31 de mayo de 2010

Crisis europea y enseñanzas para el Mercosur

Desde el inicio del drama financiero de Europa, venimos preguntándonos si la utilización de una única moneda no es conspirativa contra la soberanía de los pueblos e imaginábamos también un escenario de posible extinción del Euro como moneda única.

En 1961, el economista canadiense Robert Mundell señalaba que un régimen monetario común o una moneda única sólo puede aplicarse en zonas o regiones que tengan una misma estructura económica o puedan converger rápidamente a ella. Este no es el caso de las economías europeas, donde puede observarse marcadas diferencias en el crecimiento de la productividad entre países como Alemania, por un lado, y Grecia, por el otro. En este contexto, la experiencia demuestra que un giro prematuro hacia la unión monetaria puede, de hecho, minar el proceso de integración.

¿Qué plantea esto desde la perspectiva del Mercosur? En todos los procesos de integración regional pueden existir mayores o menores diferencias entre los países miembros. El desafío es hasta qué punto la marcha de ese proceso contribuye a acercar los niveles de competitividad de esos países. Los mayores beneficios potenciales que pueden obtenerse a partir de los procesos de integración son aquellos de carácter dinámico que permiten generar cambios tecnológicos, efectos aprendizaje y de especialización productiva que permitan fortalecer la competitividad global de la región frente al resto del mundo.

¿Cuál es la realidad que existe hoy en el Mercosur, y en particular en la relación entre Argentina y Brasil? Al momento de la firma del Tratado de Asunción existían diferencias de tamaño de mercado y de niveles de industrialización. Esas diferencias se han visto profundizadas a lo largo de las últimas dos décadas. Esto se ve reflejado en las relaciones comerciales que muestran en los últimos años un superávit comercial creciente favorable a Brasil en manufacturas industriales.

Esas diferencias se vinculan con la falta de armonización de políticas públicas y con las estrategias seguidas por ambos países desde los años noventa. Es cierto que, a diferencia de Europa, nuestros países no poseen una moneda única y, felizmente, no fueron adoptadas estrategias irresponsables de dolarización como fueron sugeridas por algunos economistas en momentos de crisis macroeconómicas. Pero también es cierto que, en la medida en que las divergencias competitivas se hagan más profundas será más difícil consolidar el proceso de integración.

Nos vemos,



Fuente: CASH


30 de mayo de 2010

Macri y el juego de las apariencias

Los medios -algunos, no todos- dan cuenta del desaire de Mauricio Macri con el gobierno de Turquía. El Primer Ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha suspendido su visita a Buenos Aires, molesto por la promesas incumplidas del Gobierno de la Ciudad, en relación a la inauguración de un monumento, que a último momento canceló, y por eso el canciller turco me comunicó este mediodía que su gobierno tomó la decisión de cancelar la visita a Buenos Aires por el desagrado que les generó la decisión del gobierno de Macri (Canciller Taiana, dixit).

Reflexionaba sobre este -aparente- intrascendente hecho y el juego de las apariencias. Lo relacioné también con la pomposidad de sus anuncios y la enormidad de sus fracasos. La vanidad es un fiel compañera de la mentira. La vanidad ha sido inspiración de muchos escritos, incluso en la psiquiatría, donde a veces se la asigna en conjunto con el narcisismo en todas sus permutas.

Los humanos somos seres complejos, polimorfos, con actitudes, emociones y comportamientos poco coherentes entre sí, -si no abiertamente contradictorios en muchas ocasiones- lo que hacemos para lograr la supervivencia en un modo hostil.

Llegamos a estar enamorados de dos personas a la vez, a odiar y apreciar al mismo tiempo a un mismo individuo, a prodigar auténticas ceremonias de hipocresía con nuestra pareja, amigos, compañeros de trabajo o familiares.

Cada día pensamos una cosa y hacemos otra bien distinta. Unas veces actuamos así por no hacer daño a los demás, otras por pura conveniencia, por comodidad...

Vamos modelando nuestra manera de ser en función de lo que los demás esperan de nosotros. Pero las cosas no suceden así por casualidad. Al cabo de los años, vivimos circunstancias en que es más sensato y conveniente "maquillar" nuestro comportamiento, adecuarlo al contexto, ocultar nuestros verdaderos sentimientos, moderarnos en nuestras respuestas o amordazar nuestra espontaneidad en aras de una supuesta convivencia armoniosa; en otras palabras, nos volvemos manipuladores e hipócritas. Puede decirse, que porque lo hacemos sin prestarle la atención más mínima, que la mentira es tan ubicua, que es habitual e irrefrenablemente inconsciente.

Lo peligroso de este juego, el de las apariencias -el de los secretos y mentiras- es que muchos naufragan en él. Entonces, sobreviene el vacío: "¿quién soy yo en realidad?". Este fracaso, este desencuentro con uno mismo, puede deberse tanto a la pérdida de la propia identidad personal, como al desconcierto y el temor que nos asolan ante las situaciones difíciles. Lo que no debe de parecernos extraño, porque las reglas, muy sutiles, no están escritas, y las experiencias ajenas difícilmente nos sirven.

Estas representaciones actuadas, asumidas con naturalidad por casi todos, no serán perjudiciales si mantenemos la cabeza fría y sabemos distinguir lo que pensamos, lo que hacemos y lo que, en definitiva, somos de verdad. Conocer a fondo el juego de las apariencias puede resultar entretenido y muy instructivo, además de que aprenderemos mucho sobre el género humano, y sobre nosotros mismos.

Pero, no olvidemos que es juego sin reglas y que es también, juego peligroso.

Nos vemos, buen domingo y que no se vaya Cappa.!


Sobre textos de Felix Larocca

29 de mayo de 2010

Binner busca su sucesor

El gobernador Hermes Binner metió mano a fondo en la interna del Frente Progresista: blanqueó que le gustaría que lo suceda en el cargo un miembro de su gabinete de ministros, entre los que el único que se perfila para tal intento es el titular de la cartera de Gobierno y Reforma del Estado, Antonio Bonfatti. Desde la UCR ya salieron a ratificar que aspiran a poner ellos el postulante a la Gobernación.

“Nosotros tenemos que buscar la continuidad de nuestro plan de gobierno, este plan de 20 años, que por lo menos necesita 8 para consolidarse. Y creo que sería muy provechoso para Santa Fe que (el candidato) sea del equipo de ministros que está hoy, que son lo que están más consustanciados, porque han asistido a todas las asambleas ciudadanas en todas las regiones, participan en la reuniones interministeriales, están en las reuniones de gabinete. Creo que todo ello los habilita a todos”. Sin anestesia.

Enseguida, le preguntaron si estaba hablando de Bonfatti y el gobernador respondió con un silencio sonriente, que no hace más que confirmar que por ahí hay que apuntar. Es que el calvo titular de Gobierno y Reforma del Estado es el único de los ministros que se viene perfilando para una candidatura a gobernador, y los dichos de Binner suenan a pre-lanzamiento en el marco de una interna con muchas aristas.

Dentro del propio Partido Socialista están anotados para esa carrera el senador nacional Rubén Giustiniani y el intendente Miguel Lifschitz, quienes habrán tomado nota de la decisión de Binner de hacer pública su preferencia, aunque están dispuestos a legitimar sus aspiraciones dentro del partido.

¿Cómo es la cosa en el radicalismo?; el otro socio principal del Frente, impulsa la candidatura a la Gobernación del intendente de la ciudad de Santa Fe, Mario Barletta. Y hace unos días el presidente de la UCR santafesina y diputado provincial Hugo Marcucci ratificó esa posición.

Marcucci consideró que no son “tiempos de profundizar esta discusión más allá que cada uno vaya marcando sus preferencias”, pero sostuvo que “también es legítimo que cualquier fuerza política quiera sostener una candidatura, esto no es problema porque hay un régimen de internas abiertas donde participa la población, donde se pueden dirimir estas diferencias”.

El radicalismo se ha tonificado y una nueva generación ocupa los cargos. La dirigencia nacional se mueve como viendo nuevamente su oportunidad histórica.

En rigor, la UCR le aportó al Frente su extendida estructura partidaria en las localidades del interior. Y si bien las líneas internas radicales se mantienen vigentes, no habría intención de pelearle al Ing. Mario Barletta la posibilidad de su postulación para la Casa Gris. Sus allegados sostienen que si hay candidatura recién se la definirá en el último trimestre del año, en tanto que otros indican que esto ya está resuelto.

Para el Frente Progresista es vital ganar nuevamente la provincia y retener las intendencias de Rosario y Santa Fe, tan importante como lo es para el justicialismo recuperar el gobierno. Por lo que habrá que esperar choques más fuertes en el segundo semestre que los vistos hasta ahora, por ejemplo, en las Cámaras legislativas.

Ni al justicialismo ni al Frente las cosas les resultarán sencillas. El peronismo está dividido -lamentablemente- porque responde a dos proyectos nacionales diferentes, aunque en el territorio parezca que esto no es así; mi teoría del troyano y la unidad para la victoria lo analizaremos en otro post. En el Frente se da otro tipo de situación: en Rosario se percibe cansancio en el electorado después de tantos años de administración socialista, y en la provincia, insatisfacción por promesas que no se cumplen.

En este punto habría que hacer como un paréntesis de varios puntos: primero, la llegada de Binner a la Casa Gris generó expectativas que eran desmedidas para un grupo de gobierno que no tenía experiencia provincial. Entonces, los resultados no pueden estar a la altura de lo que un cambio de signo político puede producir; el caso más emblemático es el de la seguridad pero no el único.

Pero hay otro factor difícil de describir y es que el gobierno vive su propia película respecto de cuestiones como el plan estratégico, la regionalización o la reforma de la Constitución, ideas que nada tienen que ver con el interés directo de la gente, que está pidiendo a la política que resuelva las demandas concretas de trabajo, seguridad e infraestructura. Justificar a ambos lados

Sin dejar de reconocer que los cambios constituyen procesos complejos, lo que se percibe es un doble carril: por uno transita el gobierno con la idea que tiene de sí mismo y de sus logros, y por el otro, lo que realmente ocurre en la provincia y que no depende de la actividad privada. A esto, contrariamente a los socialistas, lo tienen muy claro los hombres del radicalismo, con más calle recorrida.

