31 de diciembre de 2009

Deseos del Club de los Filomatas




Cordialmente,
Claudio Martin Casco, Filómata

30 de diciembre de 2009

Elegirse entre amigos

A propósito de la encuesta sobre la calidad de periodistas de la revista Noticias, que muchos trataron y que seguí con atención en el blog Pensando la Argentina, este artículo de Adriana Amado Periodismo fuerte, periodistas débiles, me parece, aporta interesantes conceptos de valoración.

Con el inicio de la democracia, el periodismo independiente lideró la investigación de la corrupción de la clase dirigente de la época. Pero en gran medida fue un periodismo fuera de los medios, porque quienes lo ejercieron tuvieron que publicar sus trabajos en libros o en espacios alternativos. Hacia el final de siglo fue agudizándose el proceso por el cual los medios priorizaron resultados económicos en un mercado muy competitivo. En nombre de la supervivencia financiera, medios cambiaron de mano o de tendencia, aparecieron programas tan pronto como desaparecieron, se recortaron secciones y recursos que se dedicaban a la investigación periodística, y aparecieron unas censuras más sutiles que las de antaño. La regla globalizada de la inestabilidad laboral creó condiciones que en otras épocas hubieran resultado inaceptables, como periodistas que trabajan para diferentes medios (a veces, en franca competencia) o para un medio y una oficina de prensa al mismo tiempo. La competencia de los medios que deben responder a ritmos de 7 días por 24 horas también flexibilizó las rutinas de producción y de chequeo, con el impacto en la calidad periodística. Y paradójicamente, hoy el periodismo “independiente” remite a las productoras que alquilan espacios en medios, confirmando que la mayoría de los periodistas trabajan por su cuenta, poniendo los riesgos de la profesión en su bolsillo.

Decía Bourdieu que el periodismo es una profesión muy poderosa compuesta de individuos muy débiles, porque mientras los medios parecen poderosos, el periodista es frágil frente a los intereses políticos y económicos que cruzan el juego de la información pública. En cualquier caso, no puede hablarse del periodismo como si fuera uno, porque junto con el periodismo de investigación independiente, cada vez más solitario, están los que transitan por el camino del sensacionalismo, justificando el morbo, la indiscreción, el conflicto en que es “lo que la gente pide”, aunque raramente alguien haya consultado al público.

Podríamos agregar también el “periodismo de no investigación”, que sería el que calla lo que no es conveniente decir o silencia aquello que comprometería a los poderes fácticos. Las presiones que recibe hoy la prensa son más discretas que la censura aviesa, como demostraron los trabajos de Mastrini y Becerra sobre los condicionamientos económicos hacia los medios, y las investigaciones de ADC sobre mecanismos de censura sutil. Pero igual de eficientes.


Quizá porque Superman era de profesión reportero, algunos todavía creen que el periodista es un superhéroe, idealizando una profesión muy expuesta a las presiones y a las miserias humanas. Curiosamente el periodista que hoy es superhéroe en el cine es El Hombre Araña, un pobre reportero gráfico free-lance, que padece las arbitrariedades de un jefe ambicioso y poco profesional. El periodista de este siglo se parece más a Peter Parker que a Clark Kent. Conocer la situación de los colegas y defender el derecho de investigar lo que algunos no quieren que se sepa es imprescindible para restituir confianza a un sistema de medios que necesita recuperar su rol democrático.


Nos vemos.

29 de diciembre de 2009

Del estallido al país normal

Fruto de la ineptitud de un gobierno que no supo ni quiso asumir el desafío de afrontar la crisis, hace exactamente ocho años, implosionaba un Estado que había abandonado su rol institucional de contenedor -y componedor- de las tensiones sociales desatadas por el modelo especulativo y de exclusión que se había iniciado en 1976 y que, con variantes, se prolongó hasta consolidarse hacia los años 90.

En esos doce días, del 20 de diciembre de 2001 al 2 de enero de 2002, cinco presidentes se sucedieron con la función de mero ornato, sin capacidad ni autoridad para hacer cumplir orden alguna ni dar respuesta a ninguna de las múltiples demandas de entonces las que, además, partían de una básica: "que se vayan todos".

Esta consigna totalizante no sólo expresaba la crisis de credibilidad de los partidos tradicionales sino de la política misma como instrumento para resolver las más acuciantes necesidades sociales.

En ese convulsionado período, que culminaría con el retiro anticipado de Eduardo Duhalde, se sucedían las movilizaciones sociales al tiempo que la fragmentación de la coalición de poder que había sostenido al menemismo no hallaba una salida a la crisis.

Las fracciones neoconservadoras más recalcitrantes insistían con dos ideas primarias: ajustar y reprimir. Se persistía en la misma línea que había derrumbado a De la Rúa con su aciago costo en vidas. Por fin, la masacre de Avellaneda y la furia que despertaron los asesinatos de los militantes sociales Kosteki y Santillán demostró la inviabilidad de ese proyecto.

Hoy, ocho años después, se ha recuperado el rol del Estado y la política ha sido rehabilitada como elemento aglutinador del dispositivo institucional y, sobre todo, como herramienta de cambios progresistas.

El debate, el conflicto y los consensos encuentran su procesamiento en un Parlamento que cumple con su rol dentro del sistema institucional. No es el único ámbito, ya que la política excede los despachos y a los políticos profesionales y, luego de años de pensamiento único, ha reencontrado su lugar entre los trabajadores, la intelectualidad y las organizaciones de base de la sociedad.

La recuperación del Estado y el cumplimiento de sus deberes sociales básicos implicó abandonar aquel aparato inerme o cómplice de las corporaciones que contribuyó a profundizar la desigualdad.

La intervención en la regulación de los mercados, la priorización de una economía basada en el trabajo y la producción, así como el cambio de enfoque del presupuesto social, que pasó de ser considerado un gasto para elevarse a la categoría de inversión, marcan hasta qué punto el país ha cambiado, retomando gradualmente parámetros de solidaridad e igualdad perdidos hace mucho tiempo.

Sin ajustes, sin represión, con conflictos que expresan los diversos intereses que confrontan al interior de una sociedad democrática y plural -tensiones que no hay que tratar de anular sino de resolver desde la política y el debate público- Argentina es ahora, simplemente, un país normal.

Nos vemos,



LPO

28 de diciembre de 2009

Binner, de cabeza contra la pared

Este artículo plasma las inquietudes de Binner para gobernar con la legislatura en contra, sobretodo después del revés en el tratamiento del presupueto 2010 que ya tratamos en el Club. Binner no tiene demasiadas alternativas: Negociar, lo que conlleva ir a un terreno en el que el PJ le saca ventaja, no sólo por la impericia de los operadores socialistas o confrontar, para lo cual debe rodearse de sus hombres más confiables, y tirar el lastre de los recién llegados que hacen y deshacen en su nombre. Ninguno de los escenarios es sencillo. El primero resulta infructuoso en la medida en que "la orden" es poner palos en la rueda y lo que apenas se podrá conseguir es que los palos sean más chicos, y seguramente a un costo desproporcionado. El segundo escenario tampoco es cómodo, pero sí más propicio, sobre todo para poder sostener aquello de "buenos tiempos" y sobre todo "tiempos de cambio". Y no es otra cosa que gobernar con la opinión pública, para lo cual no sólo hay que estar libre de culpas y cargos, sino convencido de la necesidad de avanzar confiando en el electorado que depositó su confianza en la primavera del 2007 y convocarlo a defender ese proyecto.

En buen criollo, no podemos negociar, hagamos asambleas ciudadanas que respalden el proyecto. ¿Y con eso? No fueron necesarias las consultas para orientar la inversión de los excedentes financieros entregados por el peronismos a fines de 2007.

Mirando la página oficial de la provincia, observamos en obras 2008 y 2009 un ambicioso, programa que expones tomando solo hospitales y centros de salud: a) NODO RECONQUISTA: construcción de dos nuevos hospitales uno en Reconquista (campo raso todavía) y otro en Las Toscas (plazo de 1 año para los cimientos que no se inciaron) y 16 centros de salud; b) NODO RAFAELA: Construcción del nuevo Hospital Regional de Rafaela (al que todavía le están buscando terreno), Hospital de Ceres, terminación del Hospital de San Cristóbal y 16 centros de atenciòn primaria; c) NODO SANTA FE: Construcción nuevo Hospital Iturraspe, Centro de Especialidades Medicas Ambulatorias y 15 centros de atención de salud; d) NODO ROSARIO: Hospital de Las Parejas y 20 centros de salud y e) NODO VENADO TUERTO: Hospital Regional de Venado Tuerto y 3 centros de salud.

Todo esto sin contar escuelas, nuevos tribunales, fabricas culutrales, puerto de la musica, etc.etc. ¿Que hay hecho? El camino que las asambleas ciudadanas respalden estas obras necesarias pero de corte faraónico se contraponen al colapso en el sistema de salud de la provincia. No hay director de hospital que no se queje.

En realidad, el aire financiero que Binner necesita es de cortísimo plazo: pagar sueldos y financiar gastos corrientes; el detalle expuesto de las obras es solo una referencia a que no se puede proyectar sin una base sólida de financiamiento porque en el fondo termina generando un descrédito sin retorno. Y ese concepto del imaginario colectivo no es mérito del peronismo.

La reforma planteada en el presupuesto 2010 (más allá que Lamberto diga que reconducirán el presuesto 2009 por decreto) es una propuesta equilibrada que provee de importantes fondos a la provincia y a los municipios para no desfinanciarlos, pero al mismo tiempo tiene en cuenta el bolsillo del contribuyente y la actividad económica a quien se evita gravar con mas cargas fiscales en estos momentos de recesión y el futuro de los santafesinos, evitando endeudamientos fáciles que algún día otros deberán pagar. En su lugar se aprueba una actualización acotada de impuestos, los que se encontraban atrasados en tantos años; ingresos brutos para quienes no fabrican en Santa Fe y actividades que se encontraban exentas como casinos, juegos y actividades financieras entre otros; un aumento de patente para el 2010 tal como lo solicitaban los intendentes, particularmente Lifschitz y Barletta; un endeudamiento de hasta 250 millones de pesos para hacer frente al pago de los salarios del mes de diciembre; una mejor distribución del Fondo Sojero y del Fondo de Obras Menores para mejorar el ingreso de los municipios. Y la contribución del peronismo sigue.

