31 de julio de 2010

Peronismo disidente: un viaje al pasado

Sacar los pies del plato para intentar recomponer un espacio de peronismo más afín a los modales y a las políticas de los noventa, cuando la alianza estratégica del menemismo con el neoliberalismo hegemonizaba la escena política en la Argentina, es la síntesis a la que llega el peronismo disidente.

Las decisiones políticas que dividen aguas entre los caudillos herederos del conservadurismo popular y las políticas progresistas de este gobierno, son difíciles de aceptar en materia económica y cultural, pero sin dudas que el crecimiento innegable de la figura de Néstor Kirchner en el seno del partido y la recomposición de la imagen gubernamental luego de la crisis del campo y las elecciones de mitad de mandato de junio del 2009 son indigeribles.

Hoy, igual que ayer, esos dirigentes polifuncionales a los verdaderos dueños del poder, intentarán nuevamente con la liturgia y el folklore peronista, restaurar la alianza estratégica del conservadurismo-popular y el neoliberalismo económico.

Es un contrasentido que los históricos caudillos -que bregaron en la década de los noventa por no romper la unidad, a pesar del notable cambio de rumbo impartido por el caudillo riojano, y de la profundización de medidas contrarias a las bases programáticas del primer peronismo-, hoy llaman a reconstruir el llamado peronismo federal, sin definir los ejes centrales de su política tanto en materia económico-social, ni su postura ante los temas esenciales de la unidad latinoamericana, expresada en la Unasur, como resultado de las luchas antioligárquicas en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Paraguay y la implosión del modelo neoliberal en Argentina y Brasil, que han podido construir una novedosa y fructífera autonomía en relación con los mandatos del gran país del norte.

Las declaraciones de Rodríguez Saá, apuntan a encontrar fórmulas de entendimiento entre la diáspora dirigencial que se alejó del proceso abierto en mayo de 2003 por el gobierno de Néstor Kirchner y profundizado por la actual Presidenta, pero lo que no dice, explícitamente, es su voluntad de atraer a sus filas a la corriente neoliberal.

Un elemento clave para recrear la alianza neoliberal-menemista del pasado es la voluntad política de incluir en el espacio de la disidencia peronista a la pata no peronista encarnada por el procesado jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri. Es una necesidad de subsistencia política para competir con el Gobierno y con el radicalismo y sus posibles aliados socialistas. Aunque Duhalde diga que no, lo considera imprescindible si puede superar el proceso judicial; aún, cuando las encuestas ponderan una caída de imagen de manera estrepitosa.

Concluyendo, la única manera de lograr su cometido y de sellar la alianza estratégica de los noventa, es conformando por afuera del Partido Justicialista un espacio articulador del conservadurismo-popular expresado por los caudillos peronistas de derecha y el neoliberalismo aggiornado del ingeniero Macri.

Nos vemos,



Aportes de Jorge Muracciole

30 de julio de 2010

Macri o la teoría de la confusión de poderes


Tiene razón Mauricio Macri cuando piensa que el asunto de las escuchas puede terminar en un show; primero, solicitó su propio juicio político y luego desandando los tiempos y con los votos insuficientes, sus legisladores promueven la construcción de la Comisión Investigadora en la legislatura porteña. Cambios de escenarios para generar una especie de impronta vinculante ante el Poder Judicial.
Suele atribuirse a Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu, la teoría de la separación de poderes que significa la organización de un Estado dividido en tres poderes con funciones separadas: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

El trámite de la causa penal en la cual Sergio Burstein querella a Mauricio Macri brindó la oportunidad de conocer una concepción más reciente de aquel principio.

Todo lo que aquí se escribe es público, tiene reflejo en versiones taquigráficas de sesiones de la Legislatura porteña, resoluciones judiciales, ha sido difundido en sitios de Internet por el propio Mauricio Macri y conocido por su difusión en prensa.

La primera señal que hemos tenido de la revisada teoría fue conocida al ser elegido Jorge Alberto Palacios como primer jefe de la Policía Metropolitana y oponerse Sergio Burstein a su designación, invocando el trámite de una querella contra Palacios por considerarlo sospechoso de haber participado en el encubrimiento del atentado a la sede de la AMIA. En aquella ocasión, Mauricio Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad (Poder Ejecutivo), le encomendó a Guillermo Montenegro (Ministro de Seguridad y Justicia que depende de Mauricio Macri) que analice el expediente en el cual era y sigue siendo imputado Palacios. Cumplida la orden, la conclusión del Poder Ejecutivo de la Ciudad (la transmitió el jefe de Gabinete de Ministros de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, ante la Legislatura) consistió en que la imputación contra Palacios no era impeditiva de su nombramiento.

En palabras de Macri, Jorge Palacios estaba mal imputado en la querella de una persona (Sergio Burstein) perteneciente a un grupo radicalizado, que hizo una denuncia falsa y respondía a intereses políticos. Así, el Poder Ejecutivo de la Ciudad se arrogó el conocimiento de una causa de la justicia federal.

Se descubre entonces el primer antecedente de la renovada teoría que podríamos bautizar de confusión de poderes.

A los fanáticos del Baron de Montesquieu resta contarles que el juzgado federal competente en el asunto dictó el procesamiento de Palacios dando crédito a la querella de Burstein, resolución luego confirmada por la Cámara Federal.

En los últimos días ha tomado estado público un nuevo intento por consagrar la teoría de la confusión de los poderes de Mauricio Macri. Sergio Burstein, escuchado ilegalmente por una organización criminal de la cual Mauricio Macri es considerado uno de sus integrantes, impulsó el procesamiento del jefe de Gobierno, que fue dictado por el Juzgado Federal Nº 7. Luego, solicitó su confirmación ante la Sala Primera de la Cámara Federal, pretensión que también fue aceptada por el Poder Judicial de la Nación.

Resulta que Macri, con posterioridad al fallo, ha arrojado infundadas sospechas contra tres camaristas que para serlo han pasado por un concurso de oposición y antecedentes, fueron ternados por el Consejo de la Magistratura de la Nación, seleccionados por el Poder Ejecutivo de la Nación y recibido acuerdo de parte del Senado de la Nación. Macri nunca recusó a los integrantes de la Sala Primera de la Cámara Federal que ahora cuestiona simplemente por haber fallado en su contra.

En cambio, los difamó públicamente en una conferencia de prensa. La respuesta institucional vino de parte de la Asociación de Magistrados y Funcionarios Judiciales, que afirmó que “el estado de derecho y el orden republicano requieren que no se propicien linchamientos mediáticos, estableciendo los mecanismos por medio de los cuales se deben analizar y juzgar las eventuales inconductas, sancionándolas sólo si son adecuadamente comprobadas”. Sobre la adecuada comprobación de la denuncia mediática de Mauricio Macri, debe relevarse que ninguna prueba que respalde sus dichos aportó el jefe de Gobierno sobre irregularidad alguna vinculada al pronunciamiento de la cámara federal.

Luego de ello, Macri decidió ser juzgado por sus propios legisladores, por lo cual, llamativamente, quien lo sucedería en caso de ser destituido (el vicepresidente 1º de la Legislatura, Oscar Moscariello, puesto que la Ciudad ha quedado sin vicejefa de Gobierno por la renuncia de Gabriela Michetti) ha presentado un proyecto para someter a juicio político a Mauricio Macri por “alguna de las causales” (así es dicho en el proyecto de resolución presentado ante la Legislatura) previstas por la Constitución de la Ciudad, que bien puede ser interpretado como un pedido de juicio político basado en ninguna causal en concreto. En realidad, el objeto del juicio político se define por su vinculación con los hechos que son objeto de investigación en la justicia federal (art. 1º del proyecto).

Pasado en limpio, en tanto el jefe de Gobierno cuenta con los votos suficientes para impedir a la Legislatura llegar a los dos tercios necesarios para votar su destitución, ordena la promoción de su propio juicio político para generar una decisión del Poder Legislativo de la Ciudad que compita con fallos dictados por el Poder Judicial de la Nación.

No debe perderse de vista que el legislador que promueve el juicio político por los hechos que son objeto de una investigación judicial ha participado en la misma conferencia de prensa en la cual el fallo de la cámara federal ha sido descalificado. Es decir, quien promueve el juicio político de Mauricio Macri a la vez ha fijado su posición a favor de su rechazo.

Lo cierto es que más allá del intento de imponer la teoría de la confusión de los poderes, la causa penal seguirá su trámite camino al juicio oral, cuyo inicio no dependerá de los caprichos de Macri (manifestó quererlo dentro de las próximas semanas) sino de la previa clausura de la instrucción que tiene pendiente un importante tramo de investigación señalado por la cámara federal en la misma resolución que confirmó el procesamiento del jefe de Gobierno.

Pese a todos los intentos de Macri, conforme al programa constitucional vigente de organización de los poderes del Estado, seguirá siendo el Poder Judicial de la Nación el escenario en el cual se establecerá su culpabilidad o inocencia.
Nos vemos,



Textos: Hernán Del Gaizo, abogado del querellante Sergio Burstein en la causa del espionaje.

29 de julio de 2010

Duhalde, Sociedad Rural, Brasil y los espejos


Eduardo Duhalde -al igual que muchos- pone a Brasil como espejo donde debemos mirarnos. Los espejos devuelven la imagen invertida, lo que es de izquierda, se ve a la derecha. Brasil es un mito y sino preguntemos a Arcor como le va vendiendo Bon-o-Bon a los inventores del Garoto.

Duhalde pretende imponer una impronta de estadista y se prende de conceptos que le aportan analistas y gurúes, quienes destacan logros brasileños para desmerecer los argentinos. La cuestión es más compleja. Por caso, Brasil tiene un nivel de riqueza per cápita inferior y un reparto más desigual que la Argentina. Con onda profética dice que Kirchner -se refiere a él aunque pocas veces lo nombra- no entiende de desarrollo, porque lo confunde con el crecimiento.

Pero, el tema es Brasil. Es obvia la importancia de contar con empresas estratégicas del tamaño de Petrobras o Embraer, con un sujeto social dinámico en los industriales paulistas, y con una herramienta de financiamiento como el Banco Nacional de Desenvolvimiento. También es cierto que la administración Lula obtuvo logros relevantes en su lucha contra la pobreza, la desigualdad y el analfabetismo. De todos modos, “el modelo brasileño” está muy lejos de ostentar las virtudes económicas y sociales que algunos comentaristas de la realidad insisten en atribuirle.

Veamos:

1 - En primer lugar, el elevado crecimiento que ostentó el PIB brasileño durante los años de posguerra se fue debilitando en los últimos años. Actualmente, su PIB per cápita ronda los 10.400 dólares/año –medidos en paridad de poder adquisitivo– contra los algo más de 14 mil dólares/año de la Argentina.

