8 de marzo de 2008

KIRCHNER, PRESIDENTE DEL PJ

Todos los medios tratan el tema. Leo en Sin Mordaza “El PJ arrancó el proceso de normalización que llevará a Kirchner a la presidencia. En una sesión de 45 minutos, el Congreso convocó a internas para el 18 de mayo. Y dispuso una amplia amnistía. No estuvo el ex presidente. Todo transcurrió en apenas 45 minutos regados de abrazos, aplausos, alocuciones breves y decisiones por unanimidad. Ni gritos ni trompadas ni aroma a choripán. Ni siquiera bombos. Si no fuera por la marchita y los dedos en "ve" al comienzo y al final, hubiera sido difícil reconocer la reunión de ayer en Parque Norte como un congreso peronista” Por su parte, Clarín dijo “Néstor Kirchner no estuvo. Ni falta hizo. La puesta en marcha nuevamente de los motores del Justicialismo resultó como se había guionado al detalle en la Casa Rosada y las oficinas de Puerto Madero, como primer paso hacia la conducción partidaria. De impecable traje café con leche, Antonio Cafiero inauguró el congreso con la única arenga política de la tarde: "Ya no tenemos enfrente a los gorilas, sólo tenemos que derrotar al tiempo para que la juventud se vuelva a enamorar del peronismo".
Leo en el blogs de Rodrigo Estigarribia del Movimiento de Reconstrucción Peronista (MRP) Kirchner Presidente del Partido Justicialista, le pese a quien le pese, es una muestra más de lo que significa una construcción y estilo de ejercer el poder netamente peronista, y ahí vamos a estar todos aquellos que creemos y queremos un PJ peronista, no conservador y autista como lo padecimos con Menem y Duhalde. Kirchner representa íntegramente al Movimiento Nacional Popular y Revolucionario que tan bien define al Peronismo... Quedo muy claro que las alquimias no sirven, y que la columna vertebral del Movimiento Nacional debe ser el peronismo...representado en el PARTIDO JUSTICIALISTA, y es como lo planteo Cristina...estamos consolidando el Modelo de Reconstrucción del Estado Democrático Constitucional, el Modelo Económico de Acumulación y de Inclusión social y el Modelo de Cambio Cultural: donde debemos lograr la reconstrucción de la autoestima, de la cultura del trabajo y el esfuerzo, volver a la autoridad que da la propia conducta para seguir consolidando un país en serio, para seguir construyendo una Argentina para todos y quien mejor que Néstor Kirchner para reconstruir con su conducta al Peronismo que viene.”
La consultora Management & Fit con un sondeo de más de 2000 encuestados a nivel nacional dice que el 54% está de acuerdo entre el ex presidente y Roberto Lavagna y que esta relación favorece a Kirchner. El 80% de los definidos peronistas está de acuerdo con Néstor Presidente del PJ. Sin duda no existe contrafigura. Durante su gobierno, según Mario Wainfeld de Página 12, los últimos movimientos políticos del kirchnerismo se veían centrífugos con respecto a los transversales, y centrípeto con respecto a los peronistas. Había iniciado el camino de la tranversalidad y hacer de su apellido un movimiento amplio. Para ello era necesario quedarse con la conducción del PJ. El cierre sinérgico del Gobierno con la crema de la cúpula cegetista refleja un interesante cambio de la coalición oficialista, que es (a falta provisoria de mejor nombre) su peronización. Poco duró el intento de la tranversalidad; este proyecto estaba basado en el sueño de realinear, a fuerza de voluntad y pulmón, la gran grieta estructural de la política argentina, el principio de alineación que rigió los últimos sesenta años —o sea, la antinomia peronismo-antiperonismo— por el más moderno izquierda-derecha.
La imposibilidad fáctica de sustituir el peronismo por transversalismo se da entre otras cosas, porque en Argentina la izquierda e inclusive la centroizquierda tienden a ser visceralmente antiperonistas o, de manera más coloquial, gorilas. Pero este tema ofrece ahora más tela para cortar. Ante ello, Kirchner necesitó recostarse cada vez más en las estructuras tradicionalmente peronistas, como los gremios y la CGT, Moyano incluido.
Kirchner parece haber recorrido la ruta de su llegada y consolidación en el poder según la manera aconsejada por Maquiavelo: buscando los errores de sus predecesores. Tal parece que el error de Alfonsín habría sido privilegiar la negociación al conflicto frente a los sectores de poder; el de Menem, no haber nunca quebrado la capacidad de veto del peronismo bonaerense. Y el error de Chacho Alvarez fue haberse ido del peronismo. Es sabido que Kirchner coqueteó, en varios momentos, con la idea de irse del PJ. Pero en último término, Kirchner, aún compartiendo mucho del diagnóstico de Alvarez, apostó a quedarse adentro del peronismo y, eventualmente, utilizar la inmensa capacidad operativa para su propio proyecto de poder. Es que para gobernar es necesario un partido, algo que Chacho nunca tuvo y por lo que nunca se preocupó.
El peronismo, entre tanto, permanece. Y Kirchner, desde el 2003, salió a quedarse con él, logrando lo que Menem no pudo: romper la hegemonía duhaldista. La actual estrategia parece una especie de reformulación del “entrismo” de aquellos años: entrar en el peronismo y realinearlo para otros fines. Hay que ver si el experimento funciona. Tampoco está claro cuál es el proyecto ideológico del Kirchnerismo. Sin embargo, es la primera vez en mucho tiempo que es la derecha, y no la izquierda, la que se tiene que ir del PJ por la puerta de atrás.
Estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, los ministros Aníbal Fernández, Florencio Randazzo y Carlos Tomada y los secretarios de Estado Carlos Zannini y Héctor Icazuriaga. Los gobernadores Daniel Scioli, Mario Das Neves, Juan Schiaretti, Gildo Insfrán, Jorge Capitanich; al igual que los sindicalistas Hugo Moyano y Luis Barrionuevo.
El gran ausente del mediodía fue el ex Presidente (y futuro presidente partidario) Néstor Kirchner, quien prefirió no ir. Tampoco se vio Roberto Lavagna, que vuelve al partido; ni los autoexcluidos Eduardo Duhalde, José Manuel de la Sota y Ramón Puerta, ni los opositores hermanos Saá o Francisco de Narváez.