparables. Pero sí en uno, y es justamente este punto en común el que ha venido cobrando importancia, visibilidad y centralidad en los respectivos países: la pelea contra las grandes empresas mediáticas concentradas que responden al viejo paradigma neoliberal e intentan por todos los medios frenar el cambio.

En la Argentina se sancionó una ley de comunicación audiovisual que reemplazó una norma de la dictadura militar, y que está siendo resistida por sectores conservadores. Rafael Correa luchó, hasta ahora sin éxito, para hacer algo similar en Ecuador. Lula también lo intentó, pero no pudo contra O Globo y es una de las materias pendientes que le deja a su sucesora, Dilma Rousseff.

Más allá de lo diferente que puedan resultar estos procesos de cambio en marcha, tienen un parecido esencial y definitorio: luchan contra enemigos comunes, enemigos poderosos que se parecen mucho entre sí, hasta identificarse. Un mismo discurso, más allá de las profundas diferencias culturales y nacionales. Una misma prédica, un mismo gesto desesperado de aferrarse a un viejo paradigma neoliberal ya en baja y con mínimo poder de seducción entre las grandes mayorías, pero con un máximo poder de daño. Y con cierto poder de penetración en sectores medios antipolíticos, colonizados y racistas, que tienen unas ganas incontenibles de ser engañados, y se tragan con gusto cualquier burda engañifa, por más infantil e infundada que sea, siempre y cuando los confirme en su visión del mundo individualista, pasiva y servil. Acaso sea posible imaginar que son sectores formados por personas que se pretenden por fuera de la sociedad, en un inexistente más allá de las clases sociales y las ideologías. Acaso vivan en una suerte de limbo propio, de autoengaño, y tal vez por eso agradezcan ser engaños. Es un fenómeno extraño, siempre al borde de lo patológico, cualquier patraña que alimente su resentimiento y su autoengaño les resulta un manjar exquisito.

Los discursos emanados de los poderes fácticos pueden crear confusión entre la población. Pueden proponer ejes falsos de debate. Pueden hacer crecer enormes árboles que tapen el bosque. La matriz ideológica, reaccionaria, antidemocrática, antipolítica, se les notas no sólo en el contenido explícito de sus discursos, sino también en la actitud ante los lectores, oyentes y televidentes, a quienes tratan como a tontos sin sentido crítico ni capacidad de discernimiento, como a seres manejables y manipulables a los que les venden cualquier mentira, baratijas del sentido, berretas piedritas de colores. La ideología resulta también legible en la utilización sistemática de la mentira, tan pregonada por el Ministro de Propaganda de Hitler, quien pese al cianuro y la incineración todavía sigue dando letra a los sectores más retrógrados.

Pero las mentiras no siempre triunfan, y muchas veces los embates de los medios concentrados apenas generan cortinas de humo y momentos de confusión que luego son barridos por la realidad y la movilización popular. No pudieron voltear a Correa en Ecuador, por ejemplo. Ni a Chávez en Venezuela. Ni a Evo en Bolivia. En Brasil, el conglomerado O Globo hizo todo lo posible por desprestigiar a Lula. Pero no pudieron contra los logros tangibles, incontrastables, de los ocho años de gobierno del tornero mecánico, que se retira del poder con un índice de aprobación récord en el mundo: más del ochenta por ciento. O sea que esa enorme mayoría aprueba a Lula y descree de los medios que lo atacaron durante sus ocho años de gobierno. Frente a las mentiras y las difamaciones de los medios concentrados del Brasil, Lula mostró resultados concretos, multiplicando el gasto social e implementando planes que sacaron de la pobreza a más de veinte millones de personas.

En la Argentina la pelea entre el gobierno nacional y el grupo Clarín roza límites grotescos, de guiñol. Tomemos como ejemplo dos de los más patéticos empleaditos del mes de Clarín. Entre los autodenominados «líderes de la oposición» hay una señora augur, Lilita Carrió, que nunca acertó un pronóstico, ni uno sólo, pero sigue anunciando sucesivos Apocalipsis que nunca pero nunca llegan, y pito catalán. El pago de la deuda externa con reservas iba a acarrear al Armagedón, por ejemplo. Pero no, y resulta que Barack Obama se interesó por las medidas de desendeudamiento aplicadas por Cristina. El otro empleado del mes, Pino Solanas, acaso no califique ni para vicepresidente de una asociación de consumidores en un país capitalista. Es imaginable que en un té canasta de una reunión de vecinas de clase media alta, Pino sería abucheado por servil a las corporaciones.