2 - La política monetaria y cambiaria brasileña ha beneficiado ostensiblemente a las colocaciones financieras en desmedro de las actividades productivas.Los rendimientos financieros representan alrededor del 7 al 8% del PBI, que equivale al 50% de la tasa de acumulación del capital productivo. Un formidable mecanismo de transferencia de renta desde el conjunto de la población al sector financiero.

Además de la desaceleración en el crecimiento del PIB y del predominio del sector financiero, Brasil sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo:

- El 10% de los brasileños con mayores ingresos se queda con el 42,7% de la renta total, mientras que el 10% de menores ingresos apenas perciben el 1,2% de la riqueza.

- La tasa de analfabetismo es de 9,8%, que resulta muy superior al 2,4% de la Argentina. Al respecto, el presupuesto educativo apenas llega al 4,3% del PIB, porcentaje más bajo comparado con los fondos asignados por el gobierno argentino para esa materia, que rondan el 6% del PIB.

- La tasa de mortalidad infantil brasileña (23,6 por mil) también es superior a la argentina (13,4 por mil) y la esperanza de vida al nacer (73,5 años) es inferior a la que tienen los argentinos (76,2 años). La importante red de contención social que Lula articuló a través del elogiado Programa Bolsa Familia es muy valorable, ya que cubre a 12 millones de familias y a unos 45 millones de personas. Sin embargo, los fondos asignados a ese programa son inferiores –en términos relativos– a la Asignación Universal por Hijo (AUH). Mientras que la AUH representa el 0,58% del PIB, el Bolsa de Familia apenas alcanza al 0,39% PIB.

En resumen, en términos comparativos, Brasil tiene un nivel de riqueza per cápita inferior y un reparto más desigual que la Argentina. A su vez, los fondos destinados a las políticas sociales y educativas están porcentualmente por debajo de los asignados en el presupuesto argentino.

Esto no significa que no haya habido avances en la economía brasileña durante la década del ‘20, ni logros sociales durante los últimos años. Simplemente significa poner las cosas en su lugar para no añorar paraísos inexistentes.

Los espejos argentinos devuelven -todavía- imágenes del horror vivido en el 2001 y una país "hecho percha" por la aplicación de políticas neoliberales concentradores de capital. En ese espejo nos miramos todos los días, construir una patria justa, libre y soberana.

Nos vemos,



Contribución: Diego Rubinzal

28 de julio de 2010

82%, 35% y la aritmética de la política

Dice Hernán Goñi:
Desde el momento en que la oposición se encolumnó detrás del objetivo de garantizar el pago del 82% móvil en las jubilaciones, estaba claro que el Gobierno iba a preparar un contragolpe. El Poder Ejecutivo remarcó una y otra vez que el costo fiscal de esa iniciativa era insostenible, y que estaba dispuesto a vetarlo en caso de que el Congreso lo transformara en ley. Pero en paralelo se puso a trabajar en un paquete de iniciativas para incrementar el gasto social, con la idea de recuperar iniciativa y limitar el costo que asumiría por ir en contra del 82%.

Pero el aumento a las jubilaciones que aplicará el Gobierno (sin tocar el régimen de movilidad vigente, pero forzando un poco sus números para que empate la inflación anual) instala otra vez la necesidad de contar con un manejo sustentable de la caja, justo cuando la oposición suma fuerza para alcanzar otro objetivo fiscalmente sensible: la baja de las retenciones.

Dice Andrés Asiain sobre las retenciones,
Habitualmente se analizan las retenciones desde el punto de vista fiscal, descuidando otros elementos como son su impacto en los precios internos. Las retenciones del 35% a la soja, al reducir la rentabilidad del cultivo tienden a desalentar la expansión de ese cultivo sobre tierras marginales, evitando la profundización del desmonte, la expulsión de campesinos y el abandono de producciones regionales. También limitan el encarecimiento de la tierra y de otros insumos como los fertilizantes, donde las empresas que lo producen fijan sus precios de acuerdo con la rentabilidad de la soja.

De esa manera se evita el incremento aún mayor de los costes de producción de otros alimentos, hecho indispensable para volver compatibles el objetivo de un elevado poder de compra de los salarios y una alta competitividad industrial.

Desde el punto de vista fiscal ayudan a financiar los subsidios y otras políticas sectoriales que buscan el mismo objetivo, permitir el abastecimiento del mercado interno a un precio menor que el internacional. Un ejemplo de ello es la harina de trigo, que combinando una política de retenciones y subsidios se consigue a $1,50 (u$s 0,38); mientras que en Brasil sale $4 ,27 (u$s 1,09), en Chile $ 2,74 (u$s 0,70) y en Uruguay está a $ 3 (0,77 dólar).
Los opositores ahora tienen que salir a buscar desesperadamente argumentos que los reposicionen ante una opinión pública descreída de sus propuestas que, como lo viene mostrando desde marzo de 2008, cuida los intereses de las grandes corporaciones y el espíritu restauracionista de una derecha que siempre elige lo peor para el país.

Nos vemos,



27 de julio de 2010

Agustin Rossi, Oscar Aguad y el 82%

Las diferencias conceptuales, de criterios y razonamientos que existen entre Agustín Rossi y Oscar Aguad son abismales; anoche en Desde el Llano con un intento de debate entre ambos diputados sobre dos temas: juicio político a Macri y 82% quedó marcado el predominio de Rossi.

Se viene fogoneando sobre alcanzar el 82% móvil para el sector pasivo como una aparente bandera de solidaridad y justicia, cuando en realidad desnuda el deseo de quitar espacio al gobierno; demuestra también -por otra parte- por qué de la mano del radicalismo llegamos como llegamos a la formidable crisis de 2001.

Rossi introdujo dos conceptos en el debate del 82%: 1) relación activos/pasivos en el financiamiento del sistema de reparto y 2) las consideraciones internacionales (OIT) sobre los parámetros de la estructura jubilatoria.

Hablar del 82% móvil es atravesar lugares comunes. Como en una enorme ensalada, se mezclan sentidos y saberes más propios de la mitología urbana que técnicos, jurídicos y políticos que tengan que ver con la construcción de un sistema de la seguridad social. En este escenario surgen como hitos de referencia la vieja ley 14.499 y la experiencia comparada de otros países.

Deteniéndose pues en este último, el sutil encanto por los tratados internacionales, como soporte normativo de entidad superior; es allí donde interesa saber: 1) qué piensa la OIT sobre el tema y 2) qué tan lejos estamos de los estándares internacionales.

La protección de las contingencias sociales está en el centro del mandato de la OIT, y en todos los instrumentos disponibles –como los convenios 102 y 128–, surge un gran principio consagrado enfáticamente: la universalidad de los derechos. Así se fijan lineamientos para garantizar la suficiencia financiera y evitar que el peso de la financiación recaiga sobre alguna de las partes, a la vez que se prevé que la inversión de reservas produzca efectos positivos en el desarrollo económico nacional.

Sobre tales instrumentos, la OIT se plantea las metas de extensión de la tasa de cobertura; cubrir como mínimo las necesidades del trabajador, y que éstas se apoyen en un sistema sostenible.

Las normas internacionales prevén que al menos al 75% de la PEA esté cubierta. Nuestro país, en el 2005, luego de tocar su piso histórico de 55,1% de tasa de cobertura, ha avanzado aceleradamente en su incremento a través de las moratorias previsionales que permitieron sumar al sistema a 38.000 personas por mes, totalizando 2.350.000 beneficiarios nuevos. La tasa de cobertura alcanza hoy al 86,7%, y con los regímenes provinciales al 90%, por encima del promovido por OIT.

Además, los convenios de la OIT fijan un umbral de pagos periódicos del orden del 45% y 50% de las ganancias anteriores, los que serán revisados como consecuencia de variaciones notables en el nivel general de ganancias o del costo de vida. A partir de los sucesivos aumentos al haber mínimo, y la ley 26.417 de movilidad, este módico límite fue superado, tras años de congelamiento de haberes (e incluso reducciones), lo cual permitió ordenar las prestaciones mínimas actuales en el 50,6% del salario medio.

La ley produjo un leve estrechamiento entre los haberes de los pasivos y los activos, no anclándolo exclusivamente en los salarios de actividad, los cuales a diferencia del pasado tienen una progresiva movilidad ligeramente inferior al salario del pasivo lo que con el tiempo va cerrando la brecha y subiendo el haber mínimo.

En tanto, según cálculos de mera matemática, con el actual stock de fondos, el pago del 82% móvil sería sustentable por sólo seis años. La OIT resalto históricamente la importancia de un sistema sustentable en el tiempo; ello se vincula con la finalidad de la seguridad social de garantizar previsibilidad y estabilidad en los derechos de los vulnerables socialmente. Ello, no supone como se postuló en el pasado, legitimar la “teoría del derrame” supeditando el reconocimiento de derechos a la existencia de stock de fondos, sino planificar desde el Estado un sistema que fortalezca las condiciones del flujo de fondos, sobre la base del desarrollo de la economía real: no comprometiendo el stock hasta su agotamiento, sino dinamizando, una economía que genere trabajo, multiplicando así la base de aportantes al sistema. No pasa por reducir beneficiarios, sino por acrecentar beneficios.

La resignificación del Estado realizada en los dos últimos gobiernos ha logrado que la Argentina esté por encima de los umbrales admisibles por el derecho internacional en materia de seguridad social. Ensanchamiento de la universalidad de derechos, decisiva elevación de los haberes mínimos (amesetando el nivel general), reducción lenta pero progresiva de la brecha entre pasivos y activos, mayor integralidad de la cobertura agregando nuevas prestaciones, edificado ello sobre la sustentabilidad del sistema, parecen ser las claves de este tiempo. Cambios que se perciben socialmente insuficientes, y merecen ser acentuados; sin embrago indican un cambio de época, a la luz de lo que la Corte Suprema ha dado en llamar el ritmo universal de la justicia.

Nos vemos,



Contribución de Luís Roa



26 de julio de 2010

Federación Agraria, metamorfosis incompleta


Vimos acá el plan de desfinanciamiento del Estado por parte de los opositores. Leemos también hoy, que se preparan nuevas estrategias en el sector agropecuario vía parlamentaria pero, sin la cohesión virulenta de hace dos años atrás. Federación Agraria (Buzzi, en realidad) no comparte algunas posiciones y conceptos de la Coalición Cívica “Me preocupa enormemente la posición de la señora Elisa Carrió. Eso es funcional para que haya 3.000 tipos que terminen sembrando toda la Argentina y exterminen a los pequeños productores” ni del presidente de la Sociedad Rural “Es imprescindible eliminar las retenciones al trigo, al maíz, al sorgo, al girasol, a las economías regionales y a la carne, a la par de la aplicación de una baja gradual a la soja. Este nivel de retenciones es imposible de sostener”.