Concluyendo su análisis Rosario 12 dice: Optar por ese camino (el de la consulta popular) significa tomar riesgos. La alternativa se le presenta al socialista Hermes Binner. Ya tiene un lugar en la historia por haber sido el primero. Ahora tiene la chance de adornar ese lugar demostrando que además ha sido bueno. La decisión está en sus manos, lo que es seguro es que otro año con "jaque perpetuo" del Senado reutemista terminaría con sus aspiraciones políticas, y lo que es peor con la esperanza de aquellos que confían en que haya clases desde el primer día, hospitales funcionando como desde que el socialismo llegó a la Intendencia de Rosario, y estándares de seguridad que tengan más que ver con tareas sociales que con inundar las calles de uniformados. La otra opción es seguir explicando lo que hubiera querido hacer y el peronismo no lo deja. Probablemente sea cierto, pero inservible, porque mejor que decir es hacer.

¿El peronismo no lo deja? Ahora le toca al gobierno con estas herramientas, demostrar que saben gobernar con la 'libreta del ama de casa', vale decir con mucha austeridad no gastando mas de lo que recauda y con una fuerte priorización de los gastos que realiza. Si en dos años de gestión se gastaron todos los ahorros que los gobiernos justicialistas le dejaron, la mayor recaudación de los años 2008 y 2009 y llevaron a la provincia a un rojo fiscal de 1.200 millones de pesos y consecuentemente a la cesación de pagos en que nos encontramos, es hora de hacer un replanteo de la situación y de la manera cómo se manejan los fondos de todos los santafesinos. Esta es la oportunidad y ojalá tomen la decisión que todos esperamos [1]

Nos vemos


[1] Declaraciones del Diputado Mario Lacava

27 de diciembre de 2009

La japonización de Duhalde?

Añorar el pasado es correr tras el viento. Eso debería recordar Duhalde, quien no sólo confirmó su lanzamiento como precandidato peronista a la presidencia sino que hasta adelantó su gabinete para 2011: Lavagna, Remes Lenicov, Atanasof y Graciela Camaño. Esos cuatro ministros más el propio Duhalde suman 309 años. ¿Se habrá “japonizado” la sociedad argentina y la experiencia de la edad pasó a ser muy apreciada también en nuestro país? ¿No le pasará a Duhalde con su modelo industrialista lo que le pasó a Menem en las elecciones de 2003, quien apostó a la nostalgia del uno a uno y no le alcanzó?

También Néstor Kirchner podría encontrar motivos para alegrarse por la resistencia de los viejos políticos argentinos y pensarse a sí mismo repitiendo el modelo duhaldemenemístico como candidato de la nostalgia en las elecciones de 2015.

El Hosen Ji es una buena metáfora del aguante de los líderes peronistas y su capacidad para sobrevivir a todo tipo de ataques de propios y extraños. El Hosen Ji es un árbol de origen chino y fue el único ser vivo que salió intacto de la bomba atómica de Hiroshima estando en la zona cero. Hay otro caso similar, pero diferente: el de Akiko Takakura, una mujer que estaba a tres cuadras de la zona cero pero sobrevivió encerrada en la bóveda de acero y cemento –diseñada para soportar el peor de los terremotos– del banco donde trabajaba y aun así sufrió enormes quemaduras. Parecería que los líderes políticos argentinos emergen sin muchas quemaduras, por lo menos la primera vez que intentan volver a competir después de haber dejado la presidencia.

Otro ejemplo de resistencia de los seres vivos, demostrada por la Segunda Guerra Mundial y en este caso bien argentino, es el de la Solenopsis saevissima u hormiga de Tierra del Fuego, la que, transportada por los miles de barcos argentinos que llevaban comida durante la guerra, en setenta años colonizó todo el territorio de Estados Unidos, atacando y destruyendo a las especies autóctonas, lo mismo que las costas mediterráneas desde España hasta Nápoles.

En el terreno de lo político, como sucede en la naturaleza, quizá lo que mantenga vivos a los líderes peronistas es el instinto asesino de cada continuador que obliga a la defensa agresiva de cada predecesor, desarrollando así capacidades más entrenadas.

Insociable sociabilidad. Kant lo explicaba en su Idea de una historia universal en sentido cosmopolita, donde escribió: “El medio de que se sirve la naturaleza para lograr el desarrollo de todas sus disposiciones es el antagonismo de las mismas en sociedad, en la medida en que ese antagonismo se convierte a la postre en la causa de un orden legal de aquéllas. Entiendo en este caso por antagonismo la insociable sociabilidad de los hombres, es decir, su inclinación a formar una sociedad que, sin embargo, va unida a una resistencia constante que amenaza perpetuamente con disolverla. (...) La misma insociabilidad que obligó a los hombres a entrar en esta comunidad es causa, nuevamente, de que cada comunidad, en las relaciones exteriores, esto es como Estado en relación con otros Estados, se encuentre en una desembarazada libertad y, por consiguiente, cada uno de ellos tiene que esperar de los otros ese mismo mal que impulsó y obligó a los individuos a entrar en una sociedad civil”.

¿Qué hubiese pasado con Duhalde si Kirchner no hubiera tratado de exterminarlo? Desde la perspectiva kirchnerista, habría sido peor y el operativo retorno se hubiera adelantado a las elecciones de 2007. Otra posibilidad es que Duhalde, reblandecido por la confortabilidad, no hubiera desarrollado apetito de venganza por tanta ingratitud del discípulo y hoy Kirchner no lo contara como principal adversario.

Duhalde ocupó los principales cargos políticos del país: gobernador de la provincia de Buenos Aires, vicepresidente y presidente, pero nunca fue electo presidente por el voto popular. Motivante asignatura pendiente.

De cualquier forma, resulta difícil creer que Duhalde pueda reducir sus altos índices de imagen negativa, el principal escollo en cualquier ballottage, tanto como para alcanzar la presidencia. Pero quizá se sienta igualmente realizado ganándole a Kirchner la interna del PJ y asumiendo la conducción de la oposición a un eventual gobierno panradical. Esta hipótesis me resulta la más probable, aunque en política nada es definitivo.

Nos vemos, buen domingo


Sobre textos de: J. Fontevecchia, Perfil

26 de diciembre de 2009

Cuando tenga la tierra

Desde el Club cuantas veces fue necesaria denunciamos la formidable concentración de capitales y fuerzas productivas como corolario del plan de convertibilidad. Grupos económicos con acceso a mercados financieros del exterior se quedaron con todas la zonas agrícolas de las economías regionales y utilizando a los productores como una mano de obra calificada, unica salida de los ex-propietarios para subsistir.

Conocí en otras épocas de mi vida aplicada a la explotación de empresas algodoneras, a capitalistas urbanos que desmontaban tierras santiagueñas para sembrar algodón, de manera indirecta, quintuplicando ganancias via arrendamientos; el boon algodonero quedó en el recuerdo y la lucha por la tenencia de la tierra sigue.

Son historias personales y colectivas que se repiten en diferentes puntos del país. Modus operandi reiterados que se multiplican con las declaraciones en primera persona de los afectados y en los escritos judiciales: primero los campesinos son engañados para firmar documentos que supuestamente los benefician, luego llega la intimación para abandonar sus tierras, después la presencia policial para concretar el desalojo y un sistema judicial que se convierte en la herramienta más sofisticada del modelo de los agronegocios. Son historias comunes que afectan a campesinos y habitantes originarios de Salta, Formosa, Santiago del Estero, Córdoba, Santa Fe que pasan sus días entre la cría de animales, la cosecha de vegetales, granos y la lucha por no ser desplazados.

Mientras tanto, el campo visible, el de la Mesa de Enlace, mira para otro lado y defiende sus intereses. Detrás de su silencio, se amparan el empresario Gianfranco Macri, la empresa Madera Dura del Norte, el empresario Jorge Bellsolar Ferrer, los dirigentes Edgardo y Juan Carlos Scaramuzza (Federación Agraria) y Ricardo Buryaile (CRA), diputado electo por el radicalismo.

La tierra es la excusa de la lucha, lo que se busca, en definitiva, es un cambio total en las condiciones de vida de los pequeños campesinos. La tierra y la injusticia aluden tanto a la historia de explotación del hachero del monte durante el auge de la explotación forestal como a la del campesino hoy desalojado.

Este momento es para mi, muy especial, por haber nacido en el chaco santafecino y porque mi padre fue odontólogo (empleado) de La Forestal y conocí de cerca la opulencia de los explotadores y la miseria consecuente de los explotados; los recuerdos me llevaron a este poema dedicado al HACHERO SANTIAGUEÑO:

Y yo andaba porque si, con mis pies como palpando tierra ardiente en pasos lerdos, sol del Chaco, monte adentro, fuego el aire, viento norte, golpes de hacha, palos muertos, geografía de un obraje que yo estaba recorriendo …

Unas manos de piel curtida, me salieron al encuentro, y adiviné un nuevo amigo en sus manos y en el gesto. Comenzamos a charlar con aquel sufrido hachero y supe mil cosas de él tan sólo en un breve tiempo, transitando en el relato el mapa de sus recuerdos.

Hacía más de veinte años que habitaba por el monte, dándole al Chaco la vida, hijos, sudor y su esfuerzo, porque él y su mujer eran los dos santiagueños. Un lindo cazal de criollos con siete hijos morenos, tostados de tanto sol, curtidos de tanto viento, su mismo acento y color aunque nacieron chaqueños.

Cambió en nostalgias Santiago, por más trabajo y sustento, pero el salario fue magro y eran más bocas pidiendo. Y desde entonces a hoy el hambre lo anda siguiendo, rondando el rancho de cerca cual si fuera un puma hambriento.