La prédica neoliberal sigue repitiendo la gastada consigna que reza que con las actuales políticas del gobierno nacional, la Argentina va a quedar «aislada del mundo». La realidad indica todo lo contrario: hacía mucho tiempo que la Argentina no ocupaba un papel de tanta importancia, influencia y respeto a nivel internacional. Néstor Kirchner y Cristina Fernández, avatares de Satanás para la cantinela neoliberal, lideran importantes agrupamientos internacionales. El ex presidente es secretario general de la Unasur, una organización transnacional que ya se mostró efectiva y superadora de la vieja encerrona de la dependencia continental. América latina como patio trasero de EE.UU ante la mirada impotente de la inútil OEA, siempre jugando para el Imperio por acción, timoratez u omisión, es ya cosa del pasado.

Esta lucha entre gobiernos democráticos y medios hegemónicos concentrados dista mucho de ser una novedad en el continente. Lo que quizás sí tenga ciertos componentes de novedad es la manera en la que esta vieja puja se expresa hoy, por el particular contexto social actual, por los cambios tecnológicos que reconfiguraron los medios de comunicación, y debido también a la particular correlación de fuerzas, propia de cada época.

Los mismos que usaron y abusaron de la violencia ilegítima para someter a las mayorías del continente utilizan hoy la violencia simbólica para trabar los avances de las democracias. La batalla cultural, la lucha por el sentido, es hoy una de las grandes peleas de fondo en América latina. De eso se trata la política, justamente. Con el regreso de la política en términos políticos, se dejaron ya de lado las expresiones empresariales como “gerenciamiento” y “gestión”, tan en boga en los 90, para recurrir a palabras más adecuadas a la lucha por el poder y el cambio social. Del resultado de esta puja simbólica, léxica, semántica, dependerá, en buena medida, el futuro real, tangible y concreto de la región.

Buena jornada,



Extracción de textos de Pablo Bilsky Redacción Rosario

7 de octubre de 2010

Equilibrio que Macri no tiene

El actual Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires realiza una importante inversión en las áreas de Ambiente y Espacio Público, pero paralelamente autoriza una baja inversión en las áreas de Salud, Educación y Vivienda. Estos son los ítems más subejecutados por este Gobierno, y la razón a la cual atribuirle dicha decisión, es la de un mero desinterés por fortalecer la igualdad de oportunidades para la población más vulnerable, típica vertiente de reacciones de una administración pública de un gobierno de derecha.

En lo que hace a salud, la ejecución de presupuesto durante el primer trimestre del 2010 fue del 18% del total votado por la Legislatura, lo que representa una subejecución del 7%, considerando que el 25% es lo normal para un trimestre. Esto se refleja en la baja cantidad de camas disponibles en la mayoría de los hospitales: se pasó de tener 8.373 camas disponibles en el 2004 a 7.280 en el 2009; estimamos que al finalizar el 2010 habrá un 5% menos: sólo 7.000 camas.

El aumento de los subsidios a colegios privados y el descenso de inversión para la escuela pública es uno de los temas más llamativos. Para el 2009, la inversión en la educación pública fue de $235 millones; en el 2010, $145 millones, un quinto de lo que se destino al sector privado (casi $900 millones). Es lógico un subsidio a un colegio privado, ya que, de otra manera, mucha gente no podría afrontar el costo de la cuota.

Lo que no es nada lógico es el constate descenso en la inversión de la escuela pública. Aquí vemos un menor presupuesto para educación y una subejecución de ese presupuesto; así se entiende por qué hay tantos conflictos en las escuelas de Buenos Aires. Cuando los chicos reclaman por la calefacción o por problemas serios de infraestructura, los informes que manejamos nos muestran que tienen razón en su protesta.

En vivienda se da la subejecución más grosera: se ejecutó un 5,7% del 25%, una barbaridad en una Ciudad donde 10,2% de la población vive en asentamientos precarios, donde hay más de 42 asentamientos ilegales o precarios y solamente 7 están en terrenos nacionales. Y nos referimos al estado más rico del país.

Buenos Aires ostenta una posición económica relativamente holgada respecto de la media nacional y un alto grado de autonomía fiscal con respecto a la Nación. El mayor peso dentro de sus recursos corresponde a Ingresos Brutos, que es el 75% de los ingresos, y del 90% si incluimos ABL y Patentes. Pero a pesar del incremento de la recaudación, aumentó su endeudamiento a ritmos acelerados, y gran parte de esa deuda es en dólares, con el riesgo que implica alguna modificación cambiaria.

