28 de abril de 2008

BINNER, LA REGIONALIZCION Y EL AZUCAR

PLANES PARA EL DESARROLLO SECTORIAL Proponemos el financiamiento y otros incentivos para la producción primaria y su industrialización de actividades como la del arroz, algodón, cítricos, horticultura, caña de azúcar, porcinos, caprinos, ovinos y aves, entre otras. Estas actividades, además, son intensivas en la utilización de mano de obra. (Punto Nº 9 de la PROPUESTA DE SANTA FE PARA UNA POLITICA DE DESARROLLO AGROPECUARIO, de Binner al Gobierno Nacional Abril de 2008)

El intendente Vega le manifestó al gobernador en la reunión de Villa Ocampo el pasado 24/04/08 que no podía irse sin dar anuncios sobre los pedidos que le hacían productores, obreros de ambos ingenios azucareros y empresarios. El sentido del pedido de Vega era enviar un mensaje alentador para todos sobre todo teniendo en cuenta que si no pasa nada, será muy difícil sostener la angustia social. Mario Mendiondo –viejo luchador de la cuenca cañera-algodonera, como a él le gusta decir- en la descripción del escenario fue contundente: si no se recibe financiamiento para sembrar 3.000 hectáreas de caña en el corriente año, será complicada la cosa. Creo que si esto no ocurre, será el inicio del fin y la migración hacia otros cultivos para sostener la economía regional.

No escapará al conocimiento del gobernador y su gabinete (el Secretario de Agricultura Sartor sobre todo), los vaivenes de una crisis que parece anclada. Esta economía regional basada históricamente en el tándem agrícola caña de azúcar – algodón, presenta hoy otros modelos de crecimiento que, sobre la base de cultivos de altísima rentabilidad (soja – girasol) y la escasa movilidad del precio del azúcar incrementa la desocupación y el desamparo de los menos protegidos de la cadena agrícola de la región.

Este escenario es una amenaza que puede poner en riesgo la oferta de materia prima para las futuras zafras, por falta de incentivo para la siembra lo que compromete la sustentabilidad de la agroindustria azucarera que involucra en forma directa a 2.000 obreros rurales, 600 obreros industriales y casi 300 empresas de producción agrícola.

El cinturón cañero santafesino, como cualquier otra economía regional emergente del plan de convertibilidad, tiene consecuencias visibles que le impiden perfilarse como una economía sólida, con respaldo y sin fisuras financieras. La fenomenal concentración de capitales, asociado a la desregulación de la economía creada por Decreto 2284/91 fue el inicio del fin de las economías regionales, sobretodo de aquellas expuestas a la importación de productos elaborados como es el caso de los textiles y el azúcar; por si esto fuera poco, la diáspora cañera producida por la quiebra de S.A.I. Welbers Ltda. (ex propietaria de los ingenios de la región) terminó de completar el escenario. A partir de allí con un área de siembra cada vez más reducida se generó un notable desconcierto en todos los actores, especialmente en el gobierno provincial y los productores.

Históricamente la producción azucarera santafesina representó el 4% de la producción global argentina, pero a fuerza de sinceridad, por falta de programas del gobierno provincial al sector, nuestra región comparada con el NOA está a años luz. Mientras en aquella la desregulación funcionaba de manera perfecta (por aquello de la concentración) en esta el padecimiento fue constante. La última zafra (2007) Santa Fe produjo 31.137 tns de azúcar ello equivale al 1,8% del total de la producción argentina (1.727.317,14 tns)

Es cierto que en los últimos 10 años el sector azucarero del NOA muestra una evolución en franco crecimiento. Este crecimiento, que excede en mucho al registrado por la población en el mismo período y también al consumo interno aparente que se incrementó el 5,49%, explica la enorme expansión de las exportaciones, que en ese lapso aumentaron un 224,22%, situando a nuestro país entre los primeros diez exportadores mundiales del producto.

La desaparición de la compleja intervención estatal (gracias al Decreto 2284/91), dejó al sector libre para enfrentar las reales condiciones de mercado, que obligan a competir con eficiencia. Tras 3 años de reacomodamiento, que implicaron una reducción de volúmenes hasta el punto de obligar a importar azúcar por cantidades significativas, la producción empezó a crecer sobre la base de inversiones que buscaron mayor eficiencia, situación que se hizo evidente cuando aumentó la producción pese a la disminución del área sembrada con caña.