Pero Valentín lo espanta, él solo poniendo el cuero, multiplicando sus brazos, hacha y hacha contra el tiempo. La cosa es que Valentín es solo para el volteo, y el hambre lo va a alcanzar si algún día cae enfermo …

Y a pesar que era angustioso lo que me estaba diciendo, su sonrisa de esperanza me estaba dando un ejemplo. Me contó de su alegría de tener hijos tan buenos, que la mayor se casó convirtiéndolo en abuelo, y que buscaba otro obraje donde hubiera alguna escuela para que sus hijos crezcan a la luz del alfabeto.

¡Qué poco lo conformaba a este gladiador moderno! Y aunque el sol de su esperanza me volvía más sereno, se me trepó la vergüenza de sentirme algo culpable, de que aún ocurra esto. Y me ganó la tristeza al recordar que ese hachero, como el hambre andaba cerca, no le quedaba el derecho ni siquiera a estar enfermo.

Y esto me duele, Señor, porque es dolor de mi pueblo, si le duele a mi país yo no puedo estarme ajeno. Si el destino es primavera que no nos pare un invierno. ¡Ay hermano Valentín! Quisiera encontrar el hacha para que juntos talemos el árbol de la injusticia, para que engorde el jornal y hacer crecer tus derechos.

Dos hachas no son gran cosa, pero juntos ya veremos... ¡si somos muchos talando, capaz que tiemble hasta el cielo!

Nos vemos

25 de diciembre de 2009

Camino al bicentenario

El mundo soja mostró días pasados en Palermo los estrechos límites de su reunión de consorcio. Poco por aquí, como el apoyo de una parte de la conducción de la UIA (que no significa ni mucho menos el apoyo de la industria, y menos todavía el de las pymes), nada por allá. Los brotes estuvieron por el suelo y la escasa convocatoria deprimió al poroto.

Para colmo, el mediático Biolcatti salió a pedir la cabeza del gobernador Scioli, con esa desmesura típica que genera la convicción de impunidad de los que se sienten dueños del país y, en consecuencia, tratan al Gobierno como si fuera un intruso. “Sí, se me fue la mano, ¿Y qué?”, pareció preguntar el hombre, y después sus acólitos acusan a los periodistas porque lo calificamos de desestabilizador y lo ponemos en el equipo de los restauradores del paraíso perdido. Pero todos saben que si Noé viviera no sería miembro de la patria sojera [...] y que los miembros de la Mesa de Enlace no viajarían en el Arca.

Aquella infame solicitada del 24 de marzo de 1977 en la que la SRA saludaba el primer aniversario de la dictadura militar, nunca fue autocriticada. Nunca, que se sepa, hasta hoy. Aquel apoyo nunca fue desmentido, ni relativizado, ni diluido, hasta hoy. Después de los dichos de Luciano Benjamín Menéndez y su cita culta de don Abel Posse, uno entiende algunas cosas. Un viciado aire de familia une a los Menéndez con los Posse, con los Palacio, con los Biolcatti, con los De Narváez y con los Macri, que en definitiva son socios políticos e ideológicos, como los dos primeros, o políticos y económicos, como los tres últimos. De los seis, el Palacio picado fino, que es notoriamente un salame, es el único que está preso. Es el mismo aire de familia que une los horrores de la ex ESMA con el predio que la SRA tiene en Palermo y con los dichos del flamante ministro de Educación de la CABA, enemigo de las mujeres y de los sindicatos de maestros, promovido por Macri, que dijo que “lo que yo dije es lo que la mayoría de los argentinos piensa”. El Posse por la boca tose.

Decir solamente que la derecha es restauradora es como acusar al lobo de tener mal aliento. La derecha es siniestra, porque si pudiera restauraría la dictadura militar, cancelaría los juicios a los genocidas, le devolvería el grado militar a Menéndez y recuperaría el fraude patriótico de fines del XIX para que nunca más aparecieran un Perón, un Kirchner; ni siquiera un Illia o un Frondizi que después exigieran un esfuerzo destituyente.

El Bicentenario nos da la oportunidad de repasar la historia de la derecha siniestra en la Argentina, que no es la historia del país, pero se le parece bastante. De la generación del ’80 a la generación de la soja, en vuelo directo. Del general Roca, exterminador de indios, al destituido Menéndez, represor de militantes populares; de Mitre a Macri; del primer Martínez de Hoz, fundador de la SRA y tatarabuelo de José Alfredo, a este Biolcatti transgénico.

No obstante, cierta clase media parece no comprender que detrás de los ataques al Gobierno hay algo más que las diferencias que cualquier persona o grupo pueden tener, y de hecho tienen (tenemos o hemos tenido) con todos los gobiernos. Los ataques de esta derecha contra este Gobierno llevan un mensaje siniestro: todo progresismo es y será, invariablemente, montonero; todo rebelde al poder del establishment será, necesariamente, un enemigo de la democracia; todo el que le ponga límites a los que han escriturado el país a su nombre será un corruptor de las instituciones. Firmado: Consenso de Washington.

Más claro, soja.


Norberto Colominas

24 de diciembre de 2009

El presupuesto 2010 para Santa Fe

"La verdad es que no puedo disimular la emoción la derrota parlamentaria no impedirá al gobierno cumplir sus obligaciones con los trabajadores estatales. A pesar de todo lo que se dice, los aguinaldos y sueldos se van a pagar. La provincia va a seguir funcionando" senador Juan Carlos Zabalza. (FPCyS)


En el post que titulamos "al descubierto" exponíamos las pretensiones de Binner volcadas en el proyecto de presupuesto para el año 2010, presión mediática mediante fue tratado en el Senado Provincial con resultado no esperado para el oficialismo que desploma la estructura creada. La reforma introducida y que deberá ser tratada en Diputados tiene dos ejes: a) endeudamiento del Ejecutivo Provincial y b) modificar la asfixia financiera a Municipios y Comunas.


La síntesis de lo aprobado es esta:

DEUDA PUBLICA. Rechaza el giro de cheques al descubierto y la utilización del cien por ciento del FUCO: Sólo autoriza la emisión de letras o pagarés por 250 millones de pesos (contra los 1.600 millones solicitados).

CARGOS. El proyecto oficial propiciaba la creación de 3.156 cargos y 22.000 horas cátedras. El PJ votó las horas cátedras, pero rechazó los cargos. Es que según un informe del ministro de Economía, Angel Sciara, el sector público tiene hoy 9.235 vacantes, de las cuales 7.232 corresponden a la administración central y el resto a los organismos descentralizados. Incluso, en la planta permanente hay 6.346 cargos vacantes no subrogados y en la planta no permanente 484 cargos más no ocupados. Nos llama la atención que en el Ministerio de Seguridad haya 2.175 cargos no ocupados. Entonces, nos parece que crear más cargos cuando todavía tenemos esta planta no utilizada es inconveniente, sobre todo porque no están costeado; solamente habrían costeado 300 cargos nuevos. [1]

INMOBILIARIO URBANO Y RURAL. Mantiene los porcentajes que propuso el Poder Ejecutivo y Diputados: el 200 por ciento, pero pone ciertos límites. Por ejemplo, rechaza la posibilidad de transferir al comprador de un inmueble la responsabilidad por las deudas impagas del vendedor. Y en el caso del rural, rechaza también la personalización del cobro de las partidas que había propuesto la reforma tributaria.

PATENTE AUTOMOTOR. No habrá sexta cuota para el año 2009, pero permite un aumento del 20 por ciento para la próxima emisión de 2010. Concede a los municipios que autorizaron un aumento del 10 por ciento en 2009, entre ellos Santa Fe y Santo Tomé, a sancionar la ordenanza impositiva antes de 31 de enero próximo.

IMPUESTO DE SELLOS. Rechaza el aumento del 1.000 por ciento que proponía el proyecto oficial.

INGRESOS BRUTOS. Excluye la aplicación del impuesto al sector industrial y la construcción, pero grava a empresas foráneas con la alícuota general del 3,5 por ciento. El transporte de cargas de pasajeros pagará el 1,5% siempre y cuando sean vehículos radicados en Santa Fe, de lo contrario tributarán el 3 %.

MORATORIA IMPOSITIVA. Será para obligaciones impagas al 31 de octubre y para contribuyentes que adeuden hasta 5 millones de pesos. Vencerá el 28 de febrero, pero con la posibilidad de una prórroga de 30 días corridos. Será un sistema de cancelación de 36 meses.

FONDO SOJERO. Acepta la propuesta de distribuir el 50 por ciento para la provincia y el 50 por ciento para municipios y comunas.

El 2010 que espera Binner: si a las cuasimonedas

Nos vemos.


Fuentes: Página 12, Sin Mordaza
[1] Senador J.C. Mercier


23 de diciembre de 2009

El otro yo de Macri

Si de algo no se puede acusar a Abel Posse es de improvisado. Desde muy joven formó sus ideas –tanto políticas, filosóficas y estéticas– de tal modo que, a los 75 años, es un representante acabado del ultramontanismo ilustrado, de aquellos que mixturan ideas reaccionarias con sofisticadas lecturas. Posse es un escritor y diplomático que no duda en defender a militares genocidas con el mismo ímpetu que lo convirtió en traductor del filósofo alemán Martin Heidegger. Un modelo de intelectual derechista que Mauricio Macri conocía de antemano, ya que bien se ocupó Posse de hacer conocer el talante de sus ideas a través de novelas, ensayos y columnas periodísticas. Tanto que Luciano Benjamín Menéndez, uno de los represores símbolos de la última dictadura debido a su ferocidad, no dudó en citarlo como forma de justificar su accionar en el juicio que actualmente se le sigue. Un funcionario que Macri eligió conscientemente y que revela las verdaderas ideas que impulsa su partido y su gobierno, más allá de los consejos de los consultores o de las estrategias de marketing. Se podría asegurar que nada de lo humano le es ajeno a Posse. Por eso es posible rastrear en su obra opiniones sobre los temas más diversos. Veintitrés escarbó en esos textos para profundizar en el perfil ideológico que cobija el hombre elegido por Macri para influir sobre las conciencias de los niños y los jóvenes de la ciudad de Buenos Aires a través del Ministerio de Educación.

