31 de octubre de 2009

Crédito a empresas recuperadas

Las empresas recuperadas del país, constituyen palmariamente la muerte y resurrección de fábricas destruídas por el neoliberalismo. Las empresas recuperadas, son empresas de segunda, no lo digo peyorativamente, lo digo objetivamente. Es la voluntad de trabajadores que perdieron años de sacrificio que se juntan para subsistir contra monstruos que se beneficiaron con la concentración de capital y el fácil al mercado financiero.

Las empresas recuperadas tienen el problema de lo nuevo. Desde sus inicios han tenido que abrir caminos legales, políticos, sociales y económicos donde no los había. Mientras aprendían a gestionar sus empresas, debían explicarles a los demás actores quiénes eran. En ese sentido, aún hoy tienen serias dificultades para que sus particularidades de origen les permitan hacerse un espacio en el acceso al capital de trabajo. Las recuperadas, además de tener que enfrentar el prejuicio que generan las cooperativas, no entran en los requerimientos normales del sistema financiero: en su mayoría, no tienen bienes para ofrecer como garantía. Aquellas que han accedido al crédito tradicional, generalmente en el Banco Credicoop, lo han hecho para comprar maquinaria que funciona como garantía con excelentes resultados, como es el caso de la UST.

Por otro lado, la concepción general es que las recuperadas son parte de una economía social, entendida como de supervivencia, que se mira muchas veces en forma condescendiente. La Ley de Microcréditos, pensada para apoyar a pequeños emprendedores, limita su ayuda a “unidades productivas cuyos activos totales no superen las cincuenta canastas básicas totales para el adulto equivalente hogar ejemplo”. Por otro lado, establece un límite en los montos a prestar de hasta doce salarios mínimos. El criterio que ha primado hasta ahora es que, si bien las recuperadas no suelen ser propietarias de los bienes sino que tienen un permiso de explotación, éstos se incluyen en el cálculo de sus activos. Cooperativas grandes como Crometal o Rabbione quedan fuera del acceso a este tipo de créditos.

Las recuperadas han recibido variados subsidios y préstamos provenientes de distintos organismos de Estado como el Inaes, el Ministerio de Desarrollo Social y el de Trabajo. Según el relevamiento realizado por un equipo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA en 2004, el 41 por ciento de las recuperadas a nivel nacional había recibido algún tipo de fondo externo, fuera subsidio o crédito, cifra que aumentó con el correr de los años. En un nuevo relevamiento de fines de 2007 para la ciudad de Buenos Aires, la totalidad de las cooperativas había recibido subsidios, y un 33 por ciento declaraba haber usado esos fondos para la adquisición de maquinarias y bienes de capital, en lugar de un 100 por ciento destinado a capital de trabajo de épocas anteriores. Esto refleja la gran capacidad de regeneración de trabajo que, aun en estas condiciones, pueden exhibir estas empresas.

Estos subsidios se debían a un apoyo del gobierno porteño que terminó abruptamente en 2007, lo que permite presagiar lo que puede ocurrir si se consolida el viraje ideológico a escala nacional. Si bien muchos de estos subsidios fueron importantes para las recuperadas, en muchos casos los planes de desarrollo y de negocios que se les exigían requerían de una complejidad de elaboración que obligaba a las cooperativas a recurrir a la colaboración de universitarios o profesionales para poder llenar los formularios. Así se generaba otro subproducto: las cooperativas no tomaban como algo propio ese plan que pensaban como un requisito formal y terminaban ejecutando el dinero a su manera, con las consiguientes dificultades para la rendición del dinero. También ha sido muy común que, a causa de la inflación, cuando el dinero finalmente llegaba no alcanzara para comprar aquello para lo que se había propuesto.

Frente a estas dificultades son muchas las recuperadas que han pedido pequeños préstamos a sus pares para arrancar con la producción. La cantidad de este tipo de préstamos es importante y permite prever un funcionamiento sistemático de esta red de crédito. Vale mencionar, además, que muchas recuperadas han recibido préstamos para proyectos productivos de la Fundación La Base, pero éstos también han tenido montos limitados que, al menos por ahora, no permiten financiar proyectos de gran envergadura. Frente a esta dificultad para acceder al crédito, muchas cooperativas se ven obligadas a hacer la “acumulación originaria” por medio de un extraordinario esfuerzo, demostrando que el capital proviene del trabajo. Mientras tanto, otras que ya llegaron a niveles productivos importantes encuentran grandes dificultades para dar un nuevo salto que expanda la capacidad productiva.

Una empresa recuperada es pura gestión obrera. Por eso alentamos a una reforma de la ley de entidades financieras. Representan el país que fue, simbolizan lo que se quiere ser.

Nos vemos


Fuente: Página 12

30 de octubre de 2009

Geopolítica, federalismo y modelos de acumulación

Los pilares tradicionales del (neo)liberalismo en América latina son dos: 1. aniquilamiento del Estado contralor e inversor en materia económica; y 2. desmembramiento territorial (proliferación de separatismos locales). Desde 2003, en Argentina se viene revirtiendo el primero, mientras que el segundo no hace más que profundizarse indirectamente a través del afianzamiento de condiciones objetivas que lo facilitan. La provincialización de los recursos mineros e hidrocarburíferos –a la que ahora se le ha sumado la avanzada provincializadora de la pampa sojera– constituyen una prueba de ello.

Amparada en una concepción neoliberal y disgregadora del federalismo, la Mesa de Enlace apunta a lograr la provincialización de las rentas diferenciales derivadas del agro. La experiencia histórica demuestra que no hay mejor barrera contra el “intervencionismo” estatal que la provincialización de rentas y recursos. Inversamente, un modelo de recuperación estatal, desarrollo regional, industrialización demográficamente equitativa y redistribución de la riqueza resultan inviables sin la nacionalización de rentas y recursos. De aquí que la irresuelta cuestión federal en el país amerite la urgente elaboración y puesta en marcha de una estrategia industrialista-redistributiva pero pensada en términos geopolíticos. ¿Por qué en estos términos? Porque lo exigen el grado de atomización, desigualdad y atraso del país profundo; el grado de madurez política y la conciencia de sí y para sí de los sectores ligados a una Argentina subdesarrollada.

Los representantes de la Argentina granero del mundo han bautizado al eje Rosario-Córdoba como “el nuevo centro de gravedad” político, socioeconómico y cultural del cual penden sus intereses y proyecto de país. A la bandera que cuelga detrás de los dirigentes rurales de la Mesa de Enlace en cada una de sus conferencias de prensa, sólo le falta un logotipo que sintetice el eje sojero. Es geopolítica pura. A dicho eje, señalan los soya boys, se le opone el de Matanza-Riachuelo, representante de “los sectores postergados”. Es hora de reconocer la perseverancia y fortaleza del pensamiento esgrimido por quienes plantean un país de escasos 5 millones de habitantes: se oponen a cualquier proceso de industrialización y desarrollo del mercado interno.

En este sentido, resulta perentoria la elaboración de una estrategia política, cultural y socioeconómica que oponga al eje Rosario-Córdoba uno representante de la nación toda. Que oponga al eje sojero no un eje “de los postergados”. Al eje oligárquico-pampeano del modelo agroexportador debe anteponérsele uno que incluya a la totalidad de los argentinos. Esto es un eje bidireccional y de tipo triangular entre: Buenos Aires, La Quiaca y Ushuaia, sus tres vértices. Un eje apoderado de los intereses de la totalidad de la población, para que desde allí irradie al resto de la América del Sur, vinculándose específicamente con el Mercosur y el ALBA. Aquí el centro de gravedad de un modelo industrialista en la Argentina. Un centro gravitatorio con el Estado como pieza cardinal y una concepción federalista opuesta a la versión neoliberal.

Identificar el centro de gravedad para un modelo de desarrollo moderno y progresista permitirá comenzar a trabajar sin equívocos en la planificación de una geopolítica de la industrialización coherente y equilibrada a nivel nacional, a su vez auxiliadora de los gobiernos progresistas de la región en la lucha contra los separatismos locales. A propósito, nada más ilustrativo que el artículo publicado por el ex embajador de Bolivia en la Argentina durante el gobierno de Jaime Paz Zamora, Agustín Saavedra Weise (El Deber, Santa Cruz de la Sierra, 23/01/2009). Este ex funcionario, acusado de importar 152 autos truchos a la Argentina, calificó de “muy interesante” el artículo de Héctor Huergo relativo al Eje Rosario-Córdoba (Clarín, 4/07/09), agregando la visión separatista de la Media Luna: “Poco a poco se cumple el certero vaticinio de que Santa Cruz de la Sierra será el centro geopolítico de Bolivia y eje del corazón terrestre sudamericano, como también se cumple la profecía del siglo XIX de Bartolomé Mitre: “El futuro de Bolivia yace por donde nace el sol”. [...] El camino argentino [el de la Argentina verde y competitiva de Huergo] marca el rumbo futuro de la nueva Bolivia”.

Queda en evidencia no sólo el fuerte carácter geopolítico adquirido por el enfrentamiento entre modelos de acumulación en la Argentina, sino las múltiples derivaciones que su resolución proyectará hacia la región.

Nos vemos


Fuente: CASH

29 de octubre de 2009

Virtuosa investigación científica

por Alejandro Rofman*

Hace siete años el panorama para el sostenimiento y apoyo financiero por parte del Estado para la investigación científica y tecnológica del país era desolador. El porcentaje de fondos destinados a sostener los investigadores científicos en institutos académicos públicos y privados había caído a un récord histórico: solamente el 0,19% del PBI. Esta situación hacía prácticamente imposible desarrollar allí la producción de innovación en ciencia y tecnología, tareas que pudiesen fructificar en avances significativos para el conocimiento científico en las muy diferentes áreas.

Ese sombrío escenario sufrió un vuelco sustancial a partir de 2003. Desde la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (hoy ministerio), desde el Conicet y desde diversas instituciones del sector público, el Gobierno encaró una estrategia de reconstrucción del sistema científico, con la contribución, más modesta pero no menos importante, del ámbito universitario público. En 2009, según datos de la Fundación Mediterránea, el porcentaje de recursos financieros invertidos por el Gobierno en esta actividad clave para el futuro del país se elevó a 0,39% del PBI, o sea más del doble de solamente hace seis años.