Por eso, además de haber tenido que salir a reforzar Rosario, como lo está haciendo Binner con una presencia institucional mayor que la lógica, dentro del Frente se admite que el debate también debería pasar por el contenido de la gestión de gobierno, sumado a la institucionalización que se reclama y a las eventuales candidaturas.

La pregunta final es: Si no se da la institucionalización del Frente Progresista que busca el radicalismo ¿aparecerá la lista 3? Más allá de la estructura que el centenario partido le prestó al socialismo en el 2007, los votos son de Binner y si este no tracciona con una candidatura superior -en un supuesto consenso- con un poco de esfuerzo, el peronismo recupera la provincia.

Nos vemos,




Fuente: Redacción Rosario/El Litoral

28 de mayo de 2010

El costo de romper la alianza del euro

En esta entrada, el comentarista Jay dice: "Me parece un poco exagerado pensar que el fin del euro puede llegar pronto... Es cierto todo lo que estas contando sobre el clima de descontento generalizado pero no nos olvidemos que sin el euro y la UE las naciones europeas no tienen nada que hacer en el mapa geopolítico del S. XXI. Necesitamos el euro y necesitamos reglas claras y estrictas para las naciones miembro de nuestra Unión." En rigor, nos preguntábamos si el uso de una moneda común no era sinónimo de esclavitud de la soberanía política, económica y social.

Seguimos pensando lo mismo. Y profundizamos la inquietud. España por un voto aprobó su más severo ajuste del gasto público en su vida democrática. Aunque -como bien expresa el comentarista- se necesitan reglas claras para sostener al euro, entonces el costo de romper la alianza del euro es inconmensurable. Está claro que el temor instalado en los mercados financieros del mundo se profundizó al observarse que las medidas tomadas por los gobiernos europeos para detener la crisis lograron hasta ahora escasos resultados, notándose en la Unión Europea la falta de una estrategia común y creíble.

Se pensó que la onda expansiva de la crisis europea podría circunscribirse a los países de ese continente. Pronto se vio que esa teoría era más un sueño que una realidad. La conclusión es que los inversores, ante un riesgo real y palpable, corren a protegerse cambiando de portafolios y sólo saldrán de su temor si perciben que Europa blanquea todos los problemas económicos en su real magnitud y toma medidas en conjunto para resolverlos.

Los rumores de un inminente colapso de la eurozona, a pesar de los esfuerzos de los gobiernos para mantener viva esa alianza de veintisiete países, son incotenibles. Incluso se llegó a sugerir que Alemania podría abandonar la zona del euro como resultado de los exiguos resultados obtenidos en los esfuerzos por controlar la crisis. El 47% de los alemanes se manifestó deseoso de volver al marco alemán, además la coalición de Merkel perdió la crucial elección del 9 de mayo en un claro signo de insatisfacción de los votantes germanos con la alianza que gobierna el país, por lo tanto sería políticamente riesgoso para la premier pedir a sus electores que apoyen “nuevos sacrificios” para ayudar a otros países.

Para intentar salir de su crisis Europa e implementar distintas alternativas (buscando siempre el mal menor) haría falta unidad política y vocación de destino común, mercaderías que al parecer son poco abundantes en el Viejo Continente por estas horas. Y esta ausencia de voluntad de cooperación supranacional se corrobora al ver que los países “fuertes” de la alianza europea hacen cuentas sobre la cubierta del Titanic buscando entender qué les convendría hacer para “salvarse” individualmente, antes que pensar en qué cursos de acción serían los mejores para mantener viva la alianza creada formalmente en 1993.

Por otra parte, cualquier política que se implementara en el sur de Europa para que los países de esa zona emerjan de sus crisis será también costosa en términos sociales y económicos.

Entonces es dable pensar que la reconstitución de la zona euro tiene sentido, pero que las compleja interrelación de factores económicos, políticos, jurídicas e institucionales hace que esta sea muy difícil. A la vez, el costo de romper la alianza podría resultar prohibitivamente alto, aunque más no sea en términos de incertidumbre.

Nos vemos,


Sobre textos de Gabriel Holand y archivos del CDLF

27 de mayo de 2010

Mística y religión

Todas las cosas tienen su otro lado. Y captar el otro lado de las cosas es darse cuenta de que lo visible es parte de lo invisible: eso es lo que hace la mística.

¿Qué es mística? Mística viene de misterio. Misterio no es el límite del conocimiento. Es lo ilimitado del conocimiento. Conocer más y más, entrar en comunión cada vez más profunda con la realidad que nos envuelve, ir más allá de cualquier horizonte y hacer la experiencia del misterio. Todo es misterio: las cosas, cada persona, su corazón... el universo entero.

El misterio no se presenta como aterrador, como un abismo sin fondo. Irrumpe como voz que invita a escuchar más y más el mensaje que viene de todas partes, como un llamado seductor a moverse más y más en la dirección del corazón de cada cosa. El misterio nos tiene siempre admirados y hasta fascinados, sorprendidos y hasta exultantes.

¿Qué hay más misterioso que la persona amada? ¿Qué hay más profundo que el mirar inocente de un recién nacido? ¿Qué hay más majestuoso que el cielo estrellado en las noches oscuras de invierno?

Mística significa entonces la capacidad de conmoverse ante el misterio de todas las cosas. No es pensar las cosas, sino sentir las cosas tan profundamente, que llegamos a percibir el misterio fascinante que las habita.

Pero la mística revela la profundidad de su significación, cuando captamos el hilo misterioso que las une y reúne, liga y religa todas las cosas haciendo que sean un Todo ordenado y dinámico. Es la Fuente originaria de la cual todo dimana y que los cosmólogos llaman con el infeliz nombre de «vacío cuántico».

Las religiones osaron llamar Dios a esta realidad fontal. No importan sus mil nombres: Yavé, Padre, Tao, Olorum... Lo que importa es sentir su atención y celebrar su presencia.

Mística no es por tanto pensar «sobre» Dios, sino sentir a Dios con todo el ser. Mística no es hablar «sobre» Dios, sino hablar a Dios y entrar en comunión con Dios. Cuando rezamos, hablamos con Dios. Cuando meditamos, Dios habla con nosotros. Vivir esta dimensión en lo cotidiano es cultivar la mística.

Al traducir esa experiencia incomunicable, elaboramos doctrinas, intentamos ritos, prescribimos actitudes éticas. Nacen entonces las muchas religiones. Detrás de ellas y de sus fundamentos se da siempre la misma experiencia mística, el punto común de todas las religiones. Todas ellas se refieren a ese misterio inefable que no puede ser expresado adecuadamente por ninguna palabra que esté en los diccionarios humanos.

Cada religión posee su identidad y su forma propia de decir y celebrar la expriencia mística. Pero como Dios no cabe en ninguna cabeza, ya que es mayor que todas ellas, siempre podemos añadir algo a fin de mejor captarlo y traducirlo para la comunicación humana. Por eso, las religiones no pueden ser dogmáticas ni sistemas cerrados. Cuando eso ocurre, surge el fundamentalismo, enfermedad frecuente de las religiones, tanto en el cristianismo como en el islam.

La mística nos permite vivir lo que escribió el poeta inglés William Blake (+1827): «ver un mundo en un grano de arena, un cielo estrellado en una flor silvestre, tener el infinito en la palma de su mano y la eternidad en una hora». He ahí la gloria: sumergirse en aquella Energía bienhechora que nos llena de sentido y alegría.


26 de mayo de 2010

Discutir la soberanía económica

Los ecos de los festejos bicentenarios ocupan hoy todos los espacios del arco opositor, volcando las plumas finas -como Joaquín MS- cientos de conceptos expresando con mucha fuerza que esta especie de batalla cultural definió claramente -a su criterio- los escenarios: el Teatro Colón absolutamente inclusivo en cuanto a ideologías de los asistentes y la 9 de Julio pertenencia absoluta del kirchnerismo.

Creo que los festejos bicentenarios marcan claramente la agenda futura en el proceso de reconstrucción nacional iniciado en el 2003, centrarnos en aspectos cuantitativos y cualitativos de los festejos es achicar el pensamiento. El presidente de Ecuador, Rafael Correa ha expresado exactamente lo que se viene ahora y en el futuro: "...ahora nos falta la independencia económica y social", en referencia al independencia política lograda en estos 200 años.

Entonces, discutir la soberanía económica es algo que pareciera estar olvidado bajo el manto de la ajena división entre ortodoxos y heterodoxos, división que deja en el olvido a nuestra tradición nacional y popular de la economía, aquella que tanto construyeron Jauretche, Scalabrini Ortiz y otros tantos pensadores nacionales que supimos conseguir.

Tanto la ortodoxia como la heterodoxia son corrientes liberales que han nacido en el Primer Mundo para dar respuesta a las dinámicas y problemáticas de ese mundo.

Alguna será más nacional, más popular o más progresista, pero en definitiva ninguna logra poder comprender y aportar a un proyecto nacional y popular, principalmente porque implica querer mirarnos a nosotros mismos con ojos ajenos. Es este euro-centrismo instalado en todo el pensamiento social latinoamericano que imprime la academia de nuestro continente, el que nos coloca un prisma a la hora de comprender y transformar nuestra realidad. Lo más grave, señala Jauretche, es la intelectualidad local dependiente de los esquemas importados de pensamiento.

Este escenario se torna aun más grave cuando encontramos que en la actualidad se siguen reproduciendo estos esquemas, siendo que hemos vivido un proceso nacional y popular, que no sólo transformó las bases objetivas de nuestro país sino que también construyó conocimiento alrededor de estas transformaciones, creando así un sistema de ideas, conceptos y valores que fue luego vapuleado y enterrado con el neoliberalismo.

La derrota popular que implicó la desintegración de lo construido por ese proceso vivido en términos objetivos se vio así completada por la derrota cultural, principalmente expresada en los contenidos académicos de nuestras universidades públicas, pero también en el pensar cotidiano de muchos intelectuales que dicen ser compañeros. En el medio de esta derrota cultural, conceptos como soberanía económica parecen ya fuera de moda o extremistas.