Las inversiones se aplicaron a: a) Maquinarias e instalaciones de los ingenios, con equipamiento que incorporó los últimos avances en la tecnología; b) Cañaverales que se concentraron en las áreas más aptas y se replantaron con ejemplares de mayor rendimiento, destacándose la especie LCP85-384 proveniente de Louisiana, EE.UU y c) Incorporación de cosechadoras de última generación, que además de ser más eficientes, realizan la recolección “en verde”, sin el tradicional quemado previo de la caña; esto produjo una mejora notable en los aspectos ecológicos, y ubicó a nuestro país a la vanguardia en el uso de estos sistemas.

Así son las cosas en el NOA, lo expongo no para lamentarnos sino para entender que en el NE santafesino también se puede crecer.

La Mesa Azucarera Santafesina, ámbito institucional donde se viene debatiendo la política del sector ha diseñado un programa de apoyo financiero para la siembra de la caña de azúcar y adecuación de las instalaciones industriales y de servicios (Abril 2008) que fue presentado al Ministerio de la Producción de Santa Fe, reafirman mis conceptos. El programa presentado TIENDE A LA CONSOLIDACIÓN A PARTIR DEL APUNTALAMIENTO FINANCIERO A LA COYUNTURA.

El informe de la Mesa Azucarera refleja la lenta y progresiva capitalización del sector desde el año 2003 (punto de inflexión) a la fecha: 1) inversión de 6 millones de pesos para incremento de la superficie cultivable desde 4300 a 8300 hectáreas; 2) inversión de 2,5 millones de pesos en equipos de cosecha y transporte y 3) 4 millones invertidos por la industria para adecuar las instalaciones. Sin embargo, el mismo informe expresa la preocupación porque las estimaciones de producción indican que la cantidad de caña disponible no permite cubrir los costos fijos de la industria, debilitando la cadena de valor. Ello será así porque la oferta de caña a molienda no ha crecido en extensión, y tampoco lo hará en tonelaje por el déficit hídrico durante los meses de crecimiento del cultivo.

Este programa permitirá: a) capitalizar el esfuerzo e inversiones realizadas que permitieron el crecimiento de la actividad (léase la estadística adjunta) y b) superar la situación crítica generada por factores climáticos adversos (heladas extraordinarias en 2007, sequia extraordinaria en Enero, Febrero, Marzo y lo que va de Abril del año corriente). Además y lo más importante, recuperar el crecimiento de la actividad logrado hasta el 2007.

No existen dudas del valor del programa que propone la Mesa Azucarera, pero es imperioso sostener la coyuntura que será – sin dudas – difícil. Creo necesario sostener los puntos de equilibrio de los productores y de la industria, estableciendo volumen de sostén en 60/65 kilos de azúcar por tonelada de caña entregada para aquellos y medidas de rápido impacto en la caja de los ingenios.

Coincido con todos los puntos de la PROPUESTA DE SANTA FE PARA UNA POLITICA DE DESARROLLO AGROPECUARIO que el gobernador Binner recientemente elevó al gobierno de la Nación y en el siguiente concepto previo El universo agropecuario, paulatinamente, va dejando de ser un proveedor exclusivo de materias primas para ingresar al mundo de la energía renovable y de los insumos industriales, al tiempo que se torna en un demandante creciente de bienes industriales, servicios y conocimiento. Binner tiene claro que la producción agropecuaria tiene una particular significación económica y social para la provincia de Santa Fe, así lo expresa en el mensaje de elevación del programa. Por si esto fuera poco, está convencido que el “nuevo campo" abre oportunidades de desarrollos tecnológicos y productivos inéditas y se suma a la industria como un motor de desarrollo. Ya no es sólo visto como un generador de alimentos abundantes y baratos, sino como una actividad con un alto potencial productivo, tecnológico y de generación de empleo, excedentes económicos y de divisas.

Estamos ante un escenario regional donde todavía es posible emular a Brasil en el tema caña de azúcar; el plan del bioetanol debe ser una realidad más que una mera declamación (léase mi artículo 2010 – AZUCAR O ETANOL). Binner aún cuenta con apoyo de la ciudadanía para generar valor en este sector; mientras tanto es necesario aunar esfuerzos. Así lo han entendido los países con recursos similares a la Argentina, como Canadá, Nueva Zelanda y Australia, los que aúnan esfuerzos públicos y privados para desarrollar integralmente esta actividad.