El conjunto de los recursos presupuestado para contratar investigadores, nombrar becarios jóvenes y ofrecer financiamiento a las investigaciones del aparato científico nacional será para el año 2010, según el proyecto que actualmente se trata en el Congreso, de $5.176 millones, frente al promedio de $635 millones registrado en el período predevaluación. Ello implica un aumento en los últimos siete años de 715 por ciento. El texto de los investigadores de la Fundación Mediterránea es concluyente: “Se ha avanzado notablemente en los últimos años en posicionar y fomentar la C y T en el país”.

¿Cuáles han sido los resultados de tal singular política? En primer lugar, se ha nada menos que triplicado el ingreso de jóvenes graduados como becarios de investigación en el Conicet con el compromiso fundamental de finalizar, en pocos años, un doctorado en alguna universidad del sistema público o privado argentino. Asimismo, se ha alcanzado un incremento en torno del 100% en la cantidad de ingresantes a la carrera de Investigador Científico y Técnico del Conicet. Por otra parte, el programa Raíces, del ministerio, propiciado por el sistema científico estatal, logró el regreso al país y su instalación en institutos de investigación de más de seiscientos estudiosos que habían emigrado.

A la vez, se ha incrementado sustancialmente el otorgamiento de subsidios a la investigación, a la realización de reuniones científicas de todo tipo y en la colaboración para la publicación de libros y revistas de elevado valor académico.

Este singular empuje planificado para convertir a nuestro mundo científico en un espacio destinado a producir, en el presente y en el futuro, el enriquecimiento de nuestro capital humano en el avance de la ciencia y la tecnología para el desarrollo nacional autónomo y sustentable se ha extendido a otros ámbitos del sistema de generación de conocimiento de alto nivel en el país. Así, el INTI, el INTA, la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Senasa, y otros, han visto agrandar sensiblemente su planta, sus recursos para desarrollar innovaciones y la capacidad de diseminación de sus logros entre los diversos agentes sociales del país que los necesitan para elevar el nivel de calidad de vida de los habitantes.

Lo que queda como balance es una valiosa experiencia mancomunada entre organismos de conducción del sistema científico, integrantes de los planteles de personal entrenado y nuevas y nutridas camadas de jóvenes profesionales que así ven abierto un futuro que hasta hace sólo seis años parecía una utopía inalcanzable.

Nos vemos.


* Alejandro Rofman es investigador del CONICET

28 de octubre de 2009

Los movimientos sociales y la reforma política

Por una extraña coincidencia –o no tan extraña según se mire– los movimientos sociales vuelven a ocupar el centro de la escena justo en las vísperas de la discusión parlamentaria sobre la reforma política. No es por decisión propia que así ocurre, como ya es público y notorio, pero esta sorprendente figuración en la agenda reinstala un debate que se había eclipsado desde el 2003 en adelante. La pregunta acerca de cuál es el papel de los movimientos sociales vuelve a cobrar una inusitada actualidad, aunque sus resonancias ya no sean las mismas de entonces.

Quizás, si Gerardo Morales y Elisa Carrió no se hubiesen entregado a su impotencia política, sus diatribas catastróficas y tremendistas contra el gobierno no hubiesen elegido como excusa a Milagro Sala. Pero lo hicieron y, de un modo impensado por ellos y por los escribas y movileros del poder real, lograron lo que nadie –ni el propio Néstor Kirchner– hubiera imaginado antes: el repentino frente común de actores políticos y sociales diversos que, hasta ese momento, transitaban sus propias veredas. Como fue dicho al inicio, todo esto ocurre unos días antes de que se comience a debatir la reforma política. Las viejas y nuevas expresiones partidarias ingresarán en breve en un territorio absolutamente desconocido para los estilos y formas de la representación ciudadana. Pero la reforma, desde luego, aunque no está dirigida al accionar político de los movimientos sociales, impactará en ellos también. Es verdad que los movimientos sociales “hacen” política. Siempre la hicieron y no dejarán de hacerla; sin embargo, la pregunta crucial es ¿alcanza con “esa” política?

Con su experiencia concreta, la organización Túpac Amaru ha demostrado, a propios y extraños, que hay reservas no tocadas por el neoliberalismo que, expresadas en términos culturales y organizativos, hablan de la existencia de una capacidad autónoma en el campo popular para trazar y alcanzar sus propios objetivos. Por cierto, no hubieran sido posibles sus logros sin el concurso activo y creciente de las políticas públicas que, desde el 2003 en adelante, el gobierno y el Estado han implementado. Pero la materialización de esos logros ha dependido enteramente de un sistema de prioridades y de gestión colectiva que sólo existen porque hay una organización popular en condiciones de establecerlos. Se necesita ser muy necio para cuestionar la legitimidad y representatividad que surgen de tantas y tan importantes realizaciones verificables en escuelas, viviendas, empleos, recreación, atención de la salud, integración comunitaria y recuperación y valorización de las culturas ancestrales. Ahora bien, si todo ello configura un punto de partida para una organización en particular, es imprescindible entender que no puede ser un punto de llegada para el conjunto de los actores que se dieron cita en Jujuy para el abrazo fraterno y solidario a la Túpac Amaru. La representatividad sectorial no es lo mismo ni equivale a la representación política, al menos al tipo de representación política que comenzará a discutirse por estos días.

Cuesta imaginar que un movimiento social se convierta en un partido político a la usanza tradicional (Milagro Sala dice –y lo bien que hace– que no cambiaría el papel que cumple por un cargo electoral o de gestión). Pero los movimientos sociales, inesperadamente convocados por la fantasmática destituyente, tienen ante sí la oportunidad de incidir de nuevo en la agenda política de la reforma. No fue de otro modo que un dirigente sindical encabezó el reclamo por las elecciones directas en Brasil y terminó siendo presidente por dos mandatos consecutivos, y que un indio aymara, líder de los cocaleros bolivianos, hiciera lo propio en su país.

Convendrá advertir, porque nunca está demás hacerlo, que ninguna experiencia es repetible por más exitosa que haya sido, pero con el mismo énfasis hay que decir que en los casos de Brasil y Bolivia ha existido un denominador común. Éste ha sido la abrupta toma de conciencia de que la legitimidad y representatividad sectorial no alcanzan cuando la marcha de la sociedad reclama un discurso y una práctica que no pueden ser sino de contenido universal. Los particularismos de los movimientos sociales son, a no dudarlo, la tierra fértil donde puede crecer la noción del interés público, pero éste reivindica para sí un accionar político que está mucho más allá del interés corporativo o sectorial. Este desafío, pues, sigue vigente en la Argentina.

Nos vemos


Sobre textos de Carlos Girotti, BAE

27 de octubre de 2009

El muerto pasa por otro lado, Binner!

Pocos días atrás el ministro de economía de Binner, Angel Sciara, responsabilizando a los gobiernos justicialistas del actual rojo fiscal. Con sinceridad, es un dislate que busca responsables donde nos los hay.

Si Sciara cree que hizo todo bien y las responsabilidades están en otra parte esto no tiene arreglo. El ministro Sciara tiene que asumir una directa responsabilidad en el actual rojo fiscal de la provincia, sencillamente porque estuvo en sus manos el manejo, a mi juicio desmanejo, de las finanzas provinciales en estos dos últimos años, recibió una provincia ordenada y con plata, sin deudas que pagar, con obras públicas iniciadas y en plena ejecución y una economía para arriba.

La Auditaría General de la Nación y el propio Gobernador Binner reconocieron muchas veces que esto era exactamente así. Después de dos años de gestión socialista-radical, el gobierno no puede explicar las razones del rojo fiscal y, fiel a su estilo, miran para otro lado, solo atinen a decir yo no fui, la culpa la tiene el justicialismo.

Los hechos son reveladores: iniciaron la gestión con 450 millones ahorrados para gastar en lo que quisieran; en el 2008 recaudaron 1.200 millones de pesos mas de lo que fijaron recaudar en el presupuesto; en el 2009 y a pesar de la baja en la recaudación, recaudaron 19% mas de lo que recaudaron en el año anterior y hoy reconocen un rojo fiscal de 1.200 millones de pesos.

¿Qué hicieron con la plata? ¿En que la gastaron? ¿Cómo es posible que haya pasado esto y el Dr. Sciara muy fresco mire para otro lado a ver a quien echarle la culpa. Si la plata no fue a obra pública, esta toda parada y solo se ejecutó un 20% de lo asignado a obra pública en el presupuesto 2009; si ayudaron a la sequía con solo con 50 millones de pesos; si no existen políticas activas para ayudar a la producción a mantener la actividad económica y el empleo; si la pobreza no es atendida y no hay un solo programa de inclusión social importante y desarrollo social maneja presupuesto menor a años anteriores, la gran pregunta a responder: ¿en que se gastaron tanta plata?.

El debate que se abrirá con el presupuesto 2010 y la pretensión del gobierno de aprobar un impuestazo, darán una gran oportunidad para que todo esto se esclarezca, se determinen con claridad las responsabilidades y se corrija un rumbo de gestión que los hechos demuestran que ha sido un fracaso.

Nos vemos


Fuente: Prensa diputado Mario Lacava

26 de octubre de 2009

Agro, PBI y estructura económica

Si se mide desde la lógica de la matriz-insumo producto o, más simple, desde los agregados del Producto Interno Bruto por sectores, se encuentra que el llamado campo ocupa un espacio minoritario en el conjunto de la economía, en el total del valor agregado por la producción local. Las mediciones cambian poco si se da un paso hacia arriba y se agregan las ramas industriales de base agraria; como la industria de la alimentación. Los resultados, además, son particularmente pobres cuando la medición se realiza desde la perspectiva del empleo generado.

A cada uno de estos ítem algunos investigadores suelen ponerle cifras en forma periódica. En un reciente Documento de Trabajo con el que se presentó Cifra, el Centro de Investigación y Formación ligado a la CTA, y que trata sobre las Transformaciones estructurales en el agro pampeano y La consolidación del bloque agrario en la Argentina, se detalla que el sector agroindustrial sólo representó, entre 2002 y 2008, un promedio del 15,3 por ciento del PIB. También que el conjunto del complejo ocupaba en 2008 a 650 mil trabajadores contra 850 mil de las restantes ramas industriales, respecto de las cuales, además, creció más despacio en la posconvertibilidad: 5,1 por ciento anual promedio contra 8,5 por ciento.