La agitada primera mitad de la década del setenta continúa provocando debates apasionados en nuestros días. Sin embargo, ya en 1975 Posse había tomado una posición tajante. En la novela Momento de morir –escrita en Venecia, donde cumplía funciones como cónsul–, el escritor reflejó a través de la ficción su visión personal sobre aquellos años. Su alter ego, Medardo Rabagiati, es un abogado algo pusilánime que observa temeroso los enfrentamientos entre las distintas facciones políticas de la sociedad, que se realizan a través de las armas y el miedo. El combate se produce entre trotzcristianos y ortoleninistas (especie de marxistas cuyas diferencias residen en el grado de delirio y uso del terror) y nacionalmazorqueros. El país, dirigido por el presidente Viganó (una caricatura de Héctor Cámpora), es un caos: una juventud delirante, violenta y expropiadora recorre las calles para instaurar la dictadura del proletariado. La visión paranoica no excluye a las fuerzas de la sinarquía que se disputan la nación. Finalmente Rabagiati se convierte en un líder que repone el orden con el apoyo de las fuerzas armadas y reinstaura la Constitución de 1853. El pavor ante la situación política de entonces y ante la revolución que exuda el libro trae a la memoria del lector aquella frase de Bertolt Brecht: “No hay nada más parecido a un fascista que un pequeñoburgués asustado”.

Posse cumplió sus funciones incluso una vez que la dictadura tomó el poder en 1976. “Entre 1973 y 1979 era secretario y cónsul en la deliciosa Venecia. Me causaría horror haber renunciado y tener que pensar hoy que lo hice por Galimberti y Firmenich”, aseguró ante las críticas por no haber interrumpido esa tarea como forma de protesta ante la dictadura de Videla. Ese mismo tesón puesto en la defensa de los militares represores es el que motivó un repudio en toda la línea a su asunción como ministro porteño. “El gobierno constitucional, en 1975, ordenó a las Fuerzas Armadas aniquilar (sic) a la guerrilla, con la aprobación y la firma de sus máximos dirigentes, que pertenecían al mismo partido que hoy, treinta años después, apaña al residuo de subversivos, los destaca casi como personalidades morales, los acoge en el Gobierno y hasta les paga una abundante indemnización por las molestias causadas”, escribió. Debe notarse que “las molestias causadas” a las que se refiere son ni más ni menos que las detenciones ilegales, la tortura, el secuestro de niños y la desaparición de aquellos “subversivos”. “A la vez se busca mantener ilegítimamente encarcelados a los militares que cumplieron el mandato del gobierno peronista, logrando desarticular la guerrilla en apenas diez meses”, agrega. Toda una radiografía del pensamiento reaccionario.

Posse estima que los procesos y encarcelamientos de represores son “un ejercicio de venganza disfrazada de justicia”. Tal vez funde su opinión en la valoración que hace sobre las Fuerzas Armadas: “Serán garantes de la unión nacional, de la integración de Nación ante cualquier desborde secesionista provincial”, augura. Esa obstinación militar lo lleva a plantear, contra toda opinión autorizada sobre el tema, que la guerra de las Malvinas “fue una operación militarmente admirable”.

En la otra vereda se encuentran sus valoraciones sobre todo aquello que huela a izquierda, que lo lleva a realizar afiebradas definiciones que solían escucharse en los reductos más extremos de los apologistas de la Guerra Fría. De esa manera, atribuye al matrimonio Kirchner el haber impuesto “una visión troscoleninista de demoler las instituciones militares y policiales”. En su libro Argentina, el gran viraje, sigue: “Los que se alzaron en armas para imponer la patria socialista se nos proponen como celadores de los Derechos Humanos y de las costumbres democráticas. (...) Abandonaron a sus hijos en la lucha. Iniciaron la guerra, pero en vez de pelear se entregaron sin luchar. Aparecieron en México, Venezuela, Suecia, España o París, iniciándose en el llanto sinfónico, internacional, de sus desdichas y acusando la crueldad represiva. (...) Bastaba un suboficial de la SIDE represiva, guía telefónica en mano, para que con un par de llamadas amenazadoras, el combatiente o ‘militante’ apareciera al día siguiente en su puesto en el exilio”. Posse, sin embargo, tiene una rara manera de “elogiar” a la izquierda: atribuye a los bolcheviques la baja en la edad de la imputabilidad que él mismo propone en doce años, pero omite decir que, según sus fuentes, este hecho habría sucedido en la URSS de 1932, cuando el estalinismo y su política de regresión de los derechos ganados con la revolución de octubre se encontraba en pleno auge.

Una visión exaltadora del pasado retorna constantemente en su prosa. Posse insiste con el mito de una Argentina que lideraba al mundo y que se codeaba, en el imperio de las naciones, con las que luego integraron el en ese entonces no fundado G7. “A partir de 1920, sobre todo con el apogeo de Alvear, estábamos entre los más poderosos del mundo”, escribió en La santa locura de los argentinos. Sin embargo, parece haber sucumbido al hechizo del peronismo, a la mitología que protagoniza Eva Perón y al rumor que aún se escucha de los obreros movilizados aquel 17 de octubre (llegó a escribir una biografía de Evita). Sin embargo, a pesar de todo, su visión política pertenece al ámbito de la ortodoxia derechista y la económica se caracteriza por sus coincidencias con el liberalismo. Pero liberalismo económico, claro, no aquel que se refiere a las costumbres. El ministro de Educación, que debería tener una visión actual de la juventud, declaró: “Hoy vemos la degradación familiar, padres que no controlan a sus hijos, jóvenes drogados y estupidizados por el rock”. Tal vez por eso, en el único texto donde se propone algunas líneas de acción educativa, sugiere: “Esta batalla suprema exige reaccionar sin cobardías ante la invasión audiovisual subculturizadora. Esos productos nefastos deberán expulsarse y sustituirse con la producción nacional y continental adecuada”. Un furibundo rechazo al rock que denota una incomprensión severa de la juventud.

Admirador de Borges, Heidegger, embajador en varios destinos –incluso, bajo el menemismo, en el Perú, donde defendió con ahínco al gobierno de Fujimori, quien hoy se encuentra preso por sus crímenes (“Había vencido a la guerrilla más virulenta y detenido a la mafia de las drogas, un gobierno con un extraordinario récord de logros”, escribió en 2003)–, Posse es una expresión rancia y honesta de ideologías que se acercan al poder de la mano de Macri y sus socios que, tal vez, decidan por una cuestión de imagen no dar rienda suelta a sus bajos instintos políticos. El rechazo a la designación de Posse como titular de la cartera educativa porteña –persona que dictamina los caminos que recorrerán los niños y los jóvenes en la adquisición de sus conciencias– atravesó todo el arco social y político. Cuánto tiempo más podría sostenerlo Macri en su puesto es la pregunta que se hacia toda una sociedad, hoy ya no esta y dice Me fui por el muro gremial.

Nos vemos


Fuente: Veintitrés

22 de diciembre de 2009

Detrás de las palabras

En esta etapa de reconstrucción de la república después de la triste época neoliberal, se recuperan fábricas, se reciclan viejos talleres, se buscan nuevos emprendimientos; pymes, cooperativas de obreros , ponen el hombro con la convicción de no querer ser una gran feria. El "siganme..." fue un envoltorio de palabras que generaron ilusiones en los argentinos de clase media y una base de arena en la clase trabajadora. Los otros, los que vinieron después y se fueron en el 2001 envueltos en la peor crisis de la historia, caminan como si nada. Hablan sin sonrojarse y lo que es peor, sin sentir culpas. Tampoco se sonrojan los que formaban la patria contratista, los prebendarios de los '90. Hay caras visibles: Gerardo Morales, Biolcatti, Macri..., que duda cabe.

Las palabras nunca son inocentes y menos neutrales. Darle forma al lenguaje, desplegar el universo del habla en el interior de nuestras sociedades supone ejercer, se lo sepa o no, una compleja estrategia de ordenamiento del mundo y de sus habitantes. Progreso, revolución, igualdad, libertad, mercado, utopías sociales, nacionalismos, orden, autoridad, capitalismo, fascismo, estado de bienestar, república; palabras para dirimir proyectos antagónicos y visiones del mundo que reclamaban, cada una para sí, la apropiación del sentido y de la verdad.

En nuestro país los años del menemismo fueron, entre muchas otras cosas que nos degradaron como sociedad, un tiempo dominado tanto por la banalización del lenguaje político, por su ahuecamiento y su trivialización, como por la multiplicación de los eufemismos, de aquellas palabras que servían para desviarnos de la cruda realidad de un hacer arrollador que nos arrojaría en una de las peores crisis de la historia. Ya no había derechas ni izquierdas, tampoco se mencionaba al capitalismo que pasó a ser nombrado bajo el giro eufemístico de orden global”, del mismo modo que desapareció de las agendas gubernamentales la cuestión de lo social para transformarse en problemas insulsos de “gestión”, convirtiendo a los pobres en objetos de la filantropía o en causantes de un exceso de “gasto” social.

No se hablaba de desigualdad ni de concentración de la riqueza y el pasado, ese que nos remitía a la dictadura y a la represión, debía ser sellado de una vez y para siempre por los indultos “pacificadores” otorgados por Menem pero anticipados por las leyes de impunidad.
Dominaba la escena una atmósfera entre triunfalista –esa que nos prometía el oro y el moro de la entrada al paraíso primermundista– y despreocupada –allí donde de lo que se trataba era de disfrutar al máximo de los dones que a manos llenas nos ofrecía el “orden global” sin preocuparnos por el futuro ni por el país que les dejaríamos a las generaciones venideras–.

Las consecuencias en el lenguaje de esas transformaciones neoliberales se expresaron en una profunda despolitización y en la naturalización de las retóricas propias de las gramáticas del management, del marketing y de la encuestadología que, entre otras cosas, definieron las estructuras discursivas que alimentaron el sentido común de la época asociado a la proliferación dominante de los lenguajes desplegados por la corporación mediática que pasó a representar a la “opinión pública” y a esta nueva conciencia de época.