Vamos aclarando el panorama que hay pingüinos en la cama. Lo cierto es que la FAA hasta cambió el tono de sus comunicados e intenta desempolvar las banderas que dejaron bajo la cama durante la andanada contra el Gobierno iniciada en 2008. En la lucha no le hicieron asco a nada. Los federados no dudaron en hermanarse con los sectores más retrógrados de la sociedad; retrógrados hasta el punto reivindicar el legado de (José Alfredo) Martínez de Hoz. Remontar la brecha será difícil para Buzzi, pero la metamorfosis ya es un clásico de la política local.

Hace tiempo publicamos la metamorfosis de la entidad con este título El Silencio de Alcorta, y decíamos “Debemos suponer que si Humberto Volando (Diputado al fin de sus días por la Alianza Frepaso) viviera estaría del lado del gobierno, que la Federación Agraria estaría luchando por aumentar las retenciones a los sectores Monopólicos y Oligopolicos de la Oligarquía Vacuna y de los terratenientes de las familias patricias del país. Pero hete aquí que la Federación Agraria que levanta las banderas de la CTA, que defiende la biosfera, que recibe el apoyo del banco Credicoop, que levanta las banderas la propiedad cooperativa, que defiende el uso y la tenencia de la tierra, en realidad esta aliada en el paro agropecuario a la Sociedad Rural. Es decir lo mas enemigo al pequeño productor que hubiera enfrentado Humberto Volando desde la Federación Agraria. Pero son aliados”.

Ahora, los pooles, los grandes productores y todo el universo de la agricultura concentrada quiere retenciones cero, los pequeños y medianos, la agricultura de rostro humano, quiere retenciones segmentadas. Pero, ¿no era esto “casi” lo que había antes de festejar con champán en la Rural el rechazo a la Resolución 125 dos años atrás?

Nos vemos,

25 de julio de 2010

Industria argentina, competitiva y eficiente

La industria argentina está en franco crecimiento, lo que, tomando en cuenta el uso actual de la capacidad instalada y las inversiones productivas, nos permite prever su sustentabilidad a mediano y largo plazo. La actividad económica ya acumula 8,6% de aumento en lo que va del año. La industria se muestra aún más dinámica: en la primera mitad del año creció 9,5%, superando en 7,5% los niveles de 2008, cuando se alcanzó el máximo histórico. Así estamos retomando el sendero de crecimiento del período 2003-2008, en el que la industria fue pilar fundamental para lograr un desarrollo inclusivo con fuerte generación de empleo.

El crecimiento industrial es liderado por la producción automotriz y la siderurgia, con tasas de crecimiento de más de 40% interanual. Otro sector pujante es el textil, que crece a tasas de más de 20% desde fines de 2009, impulsado por el consumo interno, las políticas de defensa comercial y el aliento a la producción local. Otros sectores en expansión son el resto de la industria metalmecánica, caucho y plástico, edición e impresión y minerales no metálicos asociados a la construcción.

Actualmente, el uso de capacidad instalada es aproximadamente de 75%, el mismo que de fines del año pasado, cuando había un nivel de actividad 10% menor. Esto significa que hay inversión y estimamos que en 2010 llegaremos al nivel récord, superando el 23,2% del producto.

El fuerte crecimiento de la actividad económica, y en particular de la industria, está impulsando importantes inversiones que incrementan la capacidad productiva, aseguran un crecimiento sostenido y hacen crecer la competitividad.

En el primer trimestre, la inversión creció 13,1% interanual y, en particular, la inversión en equipo durable de producción creció casi el doble, llegando a 25,5%, lo que explica una mayor expansión de la capacidad productiva. En tanto, la inversión extranjera directa alcanzó los US$ 1850 millones para los primeros tres meses, aumentando 10,8% respecto del mismo período de 2009. El 70% correspondió a reinversión de utilidades, a diferencia de lo ocurrido a nivel mundial, donde se registró un incremento de fusiones y adquisiciones.

Esta dinámica responde a la confianza hacia nuestra economía, que se mantuvo sólida frente a la crisis internacional, y a las excelentes perspectivas. También se debe a que el nivel de rentabilidad para la inversión extranjera promedió 10,1% en los últimos cuatro años, mientras que en el período 1992-2002 fue de 4,6%. Uno de los índices para medir el aumento de la capacidad productiva es la comparación entre el crecimiento de la producción industrial y la utilización de esa capacidad en la industria: que la primera se incremente en mayor proporción que la segunda indica que la inversión crece, incidiendo directamente en el aumento del uso de la capacidad instalada. Y eso fue precisamente lo que ocurrió en los primeros seis meses del año: en el primer trimestre, la industria creció a una tasa de 8,9% y la utilización de capacidad instalada se incrementó 6,9%, siendo esa diferencia atribuible a la inversión en capacidad productiva. En el segundo trimestre, en tanto, la industria creció 10,1% y la utilización de capacidad instalada creció 8,4 por ciento.

La producción de bienes de capital aumentó en mayo 27%. Entre ellos, acoplados y semirremolques crecieron 56%; maquinaria agrícola, 35%, y otras máquinas y equipos, 34%, según el relevamiento de Adimra. La importación de bienes de capital creció 43% en los primeros cinco meses del año, prácticamente duplicando la tasa de importación de bienes de consumo.

La construcción ya alcanzó un nuevo récord, con un crecimiento interanual acumulado de 10%: las construcciones petroleras registraron +41,1%; la construcción de edificios de viviendas, +9%, y las obras viales, +10,4%, lo que demuestra el incremento de la capacidad productiva y de factores fundamentales para la mejora de la competitividad sistémica. Estamos transitando un excelente año en materia económica, con una inversión que responde a la expansión del mercado nacional, a las políticas de desendeudamiento y a las facilidades financieras para promover inversiones productivas.

Ponemos el esfuerzo para que este proceso de crecimiento se sostenga con valor agregado, mejores salarios y mayor inclusión. Para eso necesitamos de inversiones productivas y tener las cuentas fiscales y externas en orden, dejando de lado las especulaciones financieras, de manera tal de ampliar nuestra capacidad instalada, siendo competitivos y eficientes.

Nos vemos, buen domingo


Textos de Débora Giorgi, Ministro de Industria de la Nación

24 de julio de 2010

Videla: crímenes Ideológicos


Con motivo de los recientes juicios contra el Tte. Gral. Jorge Rafael Videla por delitos de lesa humanidad, creemos oportuna la publicación de la entrevista que le realizó el periodista británico Christopher Hitchens al dictador argentino. Esta entrevista fue realizada en diciembre de 1977, en el marco de las crecientes denuncias por delitos contra los derechos humanos cometidos por la dictadura argentina, y fue publicada en Realidad Económica Nº 138.
por Christopher Hitchens*

En diciembre de 1977 estaba sentado en el sanctorium presidencial que habia sido ocupado tiempo atrás por Juan Perón, tratando de reprimir un profundo suspiro. Delante de mi estaba el general Jorge Rafael Videla, uno de los líderes de la Junta Militar argentina. Me estaba explicando alegremente por que tantos argentinos habían desaparecido durante su gobierno.

Usted sabe como es dijo. Inclusive en Estados Unidos los jóvenes escapan de sus casas o desaparecen sin dar explicaciones. Desgraciadamente ocurren accidentes fatales en las rutas. Por otra parte, hay que considerar las fuerzas de la subversión, el enemigo interno. Muchos jóvenes alocados se unieron a los guerrilleros montoneros; ahora están arrepentidos de lo que hicieron, pero les tienen demasiado miedo a los que fueron sus compañeros para salir a la superficie y tomar parte de una sociedad civilizada.

Se exagera mucho en esto de los desaparecidos, continuó. Ese asunto fue manipulado por los enemigos de Argentina, quienes intervenían activa e incesantemente en el tema a través de los medios de comunicación masivos.

En este punto decidí que no podría vivir conmigo mismo si no lo interrumpía: Puede haber fugitivos de la guerrilla, seguro que los hubo y que fueron guerrilleros. Pero veamos, por caso, el caso de Claudia Inés Grumberg, que era parapléjica. No podía haber sido motonera, ni mucho menos escapado. Además, la vieron por última vez en manos de la policía militar de Buenos Aires.

Cortésmente dijo el general En ese caso, habrá sido culpable de algún crimen ideológico. Debe haber sido muy obvio mi asombro, porque Videla agregó para ayudarme a comprender: Aquellos que ofenden la forma de vida occidental y cristiana son tan peligrosos como lo que arrojan bombas. En ese momento me di cuenta de algo que Jacobo Timerman había descubierto de la misma forma y de la misa gente: el apellido Grumberg no le proporcionó demasiada protección a mi amiga parapléjica.

Los que interrogaron a Timerman, le dijeron que Marx, Freud y Einstein eran la trinidad demoníaca. El primero por desafiar la propiedad privada; el segundo, por subvertir los valores familiares; el tercero por desordenar el cosmos. Esto fue enfatizado a Timerman con repetidas aplicaciones de picana eléctrica.

En la plaza de mayo, donde las madres de los desaparecidos realizaban su ronda semanal, se podían oir los más horrendos rumores acerca de prisiones secretas. Pero lo que circulaba con más visos de autoridad no tenía que ver con la tortura, ni con las violaciones, ni con los niños despachados al azar. Era el sobrevolar de las apaleadas y destrozadas víctimas pro encima del Atlántico Sur donde las tiraban, todavía viva, de los aviones. Este es un elemento que no ha sido suficientemente puntualizado, de clara connotación fascista.

Veo a Claudia atada con correas a su silla de ruedas, mientras un individuo sonriente y satisfecho abre la puerta del avión. Quizá le haga una reverencia, al mismo tiempo que hace una seña a su compañero: Asegurese el cinturón de seguridad, señorita, el aterrizaje puede ser borrascoso. Y después una gran carcajada mientras empuja la silla hacia abajo.

Las recientes revelaciones sobre los crímenes de la Junta Militar argentina no agregan absolutamente nada a lo que sabía. Tampoco las revelaciones en esa época cambiaron nada. William Casey y Jeane Kilpatrick eligieron a la Junta Militar para que entrenara y armara a los contras nicaragüenses. Alexander Haig trató de salvarla de Margaret Thatcher. Los intelectuales domados del régimen de Reagan (incluyendo ese interesante grupo de judíos que hacían de alcahuetes del fascismo) publicaron y distribuyeron material que exoneraba a los Videla, Violas y Galtieris. También lo hicieron Podhoretz, Peketz y Abrams.