Los habitantes de la región sienten vivo los recuerdos del cierre del ingenio Las Palmas en la provincia de Chaco y el desmantelamiento de las instalaciones de la destilería de alcohol de Florencia. Mientras tanto, todos los actores esperan ansiosos que se haga y se diga algo. De lo contrario el punto Nº 9 del programa será un contrasentido.


12 de abril de 2008

QUIENES SON QUIENES


Miré con detenimiento la conferencia de prensa de los jefes ruralistas (viernes 11/04) producida luego de la extensa reunión con la Presidente de la Nación. A mi criterio, el titular de la Sociedad Rural Argentina tuvo expresiones poco felices para el momento que se vive. Hizo apología del paro agradeciendo al pueblo que espontáneamente se volcó a las rutas a respaldar la medida.

Las declaraciones de Eduardo Buzzi (Federación Agraria Argentina) acerca de la demostración de que "el campo puede desabastecer”, no son en absoluto espontáneas. El plan delictivo viene de lejos. El diario La Opinión de Rafaela publicó con fecha 27 de Enero de 2007 una nota de Darío Schueri Mientras el titular de la FAA Eduardo Buzzi aseguró en La Plata que "los productores están decididos a avanzar en un paro agropecuario". El vicepresidente de CARSFE Néstor Vittori en diálogo con LA OPINION manifestó que "a la gente del campo nunca la achicaron las represalias y los retos aunque vengan del Presidente", a la vez que pronostica que "vamos a encaminarnos hacia otra medida de protesta". En tal sentido, Vittori sostiene que "se tienen que terminar las protestas simbólicas de una semana o diez días que se neutraliza asimisma y termina siendo nada más que una protesta”

El vicepresidente de CARSFE dice que "la gran fortaleza del campo es que le da de comer a 37 millones de argentinos..” por ello cree que "tenemos que hacer una protesta cuya duración ponga en riesgo el abastecimiento de la alimentación de los argentinos, para que sean los argentinos los que le reclamen al Presidente que tenga un mejor trato hacia este sector que es el que le da de comer".


Cuando se le preguntó si no cree que visto desde esta medida no piensa que las urbes se le pueden volver en contra, Vittori afirmó que "el campo no tiene que ser simpático porque somos pocos, no tenemos que ganar elecciones; simplemente producimos y le damos de comer a esas grandes urbes; si esas grandes no valoran el rol del campo que les da de comer, tenemos que marcárselo”


En torno de si no cree que puede generarse un enfrentamiento con los pequeños productores que según el Gobierno serían los beneficiados, Vittori recordó que "cuando hicimos la última medida de protesta, los grandes productores como los Wherteim, Adecoagro con IRSA fueron los que la vulneraron y terminan aliados con el Gobierno porque tienen intereses en otros lados y juegan de carneros; el Estado califica al sector de aristócrata, de oligarca y resulta que termina aliado con los aristócratas y oligarcas que no son del sector”

Una lógica terrorista perfecta, digna de la Pando y su banda, que en vista de los acontecimientos recientes, vuelve a señalar que el núcleo de sentido del lock out fue provocar el desabastecimiento de la población, situación que configura un delito grave, que no se corresponde con ninguna acción mínimamente tolerable en un régimen democrático. Digamos que suena bastante parecido a que en un próximo paro de médicos, negando la atención al paciente, el sector quisiera demostrar que puede enfermar hasta matar.