Si por soberanía económica entendemos, tal como entendía Scalabrini Ortiz, la posibilidad de salir de las grandes problemáticas de la dependencia, como ser: la moneda y el crédito manejado por la banca extranjera, el estancamiento industrial, la no explotación estatal de la riqueza minera, ni de la hidro-electricidad, la subordinación a barcos, tranvías y restantes servicios públicos extranjeros, hoy es imperioso -desde la perspectiva de la construcción de la cultura como forma de libertad- discutir sobre : los factores estructurales de la dependencia económica argentina, el rol del mercado financiero y el Banco Central, la generación y distribución de la riqueza, la revalorización del trabajo, el rol de la burguesía nacional, federalismo y economías regionales, recursos naturales y economía social.

La posibilidad de discutir temáticas que hacen a la construcción de las bases para un proyecto democrático de liberación, entre ellas la soberanía económica, aporta a la construcción de la misma, ya que además de transformar las bases estructurales de nuestra economía, también debemos dar el debate en la intelectualidad y la militancia para hacerlas una, para que la primera deje de ser mera inteligencia y esté en consonancia con la construcción de un proyecto nacional y popular, construyendo organización y poder popular también desde las ideas.

Nos vemos,



Con textos de Ariadna Somoza Zanuy

25 de mayo de 2010

Paralelismo entre Hermes Binner y Mauricio Macri


El bicentenario da para pensar y para actuar. Son esos eventos donde nadie quedar afuera y quiere hacer las cosas mejor que otro. Esos eventos donde confluyen los intereses personales y se exalta sobremanera el ego. Esos eventos de cumpleaños donde uno convida lo que tiene y puede. El bicentenario sirve también para marcar la cancha, para no mostrar -con el ego exaltado- que es menos que nadie. Por eso dos festejos. Por eso, dos íconos culturales.

En esta cuestión de ego, trataba de encontrar un paralelismo entre Mauricio Macri y Hermes Binner. Los dos soñaron con una obra esplendorosa, para exquisitos, donde la disfrutan pocos; Macri mostró la reinauguración del Colón, como un mérito propio, hasta el punto de colocar, en las entradas, la leyenda “Haciendo Buenos Aires”. Su rostro parecía indicar que lo que se festejaba era su cumpleaños y no la reinauguración del Colón; una fiesta que contó con dos mil setecientos invitados cuidadosamente elegidos.

Binner, sueña con la construcción del Puerto de la Música en Rosario, a orillas del río Paraná. Una obra polémica, que muestra palmariamente que el gobernador tiene los valores invertidos. Mas allá de la inconveniencia de llevar adelante en este momento una obra faraónica e innecesaria, asusta, alerta y alarma que las escasas partidas que se asignan a seguridad ni siquiera sean gastadas en su totalidad, sino que se subejecuten programas en el lugar mas sensible para la sociedad, como si las tasas de homicidios y asaltos no crecieran en la provincia, como si los taxistas y remiseros pudiesen trabajar tranquilos, como si los motochorros no proliferaran como hongos.

Dos formas de entender la acción de gobierno, que marca también dos realidades, como si ellos vivieran su propia película que no tienen nada que ver con las necesidades de la gente.

Nos vemos, deseo a tod@s un Feliz día de la Patria.


24 de mayo de 2010

La relación de los politicos con el tedéum

Misterio patrio: ¿por qué parece tener tanta importancia el tedéum? Los festejos del bicentenario y el protocolo oficial establecieron que la acción de gracias se realice en Luján porque es la sede la patrona de los argentinos. Contrariamente a ello, de una manera desafiante, el Cardenal Bergoglio decide -impulsado por el arco opositor- realizar otro tedéum en la Catedral de Buenos Aires, amparado por una resolución de noviembre pasado de todos los obispos, que acordaron realizar oficios religiosos por el 25 de Mayo en todas las catedrales del país.

La Iglesia por todos los medios y de todas la formas ha tratado y aún trata de despolitizar esta movida política de Bergoglio; en las cadenas de mail que están circulando, se afirma que la concurrencia al tedéum de Bergoglio (para llamarlo de una manera apropiada) "debe ser mayor que la manifestación del campo" y tiene que patentizar la voluntad opositora mayoritaria, el oficio en Buenos Aires debe eclipsar al de Luján. La Virgen nos comprenderá, porque la patria está en peligro".

Un despropósito.

Ahora, cuál es la relación de los políticos con el tedeúm? Página 12 hizo un reportaje a Verónica Giménez, especialista en sociología de la religión sobre este tema, que lo reproducimos.

Antes que nada, ¿somos un país laico?

–Es una cuestión difícil de responder si somos un país laico, porque no hay una definición de país laico, sino modelos de países laicos. Un modelo clásico es el de Francia, que después de la revolución de 1789 construyó el Estado con una institucionalidad paralela y en contra de la institucionalidad católica; allí todas las celebraciones de la República se hacen en un espejo con las de la Iglesia. Entre nosotros tenemos países latinoamericanos muy laicos, como México después de la revolución mexicana, y Cuba. Está también el caso de Uruguay, donde, sin mediar una revolución, entre 1917 y 1919 se sancionó la separación de la Iglesia del Estado. En ese marco, yo diría que Argentina no es un país laico.

¿Qué países entrarían en el modelo de país religioso?

–Irán, Arabia Saudita, Israel.

Desde lo estrictamente formal, constitucional, ¿qué seríamos?

–No nos definimos como país laico, pero tampoco como un Estado religioso. No está sancionada constitucionalmente una relación entre algún poder religioso y el Estado, aunque hay una mención general a que el gobierno federal sostendrá a la Iglesia Católica. Lo que tenemos desde 1930 es un desarrollo histórico que no va en el sentido de un país laico. Se da una relación muy fuerte entre la Iglesia y el Estado, entre la Iglesia y los políticos, o las Fuerzas Armadas, que permanentemente buscan legitimarse unos a otros: la Iglesia busca que el Estado le otorgue determinados favores, como un lugar preponderante en las políticas de educación y de salud, y los políticos buscan legitimidad extrapolítica a través de la Iglesia.

El kirchnerismo y la Iglesia se enfrentan en cada tedéum. ¿Qué tensiones se expresan en esos debates?

–Son tensiones entre el poder político y el religioso que en la Argentina se han dado recurrentemente. No es sólo con este Gobierno; el primero que no fue a un tedéum, y además fue a una celebración protestante, fue Roca, a quien recordamos bastante mal por algunas cosas. Es que para la manera de ver el mundo del liberalismo, la Iglesia era una suerte de resabio medieval que debía quedar atrás... Igual que lo que pensaban sobre los pueblos originarios. Roca fue el primero, Perón tampoco fue. Todos los tedéum expresan de alguna manera una tensión, porque lo que hace en el tedéum el obispo de Buenos Aires es hablarle al presidente para indicarle cosas sobre su rumbo. Esto nace de que la Iglesia se piensa a sí misma como preexistente a la Nación y, por lo tanto, se siente más legitimada para decir cuál es el destino del país que los mismos gobiernos, incluso los democráticos. Por eso es que la institución Iglesia Católica ha estado durante el siglo XX tan en consonancia con las Fuerzas Armadas, que tienen esa misma manera de pensarse, como preexistentes a la Nación.

La repercusión que tiene el tedéum en la Argentina, ¿se repite en otros países latinoamericanos?

–No tanto. En Argentina, la relación entre Iglesia Católica y política es singular, en parte, por la fuerza que tuvo un movimiento del catolicismo, el catolicismo integral, que se propone abordar todo lo que pase en el Estado para conquistarlo con personal católico, con laicos católicos. Esto no se dio tanto en otros países de Latinoamérica donde el indicador tedéum no es tan importante.

¿Cuándo llegó el catolicismo integral?

–Tiene sus raíces en la década de 1920, y empieza a crecer en 1930. Antes de 1930, pasada la época colonial, la figura típica de un obispo al lado de un gobernante en los actos oficiales no existía. El liberalismo no permitía esta presencia eclesiástica al lado del poder político. Con todas las críticas al país que construyó, el liberalismo de aquella época también fue el que sentó las bases de las instituciones separadas de la Iglesia, como el matrimonio civil. Los cementerios se secularizaron, el control de los nacimientos y de las muertes también. Eso sentó las bases de lo que debería haber sido un Estado laico como el de Uruguay, pero sin embargo aquí nunca se llegó a separar la Iglesia del Estado. Luego, en los años ’30 y sobre todo en los ’40, el catolicismo llegó a tener una fuerza que hizo que cualquier separación fuera impensable.

Los medios dan al tedéum una gran cobertura. ¿La Iglesia Católica tiene un peso en la sociedad que justifique esa atención?

–En la Argentina hay un 76 por ciento de católicos, pero este 76 por ciento no hace todo lo que la Iglesia pretende que la gente haga. Lo que tiene la Iglesia es otra cosa: una relación privilegiada con el poder político. Fijate que cada vez que está por salir una ley que la Iglesia considera que vulnera sus intereses o valores, el obispo de cada diócesis le escribe una carta al senador de la provincia para sugerirle cómo votar. Esto pasó cuando se discutió la ley de salud reproductiva y sucede permanentemente. Si un obispo se siente como para presionar al poder político, es también porque la Iglesia tiene una muy extensa red de personal que no tiene casi ninguna otra institución en el país.

Al comenzar esta entrevista, decía que la Constitución garantiza un sostén estatal a la Iglesia Católica. ¿A quiénes paga?

–A los obispos, a los seminaristas y a los curas de frontera. A los seminaristas les da una beca, a los obispos un sueldo mensual que en un momento estaba equiparado a los jueces, y los curas de frontera perciben otro ingreso. La católica es la única religión que recibe ese subsidio para sus pastores.

La oposición va a un tedéum y el Gobierno a otro, ¿hubo antecedentes de esto?

–No que yo recuerde. Es interesante ver que esta interpelación entre Iglesia y partidos políticos es tal que hace que dirigentes de la oposición consideren que yendo a un Tedéum se puede politizar una ceremonia religiosa. Yo creo que lo que hacen es cuestionar su propia legitimidad política, porque fueron elegidos por los votos: hay algo de su propia constitución como políticos que están poniendo en duda y esto, en un país democrático, es peligroso.

La Presidenta concurrirá a otro tedéum.

–Eso reafirma el lugar de privilegio de la Iglesia Católica. En el país hay un 10 por ciento de evangélicos y un 11 por ciento de personas que no tienen religión. Lo que se hace con esta multiplicación de los tedéum es dar nuevamente a la Iglesia Católica el lugar de “la” religión. Al haber más de un tedéum, por otra parte, la Iglesia se adapta a las distintas clientelas. Si sos progresista, tenés un obispo progre que te hace un tedéum; si sos más conservador, tenés otro más conservador que hace otro tedéum. Una celebración interreligiosa sería una mejor representación de nuestra pluralidad.