Recuerdo haber oído a Irving Kristol, declarando que el relato de Timerman era un invento propagandístico.

Así fue como pasé unos segundos por el mundo que tragó a Jennifer Harbury, por coincidencia de la conversación con el general Videla y la mentira de los norteamericanos pagados para eso.

Aquellos que habían nutrido al torturador estaban aquí mismo, en casa. Eso lo reconoce el despreciable Warren Christopher en el cable que envión a Guatemala: Durante bastante tiempo, un procedimiento estándar era que los guerrilleros capturados fueran retenidos en bases del ejército y obligados a colaborar con los militares. En muchos de estos casos, se corría la voz de que se explotaba a los guerrilleros capturados por su valor de inteligencia y luego se los mataba.

Son eufemismos, como los que están detrás de la escuela del Ejército de los Estados Unidos para las Américas, en Fort Benning. Los generales Viola y Galtieri fueron a esa escuela. También se graduaron Roberto d'Aubuisson, Manuel Noriega y el coronel Julio Roberto Alpirez, que ejecutó al marido de Jennifer Harbury y antes de recibir una generosa recompensa de la CIA.

Fort Benning es un semillero de escuadrones de la muerte y de dictadores, sin ningún ocultamiento. Está allí expuesto abiertamente y utiliza fondos públicos. Su falta de disimulo pone de relieve la cobardía de Clinton y Christopher. en una conversación reciente con Allan Nairn, igual que en la entrevista en The New Yorker realizada el año pasado acerca de la masacre que perpetró Estados Unidos en El Mazote, El Salvador, el varias veces perjuro Elliot Abrams fue bien preciso: en cada caso, los asesinos actuaron con el conocimiento, la autorización y los fondos de Estados Unidos.

Los demócratas se atreven a recoger el desafío de Abrams. Cuando el congresista Robert Torricelli, héroe temporario de este último escándalo, quiso extender el embargo a Cuba, el entonces candidato Clinton lo apoyó desde la derecha en contra de George Busch y recibió una importante donación de los exiliados de Miami como parte del trato.

Ahora que Torricelli ha dicho la verdad acerca de Guatemala, el presidente encuentra que todo es muy complejo y oscuro. Su complicidad prueba que es Estados Unidos la que se ha transformado en una república bananera.

Nos vemos,




*
Publicado en The Nation (Minority Report, 24 de abril de 1995. El título en castellano CRIMENES IDEOLOGICOS es de RE). Reproducido con autorización de The Nation, New York. Traducción de Eleonora Dorfman

23 de julio de 2010

Macri, su futuro


por Rosendo Fraga


Hacia fines de 2007, dos años y medio atrás, la política argentina parecía encaminarse hacia un cambio. La crisis de 2001-2002 había generado la ruptura del sistema bipartidario radical-peronista que había dominado la política desde los años ‘40 y desde el mismo oficialismo se planteaba que el futuro estaba entre una coalición de centro-izquierda, liderada por Néstor Kirchner y con eje en el peronismo progresista, y otra de centro-derecha encabezada por Mauricio Macri.

En 2007, el primero había ganado la elección presidencial con la candidatura de su esposa alcanzando el 45 por ciento de los votos, y el segundo venía de lograr un rotundo triunfo en la Capital Federal, imponiéndose en la segunda vuelta con el 64 por ciento.

Muchas cosas cambiaron desde entonces, en particular el conflicto con el campo en 2008 y la derrota electoral del oficialismo en 2009, que generaron una nueva situación política.

El radicalismo pareció revitalizarse con la popularidad que adquirió el vicepresidente Julio Cobos con su voto en la resolución 125 primero y la constitución del Acuerdo Cívico y Social en las elecciones del año pasado después. A su vez, el conflicto con el campo produjo la disidencia peronista y potenció figuras como las de Carlos Reutemann y Francisco de Narváez, quienes ganaron en sus respectivos distritos las elecciones legislativas del año pasado.

Esta situación complicó a Kirchner en su proyecto de transformar al PJ en una fuerza de centroizquierda y generó alternativas opositoras diferentes y más potentes que Macri desde los partidos tradicionales.

Además, el resultado del oficialismo porteño en la Capital estuvo por debajo de lo esperado, aunque llevó como primera en la lista a su figura más popular, la vicejefa de Gobierno porteño Gabriela Michetti.

Es así como la elección legislativa de 2009 marcó el inicio de la declinación de Macri como alternativa nacional, y al mismo tiempo complicó las posibilidades del kirchnerismo de obtener un tercer mandato.

Es sobre este cuadro que irrumpen primero las denuncias y después el procesamiento del Jefe de Gobierno porteño por el caso de las escuchas.

Puede discutirse si Macri formaba parte o no de una asociación ilícita para realizar espionaje ilegal desde la flamante Policía Metropolitana. En política, las cosas se miden por su resultado; y la defensa a ultranza que realizó del comisario Jorge Palacios, el primer jefe de dicha policía, terminó siendo un error político.

Además, el argumento de que el ataque en su contra provenía de Kirchner resultaba creíble cuando lo procesaba el juez federal Norberto Oyarbide, quien a fines del año pasado dictó la falta de mérito para el matrimonio Kirchner en la causa del enriquecimiento ilícito. Pero este argumento se debilita al confirmarlo la Justicia en segunda instancia.

Esto es lo que precipitó el cambio de Elisa Carrió, cuyo partido —la Coalición Cívica, el segundo bloque en la Legislatura porteña— ahora reclama que Macri sea investigado.

El desplazamiento del Jefe de Gobierno no es un hecho imposible. Desde el reestablecimiento de la democracia en 1983, aproximadamente un gobernador fue desplazado por renuncia o destitución por cada distrito en la Argentina. Es más: en la misma Capital ya sucedió durante la presidencia de Kirchner, cuando su aliado Aníbal Ibarra fue desplazado por la Legislatura porteña por los efectos de la llamada Masacre de Cromañón.

En la política práctica, la clave está en si Macri logrará o no mantener unido al bloque de PRO. La Legislatura tiene 60 legisladores y el oficialismo cuenta con 24. Si ellos se mantienen unidos, pueden impedir la condena en un juicio político que requiere dos tercios de los votos.

Pero, hace algunas semanas, dos legisladores macristas de origen peronista abandonaron. Si otros lo hicieran, la permanencia del Jefe de Gobierno podría tonarse crítica, como le sucedió a Ibarra, destituido por el voto de un peronista que había formado parte de su propio bloque.

Quizás por esta razón Macri parece optar por acelerar los tiempos, desechando la posibilidad de una apelación a la Cámara de Casación que hubiera prolongado el proceso sin certeza alguna de obtener un fallo favorable. Es que cuanto antes se realice el juicio, más posibilidades parece tener de mantener unidos a sus legisladores, varios de los cuales pueden empezar a pensar en qué espacio político tienen más futuro.

En la mirada estratégica de la política, el Jefe de Gobierno porteño parece haber optado por jugar a todo o nada. En momentos en los que el resto de la oposición toma distancia de él o lo abandona —ello no sucedió cuando, en 2009, se lanzó en plena campaña electoral la denuncia contra Francisco de Narváez por el caso de la efedrina—, opta por polarizar con Kirchner, algo a lo que aspira cualquier candidato opositor. Se trata de una apuesta difícil, pero quizás sea la única que le quede a Mauricio Macri, no sólo si aspira a ser un candidato a presidente con posibilidades en 2011, sino también si pretende seguir ejerciendo el poder en su distrito.

Nos vemos,

22 de julio de 2010

"Argentina Trabaja", otra mirada sobre el programa

Después de años de gestión pública afianzada en el territorio, no puedo menos que coincidir con el análisis que realiza Sandra Giménez sobre la aplicación de planes sociales que desde el 2003 se vienen implementando para que miles de argentinos puedan salir del atraso y la marginalidad originado por las experiencias neoliberales de Menem - De la Rúa. Si bien es cierto que la reflexión se circunscribe al conocido programa Argentina Trabaja, los argumentos extraídos de la praxis, son válidos para analizar la aplicación de todos los programas inclusivos que existen.
A mediados de 2009, el gobierno nacional dispuso el lanzamiento del Programa de Ingreso Social con Trabajo, conocido como Argentina Trabaja. A través de éste se pretende alcanzar inclusión social por medio de la generación de trabajo, para lo que las personas interesadas deben conformar cooperativas mediante las cuales desarrollan distintas obras en las localidades donde residen y a cambio de lo cual obtienen un ingreso mensual, para lo que además reciben capacitaciones en oficios. Lógicamente, un programa de tales características y con pretensiones de cobertura muy amplias atraviesa diversos avatares en el transcurso de su implementación:

1 - Porque queda población sin cubrir.

2 - Porque algunos mecanismos de funcionamiento pueden no ser claramente comprendidos o distorsionados en el ámbito micro.

3 - Porque su cobertura no llega a ámbitos territoriales y políticos que lo reclaman.

Todos ésos y otros elementos se constituyen en aspectos negativos que alcanzan para obnubilar todo lo positivo que el programa posee. Hay aspectos positivos que se desconocían y que se pueden encontrar en visitas e intercambios con los trabajadores que hoy ya forman parte de él. Vale la pena compartir algunos de esos elementos, que son poco o deficientemente comunicados por las propias autoridades que lo llevan adelante.

En primer lugar, resalta el hecho de que el programa está planteado desde una perspectiva que ex profeso pretende alejarse del formato de “programas enlatados” que se implementaron a lo largo de la década de los noventa. Estos se denominaban comúnmente de esa forma en tanto establecían rígidamente los parámetros según los cuales la población beneficiaria debía ser seleccionada, los montos a financiarse, así como el tipo de prestaciones que podían brindarse. En oposición a ello, entonces, el programa se presenta como flexible en el quehacer cotidiano en el territorio.

La flexibilidad está asociada con facilitar que los mecanismos y procedimientos burocráticos permitan incluir a la mayor cantidad de personas, en las mejores condiciones posibles y que posibiliten alcanzar los objetivos del programa. Ello no implica actuar por fuera de lo legalmente establecido, sino revisitar los mecanismos preexistentes en distintas dependencias del Estado para generar una sincronía virtuosa entre el programa y las distintas instancias en que el Estado cristaliza sus intervenciones. Y si ello requiere introducir modificaciones nodales en dependencias que tienen injerencia directa e indirecta con el mismo (por ejemplo, en la AFIP), las autoridades avanzan en ese sentido.

