10 de marzo de 2009

Letra muerta

La ley de radiodifusión es letra muerta. A diario padecemos situaciones de programas que, amparados con la libertad de expresión rayan con la descalificación y los agravios permanentes. De cualquiera y a cualquiera. Ves la revolución cultural que significa el uso de vocablos procaces y soeces para parecer progresistas o de vanguardia.

Me resulta chocante porque se puede y se debe hacerlo de otra manera. Decía Cooke que las oligarquías son dueñas de los diccionarios, y es como decir que las clases dominantes tienen acceso a la cultura. La metáfora del insulto de Orlando Barone. Un pueblo analfabeto o inculto es un pueblo esclavo de sus propias limitaciones, un pueblo decadente.

La libertad de expresión le pertenece a la democracia. Es la antítesis de la frustración que engendran las dictaduras. La dictadura literaria de los monopolios. Yo no lo quiero y no creo que nadie lo quiera, y tampoco quiero que me digan “es lo que hay” ¿que es lo que hay? Los peyorativos o los elegantes para atacar al gobierno que quiere por el bien de todos hacer las cosas bien y de otra manera. Los poéticos o los simples que manifiestan su odio clasista. Los informadores públicos que amparados en su lapicero, papel o computadora diariamente descalifican y se prenden de los mismos de siempre. Porque es justo decirlo, no se nutren, se prenden de los que quedan para subsistir ellos, sin creatividad, deambulando en el gris del intelecto. En el gris literario.

Porque al fin, los que son pluralistas terminan siempre hablando por radio con los orozcos, llevando a la tv a los orozcos, escribiendo siempre sobre los orozcos. Patético. La forma más burda de fagocitarse, de calmar su odio exacerbado o simplemente satisfacer su morbo.

Quienes tienen la responsabilidad pública de luchar por una sociedad más justa, por la libertad de un pueblo largamente postergado, saben lo que es la diatriba y el uso de libelos. ¡que venga la modificación tan espera en la medios de comunicación! Será aire fresco, sin dudas. Pero que no se piense como dicen los medios conservadores y oligarcas que es para hacer una caza de brujas, o manipular la información. Es una herramienta necesaria para la consolidación de una patria justa, libre y soberana.


Nos vemos

3 comentarios:

johnny monsanto dijo...

Hola!
´No vio el reportaje que le hizo Fontevecchia al Forster de carta Abierta, en el que el mismo reconoció que Kirchner transó con Clarin.
Lo que está ocurriendo en canal 7 con Cobos en todo acto donde este aparece es algo tan burdo como las censuras en las películas de la Coca sarli en los 70.
Y lo de Nelson Castro en Am del plata, digno de Cuba.
Coincido plenamente en lo que les dijo Nelson a los K: Creen que me matan pero se están suicidando.
Tampoco creo que influya mucho en las mentes de los votantes K las opiniones descalificadoras de este grupo de periodistas, ya que estos le dan todo el dia a la cumbia en las FM y de noche a Bailando por un Sueño.

Saludos

el filomata dijo...

Johnny, lo de la cumbia y bailando con un sueño, suena peyorativo y descalificador. Decir eso y decir que la calidad de los votantes del pj son incultos es lo mismo. Yo apunto a otra cosa mi amigo, apunto a los que escondidos detras de un diario, un micrófono o en tv, hacen apología de la desestabilización. Por otra parte, no existen medios masivos que se manifiestan pro-gobierno. Vió el programa La Cornisa de anoche? sentía vergüenza ajena del trato dado a los invitados entre los cuales, estaba uno de los dueños del canal.

Nos vemos

renegado dijo...

Hace años que no estoy en bs as, pero si estoy acá en el llano, plena pampa desierta, trabajando en educación y sudando a gusto, con proyectos propios, en campos del oeste pampeano. Siempre han pasado los mismos gobiernos, gobernando siempre para la misma gente, que llamativamente es la que aparentemente "reclama" mejores condiciones de trabajo (¿?), menos retenciones, menos impuestos. Lo más grave de todo es que las personas de esos gobiernos son las mismas. Solo que antes fueron, concejales, diputados, asesores, senadores, ministros, gobernadores. Pero hay algo más grave aún (increíble), los siguen votando, y los seguirán votando por muchos años más, aunque mañana se llamen Macri, o Menem otra vez, o Alfonsín, en vez de K. El País está paralizado, y es casi inagotable desde hace 60 años.