Nos vemos,

23 de mayo de 2010

Macri quiere importar canguros

En su reciente visita a la India, Mauricio Macri afirmó que de ser electo presidente implementaría un modelo de desarrollo análogo al australiano. Esto supondría, aseveró Macri, que un hipotético gobierno nacional a su cargo tendrá por eje el desarrollo de tres sectores: agroindustria, minería y turismo. Resulta verdaderamente preocupante el magro concepto de desarrollo que habita en su pensamiento y preocupa aún más por su condición de candidato presidencial.

El debate respecto del modelo de desarrollo no es una singularidad argentina. Por el contrario, constituye una disputa que atraviesan todas las sociedades modernas, donde la cuestión central implica definir la inserción internacional necesaria para alcanzar los objetivos de desarrollo y, en consecuencia, cuál será el rol de un determinado país en la división internacional del trabajo.

En la actualidad, este debate tiene plena vigencia y resulta realmente desconcertante que en países como la Argentina –principalmente en los más altos niveles de su dirigencia política– proliferen opiniones contrarias a lo que marcan la realidad y la evidencia empírica, aun con el claro testimonio que nos brinda la historia. Las diversas experiencias de desarrollo en el mundo, cualquiera que sea la dotación relativa de recursos productivos al inicio del proceso, han tenido un mismo denominador común: la industrialización.

Tanto Japón como Gran Bretaña –países “pobres” en recursos naturales– como Estados Unidos y Australia, con grandes dotaciones de tierras cultivables y otros recursos naturales, lograron desarrollarse y alcanzar los mejores niveles de ingreso a través de la expansión de la industria y su consecuente posicionamiento en la división internacional del trabajo como proveedores de valor agregado, tecnología y conocimiento. En todos ellos, el tránsito de economías periféricas (subdesarrolladas) a centrales (desarrolladas) implicó una decisión político/social explícita de defensa y fortalecimiento del mercado interno y la industria nacional.

En la Argentina nos hemos acostumbrado a escuchar hasta el cansancio a diversos dirigentes que irreflexivamente repiten que debemos copiar el modelo de desarrollo australiano. Autores e intérpretes fundamentan su cantinela en que Australia logró desarrollarse sobre la base de su producción agrícola-ganadera y la explotación de sus recursos mineros y turísticos. Todas estas actividades tienen, sin duda alguna, un alto potencial en la Argentina y sería un contrasentido restringir su plena expansión.

Sin embargo, antes de importar el modelo de desarrollo australiano, debemos analizar cuál es realmente su perfil productivo e interrogarnos si su éxito se explica efectivamente por el impulso de los tres sectores en cuestión. Australia tiene una población levemente superior a los 20 millones de habitantes y posee una alta dotación de recursos naturales, permitiéndole contar con sustanciales excedentes agrícolas y mineros. En este aspecto, si bien nuestro país posee sólo un quinto de los recursos naturales per cápita de Australia, podemos decir que presentamos características similares.

Sin embargo, Australia no ha descansado sobre la comodidad de sus recursos naturales. Este país cuenta con un entramado industrial desarrollado e integrado, que se destaca por su alto grado de complejidad, contenido tecnológico y diversificación, particularmente en lo que se denomina “la industria pesada”.

La experiencia de desarrollo australiana no difiere en esencia de la del resto de los países avanzados que son todos industrializados. Estos países han implementado una fuerte intervención del Estado, combinando una minuciosa ingeniería de protección, promoción y planificación en el tiempo de sus industrias y de todos sus sectores productivos, articulándolos en torno a un objetivo común: la agregación de valor local. De esta manera, lograron transformar su realidad, basando su estrategia de desarrollo en las ventajas competitivas que pudieran adquirir en forma dinámica, en vez de restringirse a sus ventajas competitivas estáticas, perpetuando su condición de subdesarrollo

Nuestro país tiene una gran dotación de recursos naturales estratégicos como energía y alimentos. Sin embargo, esta oportunidad puede convertirse en una amenaza al desarrollo si perseveramos en que nuestro rol en el mundo sea el de productores y exportadores de materias primas agrícolas y commodities energéticos. Más claramente, esto significa que hemos decidido construir un país subdesarrollado, con bajos salarios y alta concentración de la riqueza.

Lejos de despreciar esta privilegiada dotación de recursos, debemos aprovecharlos para financiar un proceso de desarrollo en el que se construyan las ventajas competitivas a partir de procesos de industrialización, innovación y cambio tecnológico, en el que produzcamos bienes y servicios de alto valor agregado, construyendo una Nación con altos salarios y un mercado interno poderoso.

En un ejercicio de modesta docencia, le señalamos a Macri que la falsedad en las premisas únicamente puede conducir a una falacia. El desarrollo es un proceso nacional. Por lo tanto, pretender importar modelos de otros países de manera acrítica y desde el desconocimiento sobre sus particularidades, refleja un alto grado de miopía y superficialidad que nos vemos en la obligación de señalar, fundamentalmente, porque lo que está en juego es la mejora en la calidad de vida de nuestra población.

Nos vemos, buen domingo



Sobre textos de Fernando Grasso y Gonzalo Ruanova, BAE

22 de mayo de 2010

Los escándalos del bicentenario

Recorriendo la web descubrimos este sitio que trae a la memoria desde la Presidencia de Julio A. Roca hasta Mauricio Macri pasando por Menem y De la Rua en la década infame, del siglo XX, una serie de hechos escandalosos en los primeros 200 años de la vida de Argentina.
  • El Pacto Roca-Runciman, durante la etapa recordada como “La década infame”. Fue un polémico convenio comercial firmado en 1933 por el entonces vicepresidente Julio Argentino Roca (h) y Walter Runciman, encargado de negocios británico. Inglaterra se comprometía a comprar carne argentina siempre y cuando su precio fuera menor al de los demás proveedores mundiales. Por su parte, la Argentina aceptó la liberación de impuestos para productos ingleses y se le adjudicó a los británicos el monopolio de los transportes de Buenos Aires, entre otras concesiones. Está claro quién salía ganando con el acuerdo. El que no se quedó con eso fue Lisandro de la Torre, quien investigó hasta el hartazgo y descubrió un entramado de corrupción, marcado por fuertes evasiones impositivas, que involucraba a varios ministros y al mismísimo presidente de la Nación, Agustín Justo. La denuncia la hizo en una sesión del Senado y fue tal la magnitud del hecho que terminó con el asesinato del legislador Enzo Bordabehere.
  • Juan Duarte, más conocido como Juancito o el hermano de Evita, fue un escándalo en sí mismo. El joven que llegó desde el interior bonaerense fue creciendo, en todo sentido, de manera tan rápida como sospechosa a partir de la relación entre su hermana Eva y el general Juan Domingo Perón. Propiedades y dinero mal habidos, negocios oscuros, relaciones poco felices, romances al por mayor y una sostenida afición a la vida nocturna hicieron que se convierta en una verdadera piedra en el zapato para muchos, incluso para su cuñado. Su muerte fue tan escandalosa y oscura como su vida: la versión oficial hablaba de un suicidio, pero en el run run de la calle todos sostenían que se trató de un asesinato.
  • En la historia “selecta” de escándalos del Bicentenario no puede no tener su capítulo la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia durante la presidencia de Carlos Menem. Hay que recordar que ambos países estaban en medio de conflictos bélicos con Perú y Yugoslavia, respectivamente. La operación con Croacia no estaba permitida, ya que en ese entonces la ONU había aplicado un embargo al país europeo. Lo escandaloso en la venta de armamento a Ecuador fue que la Argentina era uno de los cuatro garantes de paz, con lo cual rompió su compromiso internacional.
  • Otro escándalo regado de impunidad fue el asesinato de María Soledad Morales en Catamarca en 1990. A pesar de que la Justicia catamarqueña no puso mucho empeño en buscar claridad, rápidamente trascendió que los principales acusados eran “hijos del poder”. El escándalo fue avanzando a pasos tan agigantados que el diputado nacional Angel Luque, cuyo hijo estaba acusado y luego fue encontrado culpable del crimen, fue expulsado del Congreso y el gobierno nacional decidió intervenir el Poder Judicial de Catamarca y también los poderes ejecutivo y legislativo, sacando de su puesto al polémico gobernador Ramón Saadi. Después de miles de trabas, la Justicia sentenció a Guillermo Luque y Luis Tula.
  • El caso Carrasco. Después de ser sorteado para realizar el servicio militar obligatorio, el joven Omar Carrasco se incorporó en marzo de 1994 al Grupo de Artillería 161 del Ejército Argentino, en la localidad de Zapala. Apenas unos días después, desapareció y, en medio de rumores y versiones, fue encontrado su cuerpo sin vida. Eso desató rápidamente el rechazo de la gente por los maltratos habituales en ese ámbito. Fue tal el clamor, la bronca popular y las presiones hacia los sectores más altos de la política y de las Fuerzas Armadas que poco tiempo pasó para que el presidente Carlos Menem, mediante un decreto, derogue la ley que establecía la "colimba".
  • El caso IBM-Banco Nación, que explotó en 1994, fue considerado “uno de los mayores escándalos político financieros de la historia" de nuestro país. La sucursal argentina del monstruo de la informática firmó un contrato de licitación para instalar software y dar capacitación a empleados del banco estatal. El monto de la operación fue de 300 millones de pesos, pero resultó que 37 millones fueron para un subcontratista inexistente con el único fin de pagar coimas a funcionarios públicos involucrados en el tema. Gran parte de ese dinero fue a parar a bancos suizos y cuentas “offshore” en las islas Caimán pertenecientes a esos “servidores del pueblo”.
  • "Me cortaron las piernas". Junio de 1994. Mundial de Estados Unidos. Argentina le ganó 2 a 1 a Nigeria. Todo era felicidad, pero la imagen de Diego Maradona yéndose de la cancha con una mujer rubia que lo llevaba hacia el control antidoping quedará por siempre en el recuerdo de los argentinos y el mundo. Luego se supo que el análisis había dado positivo por la presencia de efedrina. Diego se quedaba fuera del Mundial y después vino todo lo tristemente célebre, entre ellos, la frase del 10 que quedó inmortalizada: “Me cortaron las piernas”.
  • El caso Cóppola. Difícil es de olvidar el hecho que también se conoció como La causa del Jarrón. Todo comenzó en octubre de 1996 cuando detuvieron al representante de Diego Maradona, Guillermo Cóppola, y al ex futbolista Alberto "Conejo" Tarantini por "tenencia de droga para la comercialización". Encontraron cocaína en el famoso jarrón y luego se supo que la sustancia había sido "plantada" por personas que trabajaban para el juez Hernán Bernasconi. En esa época se dio la aparición estelar en televisión de personajes como Natalia Denegri, Samantha Farjat y Julieta Lavalle, que se convirtieron en garantía de rating a base de peleas vergonzosas ante las cámaras.
  • Otro hecho escandaloso fue el de las coimas en el Senado y la Banelco de Alberto Flamarique, el ministro de Trabajo del por entonces presidente Fernando De la Rúa, que debió abandonar su puesto en medios de las graves denuncias por el pago de coimas a legisladores para que aprueben la ley de flexibilización laboral. Lo empezó Antonio Cafiero. El caso salpicó desde Palito Ortega hasta al vicepresidente Chacho Alvarez, que renunció indignado por el episodio. Incluso, apareció un arrepentido ratificando el ilícito –Mario Pontaquarto- y, poco a poco, todo fue quedando en el olvido.
  • La huida ante tempus de Fernando de la Rúa aunque sigue acusando a otros de su fracaso, sin asumir ningún tipo de culpa. Un hecho escandaloso fue sin dudas el suicidio de René Favaloro por las connotaciones propias del acto, los antecedentes y la desesperante necedad de quien estaba en el poder, quien prefirió la burocracia antes que salvar la mente más notable de la medicina argentina.
  • El procesamiento de Mauricio Macri en la causa de escuchas ilegales.
Seguramente, existen muchos ejemplos que nos escandalizan, la seguimos luego, no sin antes desearles a todos y a todas ¡Feliz Bicentenario! ¡Por una patria justa, libre y soberana!