Suele decirse que este déficit para ocupar el lugar de motor de la economía, que muchos de los miembros conspicuos de las corporaciones agrarias suelen conferirle, responde a que las agroindustrias son incapaces de generar la cantidad de empleo necesaria para una economía de la población y dimensiones de Argentina. Es posible, sin embargo, que este análisis sea el resultado de una visión “pampacéntrica”: pensar al sector agropecuario y a la industria vinculada solo desde la óptica de los cultivos tradicionales de cereales y oleaginosas. Estos cultivos son commodities de elaboración simple cuya producción eficiente se logra hoy con escala y mecanización, lo que es lo mismo que decir con poco empleo relativo en relación a otras actividades. Más allá de que se fuercen los números con la suma del efecto multiplicador sobre los servicios vinculados y la industria proveedora, el magro resultado en términos de empleo es un dato fáctico.

Pero no todas las actividades agroindustriales presentan actualmente esta limitación. Como lo muestran, por ejemplo, países vecinos que optaron de manera explícita por patrones de especialización agroindustriales o como puede verse en muchas de las llamadas economías regionales, existen numerosas actividades de base agraria que no presentan la limitación estructural de los cultivos tradicionales para el desarrollo “socialmente sustentable”: un crecimiento económico que no deje afuera de los beneficios a la mayor parte de la población. Ejemplos alternativos son, entre otros, la fruticultura y la horticultura, actividades en las que no sólo se demanda una muy superior cantidad de mano de obra por hectárea, sino que en el contexto de mercados globalizados requieren una intensa actividad de poscosecha, desde el empaque y la conservación a la logística de comercialización, pasando por el desarrollo técnico en cada una de las etapas. Dicho de otra manera, existen dentro del sector agroindustrial actividades intensivas en términos de valor agregado y, por lo tanto, de crecimiento económico. En este marco, podría considerarse al antagonismo campo-industria como una rémora propia de ciclos de desarrollo superados. En concreto, un antagonismo propio de la etapa de la Industrialización Sustitutiva de Importaciones.

No es entonces que la agroindustria no pueda ser el sostén del desarrollo para una determinada economía, sino que un proceso de desarrollo no puede sustentarse sobre los cultivos tradicionales y su industria vinculada. No obstante, siguiendo una línea histórica de la economía local y mirando la composición del balance comercial, estos cultivos tradicionales seguirán teniendo en la actual estructura económica un rol preponderante en materia de generación de divisas (y riqueza), lo que es lo mismo que decir que el humor de la economía argentina seguirá siendo “lluvia-dependiente”.

Nos vemos


Fuente: CASH

25 de octubre de 2009

Competencia imperfecta, oligopolios y subdesarrollo

Los cambios en la televisación del fútbol y la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual recientemente promulgada tienen algo en común: asestan un duro golpe al poderío económico del oligopolio mediático concentrado. Sin embargo, dicho oligopolio pronto habrá de reponerse sino se quiebran, de manera definitiva y contundente, los resortes de una Argentina sojera y vacuna.

En efecto, soja, vacas y medios de comunicación desregulados y concentrados, constituyen los pilares del modelo agro-exportador en el país y su supervivencia futura. De aquí la trascendencia y progresividad histórica por parte del gobierno nacional –al margen de sus contradicciones y errores– en la progresiva estatización del sector agrario (cuestión agraria) y del sector mediático (cuestión cultural).

En el primero de los casos, se observa con beneplácito la continuidad de las retenciones a las exportaciones de granos, la creciente presencia del Estado en el agro a través de la Oncaa y la AFIP. Sin embargo, la experiencia histórica demuestra que si la lucha por la captación de la totalidad de la renta agraria no se lleva hasta sus últimas consecuencias, la derrota del pueblo argentino será una triste e inmediata realidad. La nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual tiene su alma gemela en la pronta sanción de una nueva Ley de Arrendamientos así como también en la nacionalización de la producción y el comercio interior y exterior de granos.

La creación de una red de gestión, control, producción y comercialización local y de exportación que asocie estratégicamente al Estado con los agricultores familiares y con los pequeños y medianos productores, será la mejor estrategia política para la inclusión de buena parte de las clases medias rurales y urbanas de la provincia de Buenos Aires y del interior al gran frente nacional que habrá de vencer al neoliberalismo en el 2011. ¿El punto de partida para sumarlos a la causa? La casi totalidad de los países mono-productores, cuyo bienestar social y normal desarrollo económico dependen de la exportación de ese único producto o de la renta devenida de un solo sector, resuelve el dilema vía asociaciones mixtas entre Estado y capital privado, o bien, con una estatización lisa y llana del recurso estratégico en cuestión. Más aún cuando en el caso de la Argentina, el sector social que hoy se apropia del gran excedente nacional es justamente el que más traba el tránsito hacia un modelo industrialista y socialmente justo.

Un contexto de retenciones cero para todos los cultivos a excepción de la soja es factible (fiscalmente hablando) con el incremento de la participación estatal en la renta agraria vía asociación de la Oncaa con las compañías exportadoras de granos. Si se actúa inteligentemente, se habrá reconquistado para una Argentina nacional y popular a una buena masa de compatriotas hábilmente engañados por la Mesa de Enlace, la sojización del país y un año de oligopolio mediático a todo vapor.

Nos vemos, buen domingo.


Fuente: BAE

23 de octubre de 2009

El único demonio es la exclusión

La noche del 9 de Octubre en las puertas del Congreso se congregó una multitud de militantes de diferentes organizaciones sociales y políticas a celebrar lo que consideramos un triunfo de la democracia, la aprobación de la Ley de Servicios de Medios Audiovisuales.

Estos movimientos sociales fueron también los que estuvieron en las calles cuando se disputaba la distribución del ingreso, el fin de impunidad y el rompimiento de las relaciones carnales.

Son los que rompieron la invisibilidad a la que arrojaba el neoliberalismo a millones de compañeros desocupados en la década del 90, los que sostuvieron en cada barrio la olla popular, el merendero, el apoyo escolar, cuando el Estado estaba en función de los intereses especulativos del capital financiero.

Son los que resistieron en las calles la entrega del patrimonio nacional, la destrucción de aparato productivo, el empobrecimiento de millones de argentinos. Son los que mantuvieron viva la esperanza de que fuera posible volver a reconstruir la Patria después de la devastación de la dictadura y el menemismo.

Estos militantes pusieron toda su vida, su tiempo, su esfuerzo, su cuerpo, para que podamos volver a soñar con un país para todos.

También fueron estas organizaciones las que le pusieron nombre y apellido a los sectores que excluyen al pueblo: el capital financiero y demás grupos económicos transnacionales, monopolios locales, monopolios mediáticos, partidocracia traidora, oligarquía exportadora y los intelectuales cipayos antinacionales y antipopulares.

No por casualidad, todos esos intereses y sus representantes, nos señalan como el monstruo que trae “crispación”.

No nos sorprende que de un día para otro, las tapas de los diarios todos los días se ocupen de denostar a los que estuvieron en primera fila para garantizar que se apruebe una ley que termine con los monopolios de la comunicación.

No nos sorprende que los representantes de los grupos privilegiados nos agredan.

Lo que si nos preocupa es la insensatez de sus argumentos, la violencia de sus ataques y de la terrible repetición de sus argumentos inconsistentes en los medios de comunicación.

Es evidente que la derecha ha decidido demonizar a los movimientos sociales y es evidente también que hay sectores en nuestra sociedad que están dispuestos a legitimar la represión y la exclusión política de los sectores sociales y políticos que buscan una patria sin excluidos ni privilegiados.

Ante esta realidad, proponemos la unidad de todos las organizaciones populares, la búsqueda de articulaciones con otros sectores de nuestra sociedad para evitar el aislamiento al que nos quiere empujar la derecha económica, política y mediática y la profundización de los cambios necesarios para construir la Patria Justa, Libre y Soberana que merecen todos los argentinos.

Nos vemos


Textos: Ricardo Rambaudi

22 de octubre de 2009

La reapertura del canje de deuda

El ministro de Economía, Amado Boudou, informó esta tarde que el Gobierno tomó la decisión de enviar al Congreso un proyecto de ley que suspende temporalmente la denominada "ley cerrojo" que impide la reapertura del canje de deuda con los denominados "holdouts".

Boudou ofreció una conferencia de prensa en el Palacio de Hacienda en la que indicó que la medida no implica "terminar" con el cerrojo sino "suspenderlo" en atención a las mejores condiciones de los mercados internacionales.

En ese sentido, dijo que "hoy hemos firmado la carta de intención" con los bancos Barclays, Citi y Deutsche para dar inicio a lo que denominó "un paso importante".

Un arreglo sobre bases razonables para el país tiende a normalizar la situación financiera. La oferta sería menos razonable para los bonistas que el canje de 2005 y privilegia así a quienes aceptaron la oferta original. Es positivo para acceder a financiamiento en mejores condiciones en los mercados internacionales. Muchos inversores en su momento no entraron porque los lobistas les aseguraron que el canje iba a fracasar.

Pero ahora la aceptación puede ser alta por el clima financiero local e internacional, que le permitiría a los inversores tener bonos más líquidos. Los fondos buitres no entrarían en el canje pero si los tenedores institucionales entran en la propuesta, se parte de más de un 50% de aceptación. Es muy importante además que se haya elegido recurrir al Congreso y se enmarca así en la Constitución.

Nos vemos


Fuente: El argentino

El rumbo sigue siendo el mismo

El anuncio del incremento del 33% de las asignaciones familiares marca claramente la continuidad de las políticas sociales del Gobierno nacional, que una vez más atiende los reclamos que hace el conjunto del movimiento obrero, y lo hace en beneficio de los trabajadores. Esto demuestra que la dirección política continúa con el rumbo puesto hacia la igualdad y una más justa distribución de la riqueza en la Argentina.

Por supuesto que quedan temas pendientes, pero seguimos trabajando con confianza en que las conquistas se van logrando. Lo que uno no puede olvidar, como pretenden la oposición y algunos medios de comunicación, es que en el planeta no pasa nada, y hay que destacar que esto se está consiguiendo en el marco de una crisis internacional.