En segundo lugar, sobresale el hecho de que el programa posibilita, además de lo ya dicho, el acceso a una cobertura de salud tanto para el titular como para su grupo familiar. En algunas de las recorridas que tuvimos la oportunidad de realizar a distintas localidades del conurbano, se pudo comprobar que cientos de las personas que ya se incorporaron o están en camino de hacerlo son jóvenes –muy jóvenes– que no han podido cumplimentar sus estudios secundarios e incluso primarios. Son jóvenes que se incorporaron muy tempranamente a empleos informales y mal pagos, y que también muy tempranamente han conformado sus propios hogares. Así, a partir de su inclusión en el Argentina Trabaja, estos jóvenes tan largamente postergados tienen la posibilidad de concretar su derecho a la salud.

Aquellas recorridas nos permitieron observar que las capacitaciones que reciben los trabajadores tienen un objetivo muy claro: dejar instalado que el dinero que reciben como ingreso les pertenece y que ninguna persona a título individual o en nombre de algún agrupamiento de tipo colectivo puede solicitarles un porcentaje de éste. Este hecho no es un dato menor, ya que apunta al corazón de mecanismos ampliamente vilipendiados y cuestionados por parte de distintos sectores de nuestra sociedad. Incluso, este hecho cobra más importancia aún si se toma nota de que algunas organizaciones (de la sociedad civil o gubernamentales de nivel local) se han sentido cuestionadas a sí mismas por la insistencia en esta indicación.

El nivel de implementación tiene siempre múltiples dificultades en su concreción. Quien haya participado alguna vez de la gestión sabe que esto indefectiblemente es así. Algunos objetivos y parámetros establecidos pueden no ser útiles, prácticos o lógicos cuando se topan con la persona de carne y hueso. Seguro hay mucho para mejorar, ampliar, cambiar, repensar, pero también hay mucho para ponderar positivamente.
Nos vemos,

21 de julio de 2010

Trabajadores agrarios, no escondamos la cabeza

Según estudios del Ministerio de Trabajo del 2009, en promedio el 60% de los peones rurales se encuentra en situación laboral irregular. Para la AFIP, la informalidad trepa al 70%. Esto demuestra que el crecimiento de las ganancias en la producción agropecuaria de los últimos años no se refleja en las condiciones de trabajo de los que ponen el cuerpo y su fuerza de trabajo todos los días en el campo, sino que se mantiene la precariedad en sus condiciones laborales (bajo nivel de ingresos, ausencia de aportes jubilatorios, inestabilidad laboral y alta tasa de accidentes, entre otras cuestiones).

Además de los aspectos estrictamente legales, el reciente envío a la Cámara de Diputados del anteproyecto del nuevo Régimen de Trabajo Agrario (en reemplazo de la ley 22.248 del año 1980) abrirá el debate sobre las características del trabajo en la agricultura y la situación de los trabajadores. Si bien el campo ha tenido en los últimos años una notoria visibilidad pública, ésta se centró más en cuestiones económico-productivas que en las de orden laboral.

Hoy, el trabajo agrario mantiene algunas de sus condiciones históricas pero también ha experimentado cambios siguiendo la reestructuración de la actividad productiva que, aunque con diferencias según regiones, ha tenido una amplia difusión en todo el país y para distintas producciones.

Desde el punto de vista de su estructura, a la todavía relevante presencia de trabajo familiar especialmente para algunas regiones del Norte Argentino se suma una importante proporción de empleo asalariado (una de las más altas de las agriculturas latinoamericanas) en sus modalidades permanente y estacional. Mientras que el número de asalariados permanentes –concentrados en empresas medianas y grandes– es minoritario y probablemente decreciente, los trabajadores estacionales o de temporada han estado creciendo en términos absolutos y relativos.

Entre los permanentes, para un conjunto variado de producciones agrícolas y ganaderas se destaca un grupo de trabajadores con algún nivel de calificación, que ocupan puestos de cierta jerarquía en la estructura ocupacional y que se ubican en las capas más altas de la escala salarial. Aquí se incluyen desde operadores de maquinaria hasta tamberos, pasando por encargados de establecimientos o trabajadores especializados en tareas u oficios de la agricultura.

Para los trabajadores estacionales, la situación es diferente. En principio, su tradicional identificación con el personal ocupado en tareas de cosecha se ha visto ampliada ya que han pasado a ocuparse en otras tareas como consecuencia de estrategias empresarias tendientes a lograr un mejor ajuste entre demanda y oferta de trabajo. Esto ha sucedido tanto en actividades ganaderas como agrícolas, y ha llevado a un incremento en la inestabilidad del empleo que pasa a afectar la inserción laboral de estos trabajadores. Las bajas remuneraciones, el desempleo estacional (que a veces es resuelto con la rotación entre ocupaciones agrícolas y no agrícolas) y el “trabajo en negro” son características corrientes de este segmento.

Un fenómeno con antecedentes históricos pero que ha tenido recientemente una gran difusión, ha sido el de la subcontratación, tercerización o intermediación laboral de personal empleado para tareas de duración variable. En las provincias pampeanas para los cereales y oleaginosas la utilización de “contratistas de maquinarias” –que en algunos casos llegan a ser grandes empresas de servicios– ha experimentado una significativa difusión en establecimientos de distinta escala.

En producciones como la vid, el limón o los frutales en general, las (pseudo)cooperativas de trabajo, las agencias de colocación de personal temporario o los tradicionales “cuadrilleros” son figuras frecuentes que intervienen en la contratación de trabajadores temporarios principalmente para grandes empresas. Además, en estos últimos, la protección laboral es ciertamente ambigua y, en el mejor de los casos, parcial en cuanto a la gama de beneficios que le garantizan al trabajador.

La modificación a la legislación vigente mejoraría la situación laboral, social y previsional de 1.300.000 trabajadores rurales, limitando las jornadas laborales a 8 horas diarias y 44 horas semanales, y estableciendo como piso salarial el Salario Mínimo Vital y Móvil, que actualmente rige ya para todos los demás sectores económicos. De esta manera, el Gobierno avanzaría en una reducción de la precariedad y la desprotección que actualmente detenta el sector, creando mayor empleo y de mejor calidad, profundizando el proyecto nacional.



Fuentes: Neiman / Osuna

20 de julio de 2010

Cobos: a dos años de sus cinco minutos de fama

post dedicado a Julio C. Cobos, en el día del amigo

La etapa del 10 de marzo de 2008 al 25 de mayo de 2010 todavía debe ser desentrañada. A dos años del fin de la 125 sólo queda claro que el campo disparó un malhumor que supo marchar a contrapelo de la evolución de la economía. Y esto a pesar de la crisis internacional.

El 17 de julio de 2008 fue algo más que los cinco minutos de fama del dubitativo Julio Cobos. Fue el punto culminante del cambio de humor social que parió a la reagrupada derecha, hasta entonces en jardines de invierno desde la debacle de 2001 y, por qué no decirlo, contenta con el crecimiento económico de la era Kirchner. La movida se había disparado poco más de cuatro meses antes, el 10 de marzo, cuando el por entonces ministro de Economía Martín Lousteau anunció la Resolución 125 que establecía las retenciones móviles para las oleaginosas.

El campo no había menguado ni su expansión ni sus superganancias, los precios de las commodities estaban en plena burbuja. Sólo los economistas y los más informados sabían que algo olía mal en Wall Street. Pero la crisis no había llegado. La ecuación se mantenía simple: China e India llevaban años creciendo a tasas explosivas. Nadie hablaba de los Piigs sino de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Los términos del intercambio eran superfavorables para los países exportadores de alimentos. Este fue el “viento de cola” que empujó a América latina, no sólo a Argentina, que, sin embargo, supo trimar mejor las velas con una política económica que maximizó las corrientes favorables. El resultado fue crecimiento con desendeudamiento y acumulación de reservas internacionales.

Pero en 2008 todo sucedió muy rápido. Desde lo estrictamente económico nadie supo muy bien qué pasó. De pronto y sin mediaciones, el humor social había cambiado radicalmente. Los ciudadanos de a pie no salían de su asombro. “Pero si todo iba bien, ¿qué pasó”, se preguntaban. Desde la city, con excitación recuperada, hasta llegó a agitarse un nuevo corralito.

Para los analistas era difícil comprender tanta furia desde los sectores más privilegiados de la sociedad. En concreto, la crisis estadounidense de fines de 2008 y el fin de la burbuja de las commodities estaban todavía en el futuro. Mucho menos podía preverse la sequía de 2009 y el consecuente derrumbe de la cosecha del año pasado, un castigo a la codicia que rememoró las plagas de Egipto.

Cumplidos dos años de los cinco minutos de fama de Julio Cobos, sólo puede decirse que la etapa oscura terminó. Fue exactamente el 25 de mayo de 2010, cuando la población le mostró a la clase política que estaba harta de su rictus permanente. El 25 de mayo nació otro país, quizá, y a riesgo de derivar, el país que dio lugar a la avanzada de derechos civiles que el pasado miércoles provocó, en la sociedad civil interesada por la cosa pública, la segunda gran trasnochada política del siglo.

Regresando a la escisión entre economía real y humor social que, según los gustos es vulgarmente atribuida al estilo de gobierno o a la ambición de los multimedios en su lucha contra el primero, vale la pena rescatar una investigación de la consultora de mercado CCR que grafica, mejor que los indicadores económicos tradicionales, el humor social. En un relevamiento de expectativas de mercado, CCR indagó cómo percibía la población la situación económica del país. En 2007 el 35% contestaba que era “mala o muy mala”, en 2008 este porcentaje había crecido al 50% y en 2009 al 55%. Acto seguido, CCR indagó a los mismos grupos objetivo cómo evaluaban la situación económica actual de su hogar, es decir la situación propia. Las respuestas resultan sorprendentes: En 2007 sólo el 10% contestó que la propia situación era “mala o muy mala”, en 2008, el 14% y en noviembre 2009, el 11%. En tanto, el 44% en 2007, el 40% en 2008 y el 43% en 2009 contestaron que era “buena o muy buena”. El resultado es impactante: a la gente le va muy bien y al país muy mal.

¿Tendrá esta contradicción relación con la movida desatada por el poder del bloque agromediático? Quizá el Bicentenario haya mostrado que el grueso de la población ya descubrió el truco, pero se necesitaron dos años.

Nos vemos,



Fuente

18 de julio de 2010

Macri, poco acostumbrado a perder

En un extenso y detallado escrito de 121 páginas los defensores de Mauricio Macri, Santiago Feder y Ricardo Rosental, intentaron desmontar las evidencias que tienen a su cliente procesado como miembro de una asociación ilícita.

