17 de noviembre de 2007

2010, AZUCAR O ETANOL

El año 2010 marca el inicio de una nueva era en la elaboración de combustibles líquidos, ya que a partir de entonces, los combustibles derivados de petróleo deberán obligadamente contener 5% de alcohol, ingresamos así a la era de los biocombustibles. El presente trabajo pretende poner énfasis en una de las patas de la producción: EL SECTOR AGRICOLA.

La pregunta es, ¿a la cuenca cañera santafesina que le conviene, moler caña para producir azúcar o la elaboración de alcohol para combustibles? La disyuntiva se da por la sencilla razón que no existe aún una estructura agrícola e industrial (al menos en el corto plazo) que permita hacer las dos cosas.

¿Por qué surge el tema de los biocombustibles? La Argentina solo tiene reservas de gas y petróleo para 9 años. A la actual crisis en el sector energético y a la preocupación de asegurar el suministro de gas en los próximos años se suma la lectura de estas cifras: en el año 2000, las reservas de gas orillaban los 748.000 millones de m3, que alcanzaban para cubrir las necesidades del país por 18 años. Pero según las cifras de 2005 (las ultimas disponibles), los recursos llegan a 428.000 millones de m3 de lo que se deduce que a este ritmo, la Argentina solo tiene gas para los próximos 8 años. La demanda esta en aumento y no hubo grandes descubrimientos, por lo que el horizonte se orienta a la baja.

El petróleo presenta un panorama similar al gas. En 1992, la Argentina contaba con reservas probadas comprobadas de 320,75 millones de m3. Entre 1993 y 2004 se incorporaron otros 572,3 millones hasta alcanzar un máximo de 488,28 millones de m3 en 1990, pero se extrajeron 523,05millones. En 2005, las reservas eran de 349,09 millones de m3 o sea que solo podrán atender la demanda de petróleo de los próximos 9 años.

La producción va en caída. Eso obligó a que el gobierno comience a importar gas de Bolivia. En 2004, un 2% de las necesidades locales se cubrieron por esa vía y se espera que para el 2010 un 20% del consumo local llegue de ese país, cuando este listo el gasoducto del NEA.

En paralelo, la producción de petróleo cayó en 2006 por noveno año consecutivo. La eventual pérdida del abastecimiento de crudo sería más fácil de resolver, pero también onerosa. La Argentina puede comprar en el mercado internacional, pero tendría que pagar precios internacionales, cuando los valores de los combustibles en el mercado local están muy por debajo de la paridad mundial.

Por estas razones, el Gobierno nacional impulsa la Ley 26093 que regula la promoción y uso sustentable de los biocombustibles. Por su parte Santa Fe, aprueba la Ley 12692 que protege la producción de biocombustibles.

Según la ley de biocombustibles, sobre la base del consumo nacional, se establecerán cupos entre aquellos proyectos que se presenten para ingresar al sistema. Quienes ingresen tendrán beneficios impositivos, quienes no, igualmente pueden producir bioetanol y venderlo libremente dentro o fuera del país. De allí que lo que pretende este artículo es generar una discusión regional para tomar decisiones sobre que es mejor: hace azúcar o etanol.

Para tener una idea de números, veamos lo siguiente, haciendo la aclaración que los datos que brindo son extraídos de la Secretaría de Energía de la Nación al mes de Agosto de 2007, para luego realizar una proyección anual que permita dimensionar el proyecto bioetanol:

· Total de consumo de naftas en el país: 5.258.573 m3

· Total de consumo de naftas provincias del litoral: 894.797 m3 de todas ellas se destaca Santa Fe con 443.024 m3, luego le siguen: Corrientes con 156.465 m3, Misiones con 153.369 m3, Chaco con 102.369 m3 y finalmente Formosa con 39.570 m3

Si tenemos en cuenta el 5% de mezclas que establece la ley de biocombustibles solo para atender las provincias del litoral serían necesarios casi 45.000 m3 de etanol.