Aquí se siguen privilegiando las políticas salariales y de ingreso, apuntando siempre al mercado interno. Quienes pretenden negar esto no hacen más que oposición por la oposición misma.[1]

Nos vemos


[1] Héctor Recalde, Diputado Nacional

21 de octubre de 2009

Pobreza, desocupación y gasto público

La provincia de Santa Fe tiene déficit después de 20 años, sin que el origen del mismo sea una mayor inversión en obra pública, o la atención de las necesidades básicas de la población a través del nuevo Ministerio de Desarrollo Social, o la apuesta a mejorar o recrear el modelo productivo de la provincia.

En este sentido, hay que recordar que la gestión actual no recibió cualquier provincia, por lo que cabe reflexionar y preguntarse cómo estaba Santa Fe en 2007 cuando Hermes Binner asumió la gobernación y cuál es la realidad actual.

1- Según la Auditoría General de la Nación, había en caja 1.600 millones de pesos, de los cuales 450 millones eran de libre disponibilidad, todo lo cual fuera reconocido por el ministro Ángel Sciara en varias oportunidades. Eso incluía un saldo de casi 300 millones en un fondo anticíclico que precisamente estaba previsto para situaciones de emergencia.

2- En el ranking de provincias, Santa Fe era la segunda menos endeudada del país, y la de mejor solvencia fiscal de la Región Centro, sin registrar déficit estructural. Situación sí registrada por Córdoba y Buenos Aires, con las que se pretende comparar a Santa Fe, donde se han agotado las restantes fuentes de ingresos, donde incluso después de haberse incrementado los recursos el déficit aún se mantiene y donde, a diferencia de nuestra provincia, ya tenían dificultades económicas en 2007.

El presupuesto para el 2008 fue aprobado en 12.000 millones de pesos. Sin embargo la recaudación durante ese año aumentó en más del 31% de recursos tributarios, y 39% de recursos totales tributarios y no tributarios, un total de casi mil millones más de lo previsto.

El costo de la llamada "burocracia estatal" ha crecido en forma tan desmesurada que absorbe un cuarto del gasto público, el mayor porcentaje de los últimos años, durante los cuales osciló en un 18%. Es en este punto donde se nota la magnitud que adquirió el gasto político en esta gestión, cuando la participación en Servicios Sociales sólo se incrementó en un 0,1%, y en el resto de las categorías se redujeron principalmente los servicios económicos, mermando la capacidad de asistir al sector productivo provincial, fuertemente afectado por la actual crisis.

Las transferencias a municipios y comunas perdieron participación, pasando de representar el 45% del gasto en Administración Gubernamental en 2007 al 31% en 2008, aun cuando declamen que las aumentaron. Es cierto que modificaron algunos parámetros, pero no en la medida suficiente como para mantener la participación en el gasto total que tenían en el año 2007. Sin embargo, esto no les ha imposibilitado reclamar el 34% de coparticipación nacional para Santa Fe, desconociendo las anteriores cifras.

La ejecución del presupuesto de obra pública no alcanzó en el 2008 al 60% de lo previsto, y en lo que va del año no alcanza al 20%, habiendo prorrogado el pago a los contratistas.

El aumento de la recaudación en los primeros seis meses del año se ubica en el orden del 10% de los recursos tributarios en relación a lo recaudado durante el mismo período del 2008 y del 19% tributarios y no tributarios, o sea menos de lo previsto en el presupuesto, pero mayor a la inflación registrada. Sin embargo los gastos corrientes ascienden en el orden del 33% en relación a lo erogado en ese rubro durante el 2008 y los gastos de consumo a un 37%. Los salarios sólo subieron en un 15% en el mes de marzo, o sea menos de la mitad de los gastos corrientes registrados, lo que prueba que no son los aumentos salariales la causa del actual déficit fiscal.

En síntesis, la gestión anterior dejó una economía sana, certificada por auditoría y este gobierno socialista gastó los 2.200 millones (sumatoria del saldo y la mayor recaudación) y está generando un déficit, o sea una deuda de casi cien millones por mes, sin que ello tenga contrapartida en más obras o mejores servicios a la comunidad.

El gobierno no explica claramente ni de forma precisa las causas del déficit, como tampoco explica las razones del aumento del gasto burocrático del Estado en funcionarios políticos, y en contratos faraónicos para proyectos de obras que difícilmente se concreten, ninguna de ellas destinadas a fortalecer la estructura productiva.

Y si a este panorama le faltaba un elemento distorsivo, en la Nación se pretende la derogación de la "ley de responsabilidad fiscal", hecho que no sólo atenta contra la calidad institucional, sino que además no implica un solo recurso adicional para las provincias. Lo único que permite, más bien induce o alienta, es a que las provincias incrementen el gasto público, desequilibren su presupuesto y comiencen a endeudarse para pagar gastos corrientes, superando el límite del 15% existente.

Me imagino a partir de estas malas decisiones a una serie de bancos comerciales cuyos créditos al sector privado permanecen estancados, felices de ganar un nuevo mercado cautivo, el de las provincias con jugosas tasas y garantías de coparticipación, generando mayor costo para el sector privado y menor posibilidad de fomentar mayores inversiones y por ende puestos de trabajo, en definitiva provocando una mayor retracción de la economía.

Por eso destaco que la hora del discurso ya terminó. Este es el tiempo de gobernar, de tomar decisiones y de hacerse cargo de ellas. Si hay déficit, el gobierno socialista tiene que dejar de eludir su responsabilidad, hacerse cargo y corregirlo. Si aumentó la desocupación, si hay más robos, accidentes y pobreza, también tiene que hacerse cargo, por eso es gobierno.

Nos vemos


Textos: Silvina Frana, Diputada Provincial


20 de octubre de 2009

¿Quo vadis Binner?

Parece que la aceitada maquinaria publicitaria de Binner ya no funciona como antes. Los medios nacionales dan cuenta del enorme agujero financiero de su administración.

Binner el atildado ya no controla absolutamente nada. Como si fuera el emulo de Moises a punto de cruzar el Mar Rojo, intenta con su bastón abrir algunos grifos financieros, pero no pasa nada. Y es lógico. No se pueden financiar promesas luego de haber hecho demagogia con la muletilla que el peronismo en veinticinco años se guardaba la moneda a costa de los bolsillos de los empleados públicos santafesinos.

Lo cierto es que hoy, los maestros van al paro y se acoplan los médicos. Hace poco -como nunca antes- la policía hizo su jornada de protesta. Me acuerdo que en plena campaña a gobernador, el tema era la inseguridad y el manejo o mejor dicho, como serían los programas para combatirla, erradicarla. Hoy, la inseguridad no solo que no disminuyó sino que recrudece. Cuenca, ministro del área, colecciona pedidos de renuncia por parte de la gente común y como si nada, siguen con actividades y discursos que me hacen acordar a los encantadores de serpientes o a los vendedores de elixir en las películas de cowboy.

Mucho hablamos y escribimos sobre el déficit de su administración. Y dije también -hace ya tiempo- que no es lo mismo ser intendente que gobernador; los modelos de gestión, no se trasladan ni se copian y la caja si no se la maneja con criterios, rápidamente se queda sin fondos. En menos de seis meses, se liquidaron más de 3.200 millones de pesos, hoy el déficit orilla los 1.200 millones.

Voy a tirar un manto de piedad sobre Sciara, ministro de economía: es como una voz en el desierto. No le dan pelota. Si, le cabe responsabilidad en el análisis de la perspectiva financiera de la recaudación con la proyección de los gastos corrientes, porque en base a él, Binner y su gabinete (incluyendo el jóven) gastó a cuenta.

Pero como siempre alguien tiene la responsabilidad de todo esto, se mira para atrás y está la Presidente y el presupuesto 2010 que redujo los fondos para la provincia, que dicho sea de paso, la provincia de Santa Fe no se verá perjudicada económicamente con la aprobación del Presupuesto 2010. Por el contrario se beneficia. A contramano de lo que se dice, dentro del aumento del gasto y transferencia a las provincias que a nivel nacional está en el orden del 12 al 14 por ciento, Santa Fe tiene 21 por ciento. Y hay otro beneficio que son las obras públicas que están en el presupuesto. Lo que pasa es que se sigue con esta temática de reclamar algunos fondos desde el punto de vista provincial sin tener en cuenta lo que significa un presupuesto nacional. Lo que hay que decir es que tuvimos muchos procesos en los que Santa Fe lo único que recibió fueron ajustes, ajustes y más ajustes. Y más aún, el año proximo Santa Fe recibirá un 116 por ciento más de fondos coparticipables que el año pasado por el Fondo Solidario. Va a recibir más de 600 millones de pesos por las retenciones, que es más que lo que se hubiese repartido por el Impuesto al cheque. Acá no hay cuestiones numéricas sino cuestiones políticas [1]

Se quema el rancho chamigo y sus socios radicales ya se hacen fila para anotarse como candidatos a gobernador y vice por la UCR, Cobos estuvo en la provincia haciendo un pase de facturas (por aquello que Binner afirmó que no compartirá formula presidencial) y organizando la tropa de boinas blancas.

Mientras Bonfatti dice que la provincia apenas podrá cumplir con los servicios esenciales, la estructura de gobierno, con gastos que serán recortados trasladará el déficit a salud, justicia y ejecución de obras públicas para todo el 2010

Nos vemos.


[1] Declaraciones del Diputado Nacional Gustavo Marconato a LT8

19 de octubre de 2009

La patria financiera

Desde el Club estamos apoyando la reforma financiera. La ley de entidades financieras vigente es el último vestigio ordenador de la dictadura militar y el programa neoliberal. Pasamos de una manera abrupta de un sistema de centralización de los depósitos, recordemos que los bancos tomaban dinero del mercado por cuenta y orden del BCRA y luego volvía al mercado vía redescuentos a distintas entidades financieras, a un sistema diseñado para que el mercado sea quien manejara los fondos y así se volcaron a operaciones de altísima rentabilidad y con mínima tasa de riesgo.