FICHA DE IDENTIFICACION DEL GRUPO WHERTEIM. El grupo Wertheim es una sociedad familiar integrada por Leo, Gerardo, Daniel y Adrián Wertheim nacida a principios del siglo XX, dedicada a la actividad agropecuaria y financiera, que en la actualidad cuenta entre sus activos grandes extensiones de campos y el control de La Caja, principal aseguradora de automotores del país. El grupo argentino Wertheim desembarcó en Telecom Argentina, luego de comprarle al grupo francés France Telecom la parte mayoritaria del paquete accionario de Nortel Inversora, compañía controlante de la empresa operadora de telefonía. La operación, que debe ser aprobada por el Gobierno argentino, involucra el 48 por ciento de las acciones de Nortel, por lo que Wertheim desembolsará 125 millones de dólares en efectivo y se hará cargo de la parte proporcional de la deuda de Telecom Argentina, que asciende a unos 3.300 millones de dólares. Hasta ahora, Nortel es una sociedad integrada en partes iguales por France Telecom y Telecom de Italia, que controla casi el 55 por ciento de Telecom Argentina. Con el ingreso de Wertheim, Telecom Italia retendrá el 50 por ciento de Nortel, el grupo argentino se quedará con el 48 por ciento y el dos por ciento restante se mantendrá en manos de France Telecom.

QUIEN ES EL ADECOAGRO. Adeco Agropecuaria SRL, nacida en setiembre de 2002, puede ser el paradigma de lo que hoy se conoce como productor global (global farming), esto es una empresa focalizada en la producción agropecuaria primaria que opera en distintos países simultáneamente. Su origen se liga a la compra de la unidad de agro negocios del grupo Pérez Companc (Pecom Agra), por parte de un grupo de inversionistas encabezados por Alejandro Octavio Quentin, vinculado por lazos familiares a los accionistas de la ex Bunge & Born. En ese momento toman posesión de las 74.000 hectáreas de Pecom Agra y de la mano del grupo norteamericano Halderman inician una agresiva política de compra de campos y activos agropecuarios. Este grupo estadounidense focalizado en los negocios inmobiliarios rurales y la producción, participa de Adeco por medio de International Farmland Investors (IFI). Su visión es que por medio de Adeco, los inversores tienen "la posibilidad única de involucrarse en los agro negocios estadounidenses y sudamericanos en forma simultánea".

Si bien una de las cabezas del grupo, Richard Robert Halderman, continúa participando del directorio de Adeco hasta el presente, en 2004 IFI cedió su participación accionaria en favor de dos empresas radicadas en Tenerife (España): Leterton España SL y Kadesh Hispania SL. Esta jugada se vincula al desembarco del inversionista George Soros (en su momento vinculado a Cresud) en la compañía, y de hecho su responsable de finanzas, Abbas "Eddy" Farouk Zuaiter pasa a integrar el directorio de Adeco, presidido todavía en ese momento por Alejandro Quentin. En diciembre de 2005, la parte del paquete accionario (minoritario) en manos de la familia Quentin - Caraballo pasa al resto de los accionistas y Alan Leland Boyce, del Soros Fund Management, asume la presidencia de Adeco. En este ínterin, la firma crece de las 74.000 hectáreas originales de Pecom Agra, a 105.000 en la Argentina, 20.000 en Brasil y 5.000 en el Uruguay. En 2006, la estrategia de crecimiento se vuelve más agresiva y parece orientarse hacia la integración vertical en áreas estratégicas como la bioenergía y las proteínas animales. En enero de 2006 compran en Brasil el ingenio Usina Monte Grande, con capacidad para procesar un millón de toneladas de caña de azúcar y elaborar 80.000 toneladas de azúcar y 30 millones de litros de etanol, el principal biocombustible en Brasil.

Pero el golpe de efecto más fuerte del año fue el anuncio de la compra del Grupo Pilagá, una centenaria empresa radicada en la Argentina, que cuenta con 170.000 hectáreas.


CONTROL ESTATAL DE EXPORTACIONES O MERCADO LIBRE

La convertibilidad ha dejado de existir hace ya 7 años casi. Pero sus consecuencias son como la maldición bíblica que se trasmite hasta la séptima generación. En otros artículos que he publicado expresé que una de las mayores consecuencias del plan de convertibilidad fue y sigue siendo la enorme concentración de capitales y consecuentemente, una formidable concentración en la capacidad de producción de bienes. Pero además por si esto fuera poco, el liberalismo de la mano de Menem tuvo viento de cola (famoso decreto de la desregulación total de la economía). Ha desaparecido todo, empresas del estado, ferrocarriles, aviones, barcos; nos quedaron los esqueletos de la Junta Nacional de Granos, nos queda el recuerdo de la Junta Nacional de Carnes. Y también no quedaron los pequeños productores resistentes a dar sus tierras en arrendamiento, con el afán de sobrevivir. Sus economías de escala no les alcanza para rotar el año. Con tan poca cantidad de tierra no pueden hacer milagros. Aquí, en la zona cañera santafesina como en cualquier región del país, muchos se convirtieron en mano de obra calificada sirviendo a quienes les arrendaron sus tierras. Según el censo agropecuario 2002 existe un universo de 297.425 productores, de los cuales137.421 tienen una escala de explotación hasta 50 hectáreas, ello equivale al 46,2%. Se verá en el cuadro que sigue que 6.160 propietarios (familias, empresas o empresas-familias) son dueñas del 49.7% de la superficie cultivable y productiva del país; que 936 terratenientes poseen 35.514.000 hectáreas, por el contrario (y en el otro rincón) aquellos 137 mil productores solo poseen 2.288.581 hectáreas.