Nos vemos,



21 de mayo de 2010

El poder de los gobernadores

El plan para refinanciar las deudas de las provincias anunciado por la Presidente reinstaló en el centro del debate la cuestión del federalismo, que en los últimos tiempos suele aparecer reducida a una única fórmula que de tan repetida se ha vuelto insoportable: la supuesta voluntad del codicioso gobierno nacional de someter, mediante la discrecionalidad en el uso de los recursos, la voluntad de los inocentes gobernadores.

Pero como en cualquier relación, las cosas aquí son más complejas, y pueden interpretarse de diferentes maneras, incluso desde ángulos opuestos, analizando no por qué las provincias dependen del Estado nacional, sino por qué el gobierno federal necesita a los gobernadores. Si en el primer caso la necesidad es económica, en el segundo es sobre todo política, lo que abre una serie de interrogantes y desafíos que vale la pena revisar.

La primera explicación acerca del enorme poder de los gobernadores se remonta al origen mismo del país. La Argentina es, junto a México y Brasil, uno de los tres Estados latinoamericanos de organización federal. Pero no nació, como Brasil, de un único poder colonial-imperial-republicano que se expandió de la costa al interior, sino que fue resultado, como México, de la unión, del interior al puerto, de una serie de Estados preexistentes. Por eso la Constitución argentina, como la de Estados Unidos, es federal en un sentido muy profundo: establece que las provincias conservan todas las competencias no delegadas al gobierno central. Esto les ha dado a las provincias amplias responsabilidades y funciones, que se reflejan en una personalidad propia, un cierto “nacionalismo” provincial, especialmente presente en distritos poderosos, como Córdoba, o de añeja tradición, como Salta.

El poder de los gobernadores se acentuó con las reformas descentralizadoras iniciadas durante la dictadura y concluidas en pleno menemismo. La educación primaria, hasta entonces controlada por el Estado nacional, fue transferida a las provincias en los ’70, mientras que la educación secundaria y la salud cambiaron de jurisdicción en los ’90. Aunque el objetivo consistía en generar una mayor cercanía entre los usuarios y los encargados de gestionar estos servicios, el resultado fue una ampliación de la inequidad territorial: hoy, según datos de la CEPAL, el ingreso per cápita de la provincia más rica (Santa Cruz) es 8,6 veces mayor que el de la más pobre (Formosa).

Pero la contracara de esto fue un aumento de las responsabilidades de los gobernadores, que comenzaron a disponer de resortes administrativos de los que antes carecían. Con un plus: el gasto de la Nación se destina sobre todo a los temas del pasado –jubilaciones, PAMI, deuda externa– mientras que las provincias destinan el grueso de sus recursos a salud y educación: no a los problemas del pasado, sino a los temas del futuro. Los gobernadores son, en este esquema, los gestionadores del futuro.

Pero como no todo es economía en este mundo, el poder de los mandatarios provinciales se explica también por motivos políticos. La territorialización de la política es una tendencia que se comprueba en otros países de la región y que en la Argentina viene de lejos, probablemente de 1983, pero que se acentuó notoriamente con la crisis del 2001, cuando la furia antipolítica de las cacerolas y los piquetes repercutió en el sistema de partidos y acabó con las fuerzas políticas tal como las conocíamos. El resultado es que ya no existen partidos auténticamente nacionales sino formaciones distritales estilo Pro, que apenas existe más allá de la General Paz, o el socialismo, limitado básicamente a Santa Fe, o incluso “partidos-personales”, microemprendimientos políticos creados a imagen y semejanza de un líder, como Unión, de Francisco de Narváez. En cuanto al peronismo y el radicalismo, los únicos que aún conservan una cierta fisonomía de partido, se trata más de articulaciones cambiantes e inestables de caciques distritales, restos de estructuras y aparatos en disponibilidad, que de verdaderos partidos políticos.

Esta desnacionalización de la competencia política les ha permitido a los gobernadores ganar autonomía respecto del Ejecutivo nacional, autonomía que ellos, viejos lobos, se encargaron de reforzar por diferentes vías. Por ejemplo, mediante reformas a los sistemas políticos provinciales para habilitar la reelección del gobernador –hoy posible en 17 de las 24 provincias– o a través de mecanismos que les permiten controlar a su antojo uno de los recursos más cruciales y menos analizados de la dinámica política: la fecha de las elecciones.

Junto a la consolidación de una ciudadanía más independiente, dispuesta a votar blanco para presidente, azul para diputado y naranja para gobernador, el manejo de la fecha les permite a los mandatarios provinciales desengancharse de las candidaturas nacionales. O mejor aún: decidir si les conviene anudar su suerte a las listas nacionales o sustraerse de ellas, refugiándose en sus distritos como recurso de autopreservación. Y como prueba de la eficacia de esta estrategia señalemos que, frente a un sistema político nacional fluctuante, impredecible, casi líquido, la mayoría de las provincias muestran los signos de una notable estabilidad, a menudo de un persistente bipartidismo radical-peronista, como si el tiempo, allí, no hubiera pasado.

Y, finalmente, la última explicación acerca del poder de los gobernadores. En los últimos años, en sintonía con una tendencia a la despolitización de la política y a la deificación de la administración como ideal del manejo de la cosa pública, la experiencia de gestión comenzó a ser valorada como un bien esencial para llegar al gobierno, como un capital crucial, lo que automáticamente sitúa a los gobernadores en la línea de largada de cualquier carrera electoral.

Por todos estos motivos, que son históricos, administrativos y electorales, los gobernadores son, junto al presidente, los grandes protagonistas de la política argentina. El hecho de que los dos presidentes peronistas hayan ensayado estrategias de desperonizacion hacia la derecha (mediante coaliciones con la UCeDé y los partidos provinciales en el caso de Menem) y hacia la izquierda (la transversalidad de Kirchner) puede ser visto como un intento por ganar autonomía respecto de los gobernadores del PJ, siempre interesados en condicionar al Ejecutivo.

Porque si bien es cierto que las provincias dependen de los recursos nacionales, en algunos casos para cuestiones tan elementales como pagar los salarios, y aunque es verdad que la obra pública está básicamente controlada por la Casa Rosada, no es menos cierto que el gobierno nacional depende políticamente de los gobernadores, sin cuyo apoyo no sólo los triunfos electorales, sino incluso la gobernabilidad, se vuelven imposibles. Como en los matrimonios que realmente funcionan, aquí también la relación es un ida y vuelta.

Nos vemos


Sobre textos de José Natanson

20 de mayo de 2010

Euro en peligro de extinguirse

¿El euro conspira contra la soberanía política de los países miembros de la Comunidad Europea? La crisis financiera en Grecia y la decisión de los ministros de Economía de los países de la zona euro de reflotar al país heleno con una inyección miles de millones de euros en los próximos tres años hacen hincapié en la importancia de la solidaridad de la Europa económica, pero también revelan sus límites. La pregunta que nos hacemos es ¿La zona euro podría disolverse? ¿Qué nos dice exactamente esta crisis sobre la unión económica de Europa?

Céline Antonin, economista especializada en la zona euro del Centro de Investigación Económica de Ciencias Política (OFCE), entiende que excluir a Grecia de la zona euro no resolvería el problema. En primer lugar, porque los textos no lo prevén. En segundo lugar, porque su deuda seguiría estando en euros, mientras que su moneda se devaluaría, con lo que ésta sería aún más pesada. En cambio, en la actualidad, el euro es una oportunidad para Grecia. Esta crisis económica es una de las peores a las que Europa ha tenido que enfrentarse en los últimos años; últimamente, las dificultades estaban más bien relacionadas con la política (la directiva Bolkestein, el Tratado de Lisboa, etc.). Todo depende del consenso que se alcance si los países de la zona euro son capaces de encontrarlo rápidamente, la zona euro saldrá engrandecida y se podría decir que ha evitado lo peor. No obstante, los retrasos diplomáticos son, sin duda, un duro golpe para la zona euro y la Unión Europea, o incluso un rechazo.

La crisis griega ha puesto de manifiesto profundas divisiones: Alemania todavía no ha renunciado a la política basada en un euro fuerte y las diferencias entre los Estados que cumplen con el pacto de estabilidad y los que se alejan demasiado son muy grandes. Básicamente, lo que dejan ver las reacciones en cadena provocadas por la crisis griega es que existe una zona euro que avanza a velocidades diferentes.