Carlos Heller quien está impulsando o la hará ni bien ingrese a la legislatura y dice cosas como estas "Por estas características el destino del crédito es determinado exclusivamente por la oferta y la demanda y de acuerdo a las políticas de rentabilidad de los bancos, lo que genera conductas pro-cíclicas que llevan a tomar riesgos altos en los auges y recortes crediticios en las crisis que las profundizan aún más. También las tasas de interés, principal costo de los créditos a la producción, son determinadas por el mercado y en momentos críticos en los que las empresas necesitan financiamiento para sortear la crisis, éste desaparece o resulta extremadamente caro."

Ahora, pareciera que la pretensión de Heller es bancarizar a toda la argentina y no esta mal. Ciudades como la mía, sólo tienen un solo banco, precisamente por esta cosa de la rentabilidad y la relación depósitos/empleados y otros ratios que manejan los banqueros a la hora de decidir abro aqui, cierro allá.

Sigue Heller: "Con la aplicación de esta ley, el sistema financiero argentino es el más pequeño en términos relativos de América Latina, dado que el valor de los créditos otorgados en relación al PIB es de sólo el 12%, cuando el promedio para América Latina es del 37%. De la misma forma, sólo ha logrado bancarizar al 50% de la población."

A pesar de tantos años en vigencia, la actual ley tampoco pudo generar un mercado de crédito para inversión a largo plazo. En el Club tratamos en profundidad el tema del desfinanciamiento de las economías regionales y el costo de oportunidad. Tratamos también la cruda realidad que fue la convertibilidad y la ilusión monetaria que construyó. La síntesis fue la enorme concentración de capital financiero y capital productivo y la utilización como mano de obra calificada a los pequeños productores expulsados del sistema.

Para completar las definiciones sobre la selección de la cartera y el riesgo: "Proponemos una nueva ley que interprete al sistema financiero como un servicio público, confeccionada desde el interés de los usuarios y no de las entidades. Se impulsa la construcción de un amplio mercado de crédito bancario, centrado en el crédito productivo y el hipotecario para la vivienda. Uno de los objetivos principales es democratizar el crédito, puesto que las carteras de préstamos bancarios reflejan una alta concentración por deudor. Por ello la ley fomentará los préstamos a las pymes."

"Sin duda estas previsiones cambiarán la forma en la cual los bancos otorgan préstamos actualmente, dado que tendrán distintas orientaciones y programas que cada banco deberá cumplir, manteniendo la decisión de elegir a quién le otorga cada préstamo, realizar el correspondiente análisis de riesgo y por lo tanto cada banco podrá armar su propia política de crédito, teniendo en cuenta las orientaciones generales. Pero también debe aclararse que esta disposición no es limitativa, sino que, por el contrario, los bancos seguramente aumentarán el nivel de préstamos a sus clientes con las nuevas regulaciones."

Lo que importa en definitiva es abrir sucursales para aumentar la capacidad prestable. Hoy todas las prestaciones sociales del gobierno nacional estan bancarizadas. Hoy todos los sueldos estan bancarizados; pulimos el concepto: ¿cuál es la opción?: muchos bancos en todas partes o pocos bancos con muchas sucursales. No sea cosa que proliferen y terminemos garantizando los depósitos como en otra época. Sobre esto Heller piensa "Otra de las áreas a cubrir es la cobertura universal para toda la población argentina, para que llegue a las localidades más pequeñas, fomentando la instalación de sucursales y oficinas de menor jerarquía. De las 3.248 localidades que hay en nuestro país, sólo un tercio está hoy bancarizada."

Para nosotros el eje debe pasar por el financiamiento al sistema productivo, haciendo posible la rentabilidad de las empresa con una combinación apta, aceptable y factible. En mi provincia (y sólo en la zona línea Paraná desde la ciudad de Reconquista hasta el límite con la provincia del Chaco), producimos azúcar de caña. Dos ingenios moliendo a lo largo de los años (Las Toscas-Villa Ocampo) llegaron a representar el 4% del consumo nacional (1,5 millones de toneladas/año). Hoy no llegamos al 1%. Los actores económicos no tienen acceso al mercado de capitales precisamente por el alto endeudamiento impositivo-previsional-financiero.

Estas variables a la hora de las consideraciones seguirán vigentes y serán tenidas en cuenta a a hora de analizar la orientación y los costos.

Nos vemos.

18 de octubre de 2009

Los desafíos del peronismo: no a la feria de vanidades

Seguí por televisión atentamente el acto del 17 de Octubre en La Plata. Creo que para todos fue un día de profunda reflexión, de ahondar los conceptos, los compromisos, la militancia. Releí un post que publiqué el 9 de Enero de este año a propósito de las convulsiones que a veces nos acompañan. El acto, magnífico. Anotamos algunas definiciones que sirven como para marcar la cancha y para reafirmar que siempre, siempre las transformaciones profundas de la patria es patrimonio del peronismo.

1/ "Estoy absolutamente convencida que uno de los desafíos del siglo XXI es volver a discutir ideas, dejar de lado la descalificación y el agravio. Estoy convencida de que quiénes agravian, descalifican o insultan es porque no se les cae una sola idea para debatir como propuesta alternativa"

2/ "lograr una reforma política, donde los partidos se democraticen en serio y que sea la sociedad la que se comprometa con estas instituciones básicas de la democracia".

3/ "salir de esa trampa mortal que significa desprestigiar la política, a la que se prestan muchos, sin entender que esto no es una cuestión de oficialismo o de oposición, es entender si la democracia va a ser gobernada por las corporaciones o por los partidos políticos".

4/ Sobre la época nefasta del neoliberalismo "... produjo la gran trampa de dejar a los políticos el manejo del sistema institucional para reservarse para sí el manejo de la economía".

5/ "Esa trampa mortal para la política es la que desde todos los espacios que integran el campo nacional y popular debe ser desarticulada, desarmada y reconstruida. Necesitamos saber que solamente a partir de la política es donde se pueden hacer las grandes transformaciones",

7/ "debemos saber que tenemos ideas que vienen desde muy lejos: la dignidad, la justicia social, la independencia económica, pero debemos saber que con nosotros solos no alcanza".

8/ "es cierto que no se puede ser peronista y no tener sueños: no se puede actuar en política sin utopías y sin convicciones, en aquellos años difíciles del retorno de Perón a la patria, en todos nosotros había una suerte de mirada despectiva a la forma democrática".

9/ "Pero, luego aprendimos con letras de sangre y fuego que la democracia no era un valor cualquiera, la posibilidad de expresarnos, de elegir, de que nadie sustituya la voluntad popular ni por la fuerza de las armas, ni por la mediatización de los hechos"

10/ "la gran responsabilidad que tenemos es la de no contribuir a esa feria de vanidades, de ese festival de insultos o descalificaciones porque el peronismo nació como sentimiento pero es una de las ideas más potentes en cuanto ideología que hemos tenido en toda nuestra historia, construir una sociedad más democrática y a construir desde la política el debate en serio desde las ideas".

"En la lucha todos tenemos un puesto y esta es una lucha abierta por el ser o no ser de la Argentina. Luchamos por la independencia y la soberanía de la Patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera y por la felicidad del pueblo escarnecido y sacrificado en aras de una avaricia y un egoísmo que no nos han traído sino dolores y luchas estériles y destructivas. Si el pueblo fuera feliz y la Patria grande, ser peronista sería un derecho; en nuestros días, ser peronista es un deber” (Eva Perón)

Nos vemos, buen domingo.

17 de octubre de 2009

Herederos de Perón y Evita

Aquella noche de octubre, la plaza se iluminó
Yo la sonrisa triunfante, vos saliste al balcón
con las patas en la fuente y que labure el patrón
Si mañana es 18, el día de San Perón

Y que felices que fuimos, paz, pan, trabajo y amor
La dignidad hecha vida, del pueblo trabajador
Por eso volví a la plaza, cada octubre, de overol
La lealtad es el obrero, lealtad te devolvió

Y se oscureció la plaza, quedo vació el balcón
Las bombas y los fusiles, persecución y terror
Muchos inviernos pasaron, el pueblo no te olvido
Como pueden olvidarse del General Juan Perón

Luche y vuelve y luchamos, con coraje y corazón
Aunque vengan degollando, que esto nada fue peor
Nos convoca una gran causa. Y todo le voy a dar
Si la vida se va en esta, la vida doy por Perón

Nuevamente en primavera, se concretó la ilusión
Vuelven a sonar los bombos del pueblo trabajador
El retorno tan ansiado la sonrisa instaló
En los rostros descamisados, que las calles inundó

Y volvimos a la plaza y volviste al balcón
La música maravillosa este pueblo te canto
En sublime despedida en tus oídos gravo
Y que solos nos quedamos el balcón, la plaza y yo

Como un eterno espejismo, en el cielo se gravo
Tus manos allá en lo alto saludando en el balcón
Y nos muestran el camino hacia la revolución
Que se vuelve primavera y nace como una flor
Como en aquel 18 el día de San Perón

Volveremos, en primavera o no en alguna otra estación
Volveremos, con los bombos del pueblo trabajador
Volveremos, porque tu causa no conoce rendición
Volveremos, nuevamente como tu reencarnación
Volveremos, pa' que sufra y que llore el gorilón
Volveremos a la plaza y volverás al balcón
Volveremos a gritar, mañana es 18, el día San Perón

Con esta poesía de Aldo Díaz reafirmamos lealtad desde el Club al movimiento nacional y popular.

Con esta proclama, reafirmamos lealtad desde el Movimiento Peronista Bloguero

Un abrazo militante.

16 de octubre de 2009

El 2011 se nutre de ilusiones

La biografía política de Eduardo Duhalde carece de excesivas complejidades: todos sus cargos los obtuvo por integrar las filas del Partido Justicialista, con un plus: sus sutiles acuerdos con la UCR del mismo distrito.

Cuando la renovación de los ’80, de la mano de Antonio Cafiero y Carlos Menem, reajustó la tradición obrera del cuarto peronismo corriendo las devaluadas direcciones sindicales de la decisión política, Duhalde era intendente de Lomas de Zamora. Desde allí, mediante una apuesta no pequeña y un riesgo calculado, se transformó en uno de los dos integrantes victoriosos de la fórmula presidencial del justicialismo para las elecciones del ’89. Alcanzar la victoria en la interna con Cafiero –victoria que nadie esperaba– lo tuvo por principal artífice material. Y allí estableció el puente que siempre le permitió contar con el radicalismo para los momentos complejos de la política nacional. Una suerte de bipartidismo sotto voce que con mano diestra compartiera con el extinto Raúl Alfonsín.