Este es el escenario de hoy. El escenario de la pelea por las retenciones. El título sería RETENCIONES, CONTROL ESTATAL DE EXPORTACIONES O REINO DEL MERCADO. La actitud de los señores dueños de la tierra de la Argentina no deja de sorprender por su reiterada e añeja audacia en la defensa de sus bolsillos, con una hipocresía digna de los mejores mentirosos de la historia.


El aumento gradual de las retenciones y en particular las correspondientes a la soja ha disparado a la "lucha" a la sempiterna anti solidaria oligarquía terrateniente nacida en nuestro país. La acompaña una vez más la desorientada Federación Agraria Argentina, que hace años no se atreve a separase de los grandes y hacer un planteo digno de reclamo de tierras, de límites a la extensión de los latifundios, de cese y recuperación de las enormes cantidades de tierras extranjerizadas y de cambio general de la política agropecuaria.


Durante el largo ciclo de la convertibilidad y de la expansión de la sojización, la FAA miró para otro lado, dejando hacer al mercado y al modelo neoliberal que se cargó casi 300 mil productores pequeños y medianos, la mayoría afiliados a ella.

Hace apenas poco tiempo se atrevió a cuestionar los lineamientos de la Argentina sojera organizada por Henry Kissinger, el grupo Perriaux, la Sociedad Rural Argentina, AAPRESID, Cargill, Monsanto, Dreyfus, la FAUBA, Clarín Rural, Urquía (commendatore de Aceitera General Deheza) y demás mentores de la recolonización nacional. De tal manera, el tránsito de la Argentina industrial tecnológica y científica existente entre 1945 a 1989, a la Argentina factoría agro-exportadora actual, contó -luego de la Marcha Federal de 1994- con la mirada complaciente de la FAA. Esta política permitió la devastación de los pequeños y medianos productores y el tránsito de una producción centrada en el desarrollo de alimentos en gran cantidad y de gran calidad, hacia un "campo" que produce forraje barato –"pasto soja"- para vender a China, India y la Unión Europea subsidiando de tal forma la industrialización de estos países a costa de nuestra industrialización, nuestra producción lechera, ganadera, porcina, frutal, hortícola, ovina y regional.

Se repite el modelo de siempre en el campo, donde la SRA -la vieja oligarquía terrateniente- se opone a cualquier control por parte del Estado de su tasa de ganancia lograda a costa del esfuerzo de toda la nación y en particular, mediante el monopolio absoluto de la renta agraria por su dominio total sobre las tierras existentes en la nación.

En 1966 había más de 600.000 productores agropecuarios, hoy sólo restan 300.000, de tal forma la oligarquía terrateniente recuperó con creces las tierras que Perón había obligado a venderles a los chacareros arrendatarios a través del 1º y 2º Plan Quinquenal. En lugar de enfrentar a la S.R.A. y CARBAP, denunciando la concentración y brutal extranjerización de la tierra, unidas a la destrucción de un modelo soberano de producción de alimentos y su reemplazo por un modelo factoría productor de forrajes baratos para la exportación, la Federación Agraria Argentina se une a los terratenientes y multinacionales productoras de granos que se adueñan hoy de la renta agraria en lucha contra las retenciones. Renta con la que, conviene recordar, junto a la petrolera, el peronismo industrializó la nación entre 1945 y 1955.