Por cada tonelada de caña de azúcar es extraen 65 litros de alcohol etílico o etanol lo que significa que para producir lo que potencialmente demandaría el litoral son necesarias algo así como 690.000 toneladas de caña. Y eso con los rindes culturales actuales estacionados en 29/30 toneladas de caña por hectárea, el área necesaria con caña debería ser de 23.000 hectáreas. ¿Mucho no? Ahora, si elevamos los rindes (tecnología mediante) a 40/45 toneladas de caña por hectárea, serían necesarias 15.000 hectáreas bajo cultivo.

Hoy, con 8.200 hectáreas y rindes anclados en 29/30 se pueden producir 246.000 toneladas de caña lo que entregarían 15.990.000 de litros de alcohol etílico ó lo que es lo mismo, 15.990 m3. Así las cosas la cuenca esta en condiciones de producir una cobertura del 35% de la demanda de alcohol para mezcla de las provincias del litoral.

Con 22.151 m3 de alcohol la provincia de Santa Fe cubriría las exigencias de la ley de promoción de biocombustibles para su propio consumo. Si las nuevas autoridades provinciales a partir del 2008 establecen una clara política de apoyo a esta actividad, y priorizando la compra de alcohol santafesino para las mezclas, con los niveles actuales de producción nuestra resurgente cuenca cañera podría cubrir el 72% de las necesidades de la provincia para mezclar combustibles fósiles con bioetanol al 5%.

De aquí en más, los proyectos productivos deben registrarse en la Secretaría de Energía par no quedar afuera de las promociones. El año 2010 es el inicio de la actividad. Mientras tanto deberán conciliarse intereses agrícolas e industriales, establecer precios de corte entre otras cosas y ver sobretodo a que están dispuestos los ingenios azucareros.

Y, como se dice en términos futboleros: hacer la nuestra, pero mirando a Brasil que produce 21.311 veces más caña de azúcar que la Argentina y que dispuso para su programa PROALCOL 5.200 millones de dólares en subsidios y tasas de interés preferentes. Un trabajo reciente de los técnicos de la Mesa Azucarera dice que son necesarios algo más de 15 millones de dólares. Habrá que ponerse a trabajar.


15 de noviembre de 2007

EMPEZO EL PACTO SOCIAL (Canasta 2ª de Noviembre)

Leemos en Ramble Tamble ""El cambio de tendencia respecto del año anterior (2006) es clarísimo. La aceleración inflacionaria, provocada principalmente por la disparada de los precios de los alimentos, se comió la suba de salario real que los trabajadores creían estar pactando a principios de año". Notable diagnóstico de la evolución salarial amesetada e incluso decreciente de 2007 respecto a 2006 y , peor aún, la perspectiva del poder adquisitivo del salario respecto al precio de los alimentos no es en absoluto alentadora . Observemos la evolución del costo de la Canasta Básica en la segunda semana de noviembre de 2007, costo cuya aceleración es muy notable desde que se especula con la posibilidad de un eventual futuro "Pacto Social", concertando precios y salarios.
Los relevamientos de precios se realizaron en el lapso comprendido entre el 3 de Julio y el 13 de noviembre de 2007. La estructura de la CBE es idéntica a la tradicional CBA normativa del INDEC y el seguimiento supone un relevamiento semanal de 1.500 precios en 300 comercios de Capital y Conurbano Bonaerense.
El cuadro Nº1 (click sobre la imagen para verlo mejor) , muestra por su parte la evolución acumulada por la CBE desde el día 3 hasta el 13 de noviembre y sus cortes de precios semanales.

Como se observa, la CBE pasó de un valor $153,79 el 3 de Julio a $ 201, 32 el 13 de noviembre. Así las cosas en la segunda semana de noviembre la CBE aumento en su valor en un 7,01%, el más grande aumento desde que se mide. Por otra parte la CBE acumula desde el 3 de julio un aumento del 30,91%. Ningún rubro o alimento particular sino el conjunto de alimentos que componen la Canasta Básica ha aumentado fuertemente esta segunda semana de noviembre, potenciando el muy fuerte aumento de la semana previa y dando forma a un ciclo de dos semanas consecutivas de precios notablemente ascendentes. Entre las principales subas se ubican el pan, hortalizas pesadas, cortes de carne, verduras de hoja y legumbres. En particular debe observarse el aumento del pan y de algunos cortes de carne de altísimo impacto en la composición de la canasta básica. Tal es así que el pan registró aumentos por segunda semana consecutiva y ciertos cortes de carne (asado, carne picada y nalga) aumentaron por primera vez desde que se elabora este índice (20 semanas). Para una observación dinámica del impacto inflacionario sobre la CBA, cierra el post el gráfico de evolución semanal de la canasta y la línea de tendencia de los precios de la Canasta Básica medida por consultora Equis (click sobre la imagen para verlo mejor).