Podría entenderse, durante el primer año de gestión, referirse a la herencia administrativa de otras gestiones, pero ya en el cuarto año me parece excesivo y más cuando se posee la mayoría en la Legislatura, donde nunca tuvieron una oposición agresiva.

Es necesario realizar inversión pública para sostener y acrecentar el activo físico en las áreas de Educación y Salud, cumplir con la mejora en materia de emergencia social, continuar y finalizar las obras que venían en marcha como el subte, la red pluvial, la remodelación de escuelas y hospitales. ¿Dónde está la apertura y la capacidad al diálogo de este gobierno para con la Nación en temas de administración conjunta? Hay mucha soberbia en el Gobierno de la Ciudad, y una falta de voluntad de llevar un diálogo.

Nos vemos,



Leonardo Boto

6 de octubre de 2010

La tinellización de la política

De tanto ver triunfar las nulidades,
De tanto ver prosperar la injusticia,
De tanto ver agitarse el poder en manos de los malos;
El hombre llega a desanimarse de la virtud,
A reirse de la honra
Y a tener vergüenza de la honesto.
Ruy Barboza*
Este escenario montado hace décadas por el neoliberalismo es el que empezamos a cambiar desde 2003 para recuperar la dignidad y la patria. Para sumar primero tenemos que restar. Y pensar que Argentina, país generoso, sigue cobijando gente que plantea estupideces como ésta, que haciendo demagogia construyen la tinellización de la política.

Muchachos, decía John William Cooke «Con la resistencia no alcanza, sin contraataque no hay victoria»

Nos vemos




* Ruy Barbosa de Oliveira (1849-1923) escritor, jurista y político brasileño

5 de octubre de 2010

Hebe y Eliaschev: inclinaciones opuestas

Dice Macri, «Gracias a veinte periodistas el país vive el fin del kirchnerismo», periodistas como Eliaschev que tiene una particular visión de la historia argentina; que tiene un odio recalcitrante hacia lo nacional y popular y que trata de no parecerse a Hebe de Bonafini en el uso directo y crudo del lenguaje.

Golpista intelectual, pertenece a las viudas recargadas de Menem, añorando vivir nuevamente el país neoliberal que transformó la realidad argentina donde la pobreza y marginalidad crecieron en proporción geométrica.

Fina pluma que dispara:
«No empuñan ni disparan armas, pero odian y desprecian con superlativa intensidad. Prevalece en ellos la convicción de que la marcha de la historia les permite soñar que “esta vez, sí”. Son los jóvenes de los tempranos 80, cuyos hijos terminan hoy la escuela secundaria. Aun cuando sean una minoría, integran fracciones sociales que retienen el perfume de diciembre de 2001 y la obsesión antiinstitucional que devino en demencia libertaria. Es bueno recordarlo: en diciembre de 2001, a duras penas, se evitó que el Congreso Nacional fuera incendiado y grupos organizados de piqueteros postulaban por televisión el asalto al Palacio de Tribunales, a la Casa Rosada y al Congreso.

La noción de que instituciones y establecimientos pueden y deben ser copados para cambiar el curso de la historia, quedó implantada con fuerza en aquellos meses turbulentos y penosos. La reconstrucción de la gobernabilidad, desde entonces, nunca plasmó un cambio cualitativo que disminuyera el faccionalismo y el retorno a superiores niveles de concordia, concepto y palabra estigmatizados desde el actual poder.

Lo más profundo y dañino, sin embargo, es el mapa de heridas abiertas que hoy exhibe la escena familiar y afectiva de los argentinos. Padres e hijos, cónyuges, hermanos, cuñados, amantes, no hay vínculo afectivo que (al menos en la siempre neurasténica Buenos Aires) se salve de los efectos depredatorios de este artificial recalentamiento. En el futuro cercano, será más sencillo recomponer armonías institucionales que en el hoy malherido mundo de los amores y los nexos genéticos.

No hay respuesta satisfactoria que dé cuenta de este descenso en el infierno del maximalismo beligerante. Es evidente, eso sí, que el fenómeno ha sido estimulado y deliberado. La Argentina era un país infinitamente más apacible hace apenas una década, aunque proliferaban los conflictos sociales y los resultados de las políticas de aquellos años mostraban un panorama desolador de indigencia y exclusión.

Más allá de aclaraciones embarazosas y marginales desautorizaciones, esas voces representan con pureza el ideario oficial. Esos sonidos guturales marcan el ritmo de la discordia perceptible en la vida cotidiana, este odio pestilente.»
El regreso de la lucha de clases.