Una democracia asfixiada e inmovilizada, incapaz de ofrecerse como otra cosa que un espectáculo de la degradación de la república, hacía posible que todos aquellos que en otro tiempo argentino habían defendido golpes de Estado y dictaduras varias se volviesen “genuinos demócratas”. El vaciamiento de las tradiciones políticas y su envilecimiento unido a la hegemonía del discurso y la práctica del capitalismo especulativo-financiero, abrieron las puertas para que los antiguos reaccionarios y golpistas se reciclaran silenciando sus viejas convicciones.

A partir de la crisis del 2001 y luego como consecuencia de lo inaugurado en el 2003, la Argentina entró en otro tiempo político y económico en el que esa hegemonía neoliberal comenzó a ser puesta en cuestión. Pero sería recién en los últimos dos años, teniendo como punto disparador el conflicto en torno a la resolución 125, que veríamos reaparecer en la escena nacional palabras y discursos que volvían a remitirnos a una dimensión política en la que los posicionamientos ideológicos reabrían los viejos campos en disputa.

Tal vez por eso no nos sorprenda el retorno de voceros de una derecha que hunde sus raíces en la noche argentina, que agita palabras e ideas que creíamos clausuradas junto con la dictadura. Ahora están allí, las pronuncian, esas frases, en voz alta, como recordándonos que su ausencia fue circunstancial pero que ellas expresan el sentir y las convicciones de un sector de la sociedad que ahora parece haber perdido los pruritos que en años anteriores le impedían reivindicar lo peor de nuestra historia.

Ya no se sonrojan, ya no esconden lo que piensan, ya no disfrazan con retóricas seudo republicanas su visión autoritaria.

Nos vemos.


Aporte de Ricardo Forster

21 de diciembre de 2009

Sociología de la inflación

Entre 20% y 25% se dispararon los precios de la carne al consumidor. Lo exponemos como un ejemplo sensible al concepto de inflación. Como si fuera una crónica diríamos: productores, matarifes y carniceros deslindan responsabilidades..., el precio de la carne sigue en aumento, mientras que los actores de la cadena se echan la culpa entre sí y el Gobierno nacional continúa diciendo que no habrá aumentos para las fiestas, lo cual no convence a los consumidores..., los frigoríficos bajaron la media res en las carnicerías porteñas a un promedio de 10,80 pesos por kilo, 1,20 pesos más que el precio del jueves último, lo que ya ubica al valor del asado al consumidor en los 21 pesos..., no obstante, ante las subas de hasta el 25 por ciento al consumidor, los carniceros dicen que los culpables son los productores, por las amenazas de desabastecer el mercado interno si el Gobierno cierra las exportaciones..., pero el sector pecuario no acepta tener responsabilidad alguna y señala a las políticas agropecuarias oficiales como únicas responsables, porque "obligaron" a faenar cientos de miles de vientres en los últimos años.

Lo que tratamos hoy no es la variación del precio de la carne, sino el o los conceptos sobre inflación. La economía de la inflación tiene como cometido el estudio de las causas, efectos y posibles remedios para el síndrome inflacionario. En cambio la sociología de la inflación analiza las repercusiones de la inflación sobre el comportamiento de la sociedad y muy especialmente, la sicología del individuo educado por la inflación.

¿Cómo definimos las causas? 1/ Están los que sostienen que el gasto excesivo es la causa principal de inflación desde esta perspectiva, si se restringe la demanda global de bienes y servicios puede encontrarse un punto de apoyo anti-inflacionario. 2/ Están los que afirman que la inflación tiene orígenes socio-políticos que se reflejan en el empuje hacia arriba de los costos, en este escenario puede el exceso de demanda de bienes y servicios puede modificarse a través de una política de precios e ingresos. 3/ Finalmente, los estructuralistas atribuyen la inflación a causas no monetarias (cito ejemplo, la restricción de la comercialización de ganado en pié -sigo con el ejemplo carne- disminuye la oferta sobre la misma demanda) agregando puntos a la tasa de inflación. Este grupo de economistas, entienden que la regulación monetaria y la política de salarios son útiles en la lucha contra la inflación.

Siempre es el Estado que puede regular las variables que conlleven a un escenario de tranquilidad inflacionaria. Por ejemplo, el primer gobierno peronista con sus medidas distributivas permitió que el 50 por ciento y más de la riqueza nacional se distribuyera a favor de los sectores del trabajo, pero no ignoremos, además, el fracaso de sus campañas de los sesenta días para impedir, sin resultados, el crecimiento de los precios. La propuesta base de su política distributiva se basó en una fórmula que dejaba tranquilo a los poderosos “que ambos sectores ganen más”. De ahí, ningún otro gobierno tuvo planes concretos al respecto y durante el mandato menemista, si los hubo, fue para invertir el reparto en contra del sector del trabajo.

¿Y ahora qué? El Gobierno se ha propuesto una política similar a la del primer Perón: hacer crecer la riqueza nacional para que todos ganen más, poderosos y trabajadores. Pero, dado que las condiciones son muy diferentes, que el Gobierno posee mucho menos poder político, que los medios de relleno de cráneos lo combaten, los sectores propietarios endurecen sus posiciones y no quieren saber nada de repartir.

Por eso la Mesa de Enlace junto con la UIA se juntan para derrotarlo. Por eso todo lo que denominamos la “derecha” se une para anularlo. Por eso, el mercado argentino que está dominado por grupos de productores y vendedores oligopólicos y monopólicos hacen caso omiso de los controles de precio, y los aumentan tanto cuando la demanda disminuye como cuando la demanda aumenta, con lo cual imposibilitan el crecimiento y sólo tratan de conservar e incrementar su tasa de ganancia. Porque han decidido sacar el cuchillo trapero que les concede la propiedad de los medios de producción, del campo y de la industria, con la colaboración de los bancos para repeler cualquier intento de “distribución de la riqueza” mediante esa herramienta que les otorga la denominada inflación.

La inflación crónica ejerce una poderosa influencia sobre la conducta y la escala de los valores de los individuos. Los seres humanos inmersos en la vorágine inflacionaria terminan exhibiendo una personalidad refractaria, escéptica y socialmente vacía. No exagero si digo que la inflación estimula el espíritu egoísta y arrebatador de los individuos. El menosprecio de la tareas de largo alcance, de modificaciones estructurales que generen estabilidad hace que el individuo incapaz y audaz predomine sobre la persona idónea y persistente. El sistema social se transforma en una nebulosa y el individuo promedio se siente extranjero en su propio país.

Nos vemos


Fuente: POLIKRATOS, CASH


20 de diciembre de 2009

Un fantasma que todavía asusta

La bendición

Valenzuela, el enviado de Obama, muestra con meridiana claridad la unción de los candidatos de la derecha. "Por eso, después de visitar al jefe de gabinete Aníbal Fernández, Valenzuela se reunió con las tres figuras más afines a esa derecha dura que lo condiciona en su país: el vicepresidente-líder de la oposición Julio Cobos (animal mitológico que en otros países no se consigue), el empresario-diputado-candidato Francisco De Narváez y el jefe de gobierno porteño y hombre de negocios Maurizio Macri. Lo novedoso no es el encuentro de un enviado extranjero con los jefes de una oposición beligerante, sino la publicidad que se le dio. Su sentido se completa con la conferencia de prensa en la que Valenzuela dijo que los miembros de la Cámara de Comercio Argentino-Norteamericana le plantearon la ausencia de seguridad jurídica y su negativa influencia sobre las inversiones estadounidenses en la Argentina. Para que nada faltara, Valenzuela comparó este clima con el que encontró en 1996, de entusiasmo por invertir. Licenciado en Ciencias Políticas y Religión, Valenzuela consumó así la unción de los candidatos y del programa que defenderán. Es indisimulable su aire de familia con los célebres Cinco Puntos del pliego de condiciones que Claudio Escribano presentó a Néstor Kirchner en 2003 al regreso de un encuentro del Council of Americas, porque de otro modo su gobierno no duraría más de un año."[1]



Los movimientos de desocupados amenazan, la derecha conservadora se relame.

El eje del reciente conflicto del gobierno nacional con los movimientos y organizaciones barriales de desocupados ha sido el cuestionamiento a la instrumentación del Programa Argentina Trabaja. Las organizaciones, algunas de ellas muy ligadas al Gobierno en etapas anteriores, acusan al Ministerio de Desarrollo Social de “incumplir el compromiso para la incorporación de desocupados en cooperativas más allá del manejo clientelar de los intendentes del conurbano”. Este programa, concebido como una política de shock contra el desempleo y la pobreza, debía arrojar resultados en el corto plazo con la creación de cien mil puestos de trabajo. Pero el compromiso de acuerdo alcanzado con la ministra Alicia Kirchner se frustró al llegar al eslabón de los jefes municipales, muchos de los cuales gozan de escasa simpatía en las agrupaciones barriales.

El problema de la pobreza resurge como resultado de una política económica que no logró romper con todos los lazos que la unen al modelo neoliberal impuesto en las décadas anteriores que, pese a un fuerte y sorprendente crecimiento durante un lustro, no logró “derramar” sus efectos hacia la totalidad de la población. Las condiciones de concentración de las estructuras productivas siguen determinando un modelo que todavía dista de “incluir a todos” y más aún, de distribuir equitativamente los resultados.

Las organizaciones barriales, piqueteros y desocupados, emergieron como reacción a la crisis social de los ’90 –en la segunda mitad de esa década–, producto de la apertura económica, la precarización laboral y las privatizaciones. Entre 2003 y 2005 tuvieron un repliegue a la luz de los resultados de la inclusión laboral, el crecimiento económico y el aumento del consumo, que dinamizó el mercado interno. A partir de 2008 reaparecen, en virtud de cierto agotamiento del modelo productivo concentrado y un reacomodamiento de precios en favor, obviamente, de los más poderosos (son los que están en mejor condición de fijar precios, propios y ajenos, en un mercado concentrado).