De hecho, el euro está en peligro de extinción y con este fracaso es toda Europa la que fracasa. Alemania, lanzó ayer una ofensiva muy fuerte para evitar la especulación financiera, aumentando los controles a ciertos productos financieros lo que se traduce en mercados inestables.

La Jefa de Gobierno de Alemania con mucha dureza manifestó en la Bundestag (Camara Baja) "la unión monetaria es una comunidad que comparte el mismo destino, por lo que se trata de proteger la idea de Europa que enfrenta una prueba histórica". Argentina, que de esto sabe mucho, en una larga exposición de la Presidente ante empresarios y funcionarios españoles contó el antes, durante y después de la mega-crisis provocada por el neoliberalismo en la nueva década infame (1990)

El salvataje político del euro implica el desarrollo en todos los países miembros, de una "nueva cultura de estabilidad; porque si no enfrentamos este peligro, las consecuencias para Europa serán incalculables, así como las consecuencias fuera de Europa. Las consecuencias políticas no son ni siquiera imaginables" ha expresado Angela Merkel.

Las medidas financieras (ver Cavallo 2001, corralito, corralón) a que hicimos referencia que lanzó la autoridad alemana de mercados financieros (BaFin) señalan la prohibición de la especulación a la baja contra varios productos financieros, principalmente los títulos de deuda de los 16 Estados de la eurozona, hasta el 31 de marzo de 2011. El BaFin justificó la medida por la "extraordinaria volatilidad de los títulos de deuda de Estados de la zona euro", que podría "poner en peligro la estabilidad del conjunto del sector financiero". Según el presidente de la autoridad, Jochen Snio, el riesgo era "concreto e inmediato".

Estas operaciones especulativas, conocidas en inglés como short selling, permiten a los operadores bursátiles vender en los mercados un título que ni poseen ni han pedido prestado, especulando con que su valor caerá, para luego comprarlo a un precio más bajo y así embolsarse la diferencia.

Además de los títulos de deuda soberana, la prohibición del regulador alemán afecta la especulación a la baja contra algunos tipos de CDS ( Credit default swaps , seguros contra impago en caso de que un país o una empresa quiebren), y las acciones de diez instituciones financieras (bancos y seguros). La medida sacudió a las bolsas europeas y a la moneda común. La Bolsa de Milán perdió el 3,45%, Londres, el 2,81%, Fráncfort, el 2,72%, París, el 2,92%, Madrid, el 2,61% y Lisboa, el 1,92% El euro, que abrió a 1,2196 dólares, cayó a 1,2184 dólares luego del anuncio de Berlín, para luego lograr recuperarse y estabilizarse en alrededor de 1,23 dólares. Durante la jornada, la moneda europea subió también por los rumores -desmentidos por Atenas- de que Grecia podría abandonar la UE.

La decisión del gobierno alemán de imponer unilateralmente prohibiciones financieras fue un verdadero shock para los mercados, desatando nuevas sospechas sobre la efectiva solidez de Europa, aunque hoy, los mercados empezaron en alza.

Según la prensa y numerosos analistas, la decisión del BaFin está dictada por consideraciones de política interior. El gobierno liberal-conservador de Merkel ha prometido actuar en favor de una mayor regulación financiera de aquí a la próxima cumbre del G-20 a fines de junio en Toronto (Canadá), una manera de recuperar su prestigio ante una opinión pública que vio con muy malos ojos la contribución alemana al plan de ayuda a Grecia. Alemania fue el país que más pagó para salvar a los griegos de la bancarrota y ahora su gobierno quiere fijar pautas para no tener que volver a hacerlo.

Europa y su crisis, Argentina y su experiencia, dos perspectivas para analizar no solo el futuro político nacional sino la integración latinoamericana, aunque los amigos de La Nación narren de una manera peyorativa la exposición de la Presidente y digan que se desentiende de la política exterior.

Nos vemos



19 de mayo de 2010

Ernesto Sanz y Sigmund Freud

Alguien puede dudar que lo que dijo Ernesto Sanz causaron y causarán -sin dudas- revuelo?
“Estamos hoy perjudicados por un gobierno que cree que la distribución de la riqueza pasa por la distribución de dinero de los gobernantes. Esto tiene que ver con cuestiones que son positivas: jubilaciones, asignación universal, planes sociales. Positivas, digo, en teoría. Pero nosotros creemos que no hay método más potente en redistribuir riqueza, que es generar riqueza y apostar a los sectores que la generan (...). El Gobierno cree que los sectores que generan riqueza son cuasienemigos a los que solamente hay que sacarles en materia de impuestos, retenciones y demás, para luego, desde la Casa Rosada y con la birome en la mano, redistribuirlos en asignaciones universales, clientelismo, planes de cooperativas de trabajo para el conurbano bonaerense, que lo único que generan son esos ejércitos que ustedes vieron ayer (por el jueves) paralizar la Capital Federal (...). Algunas herramientas que son buenas en teoría terminan desvirtuándose en el camino. En el conurbano bonaerense la Asignación Universal por Hijo, que es buena en términos teóricos, se está yendo por la canaleta de dos cuestiones: el juego y la droga. Usted advierte del dos al diez cómo aumenta la recaudación de los bingos y de los casinos, y cómo se nutre el circuito ilegal de la droga a través de la plata que recaudan los famosos dealers de la droga”
Analizando en profundidad sus dichos, ¿fue un acto fallido? Los actos fallidos son acciones defectuosas debido a la interferencia de algún deseo, conflicto o cadena de pensamientos inconscientes. En su Psicopatología de la vida cotidiana (1901) analiza Freud los casos de actos fallidos y demuestra cómo no son producto de la casualidad o el descuido, sino que están movidos por un deseo inconsciente que no encontraría otra forma de aflorar a la conciencia que burlando de esta manera la censura. El sujeto siempre puede “disculparse” diciendo que fue un “fallo o descuido”. Un fallo motivado inconscientemente, es decir, a un fallo “revelador” de intenciones no confesadas. Se pueden dar por algún pensamiento inconsciente no controlado.

Del estudio de los actos fallidos concluye que no son simples casualidades, sino actos psíquicos que tienen un sentido, y deben su génesis a la oposición de dos intenciones diferentes. Representa el conflicto entre dos tendencias incompatibles. Con la finalidad de arribar a un análisis exacto, puro, sobre las conductas de las personas deben analizarse todos los actos -dice Freud- enlazándolos para que formen un todo la persona y su discurso, a fin de descubrir verdades. Vínculos emocionales entre los distintos actos.

El vínculo emocional se da -en este caso- con el comunicado de los senadores radicales en su defensa.

En criollo sería algo así como se le escapó la tortuga. Odio reprimido.

Nos vemos,

Kirchner, en su mejor momento

Leemos a Luis Majul
Néstor Kirchner está en su mejor momento desde la derrota electoral del 28 de junio del año pasado. Esto no significa que ya ganó las elecciones para suceder a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Pero quiere decir algo muy importante: está logrando convencer al "círculo rojo que forma opinión" sobre continuar en el poder después de 2011.

Ahora mismo, entre los analistas más finos, casi nadie descarta un escenario en el que Kirchner pueda lograr el milagro de ganar en primera vuelta, con una diferencia de más de 10 puntos sobre el segundo, o a través del número mágico del 40 por ciento de los votos. Este cambio de percepción fue conseguido a base de subsidios millonarios, Fútbol para Todos, el dispositivo de prensa oficial y paraoficial más poderoso de la historia reciente, y una voluntad política inquebrantable.

¿Puede lograrlo, de verdad? Todavía es temprano para responder. Lo importante, para Kirchner, es que cada vez más argentinos crean que puede hacerlo. Y que esa idea prevalezca por encima de la que marcan otras encuestas de laboratorio: las que dicen que Julio Cobos, Mauricio Macri, Francisco de Narváez- en el caso de ser habilitado-, Ricardo Alfonsín, Eduardo Duhalde e incluso Mario Das Neves o Alberto Rodríguez Saa, le ganarían en una segunda vuelta gracias a la altísima imagen negativa del ahora diputado nacional.
La nota completa acá

Nos vemos,

18 de mayo de 2010

Una cuestión de higiene

La vieja costumbre de la oposición -y medios aliados- es hacer un inventario de las cosas que podrían hacerse con alguna inversión que pueda hacer el Gobierno. Un recuerdo de entre-casa, ¡cuantos colchones se podrían comprar para atender los casos de inundaciones!, un rosario de alternativas para marcar de una manera tendenciosa, que la ética no pasa por esta vereda, sino por la otra, la de ellos.

Fernando Laborda, se encarga en su columna de La Nación, de hacer exactamente eso, cuando refiere a las re-estatización de Aerolíneas Argentinas.
La empresa aérea Aerolíneas Argentinas, reestatizada durante el gobierno kirchnerista, perdió durante el primer trimestre de 2010 unos 103 millones de dólares, equivalentes a una pérdida diaria de 4,5 millones de pesos.

Muchas cosas podrían hacerse con 4,5 millones de pesos por día. Entre otras, proveer de alimentación básica a unas 120.000 familias indigentes, compuestas por un matrimonio con dos hijos.

De acuerdo con los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el costo de la canasta básica para una familia tipo asciende a 1.131 pesos por mes, esto es 37,7 pesos por día.

Si el Estado nacional utilizara el equivalente al déficit diario de Aerolíneas Argentinas para ese fin, terminaría con la mitad de los indigentes en la Argentina, que de acuerdo con el Indec suman alrededor de 1.400.000 personas, aunque según estudios de consultoras privadas serían hasta tres veces más.

No pasa por la empresa aérea estatal la mayor crítica que recibe el gobierno de los Kirchner por el mal empleo del gasto público.
Lo que habría que preguntarle es -como en este u otro caso- como sostiene la soberanía nacional, o que idea de hacerlo tiene. Aquel que nunca tuvo la oportunidad de sostener a decenas de familias, ni gastó materia gris para imaginar salir de una crisis, no tiene entidad para la critica.

Utilizando el mismo razonamiento de Laborda, vamos a referirnos al puerto de la Musica que está por construir el gobierno socialista santafesino. En realidad, lo hicimos hace mucho, cuando nos preguntábamos si era necesario o importante en Enero de 2009.