Desde esa novedosa plataforma, su capital político comenzó a cotizar en las grandes ligas. El salto hubiera abismado a cualquiera que no supiera exactamente qué hacer –ése no era el caso del vicepresidente de la República– que se ocupó de construir una maquinaria política capaz de encuadrar el peso específico de la militancia bonaerense, sobre todo de la derrotada renovación, sin que el celoso presidente se pusiera nervioso.

A la hora de la verdad, cuando Menem se lanzó a la reforma constitucional que abriera paso a la reelección presidencial, Duhalde ya ocupaba la estratégica butaca de gobernador de la provincia de Buenos Aires, y desde allí dinamizó el procedimiento que reubicó a Menem en la Casa Rosada. En esos complejos años ni una crítica a la política neoliberal salió de su boca. Más bien parecía un menemista de paladar negro, y por tal motivo el propio presidente favoreció su desembarco en tan decisiva gobernación. La cosa cambió cuando Menem (sin escuchar la decisión de su principal aliado, al que erróneamente consideró tropa propia), resolvió lanzarse por la tercera presidencia. No sólo violaba la letra y el espíritu del Pacto de Olivos –el acuerdo con Alfonsín para que la reforma constitucional del ’94 no arrojara frutos inesperados– sino que mostraba a una oposición incapaz de frenar al caudillo riojano. Aunque la UCR controlaba entre otros distritos Capital Federal, Fernando de la Rúa era su jefe de gobierno, no lograba constituirse en polo opositor por falta de peso específico. Duhalde muestra su aptitud para el enfrentamiento, al convocar a un plebiscito en la provincia; los bonaerenses debían decidir si estaban a favor o en contra de un tercer mandato. Fue suficiente; por boca de su ministro del interior hizo saber que renunciaba a la postulación. La respuesta fue terrible: Menem desenganchó las elecciones presidenciales de las de gobernadores, de modo que un resultado se independizaba del otro, y por esa vía construyó la victoria del candidato de la Alianza.

Un Menem blanco, impoluto, con convertibilidad y sin corrupción fue el patético sueño de la sociedad argentina del ’99. Duró poco. El derrumbe del gobierno fue obra, sobre todo, del propio presidente; la convertibilidad le estalló en la cara, y la furia de toda la sociedad fue acompañada por la estratégica movilización bonaerense. Entre las ruinas humeantes del menemismo inviable surgió –Congreso de por medio– el senador Duhalde, quien aceptó que el mercado llevara la devaluación del dólar al 3 a 1, y el crédito público hasta el default. Había que barajar y dar de nuevo. El puente Pueyrredón, el asesinato de Kosteki y Santillán, aceleró los trámites sucesorios, y Duhalde resolvió que tres candidatos justicialistas, Néstor Kirchner, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá, en interna externa, disputaran una elección presidencial donde el radicalismo arañó la más absoluta intrascendencia.

Era obvio que Kirchner era el pollo oficial y que por serlo ganó esa elección. El distanciamiento entre ambos dirigentes estaba en la naturaleza de las cosas –el poder no se comparte– y la victoria del matrimonio presidencial parecía cerrar el ciclo de Eduardo y Chiche Duhalde. No fue así; el retorno de los muertos vivos es una especie de clásico de la política argentina, pero la sorpresa mayor ya no pasa por el lugar de Duhalde en la política nacional sino la voluntad de Duhalde por ocupar la poltrona presidencial.

Si Duhalde aceptara ser el armador de la política del peronismo opositor su lugar estaría fuera de debate, desde el momento en que pretende legitimarse en las urnas todo cambia. Dicho de un tirón: su candidatura habilita todas las candidaturas y al hacerlo todos los candidatos –reales o imaginarios– sienten que una gota de los óleos de Samuel basta para que los granaderos golpeen los talones en la entrada de Balcarce 50. Y esa ilusión organiza, por ahora, el debate presidencial de 2011.

Nos vemos

Textos: Alejandro Horowicz
Dibujos: Bob Row


15 de octubre de 2009

Duhalde o el retorno de los muertos vivos

Por Diego Rosemberg
Miradas al Sur


Fueron tres palabras que, si se analizan con frialdad semántica, carecen de valor significativo: “No descarto nada”, una oración que equivale a decir que todo puede ser. Pero en un país donde la dirigencia suele hacer política con más gestos que acciones, a Eduardo Duhalde le bastó esa pequeña frase para ubicarse nuevamente en el centro del escenario y para que se desparramaran chorros de tinta especulando sobre su posible candidatura presidencial por el peronismo para las elecciones de 2011.

Viejo zorro de la política, el caudillo lomense tiró el anzuelo y después encomendó a sus laderos declarar, a cuanto micrófono se le cruzara, que él no había dicho que se iba a presentar como candidato a presidente, que todavía falta mucho para hablar de eso, y que ni siquiera habían asumido los últimos legisladores electos como para debatir lo que el país elegirá recién en dos años. Pero el objetivo ya estaba logrado: su nombre entró en la danza de posibles candidatos, los caciques justicialistas comenzaron a otear para ver si había que realinearse y los encuestadores, con certeza, incluirán su apellido en el listado de opciones de su próximo trabajo de campo.

Duhalde es un obsesivo por las encuestas, aunque los sondeos de opinión nunca le resultaron muy favorables. Su imagen siempre apareció asociada a las viejas prácticas políticas de los desprestigiados barones del conurbano. Por eso ahora intenta mostrarse como un estadista conciliador desde el Movimiento Productivo Argentino. Fue en el acto de inauguración de la sede cordobesa de esa entidad, realizado el jueves pasado, donde se mostró junto al radical Ricardo Alfonsín e intentó construir una imagen pública de hombre de consenso, capaz de diseñar políticas de Estado.

El ex presidente también busca instalarse como el gran piloto de tormenta, cuya pericia permitió sacar a la Argentina de la más profunda de sus crisis contemporáneas, la de diciembre de 2001. De hecho, de esta forma lo presentó el locutor Jorge Formento en el acto organizado por el sindicalista gastronómico que lidera la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, en la sede del sindicato de los trabajadores viales. Allí Duhalde pronunció las tres palabras que alborotaron esta semana el ambiente político.

En mayo del 2003, el entonces presidente había dicho que ya no se volvería a presentar para cargos electivos. Había ungido a Néstor Kirchner como su sucesor, pero el romance duró poco. Unos meses después de que el santacruceño se apoltronara en la Casa Rosada, el caudillo lomense se cruzó de vereda. Ahora parece que también decidió rever su promesa de jubilación electoral.

Duhalde no sólo dejó picando su posible candidatura, sino que se presenta como el dirigente capaz de aglutinar a un desmembrado peronismo, que hoy preside Kirchner. “Cuando me fui creí que dejaba una renovación partidaria, pero todo fracasó. Hay que volver a reorganizar el peronismo porque hoy es una masa desperdigada”, explicó.

Sin embargo, los primeras adhesiones que reunió la posible candidatura presidencial de Duhalde no se vinculan con la nueva política. Más bien todo lo contrario. Uno de los que madrugó para saludar su postulación fue el ex vicepresidente y otrora gobernador bonaerense Carlos Ruckauf. Además del ya mencionado Luis Barrionuevo, sumaron su apoyo el ex gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, y el líder de los peones rurales, Gerónimo Momo Villegas.

Duhalde cuenta con algunos dirigentes incondicionales que nunca lo abandonaron, como su ex Jefe de Gabinete Alberto Atanasoff o el presidente del MPA Carlos Brown. Y aunque esta vez carezca del poder que siempre otorga la billetera de la gestión estatal, apuesta a que una vez más los caudillos del conurbano –con quienes tejió excelentes migas desde los ’90– también lo acompañen. Muchos de ellos estarían muy dispuestos porque no le perdonan a Kirchner sus idas y vueltas con lo más tradicional del peronismo bonaerense, pero los apremios de las economías locales los obliga a ser cautelosos en las manifestaciones de apoyo.

Buena parte del empresariado argentino, sobre todo el ligado al sector productivo, también ve con simpatía a Duhalde, un dirigente que acostumbra a mencionar a la devaluación como un camino necesario para el crecimiento. La medida, por ejemplo, es pregonada por la Unión Industrial Argentina, uno de cuyos principales dirigentes es José Ignacio de Mendiguren, quien fuera ministro de la Producción tras la crisis de 2001.

La reaparición de Duhalde está íntimamente relacionada con un fenómeno inusual en el peronismo: la inexistencia de un líder detrás del cual se encolumne. Después de unas elecciones que no arrojaron un claro ganador, la última esperanza de encontrar un liderazgo había sido depositada en Carlos Reutemann, pero él mismo se encargó de abortar esa posibilidad cuando se peleó con su vieja compañera de recorrido, la senadora Roxana Latorre, e invitó a quienes lo promovían a que (SIC) “se metan la candidatura presidencial en el medio del culo”. Como le pasó en aquel recordado Gran Premio de la Argentina, cuando era corredor de Fórmula 1, Lole se mancó en el momento en parecía inminente su consagración. Y sobre llovido, mojado: acaba de perder las elecciones santafesinas, su pago chico, a manos del socialismo encabezado por Hermes Binner.

Caída la candidatura de Reutemann en los agujeros más profundos, el PJ no encuentra reemplazante. Felipe Solá y Mario Das Neves no mueven el amperímetro y la figura de Mauricio Macri –que utiliza el sello del Pro pero que tiene a varios peronistas que lo apuntalan– cada día parece estar más municipalizada. Ante este escenario, Duhalde piensa que podría ser llamado a ocupar ese vacío, como la única pieza capaz de aglutinar a todo el PJ.

El ex presidente está convencido de que el único sistema político posible para la Argentina es el bipartidismo. Por eso, su primera apuesta, consiste en reunificar el justicialismo y convertirse en su líder, como paso inicial para transformarse en su candidato. Por eso también, está interesado en el resurgimiento y fortalecimiento del radicalismo.