Por supuesto que las retenciones son sólo una medida frente a la necesidad de articular un Plan Nacional de Desarrollo Agropecuario, que debe obligatoriamente incluir la restitución de las Juntas Nacionales de Granos y de Carnes, la nacionalización del comercio exterior en ambos rubros, políticas que permitan el acceso democrático, barato y con créditos de largo aliento a la tierra para volver a tener cientos de miles de productores, repoblar el país y reconstruir la soberanía alimentaria y las economías regionales. También deben estar acompañadas de subsidios, políticas de reforestación de la superficie devastada por la sojización, de políticas de saneamiento de áreas infectadas por millones de litros de agrotóxicos y transgénicos, y de devolución de las cientos de miles de hectáreas robadas a los pueblos originarios en las últimas décadas.

La correcta política de retenciones graduales –primera medida seria tomada contra la sojización-, se debe acompañar también de créditos y subsidios amplios para las actividades afectadas por el monocultivo sojero, tales como la lechería, la ganadería, la horticultura, la fruticultura, la forestación y demás actividades afectadas. Pero sin duda alguna –pese a los gritos exasperados del lobby de Monsanto y Cargill, es una mejora neta respecto de la política seguida hasta ahora y por supuesto mucho mejor, que 'dejar todo al sector privado' como proponen los dueños de la tierra, desde siempre, apoyados por Macri, Carrió, López Murphy, el menemismo y el cavallismo.

EXTENSION

EN HAS.

TOTAL DE

EMPRESAS

TOTAL DE

HECTAREAS

Hasta 5 a 100

100.1 a 1.000

1.000,1 a 5.000

5.000,1 a 7.500

7.500,1 a 10.000

10.000,1 a 20.000

Más de 20.000

172.122

96.266

22.877

2.088

1.285

1.851

936

2.323.462

33.525.185

49.014.905

12.962.493

11.546.633

27.296.370

35.514.388

TOTAL

297.425

172.183.436


1 de abril de 2008

GRANOS Y EL MUNDO DINERO

El negocio de comprar la cosecha de granos de argentina para exportarla tal cual (caso trigo, sorgo y maíz) o procesarla y vender sus productos (caso soja) requiere un financiamiento especial. Para tener una idea de los números que estamos hablando, a los valores vigentes en el mercado físico a Diciembre de 2007 se necesitaban unos 49.000 millones de pesos para comprar las 46 millones toneladas de soja que se producen, 9 de trigo y otras 13 de maíz.

Un 20% de este capital necesario estaría calzado en el sistema financiero local. Obsérvese en el cuadro que sigue como evolucionaron las necesidades financieras de las principales operadoras del mercado. Valores expresados en millones de pesos extraídos del BCRA.

EMPRESAS

NOV 06

DIC 07

Cargill SACEI

Molinos Rio de la Plata SA

LDC Argentina (Dreyfus)

Nidera SA

Vicentin SAIC

ACTI Argentina SRL

A.C.A. – Asoc. Coop. Argentinas

Aceitera General Deheza SA

Bunge Argentina SA

Noble Argentina SA

ADM Argentina

Glencore Cereales

Oleagionosa Moreno

1047.60

965.98

716.13

376.48

313.40

178.90

162.07

110.60

59.65

24.18

6.71

1.94

0.05


969.95

956.51

650.38

311.05

351.79

234.58

263.41

230.38

129.41

60.32

6.22

0.00

22.30


TOTAL

3963.69


4.186.30


la comparación indica que las necesidades financieras crecieron un 5,62%. Se trata de dinero de giro rápido (90 a 180 días) integrado por los llamados “argendólares” y tomados para financiar la compra del grano que luego se exportará. La comparación también muestra que los grandes deudores siguen siendo los mismos: Cargill, Molinos Río de la Plata y Dreyfus; sin embargo han disminuido su endeudamiento con relación al año anterior. Razones operativas hicieron que empresas como Vicentin, General Deheza ó la Asociación de Cooperativas Argentinas incrementaran la toma de dinero.

Un caso aparte lo constituyen empresas que siendo fuertes en las operaciones comerciales prácticamente no participan del circuito financiero local, tal el caso de ADM Argentina o las empresas del grupo Glencore (Glencore Cereales, Oleaginosa Moreno), si la misma que durante 1996 y 1997 operó algodón con la tosquense Dagaro SACIA hasta que la corriente de la Niña dijo basta.