La respuesta del Gobierno, a través del Ministerio de Desarrollo Social, fue buscar redes de contención e inclusión mediante mecanismos alternativos en la economía social. Dejó de lado los planes de subsidios y buscó implementar la creación de cooperativas, asegurándoles trabajo mediante la obra pública municipal financiada desde el gobierno central. Pero, una vez más, las estructuras burocráticas y políticas intermedias jugaron en contra de las mejores definiciones.[2]

Nos vemos


[1] Horacio Verbitsky, [2] Raúl Dellatorre

19 de diciembre de 2009

Hablemos de institucionalidad



En los últimos años, cierta intelectualidad, grupos políticos y especialistas enrolados en el pensamiento heterodoxo o crítico han concentrado su atención en aspectos vinculados con lo que hoy ha instalado la corriente dominante como “la institucionalidad”. Se detienen con dedicación en ese aspecto, que no es una cuestión a ignorar para mejorar el espacio democrático, pero a nivel discursivo le han dedicado más relevancia que el contenido y la tendencia de un proceso económico y social. La actual etapa requiere un análisis más agudo para profundizar los cambios y de ese modo no caer en la trampa de las formalidades que imponen los límites de la institucionalidad conservadora. Formalidad que es adaptada a conveniencia por el establishment, como lo refleja la convalidación y el respaldo de una de las situaciones que debería generar incomodidad para aquellos preocupados por la calidad institucional: la anomia de un vicepresidente en ejercicio de la oposición.

El poder económico ha logrado instalar la idea de “institucionalidad” y su carencia en el presente período político. Esta característica merece traducirse porque incluso el actual gobierno comenzó su gestión hablando de que iba a satisfacer esa demanda. A esta altura resulta evidente que para el establishment no la ha cumplido, insatisfacción que lo resume en ese reclamo insistente respecto de la necesidad de definir “reglas de juego muy claras para el sector privado” o en la exigencia de mejorar “la calidad de la institucionalidad”. En esa concepción, por ejemplo, el fin del negocio especulativo con el aporte previsional de los trabajadores por parte de las AFJP ha sido una violación a la institucionalidad. No evaluaban de la misma manera cuando el nacimiento de las Administradoras arrasó con la sustentabilidad de la anterior institucionalidad del régimen previsional público. La visión parcial de esos acontecimientos deriva entonces en no considerar que el fin de las AFJP fue la creación de una “nueva” institucionalidad para defender el futuro previsional de los trabajadores, como así también el presente de los haberes de los jubilados. Y no lo pueden interpretar de ese modo porque esos cambios han afectado uno de sus nichos de privilegios. Lo mismo sucede cuando el Estado ejerce su derecho de nombrar directores en compañías donde tiene una porción importante de acciones, paquete en manos de la Anses al administrar los activos recibidos cuando desaparecieron las AFJP. La preocupación sobre cómo se “cuidan” los recursos previsionales cuando la Anses financia proyectos de inversión o la universalización de la asignación familiar no se reitera, en cambio, cuando se evalúa la decisión política de designar directores que busca “custodiar” esas colocaciones financieras en esas empresas.

Las situaciones que enumera el poder económico acerca de la debilidad de las instituciones son varias. Además de la muerte de las AFJP, señala los procesos que derivaron en la estatización de empresas de servicios públicos privatizados; la actuación de la Secretaría de Comercio Interior en el control de precios (a pesar de su ineficiencia); la intervención del Estado en el sector agropecuario a través de retenciones a las exportaciones; las operaciones de financiamiento intrasector público; la defensa de trabajadores que buscan encuadrarse en gremios que protegen mejor sus derechos; iniciativas que pretenden generar competencia en el área de la comunicación en mercados monopólicos; la más reciente decisión de utilizar las reservas del Banco Central para integrar un fondo de garantía de pago de deudas, entre otras medidas. Esa resistencia, que rechaza una “nueva” institucionalidad, se reconoce en las ideas neoliberales. Para éstas, todo el orden institucional debe adecuarse o subordinarse a la lógica del libre mercado, lo que significa, de hecho, la instauración del mercado como “sociedad perfecta”.

Jorge Iván Vergara explica en Teorías conservadoras y teorías críticas de las instituciones sociales, publicado en Revista Ciencias Sociales Nº 11 (2001), que esa corriente “elabora una noción de institución cuasi-natural, que enfatiza su carácter de tradición histórica, pero la concibe como fijada y no sujeta a su transformación radical o reemplazo”. El chileno Iván Vergara señala que “se trata de una retórica que apoya la afirmación del orden establecido como el único viable o el mejor de todos los mundos posibles”. Antropólogo y doctor en Sociología, este especialista afirma que esa noción conservadora de instituciones acentúa el carácter de tradición, de permanencia y su “trascendencia” respecto de los individuos, basando su argumentación en términos de lo concreto y lo práctico.

Sin embargo, esas ideas no dan cuenta de la complejidad de la sociedad contemporánea, sus transformaciones y sus problemas. Y las corrientes reunidas en el arco de la centroizquierda deberían eludir ese sentido común conservador denominado “institucionalidad”. Su desafío no es menor porque al tiempo de cuestionarla debe buscar su transformación en el marco democrático, aspecto esencial que en décadas pasadas fue minimizado. Al respecto, Iván Vergara apunta que “las alternativas no se reducen a la aceptación del statu quo ni a su rechazo global. Tampoco pueden ser comprendidas como una opción entre el antiinstitucionalismo y la defensa de las instituciones vigentes”. “Se trata, entonces, de elaborar una concepción capaz de contribuir decisivamente a la comprensión de las instituciones en vías a su transformación democrática, no a su eliminación”, concluye. En un proceso complejo, donde en algunas áreas se ha avanzado en transformaciones y en otras se han mantenido estructuras inalteradas, el debate sobre una “nueva” institucionalidad tiene que apuntar a crearla en función de la defensa del interés de las mayorías sin caer en las trampas discursivas del establishment.

Nos vemos


Fuente: Alfredo Zaiat, Página 12

El hombre de la pipa



Quien es Jose Juan Bautista Pampuro que provoca tanta irritación entre radicales por haber dicho que Cobos está capacitado para ser presidente?

Cual es su importancia estratégica más allá de ser el tercer eslabón en la cadena de sucesión presidencial. Es un estratega de bajo perfil?

Responde a Duhalde? Sobre este, en un reportaje de La Nación  (siendo Secretario Privado de la presidencia) en Agosto/2002 dijo: "El va a terminar bien su gestión, pero creo que van a reconocer su papel después. Seguirá vigente y será un hombre de consulta para el PJ y la política"

Responde a Kirchner? a quien le dijo en un cónclave del 2002 para elegir la sucesión presidencial: "Flaco, me convenciste. Yo apuesto por vos".

¿Cuál es su relación con Cobos a quien la dramática madrugada del 17 de julio del año pasado mientras se estaba por votar la resolución 125,  casi le suplicó : "Andate, hay un auto en la puerta. Yo asumo el costo político de esto".

Algunos dicen que ya no juega al ajedrés como antes, Duhalde, Kirchner y Daniel Scioli, han dejado de ser sus rivales de tablero.

Nos vemos

18 de diciembre de 2009

Al descubierto

Lo que antes les fue negado a los intentendes y presidentes comunales de la provincia de Santa Fe, ahora lo esta pidiendo , casi desesperadamente Binner: que le permitan: 1/ girar en descubierto, 2/ emitir bonos de la deuda pública. Sostiene que es el único camino para financiar el gasto público y también es el único camino de los jefes de distrito.

El pedido de Binner metió más tensión política en la Legislatura, donde la semana pasada la Cámara de Diputados sancionó el presupuesto, la reforma tributaria y el pedido para endeudar a la provincia por 1.600 millones. El súper paquete ingresó también ayer al Senado y fue girado a comisiones. Pero el PJ ya puso en marcha su plan alternativo: rechazará el endeudamiento genérico, evaluará el aumento de algunos impuestos, insistirá con la moratoria que aprobó hace quince días y pondrá bajo la lupa el presupuesto, en especial las obras públicas en los departamentos. El bloque mayoritario se mostró dispuesto a dar el debate en el recinto el miércoles que viene, y si eso ocurre, el súper paquete volverá a Diputados con modificaciones.

Lo que más me llama la atención es el pedido de permiso para utilizar fondos unificados de cuentas oficiales para financiar necesidades del tesoro provincial destinados exclusivamente para pagar sueldos; quiere usar el 100%, actualmente por imperio de una ley de la dictadura puede usar el 80%.

Nos vamos a profundizar en detalles del enorme gasto público, porque ya aportamos frondosa información, pero descubierto más letras de tesorería son pasivos que deben honrarse y esa perspectiva profundiza el descalabro, o mejor dicho, la desorientación financiera que padece la administración socialista.

Se trata de pasar la coyuntura, patear la pelota para adelante como en el rugby, pero la cancha es demasiado corta. Sobretodo porque se garantizaría el endeudamiento con los fondos de coparticipación. La estretegia de las provincias de la región centro es unificar las demandas financieras, aun cuando las realidades sean diferentes, acá como en el antón pirulero, cada cual debe atender su juego.

Nos vemos

17 de diciembre de 2009

¿La hora de la convergencia?

La batalla parlamentaria no se salió de madre, al menos por ahora; ni la oposición exigió lo que la otra parte no puede ni debe otorgar, ni el oficialismo dejó de reconocer el nuevo mapa político. En la trabajosa conformación de las comisiones terminará de plasmar la nueva lógica sistémica. Lógica que tiene dos polos: uno, la oposición puede pretender que gobierna a través del Congreso; el otro, el Gobierno puede ignorar mediante el veto presidencial sistemático las leyes opositoras. Entre un polo y el otro, la trastienda parlamentaria que tramita intereses contrapuestos. Una precisión: no siempre la percepción de la diferencia coincide con el antagonismo real, en una sociedad que hace décadas no puede conformar el mapa de sus problemas y, por tanto, tiende a alucinar.

Allí la relación radicalismo peronismo cobra una súbita significación, muestra que la recomposición de las fuerzas políticas –al menos en su fase instrumental– esta vinculada al Congreso. Ésa es la temperatura del parlamento, pero esta muy lejos de la sensación térmica de la política. Al menos, la que se registra en los medios, sin olvidar la que agita algunos sectores de la actividad productiva.