Finalmente, y cerrando el post en la misma dirección de su apertura con la cita de Homoeconomicus, hay que decirlo: En estas condiciones de pérdida de poder adquisitivo creciente de salarios respecto al precio de los alimentos, que reiteramos ha iniciado una escalada tras el triunfo de CFK y la eventual concertación de precios y salarios planteada como marco del primer tramo del futuro gobierno, una herramienta muy elemental y de equilibrio precario como es el Pacto Social, parece de difícil materialización y sobre todo poco sostenible en el tiempo. O sea, que en este punto tenía razón Rollo , con este nivel inflacionaro golpeando muy duro abajo, se pone complejo el tema del Pacto Social nomás. Lástima grande.


5 de noviembre de 2007

EL REGRESO DE LAS LUCHAS DE CLASES

La reciente elección presidencial podría asemejarse a una película argentina de fines de los años cuarenta, en blanco y negro, de la que emergen, como viejos fantasmas, antinomias que se creían sepultadas en los escombros de la historia. Los protagonistas murieron hace tiempo, pero en esta remake los nuevos intérpretes, aunque se vistan con otros ropajes, se nutren de una retórica que, aunque menos virulenta que la de antaño, sorprende por su contenido clasista.

A pesar de la desconfianza hacia la política, el Estado volvió a cobrar protagonismo en los últimos cuatro años. El kirchnerismo reivindica un Estado de corte populista, en el mejor y en el peor sentido de la palabra. Lo que hace el kirchnerismo es apuntalar una política de corte estatal a la clásica usanza, que descoloca totalmente aquellas variables de izquierda, nacidas al calor básicamente de las cacerolas, de las asambleas. En este sentido, el kirchnerismo es la recuperación del Estado político de intenciones populares. Desde esta perspectiva, esas variables que planteaban la no constitución de un poder fuerte, centralizador, redistribuidor y regulador, están en estado crítico en la Argentina. La propia historia de lo que sucedió con las asambleas o los sectores medios, representados hoy por Lilita Carrió, muestran que esa idea de “tomar el poder sin tomar el poder” no tiene salida.

Para analizar el ausentismo en las últimas elecciones hay que hilar fino. Más allá de esta supuesta distracción o apatía, fue una de las elecciones más significativas y más agresivas de la historia argentina, que de alguna manera abre la perspectiva de un duro enfrentamiento social, cuando Carrió plantea que dentro de cuatro años gobernará con las clases medias y las clases altas. Estamos ante un regreso de lo político, de una manera muy dura, y vamos a tener que trabajar con mucha inteligencia y sabiduría para poder sobrellevarlo en términos claramente democráticos y participativos.

En su primera entrevista como presidenta electa, Cristina Kirchner afirmó que su prioridad sería el desempleo y la pobreza. ¿Estaría, al menos desde lo discursivo, planteando la recuperación del tiempo de lo social? Esto es muy significativo, porque el que entrevistó a Cristina (Joaquín Morales Solá) es representante de toda una mirada que no está planteándose que el problema de la violencia, de la delincuencia y de la inseguridad debe ser resuelto a partir de una recomposición social de los sectores postergados, sino que claramente lo que quiere ese inmenso mundo antikirchnerista es la represión y la policía en acción. Estamos en la antesala de una tensión política muy fuerte, como no ha habido en los últimos treinta años. Es cierto que el peronismo se desagrega en tres o cuatro sectores, lo mismo sucede con el radicalismo, pero la política qué es lo que te interesa y de qué manera queremos resolver las problemáticas. Estamos en un sinceramiento profundo de la Argentina, por detrás de esas variables que hablan de consenso y de diálogo, que son de una infinita hipocresía.