Las comparaciones son odiosas, pero Binner gastará más de 100 millones de pesos en construir esta obra en cuatro años para que la disfruten -por decirlo de alguna manera- 2.500 rosarinos cuando en el norte de Santa Fe, no funcionan los hospitales, no hay medicamentos ni médicos. No tienen la posibilidad de tener agua potable -porque aún están en etapa de licitación los acueductos- se destina una fortuna para financiar semejante obra. No hay obras provinciales fuertes que transformen la provincia, pero destinamos tanto dinero para que los rosarinos puedan ir a ver música al lado del río. Otros, no pueden salir de sus pueblos cuando llueve porque hay anegamientos. Existen rutas transversales vitales para la producción santafesina -el caso de la ruta 100S es un ejemplo- que están destruídas, no están incorporadas en el presupuesto 2010, ni tampoco están en el plan estratégico (archivo en pdf, páginas 5 y 6) que laboriosamente ejecutaron.

¡Lo que podría hacerse con 25 millones de pesos por año que demandará la obra rosarina!

Parece ser, amigo Laborda, que esa es la impronta socialista, pintar de colores viejos silos, transformar viejas fábricas en centros culturales; es decir reciclar culturalmente lo que otros hicieron lo posible para destruir.

Lo que si queda claro es que en esta época de reconstrucción de la república las cosas se hacen despacio, con suavidad y con criterios para que otros sigan el ejemplo, sobretodo los que no tienen la cola limpia.

Nos vemos,


17 de mayo de 2010

Los cómplices civiles de la dictadura

Mucho ruido con la detención de José A. Martínez de Hoz, como era de esperar. El ex-ministro e ideólogo del golpe de 1976, fue la punta del iceberg cívico que apoyó el proceso, cosa que lo contamos en este artículo publicado en el Club el 25/05/2009.

Relacionado con este tema, leía a Pacho O'Donnell en una reflexión, llamando a las cosas por su nombre y que la comparto.
Se ha instalado el hábito, no ingenuo como veremos, de nombrar al ominoso Proceso de Reorganización Nacional como “dictadura militar”. Al hacerlo, sin darnos cuenta, indultamos la esencial participación civil en el mismo.

Está demostrado el prematuro compromiso de políticos, economistas, religiosos y periodistas en la preparación del golpe de Estado favorecido por el pésimo gobierno de María Isabel Martínez de Perón y José López Rega que con su insólita ineficiencia, la violencia parapolicial de la Triple A, la corrupción generalizada, la licuación de salarios y ahorros, había creado un vacío de poder y una disconformidad colectiva que facilitó el suave aterrizaje del golpe.

La designación de Martínez de Hoz y su equipo de colaboradores estaba decidida con mucha anticipación, como así también el proyecto de progresivo desmantelamiento del Estado a favor de sectores concentrados nacionales e internacionales, sobre todo financieros, proyecto que se enraizaba en una nefasta tradición histórica del liberalismo argentino: liberal en lo económico y autoritario en lo políticosocial. En este caso ambos principios llevados a su exacerbación, puesto que el pretexto no era, como en asonadas anteriores, el supuesto reordenamiento de la vida institucional, sino que lo que se puso en marcha el 24 de marzo de 1976 fue el proyecto de transformación total de la organización económica, social y política de nuestro país.

Una vez instalada la dictadura en el poder la complicidad civil fue, aún, más manifiesta. Ministerios clave como Economía, Educación, Relaciones Exteriores, Cultura, fueron ocupados por civiles que nunca fueron juzgados por ello; economistas de primer nivel que diseñaron, justificaron y protagonizaron políticas económicas que les era obvio que conducían al desastre, pero que les permitieron, mientras duraron, rentabilísmos negocios especulativos a favor del endeudamiento suicida y antipatriótico; empresarios que privilegiaron los negocios con el Estado facilitados por la absoluta falta de controles institucionales sin importarles el costo humanitario; artistas que se avinieron, con elevado provecho económico, a filmar películas exaltatorias del Mundial o amables comedias con las fuerzas armadas de protagonistas; sindicalistas que aprovecharon el terrorismo estatal de ultraderecha para eliminar a sus adversarios del peronismo combativo o de izquierda; intelectuales de valía que, a pesar de que muchos de sus colegas habían desaparecido, se habían visto obligados a exiliarse o nutrían las listas negras que les impedían el derecho al trabajo, aceptaban almuerzos con Videla, embajadas en el exterior o escribían y opinaban sobre temas encubridores.

El olvido colectivo que ha garantizado impunidad a un factor tan esencial de aquella época negra, se debe a que muchos de los cómplices civiles del Proceso continúan, hoy, en actividad, ocupando posiciones de importancia, tanto en el área pública como privada.

Es claro que los uniformados deberán pagar por su responsabilidad en aquella inmensa tragedia nacional, cuyas consecuencias perduran hasta nuestros días, pero reconozcamos que el ser hoy, paradojalmente, el sector social más indefenso de los que participaron los hace aptos para descargar allí, expiatoriamente, toda la responsabilidad y así disculpar al otro socio, sin el cual el Proceso no hubiera sido posible: los civiles.

Por ello, aprendamos a denominar al período 1976-1983 como “dictadura cívico-militar”, para cumplir con lo que hace muchos siglos reclamaba Simónides de Ceos: “La justicia consiste en dar a cada uno lo que merece”. Y no cejemos en el reclamo de que los responsables civiles, autores intelectuales de aquel monstruoso drama nacional, sean llevados a los tribunales de Justicia para que rindan cuenta por su participación.

Nos vemos,


16 de mayo de 2010

La insistencia de otras voces


Nadie puede afirmar que quienes apuestan por el desarrollo industrial en la Argentina estén convencidos de que la inflación es buena, pero seguro saben que no es tan mala como dicen los economistas neoliberales, habituales voceros del establishment. Estos, en cambio, abogan por la devaluación (ya que el dólar quedó “retrasado”…). Naturalmente, los economistas que responden al campo nacional se oponen a que el peso sea devaluado. ¿Por qué estas posturas cruzadas que vienen desde el fondo de la historia? Por los intereses económicos que hay detrás de cada una de ellas, ya que la inflación y la devaluación no son catástrofes naturales sino el producto de relaciones de poder.

Cuando hay inflación el precio de las mercancías aumenta más que los salarios y que los ingresos fijos, de modo que el grueso de la población ve recortada su capacidad de consumo, aunque no de manera proporcional, ya que las mercancías no aumentan todas, ni al mismo tiempo, ni en el mismo porcentaje. De igual modo, cuando sobreviene una devaluación los sectores de ingresos fijos (asalariados, jubilados, un buen número de profesionales) ven cómo el aumento del dólar encare las materias primas y por ende los productos fabricados con ellas, y eso redunda en un nuevo recorte de su capacidad de consumo. La inflación (diástole) y la devaluación (sístole) provocan mala sangre en el corazón popular.

Otra es la situación de las empresas. En primer lugar porque transfieren a sus precios finales los mayores costos generados por la inflación en las materias primas, la energía, y el transporte que consumen. Pero cuando llega la devaluación, la cuestión se divide. Aquellas que sólo venden en el mercado interno se beneficiarán con un aumento de los precios, aunque se perjudicarán por el incremento de las materias primas, sobre todo si son importadas. Además, como la inflación ya golpeó a los consumidores, si trasladan a los precios el nuevo aumento generado por la devaluación pueden provocar una caída del consumo, en particular de los bienes más populares (alimentos, vestimenta, bebidas y otros productos de la canasta básica), lo que juega contra sus intereses.

En cambio, las empresas que exportan la mayor parte de su producción (el campo, los fabricantes de autos, entre otros) y que, por ende, son menos dependientes del mercado interno, se beneficiarán directamente con la devaluación, ya que por el mismo precio de sus productos, medido en dólares, obtendrán más pesos que antes.

Por eso, y encabezado por el club de exportadores, es el establishment el que más decididamente pide una devaluación. Prueba de ellos son los recurrentes reclamos que en ese sentido formulan la Mesa de Enlace, en nombre del campo, algunos referentes de las terminales automotrices y las grandes compañías exportadoras nucleadas en la Asociación de Empresas Argentinas (AEA).

Sorprendentemente, o no tanto, también algunos dirigentes de la UIA piden más pesos a cambio de sus dólares. El grueso de las pymes no lo hace.

Una de las características distintivas de las dictaduras militares fue el sistemático flirteo de esa pareja que forman la inflación y la devaluación, que juntas promovían la licuación de los salarios, primero, y un beneficio adicional de las empresas, después. De paso –y no es un asunto menor– este equilibrio negativo le garantizaba al establishment que nadie podría siquiera soñar con el desarrollo industrial basado en el mercado y el ahorro internos.

Nos vemos,



Sobre textos de Norberto Colominas


14 de mayo de 2010

Coparticipación de impuestos: según como se mire

Más allá de los vaivenes que originó la irregular media sanción de reformas a la llamada ley de cheques, si hay un tema pendiente que arreglar, es el del sistema de coparticipación federal de impuestos. Es necesario generar un debate serio. La aplicación de políticas públicas desde 2003 es una especie de cuartel de bomberos voluntarios porque, en las provincias, sobretodo en aquellas que hubo emisión de cuasimonedas, equilibrar las acciones -y las cuentas, claro está- es muy difícil, como veremos.

La disputa en el Congreso por el impuesto al cheque volvió a instalar en la agenda política las dificultades que enfrentan las finanzas provinciales y, paralelamente, la necesidad de modificar el régimen de coparticipación federal. Las provincias tienen sus cuentas en rojo. Según datos oficiales, en 2003 generaban el 47% de sus ingresos totales. Y en 2008, el 42%. Como dijo un iluminado, los gastos del Estado suben por el ascensor y los recursos por la escalera.

El primer año de gestión kirchnerista, entre los 24 distritos recaudaron 42.652 millones de pesos frente a erogaciones por 41.023 millones. El año pasado, en cambio, tuvieron un déficit financiero de más de 10 mil millones de pesos: percibieron 162.977 millones frente a desembolsos por 173.487 millones. A esto se agrega que con la crisis de 2001, el Estado nacional se hizo cargo de las deudas de las provincias, que deben pagar año a año. Ese stock rondaba los 75.000 millones de pesos en 2004 y superó los 95.000 millones en 2008. La provincia que encabeza esa lista es Buenos Aires con casi $ 41.000 millones, seguida por Córdoba con $ 8.500 millones y Tucumán y Chaco con algo más de $ 4.000 millones cada una.