La pregunta: ¿el Congreso será la caja de resonancia de la dinámica social o sólo orientará su pulso? Imposible saberlo. Esta última posibilidad vincula al oficialismo con la oposición o, si se prefiere, la relación que peronistas y radicales supieron conseguir. En suma, la negociación entre radicales y peronistas recorre la historia nacional, no sólo no es un trámite posible, sino que suele marcar la cancha de la política argentina.

Agustín Rossi y Ricardo Alfonsín tendrán un rol destacado en estos dos años en la Cámara de Diputados. Las posibles convergencias políticas entre las dos fuerzas mayoritarias de la Argentina se apoyan en la trayectoria y el compromiso de ambos dirigentes. Frente al embate de la derecha más recalcitrante, es hora de que los mejores militantes de los espacios populares busquen ejes comunes.

Nos vemos


Sobre textos de Alejandro Horowicz

16 de diciembre de 2009

Las sensaciones de Hermes Binner

No es una novedad que el mandato de Binner tiene todos los síntomas de un proceso agotado, asfixiado por las cuentas provinciales que no cierran debido a un gasto descontrolado. Las promesas de campaña incumplidas se acumulan a medida que pasan los días y las últimas declaraciones del gobernador, poco tiene que ver con la realidad a la que nos enfrentan diariamente todos los santafesinos.

Luego de una manifestación contra la inseguridad realizada en las puertas de la Gobernación por un grupo de vecinos, el mandatario socialista relativizó la incidencia de ese problema en su provincia. Aseguró, en declaraciones al diario La Capital de Rosario, que "en materia de seguridad, hoy Santa Fe no tiene realimente graves problemas" y consideró que lo que se vive en cuanto al tema "es una gran sensación".

"Obviamente hay que ayudar a la gente para que todos estén más protegidos, pero acá no tenemos asaltos bancarios ni secuestros de personas", argumentó Binner, aunque admitió que "lo que abundan son los arrebatos, que muchas veces se realizan con motos robadas".

Si tomamos al pie de la letra las palabras del gobernador, los santafesinos no tenemos porque quejarnos, no te matan por un par de zapatillas ni te secuestran en la puerta de tu casa, ni te cortan una falange si no tenés con que satisfacer las demandas de los delincuentes como sucede en el gran Buenos Aires.

Lo que Binner parece olvidar es que la tasa de criminalidad en Santa Fe es preocupantemente alta, el año pasado se registraron más de 120 crímenes por robos, ajuste de cuentas o peleas por distintas cuestiones. Y en lo que va del año se han producido 31 homicidios datos incuestionables para comparar a la capital de la provincia con forma de bota, como lo hacen los colegas de esa ciudad, con San Pablo de Brasil y Cali en Colombia, en cuanto a la tasa de violencia.

No es un tema menor que en los últimos días se produjeron renuncias de altos cargos provinciales como es el caso del ex ministro Cuenca y el secretario de seguridad Iparraguirre, quienes fueron desvinculados de sus funciones por ciertos casos de corrupción así como también buenas cuotas de inoperancia.

Llama la atención que el gobernador y su gestión se asemejen cada día más al ejecutivo nacional, escondiendo detrás de frases más que desafortunadas la realidad de una inoperancia manifiesta.

Quizás el hecho de vivir protegido por custodios le impida a Binner entender que es lo que preocupa y tanto a los habitantes de la provincia, los santafesinos no debemos esperar igualar los índices de criminalidad del gran Buenos Aires para demandar por lo que es un derecho legítimo de todos, vivir en paz. Si el gobernador no es capaz de ver esto, es quizás el momento que dé un paso al costado y permita que se ocupe de este flagelo alguien capacitado, por lo menos, para reconocerlo como tal.

Nos vemos


Fuente: SM

15 de diciembre de 2009

Esos coros del pasado

Las controvertidas opiniones de Susana Giménez y de otros famosos de la televisión sobre el tema de la inseguridad aún son materia de debate. En sus declaraciones, la conductora gritó una frase que pasó inadvertida o que, al menos, no fue tenida en cuenta en su dimensión real: “¡Termínenla con los derechos humanos y las estupideces! ¿Por qué los derechos humanos no los tienen las víctimas? ¿Por qué los tienen los ladrones porque sean menores?”. Esa manifestación excedía los límites del debate sobre el delito y las maneras de combatirlo. En ese exabrupto había una línea de pensamiento más profunda y compleja, que Giménez desarrolló la semana pasada junto con Mirtha Legrand, cuando almorzaron a solas frente a las cámaras. En esa oportunidad, ambas retomaron una idea que en los ‘90 había impulsado el Gobierno de Carlos Menem en materia de derechos humanos: la amnistía a los militares que participaron del terrorismo de Estado contribuía a la “pacificación nacional”. La consigna era “no mirar atrás”. Pero ese desconocimiento del pasado a través de una supuesta “reconciliación” desembocaba, en forma inexorable, en la impunidad.

Durante el almuerzo televisivo, Giménez y Legrand se arrogaron la representatividad del “pueblo” y coincidieron en una serie de tópicos. Mientras la primera afirmaba que “lo mejor es perdonar”, la segunda se ilusionaba con que “nos juntáramos todos los argentinos”. Pero la ex modelo fue directa y, envuelta en sobreentendidos, reclamó “que terminen con cosas de las que han pasado más de treinta años, por más dolorosas que hayan sido”. El mensaje no admitía dudas: es necesario olvidar y perdonar —un perdón que no consideró cuando dijo que “el que mata tiene que morir”—. Y de inmediato introdujo otro ingrediente: “Este Gobierno, cuando empezó, hizo mucho por separarnos”.

Por su parte, la ex estrella de la época dorada del cine reforzó la idea de que el gobierno de Néstor Kirchner y luego el de Cristina Fernández “ha separado a los argentinos” y “los ha enfrentado”, después de hacer un llamado a “la concertación”, para que todos “nos quisiéramos un poco más”. El cierre a este despliegue de lugares comunes lo tuvo Giménez: “¡Basta de esa cosa de venganza!”.

El discurso que las conductoras televisivas lanzaron la semana pasada cuenta con antecedentes directos e inmediatos. Con la reapertura de las causas contra los partícipes del terrorismo de Estado diversos sectores de la derecha, en su inmensa mayoría defensores de la última dictadura, comenzaron a reinstalar la necesidad de una amnistía para frenar la acción de la Justicia.

La política de derechos humanos del Gobierno de Néstor Kirchner y la jurisprudencia de la Corte Suprema, respaldada en normativas internacionales, cerraron la vía a cualquier clase de perdón. A partir de ese momento, gran parte de los grupos que reivindican a las víctimas de la guerrilla empezó a transitar un cambio de estrategia: al quedar descartada la posibilidad de una amnistía, el nuevo escenario se planteaba en el terreno judicial. El eslogan “justicia para todos” tomó fuerza: si los militares que participaron del terrorismo de Estado son llevados ante los tribunales, los ex integrantes de la guerrilla también deben seguir el mismo camino.

Una reactualización de la “teoría de los dos demonios” comenzaba a insertarse en los discursos, no sólo de los grupos más autoritarios, sino también de algunos sectores moderados. Esa nueva estrategia se basaba en pedir que la figura del delito de lesa humanidad —imprescriptible en el tiempo—, aplicada para juzgar a los responsables del terrorismo estatal, fuera extendida a los ex miembros de organizaciones armadas. En 2007, la reapertura de la causa por la muerte del coronel Argentino del Valle Larrabure dio impulso a diversos grupos de derecha, que permanentemente insistieron en ligar al kirchnerismo con la lucha armada de los ‘70, como si existiera una continuidad ideológica a prueba del paso del tiempo. El eslogan “el gobierno de los Montoneros” fue repetido no sólo por grupos de derecha y representantes de la oposición. En clave de humor, el cómico Diego Capusotto ironizaba sobre este tema, al personificar a un oyente de radio que dejaba un mensaje grabado en el programa “¡¿Hasta cuándo?!” para reclamar la renuncia de cualquier personaje público, al que invariablemente calificaba de “montonero”.

El rostro más mediático de los nostálgicos de la dictadura es el de Cecilia Pando, quien encabeza la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina (AFYAPPA), uno de los grupos que participan de los actos en Plaza San Martín y que se congrega el primer martes de cada mes en Plaza de Mayo.

En sus marchas conviven los carteles con las imágenes de víctimas atribuidas a la guerrilla: Larrabure, Jordán Bruno Genta, José Ignacio Rucci… El discurso de Pando sobresale por su dureza. Es una versión extrema y desprolija de otros que intentan ser mesurados, elaborados con menos belicosidad, para que sean aceptados por sectores medios. Con sus matices, las voces de Giménez y Legrand se suman a esos coros del pasado.

Nos vemos.


Fuente: Newsweek
Foto: Cecilia Pando, una cara que lo dice todo.

14 de diciembre de 2009

Dos años de gestión Binner

Hace dos años, luego de casi un cuarto de siglo de administraciones justicialistas, la provincia de Santa Fe fue protagonista de un hecho político e histórico inédito incluso en el ajetreado escenario nacional: por primera vez un gobernador socialista llegaba al poder.

Hermes Binner entró a la Casa Gris luego de varios años en los que machacó, precisamente, con la idea del cambio imprescindible, cargando las tintas en el anquilosamiento de todas las estructuras del Estado, viciadas por el continuismo iniciado en 1983. Sus promesas de “Buenos Tiempos” y de “Tiempos de Cambio” no sólo naturalizaban una sensación presuntamente extendida en la ciudadanía santafesina, sino que auguraba profundas transformaciones en cuanto a la gestión y la administración de los recursos, que en 2007 eran importantes. “Hay dinero, lo que faltan son ideas”, fue otro de los latiguillos preferidos por el ex intendente de Rosario durante la campaña que lo llevó a sentarse en el sillón del brigadier Estanislao López. Hoy, podría ensayarse otra consigna: "No se sabe si hay ideas, lo que seguro falta es el dinero".