Del discurso de la referente de la Coalición Cívica vemos que cuando una candidata se siente progresista diciendo que se ha humillado al ganadero, que se ha humillado a las Fuerzas Armadas, que se ha humillado a la Iglesia, debemos preguntarle a monseñor Bergoglio, tan amigo de Lilita Carrió, qué piensa de ese futuro donde las clases medias y altas van a gobernar la Argentina con el triunfo de la Coalición Cívica, dónde ubicaría a los pobres la Iglesia. Hay una inmensa hipocresía represiva que está actuando disfrazada de progresismo.

Como nunca antes en estas elecciones se volvió a notar el peronismo y el antiperonismo con un odio tan disfrazado. El peronismo carga históricamente con todas sus imperfecciones, pero hoy el antiperonismo trabaja de manera impune. Si con una soltura de cuerpo absoluta, alguien dice cosas como las que expresa Lilita Carrió, significa que la cultura de derecha ha avanzando hasta hacerse sentido común, por lo menos en amplios sectores de la Capital. El regreso de lo político quizás está motivado por la forma –bien o mal, con o sin astucia, correcta o incorrecta– en que el kirchnerismo aparece confrontando contra determinados intereses y perspectivas. El kirchnerismo tiene que repensar las formas de actuación en la democracia, el debate y la batalla cultural que tiene que dar para poder sustentar su propio proyecto de una manera más amplia, audible y más legitimada.

Un déficit del kirchnerismo es su relación con una política intelectual para el campo de la cultura, una política de creación en el mundo de las ideas, paralela a lo que pretenden cambiar en el mundo de lo social, del trabajo, de lo económico. El peronismo viene con veinte años de duelo y de descomposición, y es evidente que perdió intensidad intelectual, capacidad de pensamiento, prepotencia de discusión en el campo de la reflexión.

Más allá de que se cante la marchita o se ponga la foto de Perón y Evita, el peronismo sobrevive como un signo, como un destino de la Argentina. Pero también es evidente que lo que sería la retórica, el folklore peronista, va entrando en un ocaso muy grande. Más allá de sus errores, sus aciertos, sus capacidades y fracasos rotundos, el peronismo instituyó un piso de dignidad en la historia argentina. Lilita Carrió dice casi sin esfuerzo intelectual que el voto de los sectores de clase media y alta es un voto libre, en cambio los que votan al peronismo son votos cautivos, cancelados. Es exactamente al revés, son formas defensivas de una sociedad llevada al margen, despiadadamente azotada, olvidada, sin ningún grado de fraternidad, y con políticas dominantes que siguen insistiendo en que esto es así por naturaleza de Dios. ¡Loado sea el clientelismo que sigue de alguna manera posibilitando que haya una identidad política del sujeto empobrecido!

Por eso, hoy como nunca en la Argentina se enfrentan concepciones de clase, porque si nos remontamos a 1973, había un inmenso sector de clase media que pensaba en términos nacionales y populares. Con el menemismo todo se desorientó. Ahora reaparecen lecturas que me asombran por el grado de gorilismo tipo 1955 que percibo. Debemos remitirnos a tiempos de la Revolución Libertadora para encontrar razonamientos, reflexiones, interpretaciones y comentarios como los que hace hoy el antiperonismo sobre la votación, y sobre Cristina.

Hasta no hace mucho Carrió se reivindicaba como una “radical evitista” con simpatía hacia el peronismo. Ahora no. Ocurre que con el 22 por ciento de los votos, Carrió ha descubierto su espacio: la herencia de un radicalismo liberal de derecha antiperonista. Este es un sector que siempre ha tenido mucha fuerza y que ha compuesto el 70 por ciento del radicalismo histórico; es decir, un radicalismo de derecha que se reviste de una suerte de virtud republicana, supuestamente progresista, pero que es una derecha clasista atroz y claramente antipopular.