El jefe de Gobierno tiene buenas razones para confiar en sus abogados: en la década del ’90, el mismo estudio lo defendió exitosamente cuando fue procesado por contrabando agravado, en el marco de una maniobra en la que las empresas del grupo Sevel habrían estafado al Estado argentino mediante la exportación al Uruguay de autopartes, para luego volverlas a importar.

Poco acostumbrado a perder, Macri ha desplegado en los últimos meses varias jugadas personales para despegar de la causa que lo tiene como principal protagonista: en febrero pasado, fingió un encuentro que no tuvo nada de casual con el juez Norberto Oyarbide en el sauna del Spa Colmegna. La intentona naufragó.

En marzo, volvió a la carga: su amigo y socio, el empresario Nicolás Caputo reclutó al ex juez Fernando Archimbal –uno de los principales operadores judiciales del menemismo y el delaruismo–, para que visitara a Oyarbide. El magistrado lo conminó a retirarse de su despacho. Ante esa sucesión de fracasos, desplegó el aparato de espionaje que dice no tener para identificar –sin éxito– a la persona que llamó a Burstein para alertarlo de que su teléfono estaba pinchado.

No es que desconfíe de sus abogados, pero en su fuero más íntimo, el jefe de Gobierno tiene cifradas todas sus esperanzas en que un sector del radicalismo le proporcione una tabla de salvación: contra todos los cálculos, el PRO consiguió un lugar en la Comisión de Seguimiento de los Organismos de Seguridad e Inteligencia del Congreso. La UCR le cedió uno de los dos lugares que corresponden a diputados de la oposición.

Tanta generosidad es conmovedora, más aún si se tiene en cuenta que el PRO designó a Silvia Majdalani, una peronista que reporta a Nicolás Caputo, el socio de Macri. También es amiga de Miguel Ángel Toma, pero su principal virtud es que tiene una relación estrechísima con Oyarbide, a tal punto que se negó a pedir el juicio político del magistrado.

Sólo hace tres años, Macri se presentó ante los porteños como una fuerza nueva. Una derecha moderna y audaz. Preocupada por lo social, por el espacio público. Sin los viejos estigmas de la derecha neoliberal, vinculada con la violencia y a la ilegalidad. Pero Macri mintió dos veces.

Mintió cuando se presentó como esa derecha nueva preocupada por lo social. Y mintió cuando se presentó como una fuerza innovadora desvinculada de la ilegalidad de los ’90. Porque Macri redujo significativamente las inversiones en salud, educación y vivienda en la ciudad. Permitió la repetida falta de insumos hospitalarios. Repuso prácticas represivas en el espacio público a través de la Unidad de Control del Espacio Público (UCEP), especializada en operativos nocturnos contra personas en situación de calle y en desalojos compulsivos en edificios ocupados por familias humildes. Avanzó en el cierre y desmantelamiento de una red de espacios culturales en los barrios, que crecieron amparados en una política de Estado sostenida por varios gobiernos a través de los años.

Y Macri mintió por segunda vez cuando se presentó como exponente de una nueva derecha en ruptura con la ilegalidad y las prácticas oscuras y clandestinas de los años ’90. La confirmación unánime del procesamiento por parte de los tres camaristas en el caso de las escuchas ilegales y la red de espionaje ya no dejan dudas. Macri es Macri. Es la continuidad sin fisuras de lo peor del neoliberalismo. Su intento discursivo de expresar el futuro ha terminado. Hay una nueva confirmación de que es el pasado con su rostro peligroso y salvaje de siempre.

¿Qué es conveniente hacer con el pasado en un país donde ese pasado ha causado tantos dolores, tanto retroceso y tanto pesar? Los dictadores y algunas figuras del neoliberalismo de los ’90 han sido y están siendo procesados por la Justicia en tiempo pasado. Varios años después de su desempeño en el Estado. En eso también hemos avanzado: Macri está siendo procesado en tiempo presente. Las fuerzas populares, progresistas y de izquierda de la ciudad de Buenos Aires debemos consensuar dos instancias de salida para Macri.

La primera, el apartamiento transitorio o definitivo de la Jefatura de Gobierno para que se concentre en defenderse ante la Justicia. Un procesado por prácticas ilegales y clandestinas que rememoran lo peor de nuestro pasado no debe seguir al frente del Gobierno de la Ciudad. Debe explicarle a la Justicia. Debe explicarle al electorado de la ciudad.

La segunda, prepararnos seriamente para, cualquiera sea la suerte de Macri, desalojar a este proyecto con prácticas represivas, clandestinas e ilegales de la conducción de la ciudad y de cualquier intento de inserción nacional. En el 2011 o cuando la crisis definitiva del macrismo así lo determine. Por ello, no hay tiempo que perder.

Tenemos la enorme responsabilidad de acelerar nuestras confluencias en un frente que reúna a todas las fuerzas que coinciden en desalojar a la derecha del Gobierno de la Ciudad y en llevar adelante un proyecto de ciudad popular, progresista y de izquierda. Macri es Macri. Y nosotros el futuro, si nos juntamos para producirlo.

Nos vemos, buen domingo con frío y lluvia!



Contribuciones: Walter Goobar, Carlos Heller


13 de julio de 2010

Ausente con aviso


Llegué a ese numerito el 10/07. Amerita estar ausente por una semanita, alejado de Internet y los medios.

Nos vemos,

12 de julio de 2010

La era de los cuerpos formateados

Entrevista a David Le Breton - María Lujan Picabea

El auge de la cirugía, la pérdida de la humanidad sensible, el abandono de la singularidad y la caída de los lazos afectivos son algunas de las problemáticas de las sociedades contemporáneas que estudia el antropólogo francés David Le Breton. "Hay una clonación generalizada", afirma en este diálogo:

En mangas de camisa, y con un mechón de pelo cayéndole sobre la frente que evidencia que no se ha molestado en peinarlo, David Le Breton, uno de los popes de la antropología del cuerpo sonríe, como lo haría un niño pequeño, sin que eso le quite gravedad a sus afirmaciones: "Tendemos a un mundo que pierde toda su humanidad sensible"; "la extrema conexión hace que la gente esté siempre ausente, fuera del lugar en el que está su cuerpo"; "la única certeza que nos queda es que vamos a morir, de allí que el cuerpo sea lo único que nos queda, lo único verdaderamente nuestro"; "las sociedades están perdiendo sus almas y las personas también".

Formateo del cuerpo, pérdida de la humanidad sensible, abandono de la singularidad, caída de los lazos afectivos y utilización de máscaras son algunas de las problemáticas de las sociedades contemporáneas que inquietan al antropólogo francés, autor de Antropología del cuerpo y modernidad, profesor en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Marc Bloch de Estrasburgo y miembro del Instituto Universitario de Francia, que visitó la Argentina este año para dictar el seminario de doctorado Imaginarios e Itinerarios del cuerpo, en la Facultad de Filosofía de la UBA.

¿Cuál es la concepción del cuerpo que impera en la sociedad actual?

La concepción del cuerpo ha cambiado notablemente desde hace unos veinte años. En este momento, tenemos una multitud de modelos de cuerpo que compiten y se dan simultáneamente. Hay una conducta radical de transformación del cuerpo que ha llevado a la fetichización de estereotipos de género. Hay una corriente de pensamiento norteamericana que busca aliar el cuerpo a la máquina. Están convencidos de que somos sólo la información que está en nuestro cerebro y aspiran a cargar su espíritu en la red o en una computadora. Sin embargo, creo que para centenares de millones de personas la cuestión del cuerpo no representa ningún problema. El problema es sobre todo una tendencia urbana y de sociedades muy desarrolladas, no me parece que afecte a sociedades más pobres. Pero el cuerpo que durante mucho tiempo fue como un destino que arraigaba la personalidad, la identidad de la persona, ha sido dejado de lado. Para muchos de nuestros contemporáneos el cuerpo es una especie de materia prima para fabricarse un personaje. Se reivindica una singularidad sobre el propio cuerpo. Sucede, por ejemplo, en la postura transexual que reivindica la transformación profunda del cuerpo, incluso rechazando la noción de género y la idea de masculino y femenino. Al mismo tiempo, las mujeres quieren ser más mujeres y los hombres más hombres. Hay una especie de formateo del cuerpo mediante cirugías estéticas, regímenes, uso de cosméticos y de técnicas estéticas. Hay un modelo globalizado de la mujer imperante en este momento que multiplica los problemas de anorexia y bulimia entre los más jóvenes, un modelo de tiranía de la delgadez que invade nuestra sociedad desde hace unos años. Es el mismo modelo que lleva a las mujeres japonesas a quitarse el rasgo oriental del rasgado de sus ojos o que lleva a las mujeres africanas a tratar de blanquearse la piel. Por supuesto, esto viene ligado al comercio, el marketing y el merchandising que lleva a innumerables mujeres a sentirse mal consigo mismas. Es lo que hace que prosperen las cirugías y los cuerpos formateados. Sucede también entre los hombres que tienden a la acentuación de la virilidad. Hay hombres que se sienten amenazados por el auge del feminismo y entonces acentúan todos los criterios de su virilidad.

¿Es posible afirmar que en la búsqueda de la singularidad se interviene tanto en el cuerpo que se conciben modelos seriados?

Sí, hay una suerte de clonación generalizada. Voy a responder con una anécdota: estoy en una ciudad de los Estados Unidos en un congreso. Hay un grupo de mujeres conversando entre ellas, aparece un hombre, toma del brazo a una de ellas y le dice: "Querida, es hora de que nos vayamos". En ese momento la mira a la cara y descubre que no es su mujer. Esto sucede más a menudo de lo que pensamos porque las mujeres se parecen cada vez más. El cuerpo de la mujer está comercializado y eso hace que las mujeres empiecen a parecerse en el mundo entero. La juventud también termina por parecerse en todos lados, los adolescentes viven fascinados por las marcas comerciales y terminan uniformados. Yo trabajo mucho sobre las conductas de riesgo de los adolescentes y esta es una preocupación profunda. En todas partes del mundo siento que veo exactamente los mismos adolescentes, sea en Tokio, Río de Janeiro, Buenos Aires o Estrasburgo, los chicos usan la misma ropa, los mismos cortes de pelo, los mismos tatuajes... Tengo una impresión que me aflige y es que percibo un formateo globalizado de la adolescencia.

¿Podría tratarse de una forma de perderse en un anonimato que imponen las ciudades globales?