Es interesante analizar como es el comportamiento de estas compañías con relación al crédito. Se mueven rápidamente adoptando posiciones estratégicas según como este el mercado del dinero, pero en general tienen un mix entre argendólares en el mercado local o financiación externa (off shore, crossborder). Lamentablemente las estadísticas del BCRA no reflejan las operaciones de compañías como Rabobank, el Citi, ABN Amor Bank (Holanda) típicas empresas que operan en este segmento. Este dinero venido del exterior, paga una tasa o impuesto para ingresar al país conocido como withholding tax que oscila entre el 15 y el 17 por ciento. Si consideramos que el costo financiero base Libor (LONDON INTERBANK OFFERED RATE) es del 2,7 ó 2,8 por ciento anual, el dinero ingresado desde el exterior tiene un costo que no supera el 4,5% anual. En nuestro país, el encaje bancario hace que la oferta de dinero en moneda doméstica tenga el techo de que le marca los depósitos en la misma moneda. Por ello es que las compañías globales (ej.: Glencore) traen dinero desde el mismo grupo del exterior. Esta es una alternativa que no tienen las compañías locales que debe caer si o si en el circuito financiero local para apalancar las compras de granos.

Durante 2007 ADM Argentina exportó 5,27 millones de toneladas de granos. Tomando una cotización promedio de los granos de ese año, debió requerir algo más de 2.500 millones de pesos para hacerse de la materia prima y sin embargo su deuda bancaria de 6,2 millones de pesos representa una ínfima parte de ese monto. La Asociación de Cooperativas Argentinas y otras tendrían calzadas entre el 30 y 34% de sus operaciones con los bancos, teniendo en cuenta que el giro es de dos veces al año. El grueso de los operadores cubre sus negocios entre el 20 y 25% con dinero bancarizado.

Un caso para destacar es el de Molinos Rio de la Plata que exporto subproductos equivalentes a unas 4,2 Mt de soja. Para esto habría requerido algo más de 3.000 millones de pesos. Considerando dos giros anuales, la toma de créditos alcanza al 60% de sus operaciones. Sin embargo como la compañía exporta productos elaborados considerar sólo el granel sería enmascarar la realidad.

De todos modos el mercado es tan dinámico que el escenario puede cambiar de una semana para la otra. Los operadores pueden cancelar sus créditos y no renovarlos. Algo de eso esta ocurriendo, generándose así una importante masa de dólares que se puede volcar a las pymes.

FUENTE: INFOCAMPO


RETENCIONES AL AGRO, NEGOCIO REDONDO PARA LOS EXPORTADORES

Raúl Alfonsín ha escrito el artículo que íntegramente transcribo relacionado con aumento de las retenciones a las exportaciones durante el año 2007. Hago esta salvedad por los montos que se señalan ya que están lejos de lo que se manejan actualmente. Dicho esto, transcribo: Durante la presidencia del doctor Eduardo Duhalde, el periodista Martín Granovsky informó en Página 12 que frente al aumento de las retenciones a las exportaciones se produciría una enorme ganancia neta para los exportadores, que habían registrado operaciones que en su mayoría eran falsas. Conversé este tema con el entonces Presidente, quien decidió encargar un informe a un técnico de mutuo conocimiento, de resultas del cual se tomaron algunas medidas, cuyo resultado final ignoro.

El problema vuelve a repetirse, aunque ahora con una gravedad inusitada. En efecto, la ley 21.453 del año 1976 regula el tratamiento impositivo de las exportaciones de granos y subproductos, con defectos agravados por la desaparición de la original autoridad de aplicación, la Junta Nacional de Granos que, en 1984, reglamentó el procedimiento de un modo eficaz y transparente.

El sistema funciona así: el exportador tiene la obligación de registrar en la Secretaría de Agricultura una declaración jurada de sus ventas al exterior al día siguiente de su supuesta concertación. La principal consecuencia del registro de esa declaración jurada de venta es que las retenciones son las vigentes en el día de la supuesta venta, esto es, el anterior al registro de la declaración.

Todo eventual aumento no se aplicará a las ventas declaradas y registradas. Si el exportador ya ha comprado la cantidad que ha declarado, no hay problema porque en su momento pagará las retenciones que regían cuando compró el grano.