“Mi opinión –dijo Duhalde en estos días– es que es hora de que los dirigentes vuelvan a sus orígenes partidarios, yo no puedo creer que haya gobernadores o intendentes radicales que se digan que son K”. Y agregó: “En la historia Argentina nunca se eligió un presidente que no sea radical o peronista. Hay que reconstruir lo que tenemos, y hoy tenemos dos grandes partidos.”
Con esa lectura, después de la derrota del oficialismo el 28 de junio, comenzó una ronda de reuniones que incluyó a los gobernadores Daniel Scioli, Jorge Capitanich, José Luis Gioja y a los peronistas disidentes como Solá, Busti, Ramón Puerta y Juan Carlos Romero. Pero sus encuentros no terminaron ahí: según el portal de Nueva Mayoría, la consultora de Rosendo Fraga, Duhalde se reunió varias veces en el último tiempo con el vicepresidente Julio Cobos para comenzar a trabajar en un núcleo de acuerdos que garanticen la gobernabilidad al próximo presidente, sea Cobos, Reutemann, Macri o el mismísimo Duhalde.

Mientras realiza todos estos movimientos, el Gobierno Nacional prefiere ignorarlos. Ningún dirigente oficialista salió a pronunciarse sobre su posible candidatura. Si le contestan, creen, sería darle la entidad de un rival de peso.

Ganar una elección presidencial es una asignatura pendiente para el caudillo bonaerense. Cuando pensaba que en 1995 tenía la Casa Rosada al alcance de la mano, el Pacto de Olivos le permitió a Carlos Menem la reelección y debió postergar sus sueños. En el próximo turno, allá por 1999, se tuvo que hacer cargo del desprestigio de Carlos Menem y sucumbió ante Fernando de la Rúa y, cuando por fin asumió la presidencia en la crisis de 2001 –no por un triunfo en las urnas sino electo por mandato del Congreso ante la acefalía imperante– debió irse de manera anticipada y sin la posibilidad de validar su nuevo cargo en los comicios, luego de los asesinatos –a manos de la Policía Bonaerense– de los militantes sociales Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.

Todavía faltan dos años para que los argentinos se den un nuevo presidente. Demasiado tiempo en un país cuyos dirigentes políticos mueren, resucitan, vuelven a morir y a resucitar en lapsos tan cortos como pueden ser dos meses. Pero Duhalde sabe que para recorrer un camino largo, siempre hay que dar un primer paso..

Nos vemos

14 de octubre de 2009

Concentración mediática y la tasa de riesgo país

No cabe duda del valioso aporte que han realizado las ciencias de la comunicación a la comprensión de los hechos sociales. Entre otras cosas establecieron que quienes reciben un mensaje de los medios no son simples cabezas vacías, a ser “llenadas” a voluntad por los medios de comunicación masiva. Así, contribuyeron a complejizar el fenómeno comunicacional alejando la tentación de un conspiracionismo primitivo.

Lamentablemente a partir de aquella constatación, algunos avanzaron hacia una conclusión opuesta, igualmente fantástica: no sólo que los medios no nos llevan de las narices adonde se les plazca, sino que los mensajes son recibidos por una suerte de “ciudadano culto e informado”, que desmenuza el mensaje y los reelabora críticamente. Para pensar la importancia de los medios en materia de su capacidad de creación de escenarios colectivos resulta ilustrativo elaborar un caso concreto.

Hubo un experimento casi perfecto. Lo ocurrido en 2001 en Argentina. Hubo una vez una cosa que se llamó riesgo país. Aclaro, ante todo, que he constatado entre los más diversos públicos no especializados en economía, que casi nadie supo ni entendió qué era el “riesgo país”. Pero lo que sí percibieron perfectamente es que se trataba de algo grave. No grave. Gravísimo. Y que introducía una premura extrema en la necesidad de que el Gobierno tomara decisiones económicas para que el “riesgo país” no siguiera agravándose. El Gobierno tenía que actuar para calmar al riesgo país. Y el riesgo país no daba tregua. Subía cada día más, empeoraba constantemente. ¿Cómo se sabía? Porque los medios incesantemente, sistemáticamente, insistían con la gravedad de lo que estaba sucediendo –como si eso tuviese un significado unívoco–, realidad “objetiva” que era captada por esa “medición científica” llamada riesgo país. Riesgo país mañana, tarde y noche, junto con la temperatura y la humedad. “Información” que incluía la posición de Argentina en la tabla mundial de riesgo país. Ese indicador había superado el de Nigeria. Eso significaba algo definitivamente grave.

Vale aclarar que el riesgo país es una expresión financiera que alude al peligro que hay –para los acreedores financieros– de que dicho país no pueda cumplir con sus pagos de deuda externa en tiempo y forma. Pero, ¿todo el país estaba angustiado por la suerte de nuestros acreedores? Si y no. Seguramente había un gran malentendido, y lo que el común interpretaba como riesgo país distaba de los problemas de los financistas. Sin embargo, la expresión provenía de estos últimos y reflejaba sus intereses. ¿Cómo ocurrió esto? Lo primero que aparece con claridad es que sin incorporar al análisis el comportamiento de los medios masivos de comunicación es imposible entender este hecho relevante de aquella coyuntura política y económica. Había suficientes problemas que aquejaban al argentino de a pie como para que éste –además– se angustiara por sus acreedores. Pero fue así.

En la agenda excluyente de la Argentina del 2001, el capital financiero inscribió el único tema público relevante en serio: cómo hacer para cumplir con los pagos de la deuda externa, a costa de lo que fuera. Los grandes medios lograron transformar esa preocupación de los acreedores –que Argentina pague– en angustia cotidiana de todos. Muchos cuya situación laboral y profesional se deterioraba aceleradamente comenzaron a indignarse porque las autoridades no satisfacían rápidamente las demandas de “los mercados” para que el riesgo país amainara.

Así, las insólitas leyes votadas a contrarreloj en aquellos meses de agonía de la convertibilidad, todas ideadas para satisfacer las demandas de los prestamistas de la Argentina, tuvieron el envión suplementario de una parte de la opinión pública que suponía o prefería pensar que el “riesgo país” era algo que reflejaba sus propios problemas. Ignoro cómo se generó un mecanismo de desinformación mediático tan espectacular. Probablemente para una explicación definitiva haya que rastrear la propiedad de los principales medios, y su relación con grupos económicos y financieros; también la ideología de los comunicadores más conocidos y quienes solventaban sus programa, y hasta los importantes niveles de ignorancia de muchos otros comunicadores-repetidores que se dedicaban a “informar” del riesgo país y a reiterar los argumentos creados por los “líderes” de opinión. Lo cierto es que buena parte de la ciudadanía fue objeto de una maniobra de manipulación descomunal, en la cual los mercados financieros parecían compartir las mismas metas económicas que los sufridos argentinos, y donde los políticos eran el único obstáculo para que se resolvieran todos los problemas.

Esta deformación grosera, brutal, de la realidad, no fue la única desde el reinicio de la democracia. Pero en este caso el bombardeo mediático fue tan intenso y concentrado que puede ser estudiado como un modelo en el que el poder comunicacional puesto al servicio de los intereses más concentrados supera la capacidad colectiva de elaborar la propia realidad y sacar sus propias conclusiones. La concentración mediática sigue siendo un riesgo para el país, y especialmente para los intereses de sus desprotegidos habitantes.

Nos vemos


Fuente: Página 12

13 de octubre de 2009

Devolución de gentilezas

A través de un comunicado difundido el pasado lunes 05/10, que previsiblemente tuvo máxima difusión, la Mesa de Enlace se manifestó contra la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que se trataría esa semana en el Senado y acusó al Gobierno de querer constituir “otros monopolios”.

El llamado entraña un cambio de estrategia política. Durante los agotadores meses de puja de las corporaciones agropecuarias con el Gobierno los hombres de campo rechazaron ser vistos como políticos en el sentido clásico. Prefirieron exaltar una imagen de rudos productores apasionados por sus granos y ganados y alejados de las demás cuestiones seglares.

La lucha que impulsaban perseguía, parafraseando la capacidad de síntesis de la dirigencia a la carta, “ser dejados en paz”, no ser acosados por el accionar molesto del Estado en la economía. En el debate, y haciendo alarde de la rudeza ensalzada, oponían a los argumentos de la política económica sus tratados de transmisión oral acerca de la vaca y las cuatro estaciones, temática al parecer inasequible para los citadinos críticos.

Pero en el devenir de la lucha se produjeron algunas combinaciones espontáneas que cambiaron el rumbo. Una de estas conjunciones fue la de mucho político sobando el lomo más la gimnasia mediática adquirida con la reproducción ad infinitum de sus demandas a través de la Cadena Nacional de Medios Privados (CNMP). La suma fue un factor de convencimiento para cambiarse de sitial. La nueva estrategia corporativa consiste en ya no limitar el discurso a lo puramente agropecuario, sino abarcar también todos los problemas de la “Patria”, incluso aquellos que no se aprenden tranqueras adentro por transmisión oral, como lo es la regulación social, a través de la legislación, de los medios de comunicación audiovisual y la pulcritud formal de los instrumentos legislativos empleados.

Es verdad que hasta aquí el rumbo de los actores resulta previsible. Después de todo, el peso social del discurso de la Mesa de Enlace no sería el que es sin su multimillonaria sociedad de hecho con la CNMP. Frente a la ley de medios, las agrocorporaciones advirtieron que podían perder uno de sus principales instrumentos de lucha, al menos en la forma que hoy existe. Saben que reconstruirlo sin la conducción unificada de los multimedios será tarea complicada y seguramente larga.

Cualquiera sea el caso, desde la conducción de la CNMP se había recordado a la Mesa de Enlace la necesidad de reciprocidad. Las agrocorporaciones lo aceptaron y evaluaron salir con los tapones de punta contra la ley de medios, incluyendo marchas y movilizaciones. Sólo los remanentes culposos de los dirigentes de la Federación Agraria evitaron que se materialice la apuesta de máxima. A pesar de la creciente esquizofrenia discursiva, algunos dirigentes federados todavía se sienten incómodos cuando la cuerda se tensa demasiado a la derecha. Finalmente, con el comunicado difundido el lunes, la conducción de la CNMP se relajó un poco.

Los muchachos se tomaron su tiempo, pero cumplieron. Los editoriales y los títulos de tapa no demandaron mayor ingenio, ya estaban escritos. Los cuatro líderes de la mesa de enlace tuvieron el respaldo de los grandes medios, ahora devolvieron el favor.