En realidad cada uno está en la búsqueda de la singularidad, pero es un poco la sociología de la moda, cada uno trata de tomar algo para acentuar su singularidad pero, como todos toman los mismos productos, se genera lo que se llama la lógica paradójica de la moda, que en última instancia pierde la variedad. Hoy no veo mucha diferencia entre Buenos Aires y Estrasburgo. En las grandes tiendas se ve la misma ropa, se oye la misma música. En la calle todos nos vestimos igual, vamos a los mismos restaurantes de cadena mundiales, consumimos los mismos comerciales, las mismas marcas. Las culturas tienden a desdibujarse, hay una trituradora gigante generada por el consumismo. En las ciudades sólo quedan pequeños resquicios culturales singulares. Y esto es algo que ha sucedido en los últimos veinte años.

¿Cuál considera que es la principal amenaza de esta pérdida de singularidad y de este borramiento de las culturas?

Creo que las sociedades pierden su alma y las personas también, es una manera de vivir en un mundo simplificado. Creo, por ejemplo, que a Borges y a Cortázar les costaría mucho identificarse con esta Buenos Aires que yo veo hoy. Vivimos en un mundo que está bajo la égida de la mercadería y eso se hace patente en la calle. Una cosa que me emociona mucho de Buenos Aires es la cantidad de librerías, la cantidad de libros, y la cantidad de gente que hay en las librerías. Es algo que no he visto en otras partes del mundo. Buenos Aires tiene allí un encanto fuerte.

¿Cree que la crisis actual del modelo dominante puede dar lugar a la búsqueda de un nuevo sendero, más ligado a la singularidad?

Creo que es muy difícil encontrar singularidad en el mundo de hoy, en todo caso creo que es un camino muy personal. Vivimos en un mundo en el que estamos cada vez menos juntos, pero sí cada vez más pegados. El universo de la mercancía tiende a quebrar los lazos de solidaridad y también los lazos de amistad. El amor y la amistad se vuelven sentimientos difíciles, y eso se percibe en la precariedad de las relaciones afectivas. Antes se entablaban amistades que duraban toda la vida, ahora, en el contexto neoliberal, cambiamos de profesión o de trabajo, cambiamos de vecinos, de amigos, de relaciones. Las familias se ven desgarradas. En definitiva, la única certeza que nos queda es que vamos a morir, de ahí que el cuerpo sea lo único que nos queda, lo único verdaderamente nuestro. Con un cuerpo amenazado por el consumismo, es muy difícil seguir el camino propio. Cuando un hombre o una mujer están decididos a encontrar el propio camino, se enfrentan a muchas resistencias y en general son vistas como personas excéntricas, extravagantes. No tener teléfono celular, yo no lo tengo, parece una locura, nadie puede comprender que alguien viva actualmente sin celular, cuando hemos pasado millones de años sin ellos. Lo que sucede es que hoy hay que estar siempre alerta, siempre disponible, sin importar donde uno esté. Es un mundo que yo rechazo porque considero que el hombre necesita un tiempo para estar consigo mismo, necesita momentos de interioridad, de libertad, sin que eso sea una excentricidad. Me cuesta entender a millones de personas que van por la calle hablando permanentemente por teléfono, parece que estamos habitando un mundo en el que uno se pregunta si la gente está presente. La extrema conexión hace que la gente esté siempre ausente, fuera del lugar en el que está su cuerpo. Claro que es más grave entre los adolescentes, lo que indica que se tiende a un mundo que pierde su humanidad sensible.

Decía hace un momento que lo único que nos queda es el cuerpo, ¿cuál es su interpretación de lo que sucede con fenómenos como Second life, donde es posible crear un avatar, un otro yo ideal?

Es un fenómeno que responde a la fantasía de no estar encerrado en una identidad personal, sino poder multiplicarla, poniéndose fuera del cuerpo. Internet para mí es el universo de la máscara, cuando tenemos una máscara podemos ser cualquier cosa, y cualquiera. Es como un eterno carnaval, donde detrás de los disfraces las personas hacen cosas de las que se avergonzarían si no portaran una máscara. Creo que es una forma de escapar de la propia realidad, una forma de sublimar...

Una forma de liberarse de las ligaduras del cuerpo...

Sí, porque a partir del momento en el que uno se libera de la raíz corporal, se llega a la omnipotencia de pensamiento y él parece pertenecernos. Claro que es un mundo de absoluta fantasía.

Nos vemos,


Revista Ñ, 2009

11 de julio de 2010

Bergoglio, unión civil, cristianismo..., en el mismo barro

Leía esta mañana, este artículo de Luis Bruschtein, del que extraje algunos conceptos:
Hay muchas personas católicas indignadas porque los homosexuales puedan tener los mismos derechos que cualquier otro ser humano. Y ninguna termina de explicar el motivo por el que se indigna. Hay quien alega motivos religiosos, pero el matrimonio es civil. Cada religión verá después si quiere reconocer o no la igualdad de derechos. No se entiende dónde está el peligro de que dos personas del mismo sexo contraigan matrimonio. Por qué esas personas católicas no muestran esa indignación moral por la gran cantidad de curas pedófilos que se han denunciado en todo el mundo.

No es chicana, es asombro. Es difícil de entender. Se entiende el daño que hace un cura pedófilo porque se aprovecha de un menor, y abusa de su posición de poder. Pero dos personas que se casan están ejerciendo un derecho que tienen todos los demás. No están haciendo daño. Las personas religiosas no encabezan ninguna junta de firmas contra el fenómeno de los pedófilos en las filas religiosas, no hacen manifestaciones de protesta ni escriben cartas de lectores, ni nada. La pedofilia tan extendida entre los curas, incluyendo a varios obispos en el mundo, les parece algo feo, pero no las moviliza. En cambio se convierten en militantes cuando se trata del matrimonio gay.

El concepto de “matrimonio para todos” ha dividido a las Iglesias en la Argentina. En el caso de la Iglesia Católica, sólo dos grupos pequeños de curas, en Córdoba y Capital, se atrevieron a contrariar la oposición unánime de los obispos. En el caso de los judíos, que no tienen una estructura eclesial clásica, los rabinos más ortodoxos salieron a acompañar a los obispos católicos, en tanto que los enrolados en corrientes progresistas hicieron conocer su respaldo al proyecto de ley. Las iglesias protestantes históricas se han mantenido al margen o tienden a aceptar la nueva iniciativa, como la Iglesia Luterana danesa o la Iglesia Evangelista Luterana. En cambio los evangelistas relacionados con las corrientes pentecostales surgidas en Estados Unidos a fines del siglo XIX movilizaron unas ocho mil personas en Congreso contra el matrimonio gay.
Es una realidad que lastima, sobretodo en estos tiempos nuestros de pluralismo y secularización, de sociedades complejas y pensamiento débil. ¿Somos creíbles los cristianos, especialmente los católicos? La carta de José Miguel Núñez, sacerdote católico que recibí ayer, reflexiona -en cierto modo- sobre este punto y la escala de valores que parece tambalear o modificarse.
“Ser agnóstico” es una postura creciente en la sociedad plural y secularizada de occidente. En esta “tierra de nadie”, muchos han aprendido a vivir sin Dios. Para los que se sitúan en la “indiferencia religiosa”, Dios es una hipótesis innecesaria que nada tiene que ver con la vida de cada uno. La ética, para casi todos, es algo privado más allá de normas o creencias tradicionales. Se puede vivir sin Dios y disfrutar del estrecho margen que la vida nos concede, sin dejar espacio a preguntas sobre el sentido de la vida o sobre el más allá que nos distraen de lo inmediato y de lo aparentemente urgente.

No es difícil percibir también a nuestro alrededor una especie de religión “invisible”, relegada al ámbito de lo privado y que ha dejado espacio a otros fenómenos religiosos que van ganando terreno: fundamentalismos, sectas y otros movimientos esotéricos hacen su agosto en el variopinto mercado actual. No pocos jóvenes se entregan con pasión a lo que muchos llaman ya la “religión sustitutiva”: el deporte, la música, la noche y otros fenómenos de masas han ocupado su lugar. Así, lo mismo se canoniza a los bebedores nocturnos del último ron de moda que se rinde culto a uno mismo en el altar de un cuerpo diez o se inmola la vida en las nuevas catedrales que llamamos gimnasios.

Algunos piensan que retorna Dios, pero... en realidad para muchos es un dios a su imagen y semejanza, que se ha hecho menos molesto y más flexible, más abstracto y menos exigente; en el mejor de los casos, la religión se ha convertido, como tantas otras realidades dulcificadas, en una religión “light”, en una realidad amable y cómoda que nada tiene que ver con las religiones ni con las “iglesias” tradicionales.

En este cruce de caminos, la presencia del cristiano en medio de esta sociedad plural y secularizada debe hacerse “propuesta”. A todos los que se sitúan en la franja de la indiferencia, el testimonio de vida del seguidor de Jesús y el anuncio que “da razón de la propia esperanza” (1 Pe 1, 13) no les pueden pasar desapercibidos. Puede que la fe esté más a la intemperie que en otras situaciones, pero es el momento para la autenticidad y la coherencia de la propia vida entendida como servicio solidario en la causa de los hombres; es la ocasión para el anuncio sereno que se hace propuesta de vida y esperanza para el mundo.

Los cristianos seremos creíbles cuando no renunciemos a ser lo que somos y no nos camuflemos escondidos en otras maneras de vivir adorando a otros dioses escondidos en los recovecos de la vida diaria. Seremos creíbles cuando dejemos transparentar que hay otra manera más fraterna y solidaria de vivir que se alimenta en la mesa cotidiana de la Eucaristía. Seremos significativos cuando, compasivos, nuestros ojos reflejen la mirada de ternura de Dios tenazmente empeñado en que el hombre viva. Seremos - en fin - una palabra que merezca ser escuchada cuando estemos definitivamente del lado de los más pequeños y nos empeñemos en sostener y alentar a los últimos. Entonces, solo entonces, estaremos diciendo a todos que Jesucristo nos ha revelado el rostro de Dios dando sentido a nuestra historia.
Nos vemos,

10 de julio de 2010

Elogio del aburrimiento

Cuenta Sor Juana Inés de la Cruz, la gran poetisa, monja y feminista mexicana del siglo XVII, que en una ocasión la abadesa del convento de los Jerónimos, a cuya regla estaba sometida, le prohibió leer y escribir y la mandó castigada a la cocina. Allí entre los fogones Juana Inés estudiaba y escribía con la mente; es decir, pensaba. Del huevo y de la manteca, del membrillo y del azúcar, mientras cortaba y amasaba y freía, sacaba una consideración, una reflexión, un hilo interminable de conjeturas, y esto hasta el punto de llegar a afirmar con desafiante ironía en su conocida carta a sor Filotea: “Si Aristóteles hubiera cocinado, habría pensado más y mejor”.