Pero: ¿qué pasa cuando hay un aumento de las retenciones y el exportador no ha comprado en el mercado interno el tonelaje indicado en su declaración registrada? Ocurren tres cosas:

Como ha quedado explicado, el precio del mercado interno se ajustará al nuevo nivel de las retenciones; o sea el precio que percibirá el chacarero por su grano disminuirá en una proporción igual al aumento de las retenciones, esto es, por ejemplo, si el aumento fuera 7.5% por tonelada, se ajustará al nuevo nivel;

Cuando embarque el exportador, no pagará el 7.5% de aumento de las retenciones, pues su declaración jurada, como se dijo, quedó registrada antes del aumento: si era 27.5% y se fue a 35%, el exportador sólo pagará 27.5%;

Pero cuando el exportador compre el grano en el mercado interno, le pagará al chacarero el precio disminuido que corresponde al nuevo nivel de las retenciones, o sea, 35% y no las que recibirá el Fisco del exportador, o sea, 27.5%.

Queda claro, entonces, que en ese caso de ventas declaradas pero no compradas por el exportador, el aumento de 27.5% a 35% de las retenciones lo paga el productor, pero no lo recibe el Fisco porque queda en beneficio del exportador.

Lo que he descripto interpreto que es exactamente lo que acaba de ocurrir con la soja.

Aunque hace ya tiempo que se hablaba del aumento de las retenciones, y el mercado lo daba por descontado, la Secretaría de Agricultura mantuvo abierto el registro permitiendo que se declararan supuestas ventas al solo efecto de quedar fuera del eventual aumento.

Así, al momento del tardío cierre del Registro, la situación de las declaraciones juradas correspondientes al complejo de la soja era la siguiente: poroto se soja: 8.619.000 toneladas pallares de soja: 8.198.000 toneladas aceite de soja: 1.974.000 toneladas

Total complejo soja: 18.791.000 toneladas. Esa es la cantidad que quedará exenta del aumento y que sólo tributará 27.5% y no 35%.

Ahora bien: ¿cuánto de ese tonelaje ya ha sido comprado por los exportadores a los chacareros? El último dato de la Secretaría de Agricultura es de fines de octubre y suma 4.566.000 toneladas. Esta es la cantidad que los exportadores pagaron al productor con el precio ajustado a las retenciones de 27.5% que tributarán cuando embarquen.

Por lo tanto habría 14.225.000 toneladas no compradas aunque declaradas y registradas, por las cuales el exportador pagará al productor rural el nuevo precio correspondiente a retenciones del 35 por ciento, pero respecto de ellas al embarcarlas sólo tributará 27.5 por ciento.

¿Quién se queda con ese 7.5% y cuánto importa? Es obvio que el chacarero lo paga y que el fisco no lo recibe. Por lo tanto: ¿a cuánto llega el perjuicio para el fisco o, lo que es lo mismo, cuánto paga y pierde el productor rural y en cuánto se beneficia el exportador?

El precio FOB actual de la soja de la nueva cosecha (2008) es de 352 dólares por tonelada. Por lo tanto, el valor total de las 14.225.000 toneladas declaradas y no compradas a razón de u$ 353 cada tonelada es 5.007.200.000 de dólares.

En consecuencia el 7.5% de ese valor total es 375.000.000 de dólares y este es el monto del beneficio del exportador, igual a la pérdida de los productores, sin ingreso alguno para el Fisco.

No pretendo atribuir responsabilidades individuales, pero creo que un gobierno que se precie de tal debe investigar a fondo el problema y, en cuanto a la pérdida mencionada, utilizar los correspondientes instrumentos legales.

La ley 21.453 no es un impedimento. Es un principio elemental y básico de nuestro derecho que no hay obligación legal de reparar un daño si no ha existido perjuicio. Es evidente que si se anularan las declaraciones registradas que no corresponden a compras en el mercado interno efectivamente efectuadas y registradas, esto es, las 14.225.000 toneladas en cuestión, el exportador podría cumplir sus eventuales compromisos reales de exportación, por lo que no se le produciría ningún perjuicio.

Sería, sí, un acto sin precedentes, pero que hoy la Argentina puede hacer porque se encuentra en una sólida situación económica, financiera, cambiaria y, sobre todo, política, luego de haber resuelto con éxito y con el respaldo de toda la nación el reajuste unilateral de la deuda externa.