La debilidad de las arcas provinciales de hacer frente a sus erogaciones llevó a un aumento de los fondos provenientes del gobierno nacional. Después de la crisis de la convertibilidad, los recursos distribuidos pasaron de 13.306 millones de pesos en 2001 a 75.000 millones en 2009.

Sin embargo, en los últimos años, la coparticipación federal de impuestos perdió importancia relativa con respecto al total de gravámenes nacionales, que de 44.584 millones de pesos en 2001 subieron a más de 300.000 millones en 2009. Si bien el monto coparticipable cayó en términos comparativos, se crearon otros fondos. Las transferencias directas aumentaron su participación en el total, es decir que el monto distribuido se mantuvo casi inalterado.

El régimen de coparticipación se rige por la ley 23.548 de 1988, que modificó la Ley de Coparticipación Federal aprobada en 1973. Esa norma establecía: 1 - un sistema único para distribuir los impuestos nacionales coparticipados; 2 - asignar el total recaudado a la Nación y las provincias, por partes iguales y 3 - distribuir, en forma automática, el 48,5 por ciento de dicho monto entre las provincias: 65% por población, 25% por brecha de desarrollo y 10% por dispersión de población.

A diferencia de la ley del ’73, que incluía pautas de distribución objetivas, los criterios de la del ’88 surgen de la distribución efectiva concretada entre 1985 y 1987. En definitiva, de la capacidad de negociación que tenían por entonces los gobernadores, ya que la ley del ’88 se sancionó en un período crítico, con enormes problemas fiscales y sin análisis ni discusión suficientes. Los porcentajes de distribución fijados a cada provincia fueron bastante arbitrarios

El régimen de distribución definido en los ’70 se modificó bajo el gobierno de Alfonsín y también durante la década del noventa. Esas alteraciones perjudicaron a las provincias más grandes. Entre las que mayores ingresos perdieron se encuentran Buenos Aires, Mendoza, Chubut, Córdoba y Santa Fe.

El impuesto a los créditos y débitos bancarios se coparticipa parcialmente, definido así desde su creación. En los hechos, la actual discusión alrededor del impuesto al cheque, mejorará la distribución de fondos en términos absolutos pero no en términos relativos. En 2009, ese tributo generó ingresos por más de 20.000 millones de pesos, pero su distribución representó el 4% de los fondos que llegaron a las provincias.

Su coparticipación plena significaría afirmar lo que se ve a diario, las provincias tienen una conducta facilista. Prefieren peregrinar a Buenos Aires a modificar sus propias bases tributarias. Coparticipar la totalidad del impuesto al cheque antes que duplicar el tributo a la propiedad tiene una consecuencia perversa: acentúa la regresividad del sistema y les quita autonomía fiscal y política.

Nos vemos


Fuente: CASH

13 de mayo de 2010

Periodismo y valores democráticos

Si tenemos en cuenta que una de las estrategias de negocios de las empresas mediáticas es el sensacionalismo o dramatismo en las historias, se crea un sistema de valores falsos que son sostenidos por estudios de mercado y lanzados como "lo que interesa al público", que no es lo mismo que "el interés público". El hecho es que si los medios de comunicación no fomentan los valores democráticos y enriquecen la cultura cívica, el negocio que representan no es compatible con los propósitos democráticos. Es más, el sensacionalismo ha probado ser mitigante de dichos valores, en especial cuando se asocia la protesta social con la delincuencia o los reclamos por falta de seguridad justificando la justicia por mano propia, entre otros ejemplos cotidianos.

El rol del periodismo en las sociedades democráticas es sumamente importante y la libertad de expresión es un logro que en el país ha costado la sangre de muchos como para que en la actualidad haya sospechas sobre su extensión y consenso. Y pese a lo condenatorio que resulten los agravios personales, la opinión pública no debe dejar de exigir a los periodistas el ejercicio de una profesión responsable, permitiendo a sus interlocutores tener diferentes herramientas para sacar conclusiones propias sin imposiciones o restricciones de ningún tipo.

Todo sistema democrático requiere como garantía de funcionamiento una cultura cívica sólida interesada por los asuntos públicos. Sin embargo, la realidad construida por los medios muchas veces distorsiona ese interés por lo público y las necesidades cívicas de quienes reciben y consumen esa construcción de la realidad. Al mismo tiempo, la propia lógica del mercado que ha imperado en los medios hasta hoy ha concentrado las opiniones y las diferentes formas de expresión en grandes monopolios, que asumieron como "natural" la función de ser jueces para decidir arbitrariamente qué está bien o mal.

De esta manera, ya lejos de ser un nexo entre la sociedad y el Estado, o desempeñarse como supervisores del poder político, parecen ser entidades con una prepotencia económica suficiente para decidir sobre los intereses políticos y económicos en disputa, sin la responsabilidad social que exige de ellos la democracia. Así es como los medios se constituyen en una fuerza capaz de intervenir políticamente de acuerdo a su conveniencia. La posibilidad que brinda la nueva ley, pues, apunta a fomentar en la sociedad civil una masa crítica capaz de anteponer sus propias necesidades y demandas frente a la información y contenidos de los medios, para de esta forma volcar los esquemas mediáticos actuales a favor de la democracia y ser capitalizados de manera útil por la sociedad.

El desafío que se plantea entonces consiste en modificar la experiencia y la estructura de medios actual y redireccionarla. Resulta evidente que no se trata de una tarea sencilla luego de años de concebir la información como mercancía de lujo de algunos monopolios con capacidad para imponernos lo que tenemos que saber y posicionar los temas sobre los cuales construir el debate. A diferencia de la ley vigente, que contempla sólo la explotación comercial y posibilita que el universo audiovisual sea cooptado simplemente por grupos con fines lucrativos, la nueva ley permite el acceso a las licencias de organismos sin canales de expresión hasta el momento, que democratizará a los medios y permitirá más y mejores lecturas de la realidad.

Nos vemos,


Sobre textos de Arturo Trinelli

12 de mayo de 2010

El giro a la derecha


Leemos a Julio Burdman
"A pesar de sus raíces liberales y patricias, por razones históricas la Unión Cívica Radical nunca va a convertirse en el partido de la derecha argentina. No es el partido de los empresarios, el orden tradicional, la Iglesia, el conservadurismo popular o los militares. No obstante, en tiempos recientes podemos registrar un giro del partido, convertido en el mejor identificado con valores como la defensa de los derechos de propiedad, las reglas del mercado, el gasto público moderado, el control del conflicto social o la denuncia del populismo, que hoy expresan lo que clasificaríamos como “centroderecha”.

El gen radical sostiene que la UCR es el partido de la clase media, la democracia política y la ciudadanía social. Ningún radical discutiría esa identificación centroizquierdista y socialdemócrata, convalidada por los análisis políticos de las últimas décadas. La experiencia alfonsinista y la “convertibilidad progresista” –frase de Eduardo Curia– de la Alianza, reservaron a los radicales ese lugar privilegiado en el mapa de las ideologías.

Pero en tiempos recientes, ocurrieron tres o cuatro fenómenos que lo cambiaron. Además de la irrupción del kirchnerismo. El fallecimiento de Raúl Alfonsín, baluarte de la identificación de la UCR con la centroizquierda, permite reconfigurar su programa. También, el ascenso del radicalismo del interior: “Ricardito” representa la continuidad alfonsinista pero no así dirigentes como Sanz, Aguad o Cobos, más identificados con la antigua ala “moderada”, más conservadora, de las provincias. Y el tercer factor de cambio fue la crisis del campo y la nueva identidad política surgida de ella, que permeó especialmente en las UCR provinciales.

A pesar de lo anterior, mantiene fuerte arraigo la tesis de que el peronismo pragmático es el único vehículo posible para que un programa de derecha democrática acceda al poder. Esta idea comienza a ser revisada por algunos empresarios nacionales y extranjeros que hoy se interesan por las opiniones del partido que defiende a las instituciones, la fiscalidad y al nuevo campo."
El peronismo de derecha bien se expresa con los nostálgicos del '90. Menem tuvo la capacidad de utilizar la estructura del peronismo como un verdadero caballo de Troya, para alojar en su interior a cuanto neoliberal andaba cerca y tomar la Argentina como si fuera el fondo de La Rosadita de Anillaco. Así nos fue. ¿Somos capaces de seguir comprando espejos de colores los argentinos? ¿Vínculos emocionales unen a Menem con Martínez de Hoz? Realmente, uno se pregunta tantas cosas que nos quitan la capacidad de asombro.

En realidad, esta Argentina reconstructora da espacio a todos para criticar, soñar, elucubrar, programar y hasta para conspirar; como lo hacen los peronistas liberales, esa especie de mutantes políticos nacidos del menemismo que expresa cosas como estas:
"Por lo tanto, mientras la revolución sin nombre late en el corazón de las gentes, y algunos recordamos la vieja doctrina y la vieja receta que hicieron una, a la Argentina socialmente justa, y la otra, rica (sí, hubiera sido lindo que Perón fuera liberal en su economía, pero en aquel momento los liberales eran, por odiosos motivos, enemigos de aquellos que Perón vino a levantar, y en una revolución, lo primero es lo primero), bueno sería que ahora las dos doctrinas se unieran en lo pragmático de lograr una Nación políticamente soberana, es decir, con sus instituciones políticas en correcto y autonómico funcionamiento para poder competir en el mundo.

Y qué decir de las cosas que unen a peronistas y liberales: el amor por las zapatillas y la cultura; la belleza en los techos de las casitas Eva Perón igualitas a las del country; el orgullo por lo que cada uno supo conseguir; la Patria con letra mayúscula, padre, madre, o la hija que veía con razón Marechal; el Ejército, a todos nos gustan los militares y queremos devolverles la buena prensa, al vigilante de la esquina también; en fin, esa Argentina medio campechana, inocente y pasándose de viva a veces; nosotros, peronistas y liberales, dados al odio y a los amores extremos, lo más espantoso de la Argentina y también lo mejor. Y después de tanto tiempo, y al fin de la telenovela, obligados al matrimonio político."
Nos vemos,