Si a Juana Inés, en lugar de a la cocina, la hubiesen mandado a Disneylandia, donde se hubiese aburrido menos, quizás habría dejado de leer, estudiar y pensar sin ninguna prohibición.

Contaba Rosa Chacel, una de las más grandes novelistas españolas del siglo XX, que en los años cincuenta, mientras redactaba su novela La Sinrazón, tenía la costumbre de pasar horas recostada en un sofá de su salón. La mujer de la limpieza, con la escoba en la mano, le dirigía siempre miradas entre compasivas y reprobatorias: “Si hiciera usted algo, no se aburriría tanto”. Pero es que Rosa Chacel hacía algo: estaba pensando; y hasta cambiar de postura podía distraerla de su introspección o devolverla dolorosamente a la superficie.

Si Rosa Chacel hubiese pasado horas y horas delante de la televisión, y no dentro de sí misma, jamás habría escrito ninguna de sus novelas.

Hay dos formas de impedir pensar a un ser humano: una obligarle a trabajar sin descanso; la otra, obligarle a divertirse sin interrupción. Hace falta estar muy aburrido, es verdad, para ponerse a leer; hace falta estar aburridísimo para ponerse a pensar. ¿Será bueno? ¿Será malo? El aburrimiento es la experiencia del tiempo desnudo, de la duración pastosa en la que se nos enredan las patas, del líquido viscoso en el que flotan los árboles, las casas, la mesa, nuestra silla, nuestra taza de leche. Todos los padres conocemos la angustia de un niño aburrido; todos los que fuimos niños -antes, al menos, de los videojuegos y la televisión- sabemos de la angustia de un niño aburrido pataleando en el ámbar espeso de una tarde que no acaba de morir. No hay nada más trágico que este descubrimiento del tiempo puro, pero quizás tampoco nada más formativo. Decía el poeta Leopardi que “el tedio es la quintaesencia de la sabiduría” y el antropólogo Levi-Strauss, recientemente fallecido, aseguraba haber escrito todos sus libros “contra el tedio mortal”. Uno no olvida jamás los lugares donde se ha aburrido, impresos en la memoria -con grietas y matices- como en el diario de campo de un naturalista. Uno no olvida jamás el ritmo de las cosas, la finitud de los cuerpos, la consistencia real de los cristales, si alguna vez se ha aburrido. “Amo de mi ser las horas oscuras”, decía Rainer María Rilke, porque las oscuras son no sólo la medida de las claras sino la pauta narrativa de unas y de otras. El aburrimiento, sí, es el espinazo de los cuentos, el aura de los descubrimientos, el gancho de toda atención, hacia fuera y hacia dentro.

El capitalismo prohíbe las horas oscuras y para eso tiene que incendiar el mundo. El capitalismo prohíbe el aburrimiento y para eso tiene que impedir al mismo tiempo la soledad y la compañía ¡Ni un solo minuto en la propia cabeza! ¡Ni un solo minuto en el mundo! ¿Dónde entonces? ¿Qué es lo que queda? El mercado; es decir, esa franja mesopotámica abierta entre la mente y las cosas, ancha y ajena, donde la televisión está siempre encendida, donde la música está siempre sonando, donde las luces siempre destellan, donde las vitrinas están siempre llenas, donde los teléfonos celulares están siempre llamando, donde incluso las pausas, las transiciones, las esperas, nos proporcionan siempre una emoción nueva. El capitalismo lo tolera todo, menos el aburrimiento. Tolera el crimen, la mentira, la corrupción, la frivolidad, la crueldad, pero no el tedio. Berlusconi nos hace reír, las decapitaciones en directo son entretenidas, la mafia es emocionante. ¿Cuál era el peor defecto de la URRS, lo que los europeos nunca pudimos perdonarle, lo que nos convenció realmente de su fracaso? Que era un país muy aburrido.

Eso que el filósofo Stiegler ha llamado la “proletarización del tiempo libre”, es decir, la expropiación no sólo de nuestros medios de producción sino también de nuestros instrumentos de placer y conocimiento, representa el mayor negocio del planeta. El sector de los video-juegos, por ejemplo, mueve 1.400 millones de euros en España y 47.000 millones de dólares en todo el mundo; el llamado “ocio digital” más de 177.000 millones de euros; la “industria del entretenimiento” en general -televisión, cine, música, revistas, parques temáticos, internet, etc- suma ya 2 billones de dólares anuales. “Divertir” quiere decir: separar, arrastrar lejos, llevar en otra dirección. Nos divierten. “Distraer” quiere decir: dirigir hacia otra parte, desviar, hacer caer en otro lugar. Nos distraen. “Entretener” quiere decir: mantener ocupado a alguien en un hueco donde no hay nada para que nunca llegue a su destino. Nos entretienen. ¿Qué nos roban? El tiempo mismo, que es lo que da valor a todos los productos, mentales o materiales.

El capitalismo y su industria del entretenimiento construyen todo lo contrario de una cultura del ocio. En griego, ocio se decía “skhole”, de donde viene la palabra “escuela”. El proceso es más bien el inverso, pues la escuela misma -la cocina del pensamiento, el fogón del tiempo, donde Juana Inés y Rosa Chacel horneaban sus obras- ha claudicado a la lógica del entretenimiento. Ahora no se trata de comprender o de conocer sino de conseguir que, en cualquier caso, la escuela y la universidad no sean menos divertidas que la televisión, los vídeo-juegos y Disneylandia. ¿Los alumnos estarán más atentos si los maestros utilizan pizarras electrónicas? ¿Aprenderán mejor inglés en internet con Marina Orlova, la escultural filóloga rusa en minifalda? ¿Sabrán más matemáticas o latín si acuden a la universidad de Bolonia atraídos no por sus programas y profesores sino por las cuatro modelos de cuerpos zigzagueantes contratadas para los carteles publicitarios? Lo que es seguro es que, con esta lógica, que es la del mercado, los profesores llevan todas las de perder: Aristóteles y la física cuántica nunca podrán rivalizar con Shakira y la última play-station.

Según una reciente encuesta, uno de cada veinte niños británicos están convencidos de que Hitler fue un entrenador de fútbol y uno de cada cinco creen que Auschwitz es un Parque Temático. Para muchos de ellos el Holocausto es el nombre de una fiesta.

Quizás deberíamos aburrirnos un poco más.

Nos vemos,



Textos: Santiago Alba Rico / Revista La Calle del Medio - Nº 19

9 de julio de 2010

Duhalde y su plan de concentración de capitales

En Perfil
La Argentina está en condiciones de iniciar un largo y sostenido proceso de desarrollo económico e integración social. No hay grandes secretos para lograrlo: si aceptamos el reto que ofrece la globalización, necesitamos poner en funcionamiento una estrategia que amplíe la productividad de todos los sectores y fortalezca nuestra competitividad ante el mundo. En otras palabras, un plan estratégico de desarrollo productivo.

Esta ineludible planificación de mediano y largo plazo debería sostenerse con el aumento y mejora de la productividad en los sectores de bienes que nos demanda el resto del planeta, y expandirlos al conjunto de la actividad nacional.

En este sentido, la cadena agroalimentaria nos brinda una oportunidad histórica. Se ha producido en nuestro país una silenciosa pero trascendente revolución, que elevó nuestros rangos de competitividad para elaborar y comercializar alimentos y hoy nos instala en situación de relativo privilegio para ese negocio.

Una transformación expresada en la aptitud y actitud innovadora e inversora de productores agroindustriales argentinos quienes, entre otros aportes, concretaron el cambio histórico del paradigma en la cultura agrícola que representa la siembra directa, hicieron un uso masivo de hallazgos biotecnológicos como las semillas transgénicas, expandieron el uso racional de agroquímicos, promovieron y aprovecharon avances en las maquinarias agrícolas, acudieron al uso masivo del silo-bolsa para almacenar granos e incorporaron novedades organizativas para obtener mejores resultados al invertir, producir y comercializar los insumos alimenticios.

Ese progreso fue impulsado por la demanda creciente y los precios relativos altos del comercio internacional de nuestros principales bienes de exportación, una tendencia que se prolonga en el tiempo merced al crecimiento económico de grandes naciones emergentes en las que aumenta el ingreso per cápita de sus habitantes, disminuye la cantidad de pobres y crece el número de integrantes de clase media, lo que lleva a un incremento cuantitativo de la demanda de comida y una modificación de los hábitos de alimentación. Por ejemplo, en los últimos treinta años, la población de China pasó de comer 7 kgs/hab/año de carnes a más de 50 kgs/hab/año. La convergencia entre aquellos profundos cambios internos y esas condiciones externas permitió que, en los últimos años, el país tuviera ingresos de magnitud extraordinaria y se convirtiera en el combustible esencial de los altos niveles de crecimiento que registró la economía argentina desde el año 2002.

Proyectar a la Argentina como uno de los principales proveedores de alimentos para sí y para el mundo no es una utopía.

Pero realizar esa visión impone consolidar toda una cultura de los negocios alimentarios sostenida en políticas públicas que aseguren credibilidad a los productores; que presenten oportunidades de ganancia a potenciales inversores; que generen valor agregado para vender, en el país y al mundo, alimentos de calidad en cantidad y precio adecuados.

Hoy, con la participación de todos los actores de la vida política, económica y social, tenemos la oportunidad de concertar esas políticas de Estado a partir del 2011 –con prescindencia de la identidad partidaria de quienes gobiernen–, que expresen lo que los argentinos podemos y debemos hacer para aprovechar en plenitud las posibilidades de este tiempo de la historia que nos toca vivir.

Se trata de poner en práctica una verdadera agenda compartida entre agentes públicos y privados para la competitividad, que incluya estabilidad macroeconómica, desarrollo del crédito; fortalecimiento institucional para devolver la confianza en la inversión; infraestructura económica acorde; incentivos sectoriales y, fundamentalmente, un proyecto educativo enfocado a las necesidades del conjunto, para romper con la paradoja de que, por ejemplo, por cada graduado en carreras científicas agropecuarias se ofrecen más de cien en ciencias sociales.

Con esta revolucionaria oportunidad podremos –entre otros desafíos pendientes– apuntalar el crecimiento de otros sectores creadores de riqueza; mantener políticas de integración social en la batalla por la reducción de la pobreza y la eliminación de la exclusión, y asegurar el trabajo para que cada argentino dignifique su vida personal, la de sus hijos y la de nuestra nación ante el mundo.
Lo escribió él o Redrado?

Nos vemos,