Eliaschev sigue sin tener paz.

Nos vemos,

4 de octubre de 2010

Ricardito, lo que natura non da...

El padre non presta

¿Te acordás lo que pusimos ayer de González Tuñón? «eche veinte centavos en la ranura si quiere ver la vida color de rosa»

Nos vemos,

3 de octubre de 2010

Los dichos de Hebe, Roma no se hizo en un día

La multitudinaria marcha del martes 28 frente al Palacio de Tribunales, en la Plaza Lavalle de Buenos Aires, con sus cánticos, consignas y discursos, tuvo un desarrollo previsible y un finale maestoso.

El objetivo básico de la convocatoria no era otro que el de hacer notar, en alta voz, a los ministros de la Corte Suprema de Justicia -aparentemente prontos a resolver en favor de la inconstitucionalidad del artículo 161 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual- que este cuerpo legal es el resultado de largos y esforzados meses de trabajo ciudadano y, por supuesto, legislativo.

Para mejor comprensión, el artículo citado es el que obliga a los licenciatarios a encuadrarse en el número máximo de licencias permitido, y desprenderse de las que exceden lo tolerado, en los próximos doce meses.

Con ese acto en defensa de la mal bautizada ley de medios (un nombre malintencionado, acuñado por el Grupo Clarín que, adrede, sugiere la idea de una ley de prensa, expresamente prohibida por la Constitución Nacional) se buscaba refrescar el hecho de que, como bien señaló el diputado Martín Sabbatella en un reportaje radial, «esa ley fue votada con gente que hoy está en el oficialismo y gente que hoy está en la oposición. Me parece, que es una ley de la democracia y es importante que se implemente.»

Finalmente, Sabbatella redondeó con un concepto que, entendemos, debe ser considerado con seriedad extrema por todos los niveles que conforman el Poder Judicial. Y, también y por supuesto, por quienes desaprensivamente recurren a esos estrados. «No hay que judicializar las decisiones políticas que toma el Congreso», expresó.

Aunque éste no es el momento ni el lugar, en medio de la trifulca de opiniones desatada por el final mencionado (el discurso de Hebe de Bonafini), la relación Poder Judicial/Poder Ejecutivo requiere imperiosamente de un nuevo acuerdo de partes.

Tal vez otro round fundacional como los que se desarrollaron cuando fue reemplazada la impresentable Corte menemista por la conformación actual que, no hace mucho, era considerada de lujo en los más altos niveles del Gobierno.

En cuanto a las opiniones expresadas a propósito del agresivo discurso de Bonafini, bastó repasar los diarios del jueves 30 para advertir que, como era de prever, primó el pensamiento único en torno al cual la derecha, créase o no, consolida sus testas coronadas de laureles reaccionarios y bienpensantes con cabezas democráticas que hasta jurarían estar embanderadas con la izquierda.

En el oficialismo hubo discrepancias. De forma y no de fondo.

Coincidencia total en el reclamo por la inmediata vigencia de la Ley de Servicios Audiovisuales. Apoyo irrestricto a la posición del Gobierno en el tema. Llamado de atención a los jueces supremos respecto de su obligación de respetar el fruto del Poder Legislativo. Y muchos aplausos desde el palco.

Pero no hubo acuerdo sobre el estilo del discurso de la titular de Madres, sobre su vocabulario y, menos aún, sobre la opinión que le merecen los miembros de nuestro más alto tribunal.

Tanto el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), en una declaración, como Ricardo Forster, del Grupo Carta Abierta, por tomar dos ejemplos relevantes, condenaron fuertemente los dichos de Bonafini, dejando aclarado que la respetan por ser quién fue y por ser quién es. Pero discrepan de su opinión sobre los jueces máximos y, mucho más aún, de los insultos que les propinara en su alocución.

En cambio, desde la misma vereda cercana al oficialismo, el ya citado Sabbatella opinó que «no se debe hacer eje en las palabras de Hebe, a quien además respeto, quiero y le reconozco una historia de lucha como la de pocos en la Argentina.»

Por su parte, Diego Fernández, un entrerriano que postea un estupendo comentario en el blog Ramble Tamble, razona, impecable: «Si queremos construir un horizonte de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política, lo haremos con Hebe. Sin Hebe, podremos tener quizá un horizonte electoral.»

Fernández (Diego) tiene razón. Con sus gritos y sus insultos, Bonafini es un personaje entrañable que recuerda que nada es tan sencillo como a veces parece, no se debe olvidar que no tenemos una justicia revolucionaria porque no tenemos un gobierno revolucionario.