La situación económica del estado provincial tiene varias lecturas pero un origen comprobable, pese a que la mayoría de los analistas prefieran omitir ese abordaje. El ministro de Economía Ángel Sciara presume ante propios y extraños de su formación marxista, un atributo que siempre se torna dificultoso poner en valor en un sistema que más bien repele las pocas herramientas que han sobrevivido al rigor que el paso del tiempo le impone incluso a las teorías más sofisticadas. Pero más extraño debería resultarle a los especialistas en temas económicos vincular las gestiones de Sciara –y sus resultados– con ese corpus de ideas que dice haber asimilado en sus años mozos. O el marxismo aplicado conlleva necesariamente a la bancarrota del Estado o bien el “Método Sciara” no tiene ni asomo de economía marxista.

Pasado en limpio: tanto en los largos años como secretario de Hacienda de Binner en la Municipalidad de Rosario, como en el bienio que se intenta evaluar en estas líneas, las preferencias de Sciara fueron las mismas: laxa disciplina fiscal, gasto corriente financiado con recursos externos (vía provincial, nacional o a partir de créditos internacionales), financiamiento de la obra pública a través de endeudamiento externo, déficit crónico (vale aclarar que durante los difíciles años del menemismo otros distritos administraron mejor sus recursos, por ejemplo Rafaela y Venado Tuerto, para no salir de los límites de la provincia), cero política pública activa respecto del aparato productivo, nula intervención en el mercado para regular precios de servicios o bienes de producción local, sólidas alianzas institucionales con el establishment vernáculo (Bolsa de Comercio, formadores de precios de la cadena comercial, concesionarios de servicios, etc.), desprecio manifiesto hacia cualquier política de integración y complementariedad microregional con los municipios vecinos, relación de carácter pactista con las organizaciones gremiales de contacto (municipales, UTA, recolección de residuos), a menudo quebrantada unilateralmente desde la administración municipal. Los ejemplos no se agotan con esta descripción, pero ésta alcanza para vislumbrar escasas intersecciones con la teoría marxista. Más bien habría que ver en esa estrategia administrativa las clásicas derivaciones socialdemócratas que los partidos de esa corriente le impusieron al original tronco ideológico marxista.

Ya sea en la Municipalidad de Rosario como en la Gobernación, los resultados fueron y son similares: déficit crónico, incremento del gasto corriente por necesidades de su estructura política y por negligente asignación de los recursos, tendencia marcada a conformar escenarios que “obliguen” a la toma de crédito externo, en un esquema que privilegia acuerdos históricos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial, énfasis en resolver parte de los desequilibrios fiscales a través de mayor presión tributaria, que siempre se presenta como progresiva, aunque casi nunca eso se cumple, presupuestos que reflejan año a año esos desajustes, por lo que generan curvas ascendentes de gasto muy desproporcionadas, entre otros indicadores que difícilmente pueden promover mayores niveles de bienestar general. Por el contrario, la economía provincial en este bienio ha generado indicadores de desempleo mayores que la media nacional y de ingreso per capita menores al de otros distritos.

Sciara no ha podido explicar con claridad y en detalle cómo se desarrolló el proceso económico que partió de un Estado superavitario, con recursos en guarda, con un fondo anticíclico y con disciplina para administrar el gasto rígido, en el escenario actual. La crisis global, la presunta discriminación del Estado nacional a la hora de coparticipar, las deudas antiguas y otras excusas no llegan a explicar, ni cuantitativa ni cualitativamente esa pendiente en la gestión económico financiera del Estado provincial.

Nos vemos



Sobre textos de Horacio Çaró, Redacción Rosario


13 de diciembre de 2009

Enemigos y enigmas

por Oberdan Rocamora [1]

La Mazorca se encuentra dividida entre Kirchner y Duhalde. Ambos pugnan por la reconstrucción compartida del peronismo de la derrota. Ante las indecisiones de De Narváez, son Kirchner y Duhalde los contendientes que preparan, con los valores de hoy, la presidencia de Cobos.

Emerge Cobos como el extraño “concertado”, captado oportunamente por el kirchnerismo. Hoy Cobos se erige como el radical providencial de Mendoza. Es el principal referente del pan-radicalismo socializante, que impulsa otra flamante Concertación. Esquema que, invariablemente, también se peroniza. Aceleradamente.

En el ascenso irresistible, Cobos debe sortear los dardos, cotidianamente envenenados, que le lanza la señora Carrió. Certeros como el dardo del desaire, casi elegante, del gobernador Binner. Es -Binner- el socialista que deriva en uno de los dos grandes enigmas que se propone, a la patria, desde la tierra de Mateo Booz. Santa Fe.

El otro enigma lo representa Reutemann. Crecen las expectativas por conocer, finalmente, los caminos que, los dos enigmas, van a tomar.

Reutemann se aposenta en ”la mesa” del peronismo disidente. O mejor: federal. Protagonista de la foto. Junto a los hermanos Rodríguez Saa, Alberto y Adolfo, procedentes del Estado Libre Asociado de San Luis. Con Busti, entrerriano, y con el misionero Puerta. Con Romero, de Salta, y con el artificialmente presidenciable Felipe Solá (afectado, también, por el Mal de Caselli, aunque con mayores fundamentos).

Por ahora, Reutemann se dispone, según nuestras fuentes, a esperar el desgaste irremediable de los dos adversarios internos de La Mazorca. Kirchner y Duhalde. Con el sinuoso objetivo de lanzarse, en marzo, por la candidatura presidencial. Desde la misma superstición partidaria. El peronismo.

La postulación eventual de Reutemann es federalmente necesaria. Demostraría que el resto secundario del país mantiene, aún, cierta importancia. Para constar en actas.

El enigma Reutemann condiciona la decisión del enigma Binner. El adversario externo. Si Reutemann se decide por el ámbito doméstico, la gobernación de Santa Fe, para competir acaso con el socialista Lifsich, va a cargar -pobre- con la responsabilidad de otra decepción. Probablemente la última. Por una cuestión de credibilidad, más que de años (en el 2011 tendrá 69). Si Reutemann, otra vez, se achica, y opta por quedarse en la seguridad de la casa de campo, va a perder. No sólo contra Lifsich. O contra el Barba Rossi. O -incluso- contra el persistente Bielsa. Va a perder contra la historia. “Olvídese, Reutemann se lanza en marzo”, confía la Garganta.

Sobre el enigma Binner proliferan conjeturas. La menos presentable lo asocia, a Binner, con Kirchner. “Si a Binner le dan a elegir entre Cobos y Kirchner, le va a decir que no apoya a ninguno de los dos. Pero por sus códigos, en el fondo, lo prefiere a Kirchner” confirma la Garganta. “Y entre Carrió y Kirchner, también, mil veces, lo prefiere a Kirchner”.

Fuentes irrebatibles insisten en que, entre Binner y Kirchner, hay más “vínculos” de los que aparentan. Puentes tendidos de colaboraciones. Las versiones desbordan, hasta atormentar al socialista estructurado. Debe aceptarse entonces que Cobos, con Binner, cometió el error adolescente. Al proponerle, desde los diarios, que sea el compañero de la fórmula. Otra Garganta socialista impugna la teoría. Indica que Cobos lo gira a Binner, como segundo suyo, sólo para subvaluarlo.

Se descuenta que Binner, carente de reelección, para posicionarse, para clarificar el enigma, va a avanzar con la candidatura propia. Pero sólo después que se atreva Reutemann. Mientras se cuentan las costillas, Binner y Reutemann prefieren esperar, separadamente, el desfile del verano.

Lo que unifica a Binner, con Kirchner, en el fondo, es la presencia de los dos adversarios comunes. Reutemann y Cobos.

Por la fragmentación, el panrradicalismo socialista se peroniza. Mantiene tres referentes principales, incompatibles entre sí. Cobos, Binner, y Carrió.Cobos quiere el consenso. Pero con la condición que gire -el consenso- a su alrededor. Con Cobos como consensuador. Con Duhalde, en todo caso, en la sigilosa gestación de la madurez opositora. Seducidos, juntos, por la pasión del moncloísmo. La visión infantil del mitificado acuerdo de La Moncloa. Los otros dos referentes, Binner y Carrió, nunca irán con Cobos.Pero tampoco podrán armar, juntos, nada amable, ni amigable.

Carrió mantiene el proyecto viable de erigirse, en el parlamento, como la antagónica natural de Kirchner. Para semejante categoría tendrá otros competidores. Desde Aguad hasta Solá. La esperanza de Carrió consiste en ganarse el derecho de polarizar con Kirchner. Por “prepotencia de trabajo”, diría Roberto Arlt. Por haberse conquistado el lugar, merced a la paulatina degradación de Kirchner, durante cinco años.

Carrió tiene que abandonar cierta costumbre cultural. Haberse convertido en la política ideal para alejarse. En la constructora permanente de diásporas personales.

A pesar del carisma innegable, como mero efecto de la superioridad conceptual, Carrió tienta, a los otros, a tomar distancias. Una antología escogida de los escapados del universo Carrió, debiera ser siempre encabezada por la señora Graciela Ocaña. Seguida, de cerca, por Enrique Olivera, el galán “contactado”. En cartel francés, la señora Fabiana Ríos. Junto a la dupla picaresca de Macaluse y Raimondi. Rinconete y Cortadillo. La última en emanciparse, de Carrió, fue la señora Stolbizer. Y quien hace infatigables esfuerzos es la señora Patricia Bullrich. Por quedarse, por no romper. Por tolerarla.

Para permanecer, Carrió atraviesa la circunstancia tensa. Comparable, apenas, a la circunstancia de Kirchner. Para construir, Carrió y Kirchner tienen que destruir. Carrió comparte, aparte, con Kirchner, otro enemigo común. Es Cobos. Entre los dos -Carrió y Kirchner- van a esmerarse en la faena de eclipsarlo.

En todo caso es Duhalde quien tiene que apresurarse para defenderlo. A Cobos. Porque todos los caminos conducen a Cobos. Hasta los que carecen de salidas.

Nos vemos, buen domingo


[1] Jorge Asis Digital