Nos vemos.



Fuente:CASH

12 de octubre de 2009

Deciselo en la cara


A José María Aguilar presidente de River Plate.

Lamentable. Paliza la del rojo.

Nos vemos

Cambiemos la llave

Hace un tiempo publicamos un artículo sobre la concentración de demanda en el mercado financiero, como prólogo a la necesidad de reformar el sistema financiero para que las economías regionales tengan acceso al mercado de capitales.

El régimen bancario funciona en base a una ley de la dictadura de 1977 que instaló un modelo de desregulación, concentración, privatización y extranjerización. Se privilegió la especulación financiera sobre el financiamiento a la producción. En el actual contexto de crisis internacional y de pretensión de avanzar en un proceso de industrialización se plantea la necesidad de cambiar las reglas de juego del sistema financiero.

El sistema financiero actual es resultado de un proceso que comenzó en 1977 y se terminó de perfeccionar con la convertibilidad. Este modelo de desregulación, concentración, privatización y extranjerización falló repetidas veces y tuvo su gran fracaso en la crisis 2001-2002. Sin embargo, esas reglas del juego que cambiaron el funcionamiento del sistema privilegiando la especulación financiera sobre el financiamiento a la producción se mantienen inalteradas. A lo largo de los años se han realizado algunas modificaciones en el entramado legal pero una de las asignaturas pendientes de la democracia es disponer de una nueva Ley de Entidades Financieras.

El modelo que instaló la última dictadura militar no constituyó un sistema bancario con “flexibilidad y eficiencia”, como planteaba en sus discursos José Alfredo Martínez de Hoz, sino que potenció la inestabilidad y vulnerabilidad de la economía. Puso fin al proceso de industrialización y estimuló la posibilidad de contraer deuda en el exterior. La reducción del mercado post-convertibilidad, el cambio en la política económica a partir de 2003 y la relativa “fortaleza” que demostró el sistema bancario durante la actual crisis financiera internacional no implica que haya desaparecido el riesgo sistémico que genera. Su vigencia y poder hegemónico quedan en evidencia cuando la formación de activos externos (fuga de capitales) amenaza con erosionar el proceso de crecimiento del Producto, el empleo y la inversión.

Adolfo Canitrot sostiene en La disciplina como objetivo de la política económica, obra publicada en 1980, que además de hacer del libre funcionamiento del mercado de capitales su objetivo fundamental, la reforma financiera “significó una ruptura completa con un pasado muy extenso de subsidio fiscal, crédito de bancos oficiales, del mecanismo de redescuento y de la tasa de interés negativa, que jugaron un papel dominante en el financiamiento de las empresas”. El proceso de liberalización financiera se extendió en América latina sin contribuir al desarrollo. Las reformas se construyeron a partir de premisas falsas. Según Alan Cibils y Cecilia Allami, economistas de la Universidad Nacional de General Sarmiento, las tres patas de los profundos cambios fueron:

1/ La desregulación de la tasa de interés para aumentar la oferta de crédito; 2/ El incentivo a la entrada a un mayor número de instituciones financieras en el mercado para volverlo “competitivo” y 3/ La liberalización de la cuenta capital permitiendo la libre entrada y salida de capitales.

Entre las principales medidas implementadas se destacaron:

1/ La modificación del régimen de especialización de las entidades financieras por un criterio de universalidad. 2/ El Banco Central dejó de fijar la tasa de interés que pasó a depender del libre juego de la oferta y la demanda. 3/ Los bancos comerciales se convirtieron en los portadores del derecho exclusivo para actuar como intermediarios. 4/ Las altas tasas de interés estimularon el negocio bancario. 5/ Se ordenó la extensión de la garantía del Banco Central a los depósitos en moneda local a todas las entidades.

Una de las primeras consecuencias de la reforma fue la concentración del sistema financiero. La cantidad de bancos comerciales aumentó significativamente, mientras que se redujo el número de entidades financieras. Ese proceso fue acompañado por un incremento en las filiales. Las cajas cooperativas de crédito, una importante fuente de financiamiento pyme a mediados de los ’60, fueron las principales víctimas. Llegaron a ser cerca de 1000 y hoy solo subsisten dos y un banco (Credicoop) de aquel movimiento. Se destruyó además el régimen de bancos públicos que pasaron de 34 a 12 a través de privatizaciones y liquidaciones. Allami y Cibils señalan además de la concentración “se produjo una fuerte extranjerización: desde 1977 hasta la crisis de la convertibilidad, el número de entidades financieras extranjeras creció sostenidamente”.

La teoría de Martínez de Hoz sostenía que los spreads (diferencia de tasas activas y pasivas) se reducirían ante la mayor competencia. Esto no sucedió. El investigador del Cefidar Rodrigo López dice que “algo importante para dejar claro es que la necesidad de cambiar la ley no es por los elevados márgenes de ganancia que tienen las entidades financieras, sino porque afectan al resto de la economía canalizando los recursos casi exclusivamente hacia el consumo”. La falta de herramientas del Estado para orientar el crédito permitió que los bancos asignaran recursos hacia aquellos sectores que aseguraran la mayor rentabilidad en el plazo más corto.

Los últimos datos disponibles muestran que el 99 por ciento de los créditos otorgados no superan los 200 mil pesos. La información del Banco Central no permite diferenciar si el tomador del crédito es un individuo o una empresa, pero a partir del tamaño del préstamo y la cantidad de sujetos tomadores se infiere que la mayoría de estos préstamos son personales (para consumo y financiamiento de tarjetas de crédito), que concentran el 34 por ciento del total. Mientras tanto, los préstamos solicitados de 1 a 50 millones de pesos (fundamentalmente para financiar operaciones de comercio exterior) corresponden a unas pocas empresas que absorben el 60 por ciento del total.

A diferencia de lo que sucede en otros países, la actual ley no establece ningún tipo de especificación acerca de la presencia mínima de las entidades en las distintas zonas del país, ya que la reforma eliminó las preferencias territoriales concedidas por la normativa anterior, pasando de un sistema regional a otro nacional. Ante la desaparición de los bancos regionales y la desconfianza tras la crisis bancaria de 1980 se produjo una marcada concentración geográfica de las sucursales en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, y la Ciudad de Buenos Aires. Esta situación terminó “postergando a las economías regionales y las pymes, cuyas posibilidades de acceso se vieron fuertemente condicionadas por el elevado nivel de tasas de interés”.

La Ley de Entidades Financieras de la dictadura (21.526) estableció funciones muy amplias para el banco universal y como consecuencia el resto de las especializaciones, como los bancos hipotecarios, no se desarrollaron. El artículo 21 sostiene que “los bancos comerciales podrán realizar todas las operaciones...que no les sean prohibidas por la presente ley”. La normativa no establece qué pueden hacer sino aquello que no deben, renunciando a la posibilidad del Estado de controlar y direccionar el crédito, y reduciendo sus herramientas para controlar el elevado grado de riesgo sistémico que ha demostrado tener a lo largo de estos 32 años.

Remarcamos la necesidad de reformar junto con la Ley de Entidades Financieras, la Carta Orgánica del Banco Central, ya que ambas pertenecen al mismo paradigma neoliberal.

Nos vemos.


Fuente: Infoalternativa
Imágen: La Runfla de Rufianes

11 de octubre de 2009

Achique en el área de T y C Sports

Crítica de Argentina publica hoy el plan de la empresa para su reducción, luego de la aprobación y promulgación de la nueva ley de medios. Abrió el libro de pases para el retiro voluntario.

TyC Sports, el canal deportivo de cable que comparten Clarín y Torneos y Competencias, sigue en franco declive tras haber perdido los derechos exclusivos de transmisión del fútbol de Primera División. Hace dos semanas atrás la compañía anunció a sus gerentes que se desprendería de cerca de la mitad del personal. Es decir, unos 230 periodistas, técnicos y administrativos. Por ahora sólo abrió un plan de retiros voluntarios para tentar a quienes quisieran irse con una indemnización mayor a la que recibirían por despido. Pero en el Gobierno temen que, con la ley de medios aprobada, el Grupo Clarín amenace con despidos masivos para frenar su aplicación. El kirchnerismo asegura que no los autorizará, aunque aún no tiene un plan para evitarlos.

El gerente de Recursos Humanos de TyC Sports, Oscar Castagnola, se despachó con honestidad brutal diez días atrás, en una suerte de asamblea que convocó a un centenar de empleados en el hall de los estudios de San Juan y Lima. “La empresa perdió su mayor negocio. Yo ya no sé si vamos a tener que reducir un 30, un 40 o un 50% del personal”, dijo, según relataron a este diario tres de los presentes.

El retiro voluntario que abrió la empresa ofrece a los empleados un 120% de la indemnización que les correspondería por despido si lo aceptan hasta el 15 de octubre y un 110% en la segunda mitad del mes. Después, las autoridades no aclararon si echarán gente, en caso de que la adhesión no alcance sus expectativas. Ante las incipientes protestas del personal, Castagnola prometió precisiones para los próximos días.

Lo que falta definir es la torta que manejará TyC Sports después de la renegociación del canon que le pagan los cableros por incluirlo en su grilla. De ser el canal más cotizado (unos nueve pesos por abonado), tras perder la exclusividad del fútbol, pasó a valer menos de dos pesos por abonado, según especulan en el mercado.

La incógnita para el Gobierno es si el Grupo Clarín desplegará la misma estrategia de recursos humanos en el resto de sus canales, radios y diarios a partir de la sanción de la nueva ley. En el Ministerio de Trabajo aseguran que toda empresa que quiera despedir masivamente debe acreditar antes un quebranto significativo en su negocio mediante un procedimiento preventivo de crisis. Igual, no saben qué podría disparar la aplicación de la ley, con las ventas y las transferencias que forzará en el actual marco de concentración mediática.

La incógnita pasa por el futuro de TN, de El Trece y de los otros cuatro canales de aire que maneja Clarín si no hallan nuevo dueño, pero también de los demás medios en manos de grandes grupos. En muy pocos hay sindicatos fuertes que puedan defender a los trabajadores.

Nos vemos, buen domingoool



Sobre textos de Alejandro Bercovich