Luchas de años para ganar la vida en democracia nos han ido deparando gobiernos, en los últimos 25 años, que ninguna mayoría, en ningún caso, votó que fueran revolucionarios.

Néstor y Cristina, desde 2003 hasta hoy, han hecho mucho, aunque sea cierto que falta muchísimo. Y se trata de un gobierno reformista, con toda la carga de descrédito que ese calificativo goza en los círculos de izquierda más extrema.

Pero es lo que tenemos, lo que vamos forjando. Y es bastante para lo poco revolucionarios que, casi todos, somos.

Para aquellos insatisfechos, como Hebe, con la inexorablemente lenta transformación de la realidad, va el consejo de González Tuñón: “Eche veinte centavos en la ranura / si quiere ver la vida color de rosa.”

Roma, no se hizo en un día.

Nos vemos, buen domingo



Sorbe textos Marcelo Capurro, revista Debate


1 de octubre de 2010

Jaque a los agro-monopolios: nueva ley de arrendamientos

En este artículo hablábamos de las fisuras en la Mesa de Enlace, donde uno de los puntos -diríamos- de fricción es el respaldo de Federación Agraria a una nueva ley de arrendamientos.

La ley nacional 13.246 de arrendamientos y aparcerías rurales fue sancionada en 1948 durante el primer gobierno de Perón. Vino a cumplir con los anhelos y reivindicaciones históricas de los pequeños chacareros y productores agropecuarios, fundamentalmente representados por la FAA. Desde la primera década del siglo XX, éstos venían reclamando una regulación de los arrendamientos (alquileres) rurales que protegiera a la parte más débil de dichos contratos, es decir, a los arrendatarios, y terminara con el abuso llevado a cabo por los grandes terratenientes latifundistas. Como tantas otras leyes progresistas, sus disposiciones fueron desguazadas y prácticamente neutralizadas por las sucesivas dictaduras. En la última, Martínez de Hoz dejó librada la suerte de los contratos de arrendamientos, y con ella de los arrendatarios, a las leyes de oferta y demanda del “mercado neoliberal” naciente.

Semejante desguace jurídico llevó, entre otros factores, a la desaparición de casi 100.000 explotaciones agropecuarias de 1988 a 2002, según los datos de los Censos Nacionales Agropecuarios. La desaparición de las explotaciones agropecuarias, fundamentalmente familiares, abrió paso a la proliferación y auge de los pooles de siembra, los fondos de inversión, muchos de ellos extranjeros, y por lo tanto a la concentración de la tenencia de la tierra y de la riqueza en pocas manos.

Nada ha cambiado desde entonces, o mejor dicho, los males se han agudizado en cuanto a tenencia y uso de la tierra. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en un acto encabezado en Chacabuco, en el que se conmemoraba el 145º aniversario de la fundación de la ciudad, y se inauguraba la 37ª Fiesta Nacional del Maíz, expresó que «vamos a trabajar en una ley de arrendamiento que proteja los intereses de los que trabajan la tierra». Abrió nuevamente un debate que fue casi soslayado y dejado de lado por la FAA durante el conflicto de 2008, ya que sus socios de la Mesa de Enlace, especialmente CRA y SRA, se oponen a una ley de esas características.

Coherente con su estrategia de no romper la Mesa de Enlace, y disimular que defiende los intereses de los pequeños productores agropecuarios, la cúpula de la FAA volvió a presentar un nuevo proyecto de ley de arrendamientos en abril de este año, ahora por intermedio de sus «agrodiputados» Pablo Orsolini y Ulises Forte. Decimos coherente en su estrategia porque el proyecto original de la FAA, elaborado a pedido de la entidad gremial por el eminente agrarista Aldo Casella en 2007, fue modificado en aspectos fundamentales favoreciendo a los grandes productores y a los pooles de siembra. Por ello son importantes las declaraciones de la Presidenta, siempre que el proyecto de nueva ley de arrendamientos y aparcerías rurales vaya en la dirección de aplicar un freno a la concentración del uso y tenencia de la tierra, para restituirla a quien genuinamente la trabaje.

Creemos que el proyecto de ley de arrendamientos deberá favorecer el acceso a la tierra de los pequeños productores, agricultores familiares y pymes del campo, siendo así una herramienta fundamental para la desconcentración, diversificación, y democratización del actual modelo productivo, en dirección a su cambio gradual y progresivo, en el camino de la soberanía alimentaria, el respeto al ambiente y la salud, el ordenamiento territorial y la distribución equitativa de la riqueza.

Nos vemos,



Martín